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LEONES POR CORDEROS
(Lions for lambs)


cartel
Dirección: Robert Redford.
País:
USA.
Año: 2007.
Duración: 96 min.
Género: Drama.
Interpretación: Robert Redford (Dr. Stephen Malley), Meryl Streep (Janine Roth), Tom Cruise (senador Jasper Irving), Michael Peña (Ernest), Andrew Garfield (Todd), Peter Berg, Derek Luke (Arian).
Guión: Matthew Michael Carnahan.
Producción: Robert Redford, Matthew Michael Carnahan, Andrew Hauptman y Tracy Falco.
Música: Mark Isham.
Fotografía:
Philippe Rousselot.
Montaje: Joe Hutshing.
Diseño de producción: Jan Roelfs.
Vestuario: Mary Zophres.
Estreno en USA: 9 Noviembre 2007.
Estreno en España: 9 Noviembre 2007.

CÓMO SE HIZO "LEONES POR CORDEROS"
Notas de producción © 2007 Hispano Foxfilm

2. El reparto

  A la cabeza del reparto de LEONES POR CORDEROS figuran dos de las estrellas más populares y aclamadas de nuestro tiempo: Meryl Streep y Tom Cruise, que nunca habían actuado juntos en la pantalla. Encarnando a la periodista de televisión Janine Roth y al senador de los EE.UU. Jasper Irving en medio de una reunión breve pero que podría cambiar el mundo, cada uno de ellos tuvo la oportunidad de sacar a primer plano a los dos palpablemente reales seres humanos atrapados en unos de los más intensos tira y afloja de nuestros tiempos: la libertad de los medios frente al poder político. El personaje de Streep, Janine Roth, llega a la oficina del senador Irving sin saber muy bien qué quiere éste. Años atrás, un artículo que ella escribió ayudó a situar al joven y ambicioso político como el salvador de su partido, y desde entonces le ha estado agradecido. Ahora, tiene la esperanza de ganar su apoyo para una noticia que, posiblemente, tendrá una repercusión mucho mayor, tanto sobre la “Guerra contra el Terror” como en sus propias ambiciones de llegar a la presidencia. El único problema es que esta vez, Roth, que ha visto cómo los medios se ven atrapados en planes políticos, no se deja influenciar tan fácilmente. Streep, dos veces ganadora del Premio de la Academia® y casi perpetua candidata al mismo, ha tenido la oportunidad de trabajar con muchos de los mejores guionistas y realizadores de la época; y sin embargo, fue el guión de este relativo novato Matthew Carnahan lo que primero la atrajo a LEONES POR CORDEROS, mucho antes de que conociera la participación de Robert Redford. “Creo que Matthew tiene un gran oído para una conversación inteligente y agresiva. Se parece un tanto a David Mamet, sin serlo. Es diferente; es en gran medida su propia voz y resulta muy poco habitual encontrarlo”, observa la actriz. “Pensé que el guión era como una gran obra, con inmediatez y fuerza. Es un duro examen de cuestiones importantes, pero tiene la pegada emocional de tratarse de personas que a uno le preocupan”.

 

  Streep prosigue diciendo que “estaba muy interesada por la forma como trataba el compromiso, la participación y la responsabilidad personal: la idea de que yo soy el guardián de mi hermano. También se ocupa de la cuestión de cuál es la responsabilidad que cada ciudadano tiene en una democracia de ponerse en pie y lo verdaderamente difícil que resulta”.

  Meryl se sintió especialmente atraía por el dilema moral de Janine Roth: seguirle o no el juego a un político que quiere utilizarla para “vender” cuidadosamente su noticia acerca de una mortífera operación militar. Streep comprendió en el acto todo lo que formaría parte del proceso intelectual de Roth en circunstancias tan excitantes como peligrosas. “Ella es una mujer prestigiosa y cincuentona, con responsabilidades familiares y sabe que si la despidiesen, no podría encontrar empleo”, apostilla Streep. “Luego hay muchas cosas que podrían mitigar sus ganas de decir lo que de verdad piensa”.

