CÓMO SE HIZO "LA GUERRA DE
CHARLIE WILSON"
Notas de producción ©
2007
Universal Pictures
1. El proyecto
En 1979 hacía seis años que
el congresista Charlie Wilson representaba al 2º distrito de
Texas de forma impecable. “El liberal de Lufkin” era una
paradoja viviente que luchaba por los más débiles. Defendía los
derechos de las mujeres y la desgravación fiscal para la tercera
edad, pero este tejano se oponía al control de armas. Los
votantes negros eran su mayor baza; era el favorito en el
llamado “cinturón de la Biblia”. Su distrito le adoraba. Sin
embargo, en el Capitolio se le conocía más por la desenfrenada
vida personal que llevaba paralelamente a su carrera política.
Se había rodeado de un enjambre de preciosas secretarias a las
que llamaba, cómo no, “Los ángeles de Charlie”. Un hombre de
1,92 metros de altura y de voz potente, inteligente, encantador,
al que en la época le gustaban las mujeres tanto como el whisky.
El escándalo parecía seguirle allá donde iba, pero su innata
afabilidad impedía que los daños fueran a más. Entre todos los
acontecimientos que se produjeron en 1979, la invasión soviética
de Afganistán parecía el que menos probabilidades tenía de
atraerle. Pero nada de lo que hacía Wilson era previsible. Las
increíbles hazañas de Charlie Wilson se dieron a conocer por
primera vez en 1988 en un perfil biográfico del programa “60
Minutes”, producido por el periodista George Crile, que siguió
interesándose por el personaje y acabó publicando un superventas
acerca de las operaciones clandestinas de Wilson. Parecía una
novela, pero eran hechos reales. George Crile cuenta en el
libro: “Estábamos en enero del año 1989 y el Ejército Rojo se
preparaba para retirar sus hombres de Afganistán. Charlie Wilson
me invitó a acompañarle en un viaje por Oriente Próximo. Hacía
unos meses, había producido un perfil sobre Wilson para “60
Minutes” y no tenía intención de escarbar más en el papel que
había jugado en la guerra de Afganistán. Pero no dudé en aceptar
la invitación. Empezamos por Kuwait, luego fuimos al Iraq de
Sadam Hussein y, a continuación, a Arabia Saudí. La gira nos
llevó a los tres países que pronto interpretarían los papeles
principales en la Guerra del Golfo. Para mí, este viaje fue el
principio de una odisea que duraría diez años”. La alucinante
historia de intrigas internacionales protagonizada por Wilson,
llena de personajes coloristas con sueños de gloria, cautivó al
veterano reportero. Pero documentarse sobre los fundamentalistas
islámicos, los traficantes de armas israelíes y los agentes que
trabajaban con dos tejanos y un agente de la CIA fue un tremendo
reto. Susan Lyne, la esposa de George Crile, dice: “Nadie sabía
toda la historia. Charlie conocía su parte; Gust la suya y
Joanne, la suya. George habló con Charlie y Gust muchas veces
durante varios años. Empezaron a confiar en él y revelaron un
poco más en cada entrevista. Pero quedaba unir todas las piezas
del rompecabezas y encontrar un hilo conductor que guiara al
lector”.
No sólo era
una tarea descomunal conseguir el material, sino descifrarlo,
sobre todo porque George Crile nunca dejó su trabajo habitual.
“Parece ridículo que le llevara tanto tiempo (pasaron 13 años
desde ese primer viaje hasta la publicación del libro), pero
debía desentrañar tratos secretos entre países que ni siquiera
se reconocían, operaciones clandestinas de la CIA y el
tejemaneje de los comités del Congreso”, recuerda Susan Lyne.
Barbara, la
hermana de Susan, se convirtió en la animadora y el aguijón del
escritor, apoyándole, releyendo, corrigiendo y animándole a
acabar el libro. Le ayudó tanto que George Crile le dedicó la
novela.
