CÓMO SE HIZO "LA SOMBRA
DEL CAZADOR"
Notas de producción ©
2007
Aurum
A veces la verdad es más
extraña que la ficción. Mark Johnson pudo aseverar esta
afirmación de primera mano cuando conoció a su amigo Scott
Anderson en Octubre del 2000. Anderson, un conocido periodista,
acababa de volver de Bosnia y condensó sus experiencias en un
artículo para la revista Esquire. “What I Did On My Summer
Vacation” se convirtió en un atípico clásico de las historias de
corresponsales de guerra: un arriesgado viaje que era a la vez
un thriller político, comedia negra y algo de fábula. El
artículo contaba la historia de Anderson y de otros cuatro
periodistas que viajaron a Bosnia a principios de año. Los cinco
tenían experiencia previa como reporteros en los Balcanes
durante la guerra. Cinco años después del cese de las
hostilidades, en el verano del 2000, regresaron a Sarajevo. Tras
una noche de cervezas, intercambiando historias, acabaron
alumbrando una idea un poco alocada. ¿Por qué no seguir el
rastro del criminal de guerra Radovan Karadicz y capturarle? Con
la ayuda de un oficial de policía Serbio, que pensaba que los
periodistas eran un escuadrón de mercenarios de la CIA, el grupo
se pone a la tarea de encontrar al hombre más buscado de Europa.
Entonces es cuando la verdadera CIA aparece. Tras leer el
artículo de Esquire —y de darse cuenta del potencial para una
película que había en él—Johnson se reunión con Anderson y con
los otros dos periodistas americanos, John Falk y Sebastian
Junger (Philippe Deprez y Harald Doornbos completaban el
quitento) en Los Angeles. “Me contaron una historia basada en el
tiempo que pasaron en Bosnia”, comenta Johnson. “Me encantó la
historia. Tenía mucho humor y al mismo tiempo tenía elementos
que eran parecidos a El Tercer Hombre. Johnson fue dando forma a
la película con Scott Kroopf de Intermedia, con la esperanza de
llevar el proyecto a la gran pantalla. “Mi estrategia era la de
buscar películas independientes más orientadas a la historia,”
comenta el productor Scott Kroopf. “Así que cuando vi el
artículo pensé que ésa era una gran historia y que solamente se
trataba de encontrar el tono adecuado y el director indicado.
Mark y yo decidimos buscar a alguien para dar forma al
proyecto”.
Alex Litvack,
un ejecutivo de Intermedia, sugirió al guionista y director
Richard Shepard. Shepard acababa de terminar el rodaje de
Matador, una oscura comedia en la que Pierce Brosnan es un
mercenario que se hace demasiado mayor para su trabajo. La
película fue un éxito de crítica y taquilla, una hábil mezcla de
drama, comedia y estudio de personajes. “Había visto Matador,
que Richard había escrito y dirigido, y estaba seguro de que él
podía hacerlo,” comenta Mark Johnson. “No deja de ser
interesante que además en ese tiempo también había dirigido dos
pilotos de televisión muy diferente—Mentes criminales y Ugly
Betty— y que ambos acabaron siendo series de éxito". “Todos
vimos Matador mucho antes de que saliera a los cines y pensamos
que era una obra perfecta”, concurre Kroopf. “Richard no
solamente es un gran guionista, sino que también hizo un gran
trabajo dirigiéndola y haciendo un gran uso de las habilidades
de Pierce Brosnan”.
Tras el éxito
de Matador, el guionista y director Richard Shepard ya estaba
barajando nuevas ideas. “Estaba muy interesado en hacer una
película ambientada en una ciudad de posguerra,” comenta. “Era
interesante ver cómo se desarrollaban los acontecimientos en
Irak y pensé que quizás podría rodar algo en Bagdad. Aunque mi
esposa me decía que no. Andaba buscando algo como El Tercer
Hombre, que es una de mis películas favoritas. Ambientada en la
Viena de después de la Segunda Guerra Mundial. Incluso moví esta
idea con distintas personas”.