  Igual de claras para Streep, como para Janine Roth, son las consecuencias de una prensa que no está dispuesta a arriesgarlo todo en la busca de toda la verdad en una sociedad democrática. “Dependemos de la prensa libre para que nos dé la información correcta que nos permita tomar decisiones muy emotivas”, apunta.

  Víctima confesa del “mono de las noticias”, Streep observa que siempre ha estado fascinada por las vidas de las mujeres periodistas. “Christian Amanpour es mi heroína”, comenta. “Admiro de verdad a las personas que marchan a primera línea y nos traen la noticia; personas a las que no mueve la emoción a favor de uno ni otro bando. Pero lo que una mujer semejante no quiere decirnos es lo más difícil de averiguar, y eso es lo que la convierte en un personaje muy intrigante al que dar vida”.

  Streep ha llenado su interpretación de matices que revelan la agitación existente debajo de la fría apariencia de Roth. Disfrutó especialmente lanzándose a toda máquina a un combate de agudezas con el espabilado senador interpretado por Tom Cruise. “Yo quería aportar al personaje una especie de baile de inteligencias, en el que uno jamás está seguro de si es ella o el senador quien lleva al otro”, dice Streep. “Janine está haciendo algo peliagudo en lo que, en condiciones ideales, es ella quien lleva a su pareja pero no quiere que parezca que lo esté haciendo. Para ella, todo gira en torno a cómo sonsacar las respuestas ocultas sin llegar a ser antagónica con la persona que las conoce”.

  Una vez en el plató, Streep se sintió aún más inspirada dando la réplica a la interpretación de Tom Cruise, agudizándose e intensificándose recíprocamente. “Tom me recordaba a una amalgama de Rick Santorum y John Edwards”, asegura. “Tom aportó el sentido de alguien que tiene una verdadera ocasión de ser el futuro de su partido. Nuestras escenas fueron como un duelo, con fintas y estocadas, y dos argumentos bien razonados enfrentándose el uno al otro. El trabajo de Janine consiste en ocultar lo que ella siente para obtener la noticia, mientras que el del senador es el de subsumir quién es él realmente para presentar la personalidad bajo la que le gustaría ser conocido; una partida interesantísima de jugar”.

  La última vez que Streep había trabajado con Robert Redford fue compartiendo la cabecera de cartel en la aclamada “Memorias de África”, aunque ambos se han hecho desde entonces muy amigos, ya que comparten una pasión por el medio ambiente. En esta ocasión, trabajar con Redford como director fue toda una revelación. “Por aquel entonces él era una especie de estrella gigantesca y a mí, no sé como decirlo, me tenía sobrecogida”, reconoce la actriz. “Pero ahora nos veo a ambos como a veteranos. Como director era tan inteligente y estaba tan impuesto en todo que confié en él por completo. Esto es diferente a cualquier cosa a la que se haya enfrentado antes pero él siempre tiene una cierta clase de integridad sobre el material. Y me asombraba ver cómo logró que esto diera la sensación de una sola historia en vez de tres, y cómo le infundió tanta fuerza y patetismo”.

  A Redford le emocionó trabajar dirigiendo a su buena amiga, y asegura que lo único que lamenta es no haber tenido él escenas con Streep. “Habría sido agradable trabajar con ella como actor en esta película porque de verdad que disfruto haciéndolo, pero ésta era una relación diferente”, asegura. “Lo bueno era que, al dirigirla, ya había mucha confianza acumulada de nuestras anteriores experiencias mutuas como artistas”.

  Prosigue: “Yo trabajé en colaboración con ella porque es muy inteligente y la invité a que aportara lo que quisiera en cuanto a improvisación. Fue, lisa y llanamente, un verdadero placer”.

  De dar la réplica a Streep se encarga Tom Cruise en el papel del ferozmente entusiasta y profundamente ideológico senador Irving. Desde el principio, a Redford le entusiasmaba la idea de que Cruise interpretara el papel porque sabía que el personaje no acabaría siendo completamente blanco o negro, sino situándose en algún lugar del limbo que está entre ambos extremos. Cruise también aportó una mezcla de cualidades innatas: inteligencia, carisma y persuasión, por no hablar de una sonrisa que vale un millón. Redford podía imaginárselo sin dificultad como candidato de vía rápida al poder político.

