CRÍTICA
por
Miguel A. Delgado
Las blasfemias, puestos
a decirlas, hay que hacerlo rápido y sin vacilación: nunca he
compartido el entusiasmo y la devoción que la comunidad cinéfila
mantiene hacia “La huella” original, la dirigida por Joseph L.
Mankiewicz en 1972. Allí donde tantas opiniones con criterio más
que contrastado ven una obra maestra, he de confesar que nunca
he apreciado más que un entretenido juego actoral, entre un
veterano Laurence Olivier y un joven Michael
Caine, en el que la
excusa para mantener el tour de force terminaba demasiado
alargada y languidecía a lo largo de sus dos horas y veinte
minutos de metraje.
Por
eso, lo primero que he de decir en favor del remake
facturado por Kenneth Branagh
es que creo que sale beneficiado del considerable recorte en la
duración: tan sólo 86 minutos que, aun así, amenazan con pesar
demasiado en el tramo final, el tercer acto (o set, por jugar
con los diálogos de la película) entre el veterano y
archimillonario escritor de novelas policíacas (Michael Caine,
en una más que curiosa asunción del rol rival del de hace más de
tres décadas) y un joven, atractivo y seductor
Jude Law, amante de la
hermosa mujer del primero, al que visita para pedirle que le
conceda el divorcio.
La
película tiene el adecuado grado de modernización: aquí, los
gadgets del personaje de Andrew Wyke, el personaje de Caine,
tienen más que ver con una bien actual obsesión por la seguridad
que se plasma en una mansión literalmente tomada por las cámaras
y la tecnología espía (hasta extremos un poco hilarantes, porque
más que cámaras de vigilancia estamos hablando de verdaderos
minidirectores de cine informáticos, capaces de hacer
travellings, cambios de plano, zooms y hasta montajes
para narrarnos a la perfección una acción), mientras que la
ostentación de su fortuna deriva más bien en una casa inhóspita
a fuerza de entregarse a las fuerzas desatadas del diseño.
Quizá sea el personaje de Jude Law, Milo Tindle, el que guarda
más parecido con el modelo original, por más que la frescura
canalla que Caine daba a su interpretación gane por bastantes
enteros a la incorporada por un Law que, sin embargo, sabe
defenderse en su papel. Pero es que, sinceramente y una vez más
(hasta el punto de que hace mucho tiempo que ha dejado de ser
noticia), cada segundo que Michael Caine está en pantalla es un
verdadero regalo para el cinéfilo. Aquí no hablamos de un actor,
hablamos simplemente de uno de los mayores monstruos de la
interpretación de nuestro tiempo.
Por
lo demás, el juego del ratón y el gato entre los dos intérpretes
ha sufrido las correspondientes modernizaciones también en su
forma de plasmar las tensiones de todo tipo que se trenzan entre
dos personajes atrapados en un juego perverso del que ninguno
saldrá indemne. Así, la homosexualidad latente en la cinta de
Mankiewicz aquí se hace mucho más visible, y el mismo lenguaje
se impregna (marca del guionista de lujo de esta entrega, el
Nobel Harold Pinter,
que de todas maneras tiene un buen punto de partida en la obra
original de Anthony Shaffer)
de contundencias y vulgaridades que difícilmente se habrían
aceptado en el momento del estreno del título original.
Con
estos mimbres, Branagh levanta una película simplemente eficaz,
que se ve con el agrado con el que en nuestra infancia veíamos
los episodios de “Alfred Hitchcock presenta...”, y en el que los
pecados capitales de la ambición, la rivalidad machista (genial
el arranque comparando el tamaño de los coches respectivos), el
ansia de la humillación y la constatación de que ningún triunfo
y ningún poder merecen la pena si no pueden ser adecuadamente
descargados sobre alguien si las circunstancias lo requieren,
ejercen de adecuados motores para que la función arranque y no
acabe perdiendo todo el interés, por más que la acumulación y la
reiteración acaben pesando. En suma, una cinta
de las que quedan bien en el currículo de cualquier actor que se
precie, que se puede ver pero que, eso sí, deja bastante menos
huella de lo que promete su título
(y perdonen el chiste fácil).
Calificación:
    
Imágenes
de "La huella" - Copyright © 2007 Sony
Pictures Classics, Castle Rock Entertainment y Riff Raff
Production. Distribuida en España por Sony Pictures
Releasing de España. Todos los derechos
reservados.
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