Mark Johnson
y Scott Kroopf se pusieron en contacto con Shepard, para darle
el artículo de Scott Anderson, y sugerirle que quizás lo
encontrase interesante. Después de todo, compartía muchos
elementos con El Tercer Hombre, especialmente a la hora de
narrar los acontecimientos propios de una ciudad de posguerra.
La diferencia era que esto era real y reciente. Inicialmente,
Shepard puso algunos reparos. “Sobre todo porque no sabía casi
nada sobre el tema, no sobre Bosnia pero me apremiaron para que
lo leyera,” comenta Shepard. “Ese artículo resultó ser tan
intrigante que me interesó. Entonces dije, ’¿Porqué no me
enviáis a Sarajevo y así lo puedo ver por mí mismo?’”
A finales de
2005, Shepard siguió los pasos de Scott Anderson y de sus
colegas. Voló a Sarajevo y se quedó en el Holiday Inn (base de
toda la actividad de los corresponsales de guerra), viajando
hasta la localidad norteña de Celebici, casi en la frontera con
Montenegro. Esta región era simpatizante de Radovan Karadicz y
supuestamente era el sitio donde el criminal de guerra se
refugió en el 2000. “En otras palabras, básicamente fui buscando
a Karadicz,” comenta Shepard. “Estando en Bosnia y
experimentando las cosas de la misma forma que estos
periodistas, de pronto vi la película. Me di cuenta del
potencial del artículo y eso fue lo que me puso en marcha”.
La otra parte
del trato era que Shepard sería también el director. “En una
película que no es exactamente una película de acción, era
importante que yo dirigiera,” comenta. “Para mí, escribir el
guión y dirigirlo fue todo parte del mismo proceso. Me gusta
hacerlo así. Cuanto más tiempo pasaba en Bosnia, entrevistando a
los periodistas y a la gente de Naciones Unidas y la OTAN, y
viendo lo que pasaba allí, mejor podía visualizar la película”.
Rápidamente,
Shepard se familiarizó con el país y el entorno. Habló con gente
de Naciones Unidas, con periodistas de guerra, y con
supervivientes del conflicto de los Balcanes. A partir del
artículo de Scott Anderson como punto de partida, comenzó a
darle forma a su guión. Esta no sería una lección de historia ni
tampoco un tratado político; ésta era una historia de tres
personajes en busca de sí mismos, una road movie con el telón de
fondo de un país que intenta reponerse del trauma de una guerra
sangrienta.
“Lo que
sucedió en Bosnia fue terrible y no puedes ignorar esa tragedia.
Pero en lo que respecta a la escritura del guión de esta
película, sí que me tomé ciertas libertades”, comenta. “Creé a
todos los personajes y ficcione algunos detalles para así poder
contar la historia que yo quería contar. Pero lo que les pasó a
estos hombres, está todo ahí. La injusticia hecha por la
Comunidad Internacional que no se ha preocupado de capturar a
esos criminales de guerra está en la película. De hecho, casi
cualquier elemento que en la pantalla parece inventado, es real
y está basado en los hechos. Fundamentalmente, reinventé a los
personajes porque los cinco periodistas de la vida real son
todos de la misma edad y tienen personalidades muy parecidas. Yo
quería tener tres grupos de edad diferentes—veteranos, jóvenes y
de mediana edad— y acompañarles a todos en esta película, que a
la vez es experiencia personal”.
En La sombra
del cazador, el paisaje y la situación de posguerra ofrecen el
escenario de fondo y el contexto dramático para esta historia de
personajes. “Para mí, un buen guión siempre tiene su base en los
personajes,” comenta Mark Johnson. “Puedes tener toda la acción
que quieras, persecuciones y todo eso, pero si no hay personajes
de por medio, con los que tengas cierta empatía o te compenetres
con ellos, la cosa queda en nada. Pensé que teníamos tres
personajes bastante fuertes en la película, cada uno de ellos
buscando algo. Años atrás hice Good Morning Vietnam con Robin
Williams, que fue la primera película que se atrevió a tratar el
tema de la guerra de Vietnam de forma cómica. Fue una película
bastante entretenida de hacer y nadie, ni siquiera los veteranos
de Guerra, la vieron como algo irrespetuoso. Creo que en esta
ocasión hemos hecho algo similar. Es una astuta e inteligente
película y aún así contiene momentos muy emotivos”.
