CRÍTICA
por
Manuel Márquez
De vez en cuando, toca:
se ha venido a convertir en una especie de tradición, y ya se
sabe, pocos fenómenos más gratificantes y satisfactorios que los
derivados de las tradiciones. Esta es reciente, pero, aun así,
ya empieza a ganar cierta consistencia: hablamos de esa película
que, entre el batiburrillo inabarcable en que se ha acabado
convirtiendo la
producción
independiente (y
pongámosle, aunque tipográficamente no las lleve, unas
estratosféricas comillas a ese término) estadounidense, “salta
la reja” —y no precisamente en Almonte— y se convierte en un
éxito de gran público. Le ha tocado a "Juno". Eso sí, con
motivos más que sobrados, y ahora les contaré cuáles.
La
historia de Juno MacGuff, una chica corriente y moliente
(indistinguible entre millones de chicas de dieciseis años de
todo el orbe occidental), y su inesperado e inopinado
embarazo, se convierte, en las sensibles y tiernas (mas no por
ello mojigatas ni sensibleras) manos de Jason
Reitman —un
treintañero director canadiense de tan cortas referencias como
largos talentos—, en un relato de cuitas conocidas y
sentimientos universales, el retrato de un itinerario vital
sencillo que, puesto a prueba en una situación límite, se
desenvuelve sin aspavientos ni tremendismos, hasta alcanzar su
solución natural: el justo punto medio entre un happy end
convencional y una sórdida catástrofe feísta. Parece fácil,
pero no lo es.
A "Juno"
no le faltan elementos que nos permiten identificarla, rápida y
fácilmente, como la típica producción indie: un toque
inequívoco de acidez (hasta el punto de que llegan a resultar,
en algún momento, incluso artificiosos, aunque su tono general
sea de bastante brillantez) en sus diálogos; sencillez en sus
soluciones técnicas (aquí no hay encuadres particularmente
significativos, ni experimentos fotográficos audaces, ni juegos
de luces espectaculares); un punto de excentricidad en algunos
de sus personajes y situaciones (todos ellos, y especialmente
los adultos, exhiben un punto grotesco, o que se presta, al
menos, al sarcasmo y la ironía) o un cuidado exquisito —aquí sí—
en el tratamiento de su fondo musical (la banda sonora,
compuesta sobre todo por canciones, es extraordinaria, hasta el
punto de que incluso a un “auditor” poco atento como el que,
habitualmente, es éste que suscribe, le llamó poderosamente la
atención). Pero es capaz de proyectarse más allá de esa
“etiqueta de marca” debido a su mesura, a su contención a la
hora de proyectar todos esos elementos (están ahí, pero sin
estridencias, sin proyectar su sello excesivamente sobre la
globalidad del producto), y, gracias a ello, a su capacidad para
hacerse atractiva de cara a un público que no es consumidor
habitual de productos de este corte. Creo.
Además
de todo eso, hay un motivo poderosísimo, un elemento
fundamental. Hablamos de la propia Juno MacGuff; no del
personaje, sino de la actriz que lo encarna.
Ellen Page —que ya
había apuntado excelentes maneras en esa trampa móvil que se
tituló
"Hard candy"—
consigue, con su desarmante naturalidad, con la verdad que
transmite a la hora de trazar la vivencia de su particular
peripecia —ella y su embarazo son, obviamente, el leit-motiv
de la película—, que su peso en el film sea aún mayor, si
cabe, que el de su mera presencia en pantalla (siendo ésta, por
otro lado, casi permanente), hasta el punto de que el resto del
reparto, aun marcando un buen nivel interpretativo (con especial
mención a su madrastra, Allison Janney,
una de esas actrices que nunca defraudan), queda empequeñecido
ante su despliegue. Esa chiquilla adolescente, en cuyos apuntes
de provocación o de rebeldía no cabe ver más que la reacción
defensiva de alguien que no está preparado para asumir algo tan
tremendo como lo que se le ha venido encima, atrapa al
espectador y se gana su cariño cuajando una mezcla (tan
inverosímil como cierta) de incertidumbre, desparpajo y
desvalimiento al alcance sólo de buenas intérpretes; ganándose
también con ello, de paso y por derecho propio, el trono de
reina juvenil que, por imperativo de la edad, dejara vacante en
su día la Natalie Portman de "El profesional (Léon)" o
"Beautiful girls".
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Si
después de todo esto les digo que me ha gustado, y mucho,
estarán en su legítimo derecho de considerar que no era
necesario: ya se traslucía claramente de lo antedicho. Pero más
allá de las bondades de la presente propuesta, de las que me he
hecho suficiente eco y al amparo de las cuales me permito
recomendarles encarecidamente que no se pierdan el visionado del
film, les haré otra recomendación: síganle la pista a Reitman
jr. (hay madera de buen director en sus hechuras
cinematográficas) y, sobre todo,
no pierdan de vista
a Ellen Page. Con Oscar®
o sin él,
una estrella está naciendo, y, salvo cataclismo cósmico, pronto
la veremos brillar con toda su fuerza en el firmamento del
celuloide. Tiempo al tiempo.
Calificación:
    
Imágenes
de "Juno" - Copyright © 2007 Fox
Searchlight Pictures, Mandate Pictures y Mr. Mudd Productions.
Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos
reservados.
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