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Dirección: Pere Portabella.
País: España.
Año:
2007.
Duración: 102 min.
Género:
Drama.
Interpretación: Alex Brendemühl
(camionero), Féodor Atkine (vendedor de pianos), Christian
Brembeck (Johann Sebastian Bach), Daniel Ligorio (F.
Mendelssohn), Georg C. Biller (Chomaskantor), Thomanerchor
Leipzig, Antonio Serrano, Ferran Ruiz (hijo de Bach), Georgina
Cardona (violonchelista), Franz Schuchart (guía), Jaume Melendres
(librero).
Guión: Pere Portabella, Carles
Santos y Xavier Albertí.
Producción: Pere Portabella.
Fotografía: Tomàs Pladevall.
Montaje: Óskar Xabier Gómez.
Dirección artística: Quim Roy.
Vestuario: Montse Figueras.
Estreno en España: 21 Diciembre 2007. |
CRÍTICA
por
Miguel A. Delgado
Aún podemos
tener suerte: con un panorama tan adocenado, en el que la
mayoría de las películas son similares y un único modelo
narrativo parece haber terminado con lo que antes era variedad
creativa, todavía quedan francotiradores capaces de reventar las
costuras del lenguaje cinematográfico para levantar obras
únicas, extrañas, condenadas irremisiblemente a ser pasto de una
minoría pero, a la vez, necesarias para que de vez en cuando
descubramos algo nuevo, una bocanada de aire fresco que nos haga
seguir creyendo en el potencial del cine. “El silencio antes de
Bach” pertenece, sin duda, a esa categoría. Film inclasificable,
imposible de resumir, es sobre todo un viaje en torno a la
música del maestro de Leipzig. Pero, más allá de los habituales
biopics y formatos más o menos tradicionales, Pere
Portabella plantea un recorrido en el que la música de Bach
se convierte en algo vivo, palpitante, y que alcanza en su
plasmación visual el complemento perfecto para llevarnos hacia
la belleza.
Tras abrirse
con una habitación vacía y blanca, que quizá simboliza ese
silencio que existía antes de que Bach empezara a regar el mundo
con sus composiciones, sabemos que vamos a asistir a algo
diferente desde que una pianola móvil y teledirigida irrumpe
ante nosotros y avanza hacia la cámara interpretando
magistralmente una pieza. Y ese contraste entre la belleza de la
ejecución y su origen mecánico nos da la pista de lo que va a
desfilar ante nuestros ojos y oídos a lo largo de la hora y tres
cuartos siguientes: una sucesión de cuadros donde Johann
Sebastian Bach se alterna con otros personajes de la actualidad,
reales o no, meras creaciones para permitir que la música fluya
a través de ellos. Así, vamos del camionero que le interpreta
con la armónica en medio del viaje a través de una tediosa
autovía, a la inolvidable escena en la que un grupo de jóvenes
chelistas toca la misma pieza en el vagón de un metro lanzado a
toda velocidad a través de los túneles, el detalle con que la
cámara recorre la fría inhumanidad de la estructura del órgano
de la iglesia de Santo Tomás en la que está enterrado el
compositor, o la divertida expresión del perro lazarillo que
escucha cómo su amo ciego va afinando un piano.
Y
curiosamente, esas escenas sin aparente conexión van
construyendo un mosaico que, al final, deja la sensación de
haber asistido a una experiencia única, que irremediablemente se
hace corta, y que convierte en engreídos y vacíos de sentido
tantos ejercicios supuestamente experimentales pero que, en
realidad, sólo remiten al ombliguismo de su autor. Porque si
algo nos viene a decir “El silencio antes de Bach” es que, ante
la obra del autor de “La Pasión según San Mateo” —única por su
calidad, por su trascendencia, por su vigencia— no cabe ningún
molde trillado, porque resulta incapaz de retenerla. Sólo
alguien capaz de ir más allá de lo previsible puede levantar una
obra que respire lo suficiente como para atrapar un solo
instante de belleza. Y “El silencio después de Bach”, sin lugar
a dudas una de las cintas más extraordinarias de las
estrenadas este año, lanza una red tan fuerte y bien trabada
que logra atrapar suficientes instantes como para que, a su
término, uno salga del cine con la extraña y poco frecuente
excitación de quien, durante un rato, ha podido intuir algo del
misterio que se oculta tras las verdaderas obras de arte. Y el
mérito será de Bach, qué duda cabe, pero ha sido la mediación de
Portabella la que le ha quitado el polvo de los siglos para
traérnoslo, emocionante como sólo lo pueden ser las cosas que
tienen absoluta vigencia.
Calificación:
    
Imágenes
de "El silencio antes de Bach" - Copyright ©
2007 Films 59. Distribuida en España por Sherlock Films. Todos los derechos
reservados.
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