  “Habría resultado muy fácil hacer del senador un villano de los que se retuercen el mostacho, pero eso habría sido un desastre. Tiene un punto de vista legítimo y eso había de quedar verosímilmente claro” observa Redford. “Lo que hizo que Tom resultara tan interesante para mí es que tiene esa cierta intensidad y potencia de volumen que más o menos aumenta la idea del hombre que en verdad cree en lo que está haciendo; pero también transmite la de un hombre que tiene sus propios intereses egoístas”.

  Aunque se le conoce como una de las máximas estrellas de la taquilla, Cruise se ha ganado una reputación por aceptar papeles inesperados y exigentes. En tres ocasiones ha sido candidato al Premio de la Academia ® por interpretaciones enormemente distintas: la de un veterano del Vietnam que queda paralítico en “Nacido el 4 de Julio”, de Oliver Stone; la de un agente deportivo inmerso en una crisis moral en la película de Cameron Crowe “Jerry Maguire”, y la de Frank Mackey, un gurú del ligue que se desmorona en “Magnolia”, de Paul Thomas Anderson. Con todo, el papel del senador Jasper Irving llevó a Cruise a lugares donde nunca antes había estado.

  En el papel de Irving, interpretaría a un hombre cuyas sólidas convicciones personales le llevan a arriesgar las vidas de sus compatriotas. “Como actor, supuso un enorme reto para mí, y no se parece a nada que haya interpretado antes”, explica Cruise. “Jasper Irving es alguien con un profundísimo conocimiento del gobierno y las fuerzas armadas, además de creer sinceramente que ésta es la mejor forma de ayudar. No podría encarnarlo simplemente como a un personaje. Sentí, más bien, que tenía que transformarme de verdad en este individuo para comprender lo que sabe, para verlo del revés. Fue éste un papel que tuve verdaderamente que investigar y estudiar”.

  Para ahondar más en los fervorosos argumentos de Irving a favor de intensificar la agresión militar, Cruise se sumergió en un periodo intensivo de lectura y aprendizaje. “Pasé mucho tiempo dándole un repaso al gobierno moderno, a la historia del pensamiento conservador y a la actualidad exterior”, observa. “Tenía que convertirme en él ahondando en lo que él sabe. También tuve la suerte de poder hablar con gente situada en muy altas esferas que compartieron conmigo su punto de vista de forma muy sincera”.

  También tuvo que encontrar la forma más dramática de interactuar con el personaje de la periodista a la que da vida Meryl Streep, para crear un escalofrío muy entretenido en escenas que se desarrollan en tan sólo unos pocos cientos de metros cuadrados de oficinas. “No podía esperar a interpretar estas escenas con ella, a poner en práctica este maravilloso juego de ingenio e intelecto”, reconoce Cruise. “Todo cuanto podía decirse acerca de una artista ya se ha dicho de Meryl, y en mi opinión todo es verdad. Es una mujer dotada de una enorme fuerza y una actriz increíblemente generosa. Trabajar con ella fue para mí un verdadero sueño”.

  Para Cruise, la clave de las escenas que comparten era lograr que los espectadores sintieran la tensión eléctrica que existe entre ellos. “La dinámica entre el senador y el personaje de Meryl resulta muy excitante, en mi opinión, porque se pasa de una idea conflictiva a otra distinta para regresar a la primera, y así sucesivamente. Esta esgrima intelectual supuso un gran reto y, para un actor, una enorme diversión”, asegura.

  A lo largo de la película, Cruise también descubrió que el estilo de dirección de Robert Redford era indispensable. “Su trabajo está siempre basado en el personaje, pero también se presta una especial atención al argumento y a la estructura, de modo que lo que se ve no es solamente auténtico, sino que también tiene drama y tensión”, subraya Cruise. “Fue para mí un inmenso honor trabajar con él”.

  Mientras que Janine Roth y el senador Irving intercambian golpes en Washington, un duelo de otra clase tiene lugar en el despacho de un profesor universitario al otro extremo del país. Aquí, en escenas que forman el núcleo de LEONES POR CORDEROS, el profesor de historia doctor Malley se enfrenta con un estudiante que, al parecer del docente, tiene lo que hace falta para dejar huella, con que sólo pudiera hallar en su interior una razón para tomar de una vez una postura.