“Se sintió
cautivado por el hecho de que fuera una historia tan americana,
con personajes imperfectos que, más allá de una aparente
tosquedad, de las copas y de las mujeres, tenían sueños de
gloria”, dice Barbara Lyne. “La situación de los muyahidines
afganos les conmovió; estaban convencidos de poder cambiar el
mundo. Mucha gente sueña con la gloria, pero de vez en cuando
tres o cuatro personas convergen y consiguen algo grande. A
George le encantan las historias de redención, y está le llegó
al corazón porque los héroes son tan inesperados. Le gustaba esa
frase que le decían los afganos: ‘Los caminos de Alá son
misteriosos’. Los estadounidenses que se metieron en esto no
tenían nada que ver con lo que pasaba, pero se arriesgaron y
dieron en el blanco”.
Cuando se
publicó la novela en 2003, no tardó en convertirse en un
superventas y en atraer la atención de Hollywood. El productor
Gary Goetzman se enteró de la historia a través de un amigo en
Washington. “Un congresista amigo mío me dijo que Charlie Wilson
era un personaje fascinante”, recuerda el productor. “También me
dijo que George Crile había escrito una novela acerca de él”.
Gary Goetzman
y su socio de producción Tom Hanks leyeron Charlie Wilson’s War
y quedaron fascinados. “Era una gran historia política, muy
divertida y absolutamente única”, dice Gary Goetzman. “Charlie
estaba muy impresionado por lo que eran capaces de hacer los
muyahidines para echar a la Unión Soviética de su país y decidió
ayudarlos”.
“Nos hicimos
con los derechos nada más leer el libro”, añade Tom Hanks. “Como
a cualquier estadounidense, me había parecido fantástico que un
grupo de afganos tan variopinto consiguiera derrotar al ejército
ruso; eran unos auténticos patriotas. No tenía ni idea de que el
gobierno de Estados Unidos y de otros países les financiaban y
daban armas”.
Una vez
adquiridos los derechos, la tarea de convertir la novela en un
guión recayó en Aaron Sorkin, premiado por los Emmy y conocido
por sus historias políticas llenas de personajes inteligentes,
diálogos ingeniosos y tramas poderosas. Desde Algunos hombres
buenos (la obra y la película) pasando por El presidente y Miss
Wade hasta la elogiada serie “El ala oeste de la Casa Blanca”,
el guionista ha sabido plasmar en el papel los escalafones del
poder estadounidense.
“Leí una
crítica del libro y me lo compré”, recuerda Aaron Sorkin. “Había
empezado a leerlo cuando me enteré de que Playtone había
comprado los derechos. Le pedí a mi agente que me consiguiera
una cita con Gary Goetzman para convencerle de que era el
guionista idóneo para adaptarlo”. Y añade: “Gary, dejando la
prudencia y el buen juicio a un lado, me contrató”.
Aaron Sorkin
se enfrentó al reto que suponía transformar un libro muy
complicado en un guión. Para encontrar el tono justo, el
guionista se documentó durante meses. “Tardé casi ocho meses en
terminar la primera versión”, recuerda. “En realidad el libro es
una serie de entrevistas muy detalladas, algo que tiene muy poco
que ver con una película. Los guiones suelen tener tres actos,
pero después de estrujarme los sesos, se me ocurrió una
estructura de cinco actos”.
Sorkin habló
varias veces con George Crile durante el proceso. El guionista
también visitó a Charlie Wilson en numerosas ocasiones y el
político acabó convirtiéndose en un colaborador habitual durante
la preproducción y el rodaje. Wilson, un perfecto caballero,
puso su inteligencia, perverso sentido del humor y conocimientos
históricos al servicio de la película.
El
congresista dice: “Cualquiera que lee un guión sobre uno mismo
siente que se han dejado muchas cosas, pero es necesario
entender que en una película no caben todas las escenas de un
libro y menos de una vida. Acepté la idea muy al principio”.
Gary Goetzman
añade: “Desde la primera vez que hablé con Charlie por teléfono,
me pareció el hombre más divertido y sincero con el que había
hablado acerca de hacer una película. Nunca nos defraudó,
siempre estuvo allí y se implicó más en el proceso de lo que en
principio debía hacerlo”.
Hablando del
guión, Tom Hanks dice: “LA GUERRA DE CHARLIE WILSON podría ser
un documental fascinante. Pero como película de entretenimiento
con aspectos históricos hace falta perspectiva. Para ello,
contamos con la opinión del equipo creativo al completo, pero
todo empezó con el guión de Aaron, que incorpora la sensibilidad
del libro de George”.
