CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Sam Raimi
continúa produciendo
largometrajes de terror que, la verdad sea dicha, últimamente no
es que estén obteniendo unos suculentos resultados en la
taquilla (como prueba, sólo hay que echarle un vistazo a las
recaudaciones de "Boogeyman,
la puerta del miedo",
"El
grito 2" o
"The
messengers"). "30
días de oscuridad" probablemente sea uno de los títulos más
ambiciosos de su compañía, Ghost House Pictures, ya que ha
contado con un presupuesto superior a los 30 millones de
dólares, ingresando cerca de 40 en los Estados Unidos, lo que
quiere decir que, si le sumamos lo obtenido en el mercado
internacional y lo que conseguirá gracias al alquiler y a la
venta de su DVD, al menos no generará pérdidas para sus
artífices.
La cinta es una adaptación de
una novela gráfica de Steve Niles
y Ben Templesmith,
siendo su argumento a priori atractivo. Así, la acción se
desarrolla en una población de Alaska de escasos habitantes,
marchándose buena parte de ellos con la llegada del invierno, ya
que la noche se adueña del cielo durante treinta largas
jornadas. Semejante circunstancia es aprovechada por unos
pavorosos vampiros que se adentran en el lugar con la intención
de darse un buen banquete.
El filme presenta una
manifiesta carencia: su devenir es igualito al de otras
películas de similares características, si bien aquí las
personas sitiadas en un determinado entorno son atacadas por
chupasangres en vez de por zombis. Tras un inicio en el que se
nos muestra con toda la calma del mundo a los principales
personajes de la historia, esto cambia cuando, una vez ha
transcurrido alrededor de media hora del metraje, el pueblo es
víctima de las salvajes criaturas que prácticamente terminan con
la vida de la mayoría de sus residentes. Todo acontece de una
manera tan presurosa que, como es lógico, el espectador se queda
un tanto pasmado ante una precipitación que de nuevo luego se
torna en pachorra.
La puesta en escena de
David Slade,
el realizador de
"Hard candy"
(cinta que tampoco es que me apasione demasiado), es bastante
discreta, especialmente en sus pasajes de acción, siendo mucho
más elaborados otros aspectos técnicos de la película (su
maquillaje, por ejemplo). Y es que, si hay algo que el público
hallará en "30 días de oscuridad", es una serie de secuencias en
las que no falta la violencia y la sangre, por no hablar de lo
perturbadoras que pueden resultar algunas de sus imágenes (la
presencia de una niña hambrienta de carne humana). Sin embargo,
el relato deja muchos cabos sueltos (la forzada relación
existente entre Eben y Stella o la ausencia de credibilidad en
la narración, puesto que uno no termina de entender cómo es
posible que ciertos vecinos de Barrow consigan sobrevivir
durante tanto tiempo en un lugar plagado de monstruos).
Como consuelo, el filme posee
un acertado final y un competente reparto, alejándose así de los
habituales y repelentes niñatos que en no pocas ocasiones nos
topamos en este tipo de producciones. Josh
Hartnett y
Melissa George,
esta última una experta en el género, cumplen bien con su
cometido, mientras que, aunque Danny Huston
no es uno de esos villanos que dejan huella, al menos no resulta
ridículo y aparece acompañado por una solvente legión de
intérpretes secundarios, caso de un fugaz pero inquietante
Ben Foster. En
definitiva, nos hallamos ante una obra convencional,
desaprovechada y que solamente satisfará a los amantes del cine
de terror. El resto, mejor abstenerse...
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes
de "30 días de oscuridad" - Copyright ©
2007 Columbia Pictures, Ghost House Pictures y Dark Horse
Entertainment. Distribuida en España por Sony Pictures Releasing
de España. Todos los derechos
reservados.
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