  Desde el mismo minuto en que leyó por primera vez el guión de LEONES POR CORDEROS, Redford se vio a sí mismo dando vida al doctor Malley; en parte, porque siempre le han fascinado los educadores y la educación, así como el dar a las nuevas generaciones una oportunidad de ser escuchadas – un aspecto del propio carácter de Redford que le llevó a fundar el Festival de Cine Sundance.

  También vio a Malley como, quizás, parte de una especie trágicamente en vías e extinción, un solitario inconformista, lo que le conmovió. “Digamos que, más o menos, está llegando al límite de su aguante”, dice Redford. “Él es un profesor que cree que la educación es una herramienta importantísima para la fortaleza y el crecimiento de la democracia, pero también ve que el compromiso de promover esos valores que han marcado su vida entera, se está evaporando. Este alumno, Todd, llega a ser simbólico en ese aspecto. He aquí un estudiante de inmensas posibilidades que parece estar malgastándolas a favor de una vida fácil, y para Malley es casi un esfuerzo desesperado poner a este muchacho entre la espada y la pared para que haga frente a esa decisión”.

  La conversación de Malley con Todd llega al fondo de uno de los temas de la película más vitales y que más mueven a la reflexión. “El doctor ha sido testigo de cómo los jóvenes se dejan llevar hacia la apatía y el cinismo a lo largo de los años; ha visto a chicos que se preguntan: ‘¿Por qué voy a participar? ¿Por qué debería renunciar a una vida buena y fácil?’ Existe una sensación de que resulta ridículo involucrarse en un sistema que está tan destrozado. Y Malley ve en Todd a alguien que, sin duda, está dotado para limitarse a darse la gran vida si quiere hacerlo – pero también es alguien que podría dar un paso al frente e intentar algo más arriesgado”.

  Para interpretar a Todd, el despreocupado pero talentoso universitario que al principio trata de evitar al doctor Malley, y luego empieza a abrírsele, Redford eligió a un excelente actor novel: Andrew Garfield, un actor teatral británico hijo de padre norteamericano que también protagoniza “The Other Boleyn Girl”, que se estrenará este otoño. “Es muy novato pero tiene mucho talento”, afirma Tracy Falco. “Entrevistamos para este papel a prácticamente todos los actores jóvenes de entre 18 y 30 años, y todos tuvimos la sensación de haber encontrado al mejor para el papel; sin duda”.

  Redford observa que Garfield suponía un gran riesgo, no siendo la menor razón de ello el hecho de que proviniera de Inglaterra y que nunca hubiese pasado por la experiencia de estudiar en una universidad norteamericana. “No era norteamericano, por lo que tenía pocas posibilidades, pero era listo e inteligente y en verdad pensé que sería la persona adecuada para entablar un duelo con mi personaje”, explica el director. “Fue todo un hallazgo, y personalmente, resultó muy divertido trabajar con él”.

  Independientemente de sus antecedentes, Garfield comprendió a la perfección su personaje desde el primer momento. “Todd es básicamente superinteligente y perezoso”, observa el joven actor. “Se expresa muy bien, es consciente y tiene enormes posibilidades pero le gusta la buena vida – mujeres y asociaciones de estudiantes, y limitarse a divertirse. Algo que muchos chicos de su edad están haciendo, porque aunque el mundo es ahora mismo el lío padre, me parece que resulta muy difícil oponerse a ello”.

  Sin embargo, comprender a Todd no hizo forzosamente que resultara fácil darle vida. “De verdad que me resultó difícil”, admite Garfield, “adoptar ese tipo de apatía. Tuve que ir completamente en contra de mis propios instintos”.

