CRÍTICA
por
Julio Rodríguez
Chico
El amor
sale al encuentro
La comedia romántica debe
construirse sobre una narrativa ágil y fresca, con situaciones
chispeantes y enredos a partir de encuentros casuales y
equívocos, con diálogos ligeros y réplicas vivas que vayan
encaminados al corazón del público. Tiene que perseguir la
complicidad del espectador a partir de la empatía con unos
actores obligados a crear un clima agradable, amable y
complaciente. Y también ha de aspirar a que su duración se pase
en un suspiro, a la vez que entretiene a quien busca
desconectarse de los problemas cotidianos y sentir la emoción y
la felicidad de sus personajes, previo paso por un momento
dramático suficientemente suavizado. Sobre todo en la comedia
americana, el espectador sabe por anticipado que el final feliz
está asegurado y que el amor triunfará, y no exige al director
sofisticación artística ni excesiva novedad en la estructura
narrativa. Sólo quiere pasarlo bien y disfrutar de la película
como si fuera la misma vida, soñar durante dos horas que el
mundo es de color de rosa, y él el protagonista.
Pues bien, todo eso lo cumple
esta comedia de Peter Hedges,
que pretende hacer creer a quien la ve que su historia es “como
la vida misma”. Ojalá fuera así porque, durante su hora y media
larga, acompañamos a una gran familia a su encuentro anual y
disfrutamos de una convivencia ejemplar donde todos viven
felices y sonrientes, donde los juegos se alternan con
representaciones entrañables, y las confidencias con la nobleza
y lealtad entre ellos. Parece que todos han leído el libro de
Dan, uno de los hermanos allí reunidos y escritor especializado
en cuestiones familiares y en relaciones humanas. Dan también es
el padre viudo que se esfuerza por educar con criterio y
responsabilidad a sus tres hijas, dos de ellas adolescentes, y
que llevado por su sentido paternalista no permite que la
mediana salga con un chico del que se ha enamorado perdidamente
hace tres días. Problemas del corazón que él mismo sufre en
silencio desde que perdiera a su mujer, y que se despertarán de
nuevo cuando ese fin de semana conozca a Marie, con la
particularidad de que resulta ser la nueva novia de su hermano
Mitch.
Como decíamos, estructura
convencional para una historia de enredos y equívocos mantenidos
mientras es posible, con el doble juego de miradas y frases, con
sentimientos escondidos que van creciendo en la trastienda a la
vez que son reprimidos en el foro público. El discurrir
incluye unos cuantos tópicos y el desenlace es previsible, pero
no importa porque está muy construida en el guión y su puesta en
escena resulta natural y fresca, porque no cae en el artificio
ni parece forzado en ningún momento,
y porque se disfrutan de unas cuantas situaciones divertidas y
de otras realmente emocionantes. Hedges consigue un equilibrio
ajustado entre la ligereza y la humanidad al retratar a sus
personajes, y saber crear atmósferas que respiran la supuesta
buena convivencia de sus personajes, donde todos se conocen y
quieren como son, con unos abuelos que saben dejar a cada uno
“su espacio” y unos críos que comienzan a exigir el suyo. La
banda sonora de Sondre Lerche
contribuye a sostener esas
emociones en el ambiente, con sus melodías y sus temas pop que
completan el recorrido de sus personajes.
La complicidad entre la
pareja protagonista es esencial, y tanto Steve
Carell como
Juliette Binoche
trabajan a gusto y eso se trasmite, él con la necesaria
contención y dominio de los sentimientos de su personaje, y ella
entrando al juego de la seducción y los celos cuando es
oportuno: la escena que rodea al baile y el cambio de registro
que supone es antológica, y una muestra de la calidad de los dos
actores. Especial mención se merece también
Dianne Wiest en el
papel de Nana, abuela de carácter fuerte pero dulce a la vez,
que da peso a la familia y al largometraje en sus breves
intervenciones.
Película muy agradable para
el espectador y entretenida. Ciertamente no pasará a la historia
ni se desmarca un ápice del género, pero su fresca y
transparente dirección permite disfrutar con las sorpresas que
puede deparar la vida —que no la cinta—, con un padre que vuelve
a ser adolescente por unos días, con una familia tan modélica
como numerosa, ruidosa y alegre, con sentimientos con los que sí
se construye la vida misma.
Calificación:
    
Imágenes
de "Como la vida misma" - Copyright © 2007
Touchstone Pictures y Focus Features. Fotos por Merie W.
Wallace. Distribuida en España por
Universal Pictures International Spain. Todos los derechos
reservados.
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