El guión de
Shepard encontró la aprobación unánime de quienes conocían de
primera mano el terreno: Scott Anderson y sus colegas
periodistas. Anderson, un veterano de todos los conflictos del
globo, se percató de que la guerra en Bosnia y en Croacia era
diferente. “Cuando cubrimos el conflicto de lo Balcanes, nos
dimos cuenta de la cualidad absurda de toda la región y de lo
que pasaba allí”, comenta. “A pesar de lo abyecta y horrorosa
que era la guerra, había también algo ridículo en ella. A pesar
de los peligros latentes, todos nos sentíamos como si
estuviéramos viviendo una especie de aventura de adolescentes.
Casi todos los niños han jugado alguna vez a ser espías
capturados y todo eso”.
Los creadores
de La sombra del cazador estaban muy preocupados con la
percepción que su película pudiera tener por parte de aquellos a
quienes se retrataba.
Si bien el
criminal de guerra de la película es Serbio-Bosnio, no se
trataba de intentar acusar a los serbios de nada. La película se
basa en unos hechos reales en los que unos corresponsales de
guerra salen en busca de Radovan Karadzic, el criminal de guerra
más buscado de toda Bosnia. “Que hubiéramos cambiado la
nacionalidad de este criminal, solamente para respetar la
sensibilidad étnica de los serbios, hubiera sido ridículo,”
comenta el director Richard Shepard. “Si se hubiera tratado de
un croata en la vida real, tendríamos un croata en nuestra
película”.
Igualmente,
Shepard también se apresura a señalar que el Tribunal de La Haya
tiene actualmente causas abiertas contra personas de todas las
etnias de Bosnia—serbios, musulmanes y croatas.
“Desgraciadamente, la guerra en Bosnia sacó lo peor de mucha
gente”.
“La moraleja
de La sombra del cazador,” comenta Shepard ,“no es la de señalar
con el dedo específicamente a los malos de la película, sino
preguntar a la Comunidad Internacional—Estados Unidos, Naciones
Unidas, la Unión Europea- por qué no han hecho nada por capturar
a estos criminales fugitivos. Que estos hombres sigan en
libertad después de diez años es un insulto a la memoria de las
víctimas del genocidio de Bosnia”.
El reparto y
el equipo locales de La sombra del cazador se compuso de
miembros de origen bosnio, croata, y serbio. “Durante la guerra,
Sarajevo fue una ciudad asediada, pero sus residentes, al menos
inicialmente, no se replegaron en comunidades étnicas cerradas.
Ante todo eran ciudadanos de Sarajevo. Ese espíritu continúa
vivo en la ciudad y es una de las principales razones por la que
la ciudad nunca sucumbió al asedio de los Serbios. Fue de
extrema importancia para nosotros que el reparto y el equipo de
esta película representase todas las etnias de la región. Eso
nos hacía ser más honestos y nos daba todas las perspectivas
posibles”.
Algunos han
cuestionado por qué Radovan Karadzic no se menciona por su
nombre, y en lugar de eso se crea un personaje llamado
Boghanovic, conocido como el Zorro. “Los reporteros buscaban a
Karadzic,” comenta Shepard, “pero yo quería que el criminal de
guerra dijera e hiciera cosas que yo sabía que Karadzic no
haría. Al convertirle en un personaje de ficción, obtuve un poco
de margen para hacer una ‘película’, en lugar de un documental.
Pero el hecho real y triste es que las cosas de las que se acusa
a el Zorro en esta película, palidecen en comparación con las
atrocidades de Karadzic y Ratko Mladic por las que La Haya les
quiere juzgar”.
Intermedia
cerró un acuerdo con QED Internacional para financiar y
distribuir la película. Bill Block, socio de QED y viejo amigo
de Scott Kroopf comenta, “Cuando leí el guión enseguida me
enganchó. La sombra del cazador, con su mezcla de drama humano,
comedia, y aventura era justo el tipo de proyecto que QED andaba
buscando. Cuando incorporamos al proyecto a estrellas del
calibre de Richard Gere y Terrence Howard, supe enseguida que
despertaríamos el interés de distribuidores de todo el mundo.”