  Pero Garfield se sintió absolutamente electrizado por el intenso intercambio de ideas que surge del diálogo cuando Todd se enfrenta con el doctor Malley, cuyo resultado es una extraordinaria conversación acerca de lo que realmente importa en la vida. “Todd se siente verdaderamente sacudido y agitado por el doctor Malley”, comenta. “Se encuentra con que le ponen delante un enorme desafío por la forma como este individuo hurga en su alma y le dice: ‘mira, no estás haciendo nada con los talentos que se te han entregado’, y se ve obligado a examinarse de forma mucho más profunda de lo que nunca lo hizo. Creo que a Todd se le abre una puerta que a él le hubiera gustado que hubiese quedado cerrada porque sabe que, tan pronto como se abra, va a verse obligado a adoptar una postura”.

  Al aceptar el papel, el propio Garfield tendría que enfrentarse a la sobrecogedora idea de actuar junto a Rober Redford y a las órdenes del mismo en su primer papel cinematográfico de importancia. “Al principio, era una espada de doble filo”, confiesa el actor. “Por una parte, era de lo más emocionante y, por otra, de lo más aterrador. Me costó tres o cuatro días creérmelo del todo. Parecía como una fantasía. Pero tan pronto como le conocí, se convirtió inmediatamente en un ser humano. Para tratarse de una asombrosa leyenda de la pantalla, carece de toda pretensión. Era como trabajar con un actor fantástico sin que te impusiera su ego. Cuando actúa es muy, pero que muy bromista; y cuando dirige, resulta extremadamente calmado, tranquilo y generoso”.

  La difícil misión a que se enfrentaban ambos era la de mantener lo que es esencialmente un prolongado tête-à-tête – por más que esté erizado con la acalorada tensión de un enfrentamiento y con la emoción de una generación que está pasando el testigo a la siguiente – dinámico y vivo en la pantalla. “Hablamos mucho acerca de cómo podríamos mantenerlo fluido y en movimiento”, explica Garfield. “Las escenas resultan definitivamente retadoras porque son innatamente muy estáticas además de muy fuertes y tensas – por lo que siempre estábamos tratando de dotarlas de toda la liviandad y la energía que podíamos”.

  Al fin y al cabo, Garfield opina que lo que ocurre en ese breve espacio de tiempo en el despacho del doctor Malley, repercutirá a lo largo de toda la vida de Todd de formas que nunca habría podido imaginar hasta entonces. “Malley está realmente plantando semillas”, resume Garfield. “Está diciendo: ‘estáte al corriente, no dejes de leer los periódicos, enfádate una y otra vez y no te alejes del mundo’. No le da a Todd ninguna respuesta sencilla; solamente le dice que no olvide que tiene todos esos talentos para utilizarlos a su propia manera”.

  Los múltiples hilos de LEONES POR CORDEROS se tejen en un desgarrador clímax cuando dos jóvenes y leales soldados, a la vez que amigos íntimos, luchan por su supervivencia en una remota cadena de montañas muy lejos de las más sesudas conversaciones de la película. Allí, Arian y Ernest, dos notables antiguos alumnos del doctor Malley, han sido enviados a una misión secreta que es parte de un esfuerzo para cambiar el curso de la guerra en Asia central – y cada uno está dispuesto a sacrificarlo todo por su patria y por su compañero. Sus actos y su heroísmo dejan al descubierto el ineludible lado humano de los debates que ocupan a aquéllos que se hallan en puestos de mayor poder.

  Al asignar los papeles de Arian y Ernest, Robert Redford esperaba hallar actores que pudieran comprender íntimamente de dónde provienen estos dos jóvenes y cuán duro han tenido que trabajar para lograr el sueño de su vida. “Uno tenia que sentir auténticamente que cada uno procede de un barrio duro del que han salido gracias a sus logros”, dice el director. “Junto con sus éxitos académicos y su sofisticación, tenían que conservar algo de la cruda y efectiva actitud del ghetto”.

  Así fue como el realizador eligió a Derek Luke y Michael Peña, dos jóvenes estrellas en ascenso, cada uno de los cuales proviene de ambientes desfavorecidos, pero que tienen el suficiente descaro interpretativo para lograr retratar una amistad singular en un momento de extrema dificultad. “Para mí, lo más interesante de Derek y Michael era su profundidad emocional”, comenta Redford. “Ambos son personas fuertes y también tienen una verdadera dignidad personal y un sentido de la humanidad que era muy importante”.

