CÓMO SE HIZO "LA CAMARERA"
Notas de producción ©
2007
Hispano Foxfilm
1. El proyecto
Cuando se presentó LA CAMARERA en enero de 2007 en el Festival
de Cine de Sundance, el público respondió inmediatamente a su
sabroso, divertido y edificante argumento sobre una “genio de
los pasteles” de un pequeño pueblo del sur que se siente
atrapada entre un marido un tanto desagradable y una apetitosa
aunque totalmente inapropiada aventura, la cual se labra su
propio camino hasta conseguir un futuro que nunca imaginó. Pese
a ello, el éxito de la película supuso también un futuro
agridulce para todos los que estuvieron involucrados en la
producción, pues la directora y guionista, Adrienne Shelly, no
pudo estar allí para compartir con ellos la alegría del momento.
Desgraciadamente, Shelly había muerto en noviembre de 2006,
antes incluso de saber que su sueño se había hecho realidad y
que LA CAMARERA había sido aceptada por el Festival de Cine de
Sundance. Como el productor Michael Roiff señaló al New York
Times durante Sundance: “No me puedo creer que yo esté en Park
City y ella no. Deseaba tanto que esta película estuviera aquí,
que se viera… [era] un momento decisivo en su carrera”. Para
Shelly, LA CAMARERA había sido un trabajo de amor, escrito
mientras estaba embarazada de su hija, y una película que dejaba
patente la fuerza de su estilo y el hechizo de su forma de ver
las cosas – y especialmente, su singular forma de entrar en la
magia y el humor de la vida laboral común y corriente. Shelly
había empezado su carrera como destacada actriz, llamando la
atención con sus apasionadas interpretaciones en los clásicos
independientes de Hal Hartley, LA INCREÍBLE VERDAD y TRUST
(CONFÍA EN MÍ) – y había actuado más recientemente en FACTOTUM,
con Matt Dillon y Lili Taylor. En 1996, Shelly hizo su debut en
el cine como guionista y directora con SUDDEN MANHATTAN, una
auto-introspectiva comedia de Nueva York, tras la que vendría su
premiada y nada convencional comedia romántica I’LL TAKE YOU
THERE, protagonizada por Ally Sheedy como una mujer que
secuestra al hombre que le rechaza.
LA CAMARERA es la tercera y
última película de Shelly y una rara y chispeante comedia que
aporta una fresca visión a algo que se suele producir: la
inminente maternidad que no llega precisamente en el mejor
momento. Shelly dijo que quiso hacer una película “que animara a
la gente a hacer lo que debe. Me gusta plantear este tipo de
cosas”. También declaró: “A fin de cuentas, LA CAMARERA es una
carta de amor para mi bebé: Sophie”.
De hecho, quedarse embarazada
le inspiró a Shelly inventar a los imborrables personajes de LA
CAMARERA, y a atreverse a crear la difícil situación por la que
pasa su heroína, Jenna, la cual no había visto nunca abordar
realmente a nadie en una comedia: estar asustada de llegar a
volverse una loca con la perspectiva de dar a luz.
“Escribí LA CAMARERA cuando
estaba embarazada de ocho meses, y me asustaba de verdad la idea
de tener un bebé”, explica. “No me imaginaba cómo iba a ser mi
vida, que podría llegar a cambiar de forma tan radical que no me
reconociera ya nunca más. Estaba aterrorizada y nunca había
visto eso reflejado, ni en una película ni en un libro”.
Fue entonces cuando Shelly
decidió tocar un tema tabú. “La gente no habla de ese tipo de
miedos”, continúa Shelly, “pero sé lo grandes que llegan a ser.
No se habla de ellos, y casi es como un sacrilegio decir que
convertirse en madre da miedo. Así es que quise escribir una
película sobre esos miedos y ponerles voz. Pero también sabía
que cuando tienes un hijo, este otro tipo de amor te sacude de
una forma que nunca te habías ni imaginado; es un tipo de amor
total, absoluto e incondicional. Ser madre cambia tu vida de una
forma maravillosa”.
Shelly pone a Jenna en medio
de un triángulo amoroso potencialmente desastroso incluso en
mitad de su embarazo. Mientras se desgasta en un horrible
matrimonio con un marido repulsivo y egocéntrico que no tiene ni
idea de quién es ella, Jenna descubre una alocada pasión por el
nuevo doctor de la ciudad, el mismo hombre que se supone que le
va a ayudar en el parto. Pero Shelly también da a Jenna lo que
define como “su don salvador”: su increíble talento para cocinar
pasteles.
Esta es una pasión con la que
Shelly se podía identificar. “¡Nunca me he encontrado con un
pastel que no me gustara!”, recordaba Shelly mientras hacía la
película. “También pienso que era muy importante para la
película que Jenna tuviera un habilidad especial, algo en lo que
fuera muy pero que muy buena y algo que pudiese ser
verdaderamente divertido y delicioso para los espectadores. Ésa
es la razón por la que hay tantos pasteles en LA CAMARERA,
tantísimos pasteles…”
Entre los pasteles, las
interpretaciones y la dirección tan estilizada de Shelly en la
película, LA CAMARERA se ganó grandes elogios en Sundance, lo
cual no hizo sino hacer aún más evidente el tremendo hueco
dejado por la ausencia de Shelly. Todo el mundo que la conocía
piensa que hubiera estado encantada de que su película dejase
tan felices y contentos a los espectadores. Michael Roiff resume
así lo sucedido en Sundance: “Aunque era un momento agridulce y
difícil, me concentré en esa pequeña voz de mi cabeza que era
Adrienne hablándome. Decía ‘¡vamos, esto es fantástico!’”.
2.
El reparto
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Imágenes
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Searchlight Pictures y Night & Day Pictures. Distribuida en
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