Entonces Block propuso a Weinstein Company ser los
distribuidores para el mercado norteamericano. “Ya habían
distribuido Matador y son grandes fans de Richard Shepard,”
comenta Block. “Ya estaban al tanto del proyecto con la
esperanza de hacerse con él”.
En esta fase
del proyecto, Adam Merims, productor ejecutivo en Matador, se
unió al desarrollo. Anteriormente ya había trabajado con Scott
Kroopf en Breach, y Richard Shepard le pidió que leyera el
guión. Se unió al equipo en Mayo de 2006 y fue pieza clave a la
hora de decidir las localizaciones para La sombra del cazador.
Los creadores
consideraban que las localizaciones obvias en Europa del Este
incluían la República Checa, Hungría, Bulgaria y Rumania. Pero
desde una fase temprana del proyecto, los responsables
decidieron ignorar los potenciales ahorros de rodar en otros
territorios, y rodar en Bosnia y Croacia. Para Shepard y los
productores ésta era una decisión vital para preservar la
autenticidad del guión. Sarajevo es el escenario principal de la
película, mientras que el resto de esta road movie se desarrolla
a través de los campos de Bosnia, aunque fue rodada en Croacia.
“Sentíamos
que debíamos rodar la historia en el lugar donde pasaron la
cosas, la Antigua República de Yugoslavia,” comenta Merims.
“Obviamente, el principio y el final de la película tenían que
rodarse en Sarajevo, un lugar increíble que no puedes intentar
reconstruir en ningún otro sitio. Pero el resto de la película
está ambientada en la Bosnia rural, donde no hay infraestructura
como para un rodaje. Así que establecimos nuestra base en
Zagreb, donde ya hay una cierta industria y algo de apoyo, y
desde ahí buscamos localizaciones dentro de un radio de una hora
y media desde la ciudad”.
Tras visitar
los Balcanes, Richard Shepard no albergaba dudas de que éste era
el sitio para rodar esta historia. Tanto Kroopf como Johnson
consideraron otras opciones. Michael Winterbottom había rodado
Welcome to Sarajevo en la ciudad no mucho después de la guerra,
de forma que supusieron que la cosa debía estar tranquila ya en
el 2006. De todas formas, hubo algunos momentos de nerviosismo.
“Rodar en
Bosnia nos creaba cierta ansiedad,” comenta Scott Kroopf. “La
guerra no fue hace tanto tiempo y éramos conscientes de que la
gente todavía podía estar muy sensibilizada o furiosa respecto
al conflicto. Para nuestra sorpresa, el rodaje fue sobre ruedas.
La gente era muy cortés y educada. Quizás la historia de esta
película y la idea de aportar luz a los hechos de la guerra
tenía algún significado especial para la gente. Obtuvimos mucha
colaboración y ánimo por parte de la gente de la ciudad. En
Croacia fue igual. Quizás allí hay menos infraestructura para un
rodaje, pero eso no nos supuso ningún problema”.
Block añade,
“Como compañía con un enfoque internacional, QED no podía haber
estado más satisfecha con un guión fantástico, de interés
internacional, con actores de primer orden y con localizaciones
auténticas de Europa que no se habían visto en el cine comercial
nunca antes”.
De modo que
se fijaron nueve semanas de rodaje en Sarajevo y en Zagreb, con
un reparto de primera línea y un guión original y vibrante.
“Escribo películas sobre gente y La sombra del cazador es, en el
fondo, una película sobre el tema de la redención,” comenta
Shepard. “Richard Gere da vida a un personaje cuya carrera se
desmorona durante la guerra y que desde entonces no ha
encontrado un equilibrio emocional o profesional. De pronto
recibe un soplo sobre el posible escondite del criminal de
guerra y entonces, para él, el viaje se convierte en un viaje de
redención. El personaje de Terrence se había vendido y había ido
por el camino equivocado, de forma que su historia es realmente
la historia de la búsqueda de su propio ser. Y Jesse, que es un
chaval que se cree que lo sabe todo y realmente no sabe nada,
que se convierte en un hombre en el transcurso de este viaje. El
escenario es la Bosnia de posguerra, pero la película se centra
realmente en estos tres personajes, su viaje y sus
experiencias”.
