|
|
Dirección: Pete Travis.
País: USA.
Año:
2008.
Duración: 90 min.
Género:
Drama, thriller,
acción.
Interpretación: Dennis Quaid (Thomas Barnes), Matthew
Fox (Kent Taylor), Forest Whitaker (Howard Lewis), Sigourney Weaver
(Rex Brooks), William Hurt (presidente Ashton), Bruce McGill
(Phil McCullough), Ayelet Zurer
(Verónica), Edgar
Ramirez (Javier), Eduardo Noriega (Enrique), Saïd Taghmaoui
(Suarez), Zoe Saldana (Angie Jones), James LeGros (Ted Heinkin),
Richard T. Jones (Holden).
Guión: Barry L. Levy.
Producción: Neal H. Moritz.
Música: Atli Örvarsson.
Fotografía: Amir Mokri.
Montaje: Valdis Óskarsdóttir.
Diseño de producción: Brigitte Broch.
Vestuario: Luca Mosca.
Estreno en USA: 22 Febrero 2008.
Estreno en España: 29 Febrero 2008. |
CRÍTICA
por
Miguel A. Delgado
No podía ser de otro modo: lo
más comentado de esta cinta en nuestro país, incluso desde meses
antes de su estreno, es la rocambolesca recreación de una
improbable ciudad de Salamanca (cuya Plaza Mayor se reconstruyó
en México), con seis millones de habitantes, un barrio árabe (?)
y unos rasgos de sus habitantes que, la verdad, no parecen
concordar mucho con los de los europeos, aunque sean del sur.
Con este punto de arranque, es fácil suponer que los
chascarrillos y las bromas han estado a la hora del día, incluso
durante las proyecciones; y además, despiertan la duda de hasta
qué punto no sucede lo mismo en tantas reconstrucciones de
épocas y lugares que damos por buenas por simple
desconocimiento... Supongamos, entonces, que esta película se
ambientase en cualquier otro sitio, en una ciudad de Francia, de
Alemania, de Italia... E imaginemos que el atentado contra el
presidente de los Estados Unidos sucediera allí, sin que
tuviéramos que preocuparnos por cotejar la verosimilitud de los
edificios, de los acentos, de los lugareños; ¿cuál sería
entonces nuestra impresión del film?
Pues sería una impresión pequeña... porque, en
definitiva, la cinta no busca más que el mero entretenimiento. Y
en general, durante hora y media, lo consigue, por más que
llegue un momento que varias resoluciones del guión rayen en lo
ridículo. Pero hay que reconocer que, quizá bajo la influencia
de “24” (serie televisiva cuya huella en la narración
cinematográfica de las cintas de acción algún día será objeto,
si no lo ha sido ya, de más de un sesudo estudio universitario),
al menos se ha intentado ofrecer una perspectiva nueva de la
historia mil veces contada: el complot para secuestrar al
mandatario del país más poderoso del mundo por parte de un grupo
de terrotistas (cuyas motivaciones, por cierto, en ningún
momento se hacen explícitas: son “terroristas”, así sin más), a
través de ocho perspectivas diferentes que se van desplegando al
estilo “Rashomon” (referente que se hace inevitable citar al
hablar del film que nos ocupa). Sin embargo, esa presunta
complejidad es más aparente que real, porque lo cierto es que al
final la historia es la simplicidad misma, por más que
supuestamente busque otra cosa. De hecho, llega un momento en el
que, de repente, se abandona ese esquema para pasar a contarnos
la acción al modo tradicional: el guionista no ha sido capaz de
llevar su apuesta hasta las últimas consecuencias (algo que, en
honor a la verdad, se hacía tremendamente complicado).
|
 |
Pero lo que no se puede negar
es que la película está filmada y construida con pulso firme,
incluso en las secuencias cuya verosimilitud se encuentra
peligrosamente asomada al borde del precipicio. Y eso es mérito
de Pete Travis, el director que demostrara su valía en
aquella
"Omagh"
que se atrevía con otro brutal atentado terrorista, en ese caso
real. El problema es que, a diferencia de Paul Greengrass, que
tuvo la oportunidad de dar el salto a Hollywood con una saga
comercial pero de enorme potencial para su talento ("El mito de Bourne" y "El ultimátum de Bourne"), aquí Travis debe lidiar con un
material mucho menos solvente. Claro que tener a una
Sigourney Weaver, un William Hurt o un Forest
Whitaker ayuda (¿sólo a mí me parece que su personaje es
sencillamente ridículo?), aunque uno no pueda evitar la incómoda
sensación de que lo mismo podrían haber interpretado sus papeles
cómodamente sentados en sus casas, visto su poco entusiasmo
(salvo quizá, y por los pelos, en el caso de Hurt). Y
curiosamente, quizás sea el largometraje en el que mejor haya
visto uno a Eduardo Noriega: al César lo que es del
César. A ver si es que actuar en inglés va a ser de verdad lo
suyo...
Calificación:
    
Imágenes
de "En el punto de mira" - Copyright © 2008
Columbia Pictures, Relativity Media y Original Film. Fotos por
Daniel Daza. Distribuida
en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "En el punto de mira"
Añade "En el punto de mira" a tus películas favoritas
Opina
sobre "En el punto de mira" en nuestro blog

Recomienda
"En el punto de mira" a un amigo
|