CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Debe de ser
difícil convivir bajo la sombra de un genio. Aunque existen
abundantes casos en los que un artista es capaz de sacar
adelante una carrera sin que le pese el renombre de uno de sus
familiares, también es verdad que en la mayoría de las ocasiones
es casi imposible que no existan comparaciones entre ambos. Eso
es lo que le ha sucedido a Goro Miyazaki con "Cuentos de
Terramar", sobre todo teniendo en cuenta que en un principio
prefirió entregarse a trabajos que no lo relacionaran con su
padre, dedicándose al mundo de la construcción. Sin embargo, los
responsables de Ghibli decidieron darle la oportunidad de
hacerse cargo de su propio filme de animación cuando comprobaron
su habilidad a la hora de diseñar el famoso museo que este
estudio levantó en la ciudad nipona de Mitaka.
Por si esto
no bastara, el hijo de Hayao Miyazaki tuvo que enfrentarse a
otro problema en su debut como realizador de largometrajes de
dibujos animados, en concreto al desafío que suponía trasladar a
la gran pantalla la obra de la escritora Ursula K. Le Guin,
la misma que, por cierto, pocos años atrás Robert Lieberman
convirtió en una aburrida miniserie protagonizada por Shawn
Ashmore, Kristin Kreuk, Isabella Rossellini y Danny Glover.
Aunque la autora no se quedó del todo satisfecha con los
resultados artísticos de la cinta, desde luego su reacción no
fue tan furibunda como con la mencionada producción televisiva.
Comercialmente, el filme alcanzó un gran éxito en Japón, siendo
sus recaudaciones superiores a los 60 millones de dólares.
La historia
se inicia justo cuando en un lugar llamado Terramar están
sucediendo cosas terribles, puesto que tan pronto aparecen dos
dragones combatiendo entre sí como miles de animales mueren a
causa de una extraña enfermedad que incluso comienza a afectar a
los humanos. El monarca de esta tierra da órdenes para
solucionar semejantes problemas, pero pronto es asesinado por su
joven hijo: el príncipe Arren. Éste huye de palacio y, cuando
está a punto de ser atacado por una manada de lobos, recibe la
ayuda del mago Ged, quien lo lleva hasta la humilde morada de
una mujer que también cobija a una chica de irascible carácter.
Entretanto, la bruja Kumo pretende aprovecharse de las sombras
del heredero para acabar con Ged, su principal enemigo.
He de
reconocer que el comienzo de esta película deja un tanto
perplejo al espectador, pues es en los primeros minutos de su
metraje cuando observamos el crimen que comete Arren. Este
desconcierto principalmente se debe al hecho de que, con
posterioridad, los guionistas son incapaces de explicarnos el
porqué del comportamiento del adolescente. Si se nos quería
mostrar a un personaje torturado por el delito que ha cometido,
es obvio que ello no se refleja nunca en la pantalla y que
hubiera sido mejor utilizar cualquier otro pretexto. Dejando a
un lado este molesto fallo, el filme posee un ritmo pausado
bastante acertado que sirve para que nos familiaricemos con los
personajes y entendamos los temores que atenazan a buena
parte de ellos; en contraposición, su desenlace resulta
vibrante, aventurero y muy entretenido. Lo que se echa en falta
es un mayor número de escenas de humor, sobre todo porque las
que se incluyen sirven para distender la trascendencia del
relato (ahí está el pasaje en el que dos chismosas vecinas
acuden a la casa en la que vive Teru en busca de una poción, por
ejemplo).
Los apartados
técnicos de "Cuentos de Terramar" están bastante cuidados,
siendo su estética muy parecida a la de ciertas propuestas de
Hayao Miyazaki, si bien sus imágenes no desprenden el lirismo,
la belleza y la exuberante fantasía de las obras del autor de "La princesa Mononoke", "El viaje de Chihiro" o "El castillo ambulante". A pesar de que lo intenta con denuedo,
Tamiya Terashima no logra componer uno de esos emotivos
temas musicales que tanto abundan en la filmografía de Joe
Hisaishi, si bien es justo aceptar la valía de determinados
fragmentos de la banda sonora.
En
definitiva, aunque probablemente la película será valorada por
algunos con desdén a causa de las inevitables comparaciones que
harán con respecto a las deslumbrantes joyas cinematográficas
que el padre de Goro Miyazaki nos ha brindado durante las
últimas décadas, considero que nos hallamos ante un buen
arranque de un director que tiene un gran futuro por delante y,
sobre todo, el suficiente tiempo como para demostrarnos que no
ha conseguido introducirse en el difícil mundo de la animación
sólo por ser el hijo de un prestigioso realizador.
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes de "Cuentos de Terramar" - Copyright © 2006
Studio Ghibli. Distribuida en España por Aurum. Todos los derechos
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