Una vez
acabado el guión, los productores hablaron con Mike Nichols para
que dirigiera el proyecto. “Nos pareció que era el tipo de
material que podía atraer a Mike”, dice Gary Goetzman. “Había
intriga política, y un personaje como Charlie cuyas hazañas no
sólo eran asombrosas, sino entretenidas. Charlie y su socio Gust
eran geniales, dos hombres totalmente diferentes, pero juntos
eran divertidos, astutos y cautivadores. Joanne Herring era una
mujer glamurosa, sexy y muy decidida. La historia lo tenía todo,
y los toques cómicos surgen a menudo de circunstancias
sorprendentes. Nos pareció un guión hecho a medida para Mike”.
El director y
Tom Hanks son viejos amigos, pero nunca habían trabajado juntos
antes de LA GUERRA DE CHARLIE WILSON. El oscarizado actor
reconoce que las películas de Mike Nichols le influyeron desde
el principio.
Para el
director, bastó una simple conversación. “Tom y Gary me pidieron
que leyera el libro”, recuerda. “El proyecto me cautivó y me
interesó mucho. El planteamiento de Aaron Sorkin no sólo era
correcto, era brillante. Tom y yo somos buenos amigos, siempre
había querido trabajar con él. Además, es aún mejor actor de lo
que imaginaba”.
Charlie
Wilson fascinó a Mike Nichols: “Se hace con el espacio que le
rodea. Escucha cuando se le habla y contesta lo que le viene a
la cabeza. Es educado, amable y considerado”. El director se
sintió atraído por la historia de “tres personas que derrocaron
a un gigantesco imperio”. Añade: “Tenían mucha ayuda de la gente
a la que convencían, pero básicamente consiguieron mover los
hilos que llevarían a la caída del imperio soviético”.
“Mucha gente
no sabe lo terrible que fue la Guerra Fría, ni que el mundo
estaba aterrorizado ante Rusia, era un hecho”, añade el
director. “No se suponía que tenían armas de destrucción masiva,
se sabía. La crisis de los misiles cubanos fue aterradora porque
los rusos podían atacarnos. Como dijo Charlie, todo eso pasó de
verdad, y ahora es difícil entender que el malo era Rusia. Todo
el mundo les temía”.
Para
prepararse, Tom Hanks pasó mucho tiempo con Charlie Wilson
hablando de política, de Joanne Herring, de Gust Avrakotos y de
sus extravagancias. El ex congresista siempre fue honesto; a
menudo contaba historias en las que no siempre salía bien
parado.
Tom Hanks,
hablando de Charlie Wilson, dice: “Era un político consumado,
pero nunca mintió acerca de lo que hizo. Además, tiene un físico
impresionante. Es muy alto, tiene una voz muy fuerte y va de
tejano, desde las botas a la hebilla del cinturón y los
tirantes. Y, sobre todo, es encantador”.
El actor y
productor añade: “Me asombró oírle decir: ‘Me da igual lo que
digáis de mí porque lo más seguro es que lo haya hecho. Sólo me
importa que los hechos históricos sean correctos’. Ni se inmutó
cuando en una escena aparece en un jacuzzi rodeado de bailarinas
exóticas en Las Vegas, porque le había pasado”.
Desgraciadamente, George Crile no llegó a ver el comienzo del
rodaje. Falleció de un cáncer de páncreas el 15 de mayo de 2006
a los 61 años. “Perdimos a George Crile antes de que comenzara
el rodaje”, dice Gary Goetzman. “La novela y su afecto por
Charlie fueron una parte muy importante de su vida, como lo era
esta película. Perderle antes de que comenzara el rodaje fue muy
duro”.
2.
El reparto
>>
Imágenes y notas de cómo se hizo "La guerra de Charlie Wilson" - Copyright ©
2007 Universal Pictures, Relativity Media, Participant Productions
y Playtone. Fotos por François Duhamel. Distribuida en España por Universal
Pictures International Spain. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "La guerra de Charlie Wilson"
Añade "La guerra de Charlie Wilson" a tus películas favoritas
Recomienda
esta película a un amigo
|