“Para un
director es un sueño tener a actores del calibre de Richard
Gere, Terrence Howard y Jesse Eisenberg,” comenta Richard
Shepard. “La sombra del cazador es una historia sobre tres
hombres, y si los actores que los interpretan no están a la
altura, entonces toda la película se desmorona. La realidad es
que estamos pasando noventa minutos con estos tíos en un coche,
así que más vale que te gusten”.
Para Shepard
y para los productores de la película, la clave del reparto
estuvo en que la película versa sobre un trío de personajes:
Simon, Duck y Benjamin. “Richard Gere fue nuestra primera
opción,” comenta Scott Kroopf. “Le enviamos el guión. Luego nos
llamó para reunirse con Richard Shepard.’ Así que nos juntamos,
y nos dijo que se unía a nosotros. Estas cosas no ocurren
siempre, así que cuando ocurren, es por algo especial”.
Richard Gere,
una de las principales estrellas actuales, hizo su aparición en
la épica película de Terence Malick, Días del cielo. En estos
treinta años ha participado en algunas de las películas de
Hollywood que más interés han suscitado, como American Gigolo,
Oficial y caballero, Pretty Woman, y el premiado musical,
Chicago. También ha trabajado en papeles más oscuros y
peligrosos en Asuntos sucios, Infiel o El laberinto rojo. Su
éxito en taquilla es igualado por su pasión por los proyectos
que merecen la pena y La sombra del cazador suponía un reto para
él. El actor, muy implicado en causas humanitarias, había
visitado Kosovo y también otras zonas problemáticas como
Nicaragua, El Salvador, Cachemira y el Tíbet en años recientes.
“Cuando leí
el guión de La sombra del cazador me pareció magnífico”, comenta
Gere. “Está muy bien escrito y desarrollado. También es un mundo
que yo conozco bien, y aunque no había estado antes en Bosnia,
ya había estado en Kosovo durante la crisis a finales de los 90.
Además estuve en Albania y Macedonia, así que sé de primera mano
la magnitud del drama de Yugoslavia y era algo que quería
explorar más a fondo, especialmente en lo relativo a lo que les
ocurrió a los Bosnios. Además el guión de Richard era muy
interesante y divertido a la vez, lo que yo creo que permite
indagar aún más en las emociones que puedes despertar al imbuir
de un mayor sentido humano a la historia”.
Para Richard
Shepard, Gere aportaba la combinación ideal de aventurero sin
miedo, un tipo cansado del mundo, al papel de Simon Hunt. Se
trata de alguien adicto a los subidotes de adrenalina de su
trabajo. “Hay algo irresistible cuando ves a Richard Gere
interpretar a un personaje que no ha hecho nunca antes,” comenta
Shepard. “Simon Hunt es una persona oscura, nerviosa, algo
divertida y no exenta de ternura, pero también con
complicaciones”.
Simon Hunt es
también un hombre que se desmorona. Este era un aspecto que
también le resultaba interesante al actor. “Simon está quemado,”
comenta Gere. “Es alguien que se preocupa mucho; alguien que
estuvo en lo más alto en los 80 y en los 90 en distintos
conflictos por todo el mundo, desde El Salvador a Irak pasando
por Honduras o Nicaragua. Uno de esos tipos que ves en
televisión cubriendo las noticias de esos sitios. Un
corresponsal que estaba allí desde el primer momento, muchas
veces bajo fuego real. Así es cómo vivió y cómo él era. Su
trabajo era como su nivel de energía y, cuando lo pierde, se
desmorona. Es incapaz de reconstruir su vida, así que en esta
película le vemos intentando recuperar ese momento en el que
todo estaba ordenado, cuando todo iba rodado. En cierta manera,
es su última oportunidad”.