  Derek Luke, que saltó a la fama después de haber obtenido el papel que da título a “Antwone Fisher” y haber debutado en el cine bajo la batuta de Denzel Washington, se ha convertido desde entonces en un importante activo de la pantalla, habiendo protagonizado muy recientemente la película de tensión política, dirigida por Phillip Noyce, “Atrapa el Fuego”.

  Cuando Luke leyó LEONES POR CORDEROS, se sintió inmediatamente intrigado porque el personaje era alguien con quien podía establecer una relación muy personal. “Para interpretar a Arian, pude sacar partido a mis propias experiencias como persona procedente de una situación vital desfavorecida y hambrienta de cambio. Yo ya conocía ese sentimiento de haber trabajado tan duro para alcanzar una determinada posición que no hay diferencia entre ti y el sueño”, dice.

  También sintió que estaba leyendo algo verdaderamente singular entre los relatos de Hollywood. “Pensé que era algo verdaderamente distinto”, observa Luke. “Lo que me gustaba de ello era que se logra ver la realidad desde numerosas perspectivas diferentes - desde la de un político, la de una reportera, la de un estudiante y la de dos soldados – y cada una de ellos desempeña un papel diferente en la idea de la defensa de la libertad”.

  Principalmente, Luke se vio empujado a comprender mejor por qué Arian toma las duras decisiones que adopta en la vida. “Yo quería entender por qué un joven salido de un ambiente desfavorecido y que trabaja tan duro para asistir a un excelente colegio, toma a continuación la determinación de ir a combatir en una guerra”, explica. “Creo que Arian descubrió que en este prestigiosísimo colegio muchos de los alumnos han gozado de grandes oportunidades pero que, fundamentalmente, siguen dormidos y desaprovechándolas. Al cabo, llegué a creer que Arian sintió haber visto una finalidad de orden superior y actuó en consecuencia”.

  Luke siente también que el profesor Malley había tenido un profundo efecto sobre Arian, incluso si no era el que Malley había previsto. “Creo que las palabras son vehículos, que tienen mucho peso y que en ocasiones, cuando alguien le dice las palabras adecuadas a alguien, éstas encienden la luz para esa persona”, asegura. “Y yo creo que eso es lo que el doctor Malley hizo con Arian. Le dio a Arian la idea de que él tenía realmente la responsabilidad de tratar de ayudar al mundo y Arian la asumió a su manera”.

  Prosigue Luke: “Esto es lo que inspiró a Arian y también lo que me inspiró para aceptar el papel – el importante reto del doctor Malley a esta generación para que no sólo se conformen y duerman sino para que sean conscientes y aporten”.

  Además de su preparación mental, Luke se sometió a entrenamiento con armas y de combate, teniendo que lograr la soberbia condición física de un soldado de elite para transportar los 20 kilos de equipo militar con que Arian carga en las montañas de Afganistán. La experiencia fue iluminadora. “Después de un par de días de entrenamiento con los Rangers, era como si el mundo exterior hubiera dejado de existir”, recuerda Luke. “Sólo había hermandad – un hermano a mi derecha y un hermano a mi izquierda. Percibí la sensación de en qué consiste el compromiso y el sacrificio que supone ser un soldado”. El entrenamiento también estrechó su relación con Michael Peña, que interpreta a su mejor amigo y compañero de armas. “Descubrimos mucha camaradería y muchas semejanzas entre nosotros”, asegura Luke. “Ambos nos incorporamos a la película con un verdadero deseo de resultar creíbles y ello provocó un auténtico vínculo que se refleja en la pantalla”.

  No obstante, ningún entrenamiento pudo preparar a Luke para el reto de rodar durante largos y emotivos días enterrado en auténtica nueve, punzante y entumecedora. “Realizamos al principio algunas pruebas con Poly-Snow , pero cuando llegamos al plató, decidieron que la nieve auténtica parecería mejor”, recuerda Luke. “Tengo que decir sin ambages que trabajar en esas condiciones, enterrado en auténtica nieve y con calambres en las piernas, me mostró realmente quién era Arian en esta situación. Era muy difícil pero llegué a apreciar la clase de carácter que hace falta para enfrentarse a semejante desafío con dignidad”.

