CRÍTICA
por
Leandro Marques
El amor sin
registro ni tiempo
Sufrir por
amor. Esperar por amor. No vivir por amor. Tratar de ser feliz
sin amor. Ya sea de una manera u otra, en su presencia o en su
ausencia, la potencia del sentimiento más fuerte que puede unir
a un ser humano con otro siempre es parte central y casi
decisiva en la comprensión de la vida de una persona. “El amor
en los tiempos de cólera”, una de las más famosas novelas del
notable Gabriel García Márquez, trata justamente de la
espera sufrida, interminable y romántica hasta la exacerbación
de Florentino Ariza, quien llora como un niño pero se obstina
como nadie cuando con su corazón roto decide seguir fiel a esa
emoción tan profunda como misteriosa, tan intensa como
inmaterial que lo liga eternamente a su amada Fermina Daza.
Dirigida por
Mike Newell y con un importante elenco conformado por
Javier Bardem, John Leguizamo, Benjamin Bratt,
la italiana Giovanna Mezzogiorno y la brasileña
Fernanda Montenegro, la versión cinematográfica de la obra
de García Márquez intenta ser fiel en la esencia del libro
original, pero pareciera no encontrar nunca el tono ideal para,
más allá de esa búsqueda de fidelidad, poder redefinirse dentro
de un formato, como el de la pantalla grande, en el que otros
códigos estéticos y narrativos deben ponerse en juego. Tras un
comienzo simpático y ágil, con ciertos destellos de humor, donde
un joven Florentino perdidamente enamorado de la bella Fermina
logra al parecer conquistarla, el ritmo decae y la trama se
vuelve lenta y pegajosa. El largometraje no logra adquirir nunca
una identidad definida, luce inseguro y atrapado por sus propias
redes, incapaz de cobrar vuelo propio, de desapegarse de un
respeto por la obra del Nobel colombiano que en definitiva
termina volviéndose contraproducente.
En algunas
ocasiones, la quietud y el vacío pueden significar elecciones
que implican la intención del realizador de establecer un tipo
de comunicación específica con el espectador. En esos casos,
mientras pareciera a primera vista que nada sucede, que la
historia no evoluciona, que las imágenes no dicen más que una
ausencia, una segunda mirada puede percibir un movimiento
latente, invisible tal vez, pero vívido y capaz de hacerse
sentir en la atmósfera de una escena, en la tensión de una
mirada. En esta versión de “El amor en los tiempos de cólera” no
sucede algo similar. La historia parece constantemente en un
estado de no evolución, pero no por una elección del artista de
querer mostrar la quietud o el vacío, sino por la repetición
hasta el hartazgo de una misma situación. Y es que si bien
el eje de la narración está centrado en el amor eterno e
incondicional de Florentino, el personaje resulta demasiado
empalagoso, poco carismático y monótono como para que la mayoría
de los 139 minutos del film estén centrados en observar sus
asuntos. A esto se suma que tampoco los roles secundarios surgen
como resultado de una composición profunda y dedicada —por
ejemplo, la madre de Florentino, interpretada por Fernanda
Montenegro, merecía haber sido explorada con mayor
detenimiento—, por lo que el guión deja en evidencia que no se
esmeró demasiado por sacarle los ojos de encima al protagonista
principal.
Como
consecuencia, sin personajes trabajados en profundidad, con una
historia empecinada en adherirse a un tono dominado por un
romanticismo pegajoso e incapaz de buscar ángulos de mayor
frescura en los que depositar su mirada, la cinta se plaga de
momentos intrascendentes por su monotonía, repetitivos por su
tonalidad, y, por consiguiente, a medida que se suceden las
escenas, la espera de Florentino por el encuentro con su amor se
vuelve tan insoportable e infinita como la que podría
experimentar el espectador por alcanzar el instante en que la
película llegue a su fin. Probablemente los aspectos visuales
del film ofrezcan los puntos más destacados, ya sea la
fotografía, las localizaciones donde se llevó a cabo el rodaje,
el vestuario y la ambientación de la época. Y también resultan
atinadas las canciones interpretadas por Shakira.
Podría
esperarse que la versión en cine de un libro consagrado logre
captar lo mejor del texto escrito para traspasarlo al universo
de las imágenes. En este caso, el film convierte en defecto todo
lo que en la escritura de García Márquez luce bello y
encantador. Así sucede con el personaje central, con el tono
general en que se desarrolla la narración, como con el
exacerbado romanticismo que en la cinta se vuelve lineal,
carente de humor y agotador. El saldo, entonces, aunque se pueda
admitir la dificultad que debería implicar adaptar un libro de
alguien que escribe con la complejidad y estilo únicos del
escritor colombiano, no es satisfactorio. Esta mirada
cinematográfica de uno de sus títulos más conocidos no ha
resultado tan lograda e inspirada como hubiera merecido. De
todos modos sí puede rescatarse, aunque más no sea por su
constante repetición, una mirada peculiar del amor que, alejada
de los estereotipos de las comedias románticas norteamericanas,
y al menos hasta que el aburrimiento se desborda, resulta
interesante de ver porque, en definitiva, es la huella de la
visión de un artista tan genial como García Márquez.
Calificación:
    
Imágenes
de "El amor en los tiempos del cólera" - Copyright ©
2007 Stone Village Pictures y Grosvenor Park Media.
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