Para estudiar
el papel de Simon, Gere se reunión con Scott Anderson y con
algunos otros periodistas. Les preguntó por sus experiencias,
buscando pistas para su personaje. No obstante, su Biblia era el
guión y su principal colaborador, el director, Richard Shepard.
“El guión era muy bueno, pero es un tipo de guión al que el
director rara vez aporta algo”, comenta Gere. “En este caso el
director lo había escrito, así que tenía muy claro lo que
quería. Era obvio que Richard quería una base sólida para esta
película, pero tampoco quería que se olvidase el humor”.
Ser
corresponsal de guerra puede tener efectos extraños sobre una
persona, y para que Gere pudiera entender a Hunt, antes tenía
que entender, o al menos sentir cierta empatía, con su actitud:
el humor negro del reportero de guerra, de gente en otras
profesiones similares, trabajos de vida o muerte. “Los policías
comparten algo de esta filosofía”, comenta. “He estado en El
Salvador, Nicaragua, en distintas zonas del Tibet, en Kosovo y
en Cachemira, y son situaciones análogas a las de La sombra del
cazador, donde la única forma de sobrevivir es viendo la ironía
de tu situación y también viendo el humor. De otra forma,
pierdes tu humanidad porque se trata de un viaje al fondo de un
agujero del que es difícil salir… casi imposible”.
A pesar de
tales mecanismos de defensa, Simon Hunt finalmente se derrumba.
Un horror final, la última paja en el lomo del camello, y uno de
los reporteros de guerra más veteranos se desmorona delante de
las cámaras. Después de eso se convierte en un individuo
inestable: un barril de pólvora de emociones. “Es un personaje
interesante de interpretar porque todo está en la superficie,”
comenta Gere. “Es irreverente y descontrolado y quedan pocas
reglas para un tipo como él. En otras palabras, ha caído tan
bajo como es posible, pero hay que mantener un mínimo de
confianza en el hombre, algo se esconde dentro. Se trata de un
equilibrio que es muy interesante para un actor”.
A la hora de
aventurarse por esta cuerda floja, Gere se apoyó en Richard
Shepard. El director siempre era una guía clara. “Tiene muy
claro lo que quiere pero a la vez es muy abierto a nuevas ideas
y posibilidades”, comenta Richard Gere. “Se trata de un rodaje
bastante escaso de tiempo para una película de un calibre
importante, así que no quedaba otra que tener las cosas muy
claras. Richard había concebido la película con un cierto ritmo.
Algunas escenas tienen un ritmo más lento para permitirnos
acelerar; también, cuando se acelera el ritmo, hay que encontrar
un hueco para respirar y retomar las cosas para afrontar otro
ritmo distinto. Así que es como si fuera una pieza de música,
igual que ocurría en Matador, una película que nos mostraba a
alguien en pleno control de su material, con confianza en sí
mismo”.
Desde el
primer momento Gere también se llevó perfectamente con sus
compañeros de reparto, Terrence Howard y Jesse Eisenberg. “En
realidad, empezamos con escenas donde los personajes no se
llevan bien,” nos dice Gere. “Esa fue una forma interesante de
comenzar a rodar, ya que Terrence y yo no nos conocíamos apenas,
pero disfruté trabajando con él. Desarrollamos una cierta
confianza masculina entre nosotros. No teníamos que mantener el
contacto visual todo el tiempo, y eso es algo que ocurre cuando
la gente ya se conoce muy bien. En cuanto a Jesse, no me imagino
a nadie más haciendo el papel de Benjamin. Es muy profesional,
muy comprometido y siempre está ahí. Ha hecho su trabajo y
controla al personaje completamente”.
2006 fue un
año excelente para el actor Terrence Howard. Después de mucho
tiempo y con interpretaciones magistrales en Profesor Holland y
Ray, fue nominado para el Oscar® al Mejor Actor por su
interpretación de un rapero en Hustle and Flow, y su otra gran
película, Crash, ganó el Oscar® a Mejor Película.
“Vi a
Terrence en el Festival de Sundance,” comenta Richard Shepard.
