CRÍTICA
por
Leandro Marques
El terror de la irracionalidad
insensible
“Halloween”, en su versión
original de 1978, ya todo un clásico dirigido por
John Carpenter,
inauguró de cierta manera un nuevo modo de imaginarse el terror
en el cine. Tras este film, surgirían otros como “Pesadilla en
Elm Street” y “Viernes 13”, con sus respectivos y estremecedores
personajes: Freddy Krueger y Jason Voorhees. Probablemente,
ellos dos y Myers hayan sido responsables de los principales
momentos de miedo de toda una generación de espectadores. Estos
roles se posicionan como protagonistas exclusivos de sus
historias, pese a que sus apariciones en escenas son esporádicas
y no se sabe sobre quiénes son más que aquello que dejan ver:
asesinos voraces. Cada uno de ellos es construido como una
figura maquinal, sin pensamientos, sin dudas, sin
incertidumbres, como seres puramente físicos e imbatibles, que
se desenvuelven en algún lugar, generalmente pueblo lejano, de
Estados Unidos, y matan, matan, matan. Sin otra causa, sin otra
razón. Sólo como una manera de liberar la furia contenida o la
perversión más profunda.
En estas películas se
juega con el permanente diálogo entre previsibilidad y sorpresa.
Pese a que se sabe que el asesino no falla, y que nada le
impedirá realizar su cometido, no se conoce en qué momento ni de
qué modo lo llevará a cabo. Y tampoco se sabe si alguno de los
protagonistas humanos, generalmente jóvenes inocentes, podrá
salir vivo de la aventura. “Halloween: El origen” es la
declarada versión libre de la obra original, dirigida por quien
tal vez sea un nuevo icono en las cintas de terror de estos
tiempos, Rob Zombie:
músico, líder de la banda de heavy metal White Zombie, y
también realizador, entre otras, de "La casa de los 1000 cadáveres",
film cuya historia también se desarrollaba en el marco de una
noche de brujas.
A diferencia de los nuevos
clásicos ya mencionados, que construyen la figura de un asesino
con nada de humano y mucho de máquina devoradora de cuerpos,
Zombie desarrolló un guión que se inicia con la infancia del
protagonista y trata de explicar el recorrido que llevó a Myers
a convertirse en el implacable monstruo que termina siendo. Es
en estos fragmentos iniciales donde el director se ve más libre,
sin sentir la obligación ética de tener que respetar la versión
original, sencillamente porque aquélla no se preocupaba por la
niñez del asesino. Myers, de crío, vive en una casa del terror,
con un padrastro borracho y decadente, y sólo cuenta con el amor
de su madre prostituta y su pequeña hermanita bebé. Entre el
clima de su hogar y la hostilidad de la escuela, sumado a un
carácter innato ciertamente particular, en esos primeros años de
vida absorbe ira para el resto de su existencia. Interpretado de
manera notable por el joven actor Daeg Faerch,
el pequeño Myers empieza a convertirse rápidamente en lo que
será; las sutiles muecas de su rostro, cuando no está oculto
detrás de una máscara, evidencian toda la furia, angustia y
rencor acumulados dentro de un alma extinta de sentimientos.
El largometraje se divide en
tres grandes partes, todas con eje en el personaje central: su
infancia en el vecindario, su período en la cárcel y todo lo que
sucede una vez que está fuera de ella. La trama transcurre
siempre con dinámica y fluidez, prepara el camino para desatarse
en el momento adecuado; juega con el espectador, con su
paciencia, con su ansiedad, con sus ganas de horrorizarse.
Cuando el panorama narrativo está esclarecido, y el enorme Myers
adulto ya arrojó al espectador indicios suficientes de lo que
puede llegar a hacer, da inicio el remake propiamente
dicho.
La transición de una etapa a
otra del film está definida principalmente por el tono y la
textura de las imágenes. En la primera parte de la trama, cuando
Myers niño comienza a convertirse en lo que será, prevalecen los
colores, brota alguna luminosidad, determinados aires de
inocencia, cierto amparo que le brinda al niño la protección y
el amor de su madre. Cuando la historia pasa a desarrollarse
básicamente en la prisión, los planos empiezan a cerrarse, el
campo de la imagen se achica, los colores comienzan a volverse
grisáceos. Ya en la parte final, con el protagonista devorando
todo a su paso, la cinta se vuelve decididamente oscura y
asfixiante. En este último tramo se juega permanentemente con la
idea de encierro. Abundan secuencias en las que la tensión se
potencia al máximo. Dominan momentos de persecución e
imposibilidad de escape, desesperación de las víctimas por huir,
angustia, sangre, impotencia, paredes que se interponen y les
impiden alejarse. El cine se ensombrece, los planos son aún más
cortos. Aunque no se ve con nitidez lo que sucede, se percibe
con certeza. El sonido, recurso básico en las películas de
terror, se complementa con los sucesos, sube y baja su
intensidad en la misma proporción con la que Myers se acerca o
se aleja de sus víctimas.
Durante el segmento
definitivo del film, la trama no decae un segundo, no permite un
espacio para el respiro. Nunca deja de ser de noche. No hay
descanso. Myers parecería no tener intención de terminar jamás
de saciar su sed de muerte y de mal. Existe una oportunidad, una
esperanza, de que una pequeña chispa de amor lo libere de su
ira, pero habrá que ver si es suficiente.
“Halloween: El origen” termina entregando con creces lo que
prometía, o sea, puro terror. Como
para confirmar la eficacia de un estilo y de una estrategia
narrativa dentro del género que todavía no está agotada. Pese a
que en su primera parte la película intenta dar a conocer las
razones del nacimiento de un asesino implacable, la historia
alcanza su momento culminante cuando éste desarrolla y
materializa su irracionalidad inexplicable. Un momento da lugar
al otro, por eso el recurso implementando por Zombie resulta
interesante. De todos modos, si algo aterra es saber que Myers
no discrimina, más allá de que se sepan o no las razones que lo
llevan a matar.
A
él no le importa si eres bueno o malo, si alguna vez te quiso o
simplemente te cruzaste casualmente por su camino. Si está
frente a ti, ten por segura una cosa: no hay salida posible.
Calificación:
    
Imágenes
de "Halloween: El origen" - Copyright © 2007 Dimension Films
y Trancas International Films.
Fotos por Marsha Blackburn. Distribuida en España por Universal
Pictures International Spain. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Halloween: El origen"
Añade "Halloween: El origen" a tus películas favoritas
Opina
sobre "Halloween: El origen" en nuestro blog

Recomienda
"Halloween: El origen" a un amigo
|