  A igual que Derek Luke, la ascendente estrella Michael Peña proviene de un ambiente semejante al de su personaje, Ernest, habiendo crecido en un duro barrio de Chicago. Ha destacado en las dos últimos años en papeles que van desde la película ganadora del Oscar® “Crash”, pasando por la aclamada “Babel” hasta la producción de Oliver Stone “World Trade Center” y el éxito del cine de acción “Shooter”.

  Dice Peña: “Realmente me gustó la trayectoria de Ernest y yo tengo mucho en común con este tipo. Yo provengo de un barrio que no era el más ideal y sé lo que es tener que trabajar duro para lograr que las cosas sucedan. Sé lo que es tener un sueño que se siente como intangible y, sin embargo, al mismo tiempo, pensar que puede hacerse realidad. Conecté con estos dos tipos, con sus antecedentes, con su viaje a la universidad y con la forma como se dieron cuenta de que necesitaban realmente hacer algo, ir a contracorriente e involucrarse”.

  La estructura, complicadamente entretejida, del guión también resultó impresionante para Peña. “Me encantó la forma como los relatos se entremezclan para alcanzar luego un final común. Hay mucho equilibrio y armonía en la narración, y me encanta la forma como se necesita tener una perspectiva para entender todas las demás. Pensé que ‘Crash’ también lo lograba divinamente”.

  Otro aspecto de la historia con la que Peña se sentía relacionado era la idea de un mentor que puede tener un impacto fascinante sobre un joven. “Un motivo por el que realmente quería hacer esta película era porque recuerdo a personas que verdaderamente me inspiraron cuando estaba en la escuela, personas que en verdad creían en mí, mentores como el doctor Malley”, dice, “y quería rendirles homenaje”.

  Peña se sintió atraído al guión por sí mismo, pero la primera vez que oyó la lista de sus coprotagonistas, se preguntó si debía pellizcarse. Así lo recuerda: “Pregunté quién la dirigía y me dijeron que Robert Redford, y yo dije que bien. Pregunté quien era el protagonista y me dijeron que Robert Redford, y me sentí… pues, bien. Y Meryl Streep también interviene, me dijeron; y Tom Cruise – y sentí que me estaban tomando el pelo. Resultaba abrumador”.

  Por apetecible que fuera el proyecto, Peña todavía tenía que hallar un modo de envolverse en las subyacentes razones emocionales y filosóficas que explican el voluntario alistamiento de Ernest justo en un momento en que la oportunidad está, por fin, llamando a su puerta. “Creo que ello se reduce al hecho de que Ernest y Arian tenían un verdadero sentido de lealtad hacia su país”, asegura. “Y querían cambiar verdaderamente el mundo. Creo que pensaron: ‘Si hay que combatir en una guerra, seamos nosotros quienes lo hagamos – con orgullo. Seamos tan buenos soldados como nos sea posible.’ Para ellos, todo iba más allá del deseo de ir a la guerra. Simplemente querían ayudar de la mejor forma que pudieran”.

  Peña acompañó a Derek Luke en su intensivo entrenamiento militar para el papel. Pero, al igual que con Luke, no había cantidad de riguroso ejercicio ni habilidad con las armas que pudiera prepararle para las implacables emociones y la agonía física de trabajar en la nieve. “Recuerdo haberme metido en nieve medio derretida hasta el pecho, y recuerdo tener que decirme a mí mismo: ‘es por un buen motivo, es por una buena película’”.

  Sin embargo Peña se sintió también profundamente conmovido por el valor y el destino de su personaje – y por todas las difíciles preguntas que plantea. Lo resume de esta forma: “Para mí, la mejor escena es cuando uno recuerda la frase que el doctor Malley le dice a Todd - ‘nunca semejantes leones habían sido mandados por tales corderos’ – es algo que realmente te persigue y te hace pensar”.

3. El rodaje >>


Imágenes y notas de cómo se hizo "Leones por corderos" - Copyright © 2007 Wildwood Enterprises, Brat Na Pont y Andell Entertainment. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.

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