“Mi película, Matador, estaba allí el mismo año que Hustle and
Flow así que le conocí allí, y no me lo podía creer cuando se
mencionó su nombre para esta película. Pensé que si podíamos
tenerle, ¿por qué no?”
“Elegir a
Terrence Howard fue fácil,” comenta Mark Johnson. “Todo el mundo
le había visto en Hustle and Flow y Crash. Richard Shepard se
sentó con él y hablaron. Richard estaba seguro de que era el
actor adecuado y hay una química especial entre Richard, Jesse y
Terrence que va más allá de las simples matemáticas de uno más
uno más uno igual a tres”.
Antes de los
ensayos y de descubrir esta química especial, Howard se leyó el
guión de Shepard. “Cuando leí el guión por primera vez pensé,
‘esto podría ser divertido,’” comenta. “También pensé que podía
ser peligroso porque se trata de un tema muy delicado, además de
político. Habíamos escogido el camino de la verdad, que es lo
que transmite el guión—pero veía estas implicaciones afrontadas
de una forma muy valiente, así que pensé que había que
intentarlo”.
Howard
interpreta a Duck: un cámara ansioso de aventura que ha visto la
acción por todo el mundo junto a Simon Hunt, pero que desde
entonces, desde que Hunt se viene abajo, ha prosperado dentro de
la industria y se ha instalado en la seguridad de Nueva York.
“Durante nueve años ha estado yendo a las guerras de las que
todo el mundo huye, y sin tener un arma en la mano. Lo que él
tiene es el arma de la verdad, la cámara. A menudo se encuentra
en el centro de la acción y sin nadie que le proteja. Eso
requiere mucho coraje. Haber salido de ese mundo y volver a él
tras cinco años, habiendo encontrado ya un lugar seguro, no deja
de ser valiente.
Howard
trabajó para meterse en la piel de su personaje y su profesión.
Richard Shepard le ofreció algunos consejos esenciales y también
la posibilidad de hablar con periodistas de verdad, además de
con el propio guardaespaldas croata de Howard . “Mi
guardaespaldas personal luchó en la guerra y fue herido”, nos
cuenta. “Hablar con él y con otra gente de allí fue muy
revelador. Esta gente pone su pasión y su corazón en esta verdad
que estamos intentando contar, haciendo las preguntas que
esperamos que alguien pueda responder, pero es complejo”.
Las primeras
secuencias de La sombra del cazador ponen de relieve la fealdad
de la guerra pero también muestran cómo ésta es algo adictivo
para los periodistas Simon y Duck. En realidad, esto nunca le
ocurrirá a Terrence Howard. Comenta “puedo apreciar el coraje de
estos periodistas y los riesgos que tienen que asumir, pero eso
es lo que hace que la interpretación sea algo divertido.
Interpretar a alguien que yo nunca seré en la vida real. Las
explosiones, el fuego, las balas, todo eso hace que parezca muy
real y eso es bastante para mí”.
En cuanto a
los actores, rodar en localizaciones reales añadía un cierto
componente de misterio e inspiración. “Estando en Sarajevo
puedes notar algo de lo que pasó”, comenta Howard. “Ves la
reacción de la gente y todavía puedes ver edificios dañados.
Todo eso facilita el trabajo de un actor ya que estás en el
lugar donde ocurrieron los hechos. Hemos tenido mucha suerte
como actores de estar en este proyecto porque no teníamos que
aparentar nada”.
Howard ya
estaba familiarizado con el conflicto de los Balcanes antes de
empezar a rodar la película. “Todos habíamos oído algo porque
tenemos miembros musulmanes en mi familia”, comenta. “Había oído
que miles de hombres y jóvenes de etnia musulmana habían sido
detenidos y asesinados sistemáticamente sin que nadie les
ayudara (se refiere a la masacre de Srebrenica de Julio de
1995). Fue terrible – que nadie en toda la comunidad mundial
hiciese nada por esa gente que estaba siendo sistemáticamente
atacada y masacrada. Sabía lo suficiente de toda esta historia
como para querer formar parte de la película que la cuenta”.
