CÓMO SE HIZO "30 DÍAS DE
OSCURIDAD"
Notas de producción ©
2007
Sony
Pictures
1. El proyecto
30 Días de Oscuridad comenzó su viaje a los cines con la
publicación de la novela gráfica de Steve Niles y Ben
Templesmith. La miniserie, de tan sólo tres libros, se convirtió
en una obra definitoria para ambos. Con su novedosa apariencia y
nuevo enfoque de la leyenda de los vampiros, la obra de Niles y
Templesmith ha sido alabada por reavivar el género de los cómics
de terror. “Nos enamoramos de la idea de que los vampiros fueran
a Barrow, Alaska, en cuanto el sol desaparece durante un mes”,
explica el productor Rob Tapert, quien, junto con el productor
Sam Raimi, fundó Ghost House Productions para llevar a la gran
pantalla este tipo de historias. “Fue un proyecto que nos
entusiasmó porque presenta un nivel de intensidad y terror
estilizado que, de joven, me encantaba en este tipo de películas
y que aún hoy, en la actualidad, sigo disfrutando. Para Sam y
para mí, 30 Días de Oscuridad es un regreso a nuestras raíces de
Evil Dead”. Para la dirección, Raimi y Tapert recurrieron a
David Slade, cuya primera película, la independiente Hard Candy,
les impresionó. “David tiene un estilo y una forma de trabajar
únicos”, afirma Tapert. “Tiene una idea muy clara de lo que
quiere y cómo quiere que se haga todo, y logra encontrar la
forma de hacerlo con los actores. Creo en los planos cerrados,
en los primeros planos con atención al detalle, lo que da una
fuerza frenética a su cine”. El director dice que bastante antes
de involucrarse en 30 Días de Oscuridad se compró la primera
edición del cómic. “Me encantan los dibujos de Ben Templesmith,
especialmente la imagen de Eben cuando ve a los vampiros por
primera vez”, afirma. “Tras dirigir mi primera película, tuve
una reunión en la que un ejecutivo de Columbia Pictures mencionó
que poseían los derechos. Dije: ‘¿Cómo? ¡Moriría por hacerla!’”.
A la novela gráfica se le atribuye el mérito de haber dado un
nuevo ímpetu al género de los vampiros. Aunque esta criatura
data de la época de Lord Byron en la literatura occidental, e
incluso de muchos siglos antes en otras culturas, en opinión de
Niles y Templesmith los vampiros han perdido su capacidad de
aterrorizar. Los autores vieron en 30 Días de Oscuridad la
oportunidad de devolver el género a sus raíces, lejos de los
vampiros góticos y afectados que relevaron a sus monstruos
preferidos. “Una de las cosas que realmente queríamos hacer Ben
y yo era lograr que los vampiros volvieran a ser terroríficos”,
explica Niles. “Hemos visto vampiros convertidos en galletas
para niños. A adolescentes teniendo citas con ellos. Deberían
ser vampiros salvajes que vean a los humanos como meros
alimentos. Y Ben lo ha llevado mucho más allá con la estética
del libro”.
“Buscaba una violencia total,
con un toque alienígena”, dice Templesmith. “La imagen clásica
del vampiro es la del tipo afeminado, romántico y gótico. Yo
buscaba máquinas devoradoras”.
Uno de los principales
objetivos de los cineastas era dar vida al sorprendente material
original. “Quería que la estética de la película fuera muy
similar a los dibujos de Ben Templesmith, que me encantan”, dice
Slade.
Templesmith dice que los
cineastas lograron su objetivo. “Dentro de lo razonable, han
sacado la estética de la película de la página. El color está
rebajado, los vampiros son como los del comic: hay integridad”.
“David y su equipo han
captado de veras la apariencia y textura estilizada de la novela
gráfica”, añade Tapert. “La combinación de los dibujos de Ben
con el estilo real que le dan los actores aporta a la película
una estética propia”.
Parte de esa integridad la
constituye el presentar vampiros que casi, casi, parecen
humanos. Aunque el equipo de efectos especiales de maquillaje
recurrió a algunas prótesis, procuraron que su uso fuera mínimo.
“Sólo quería retocar ligeramente las caras de nuestros vampiros
para que parecieran menos humanos pero siguieran siendo
completamente reales”, dice Slade. “Son suficientemente humanos
como para reconocerlos, pero no son como tú y como yo”.
Para dar vida a esa visión,
los cineastas recurrieron a artistas de Weta Workshop, Nueva
Zelanda, encargada de llevar a la pantalla los efectos visuales
de El Señor de los Anillos y Las Crónicas de Narnia con un
estilo merecedor de sendos premios Oscar®. “Estábamos decididos
a ser fieles al material gráfico de Ben, pero también queríamos
crear un nuevo Nosferatu, un diseño original espeluznante para
esta generación de amantes de los vampiros”, dice Tapert. “David
Slade trabajó con Gino Acevedo, de Weta, y un artista
conceptual, Aaron Sims, para crear la apariencia final. David
trabajó con Aaron aquí, en Los Ángeles, en algunos diseños. A
continuación, Gino tomó aquellos bocetos bidimensionales y les
dio vida en 3-D. Gino y su equipo de técnicos se encargaron de
moldear, crear, colorear y aplicar todas las prótesis. Han hecho
un trabajo fabuloso para mantener la estética que David y yo
esperábamos para los vampiros“.
Cuando los nuevos vampiros
están en la pantalla, explica Slade, hay algo que realmente
destaca en 30 Días de Oscuridad: “Hay muchísimo rojo”.
2.
El reparto
>>
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2007 Columbia Pictures, Ghost House Pictures y Dark Horse
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