Richard
Shepard estaba allí para ayudar a Howard a contar la historia.
“Richard es una de esas personas que no son nada frecuentes y
cuentan con el don de tener un pico de oro”, asegura. “Es capaz
de contar una historia desde una perspectiva particular que
parece que sólo los ángeles podrían tener. Es imposible predecir
a dónde va su guión y eso supone un reto para un actor. Consigue
desestabilizar, en el buen sentido, tu centro y te fuerza a
crear algo nuevo. Trabajar con Richard Gere ha sido muy similar.
Se trata de un auténtico icono que ha trabajado duro durante
muchos años y que presta su tiempo y su talento a ayudarnos
durante todo el proceso. Todo esto ha hecho de éste un gran
proyecto”.
Con Gere y
Howard ya incorporados al proyecto, Shepard se dispuso entonces
a encontrar al tercer y último integrante del equipo: el novato,
Benjamin. Se realizaron cientos de pruebas por todos los Estados
Unidos y Europa. “Jesse Eisenberg fue una de las últimas
personas a las que vimos para el papel,” comenta Shepard. “Pero
pilló el personaje desde el primer momento. Supo encontrar la
parte de humor y humanidad e ingenuidad del personaje
inmediatamente. Jesse es un chico increíblemente listo, mucho
más de lo que yo lo era a su edad. Fue capaz de aportar un
elemento al personaje de Benjamin que yo nunca había visto antes
y eso ayudó mucho a clavar el personaje. A pesar de estar con
Simon y Duck en su viaje, casi que realmente vemos la película a
través de los ojos de Jesse, y es el que está ahí, haciendo las
preguntas que nosotros mismos queremos preguntar. Esas son las
cosas que hacen que esta historia sea tan interesante”.
“Jesse
Eisenberg fue nuestro candidato unánime,” comenta Scott Kroopf.
“Todos le habíamos visto en Una historia de Brooklyn y Roger
Dodger y pensábamos que se trataba de un talento único. Richard
Shepard fue muy concreto al querer a un actor de 21 años, para
tener este personaje que no es más que un chico recién salido de
la facultar y que se adentra en el corazón de las tinieblas de
la mano de dos veteranos periodistas, y para eso Jesse demostró
ser el actor ideal.
Eisenberg ha
viajado mucho por todo el mundo, incluyendo lugares con
reputación de ser peligrosos. Cuando supo que La sombra del
cazador se iba a rodar en localizaciones reales, sus allegados
expresaron cierta ansiedad. ¿Había acabado realmente la guerra?
¿No estaría todo lleno de minas por todas partes? “Realmente no
es peligroso para nada, y tenía muchas ganas de ir a un sitio
que no es frecuentemente visitado por mis compatriotas”.
Leyó sobre
este conflicto y se informó por medio de un amigo periodista de
Nueva York, que ya tenía experiencia cubriendo zonas de
conflicto; leyó también la biografía de John Falk y pasó algún
tiempo con Philippe Deprez. “Pase mucho tiempo con él, y es que
a él también le interesan estas historias, no por hacerse famoso
o ganar dinero, sino para sacar a relucir la verdad, a menudo a
costa propia y comprometiendo su propia seguridad”. Diez días
antes del rodaje, llegó a Sarajevo para pasar unos días con un
amigo suyo que vive en la ciudad. Todo ese conocimiento y
experiencia fueron canalizados en el personaje de Benjamin, el
novato reportero de guerra.
“Se trata del
primer trabajo internacional de Benjamin como productor de
televisión,” comenta Eisenberg. “Todavía es algo ingenuo sobre
la historia de los Balcanes y la guerra, e incluso sobre el arte
de la producción en general. No es el mismo tipo de reportero
que Simon y Duck, que buscan con agresividad las exclusivas de
guerra arriesgando sus vidas. Él es justo lo contrario: su padre
es el presidente de la cadena así que ha crecido inmerso en la
industria y tiene un trabajo cómodo, pero sus experiencias con
Duck y Simon le cambiaran completamente, si bien acabará siendo
alguien con un bonito despacho y un trabajo fácil”.
Durante el
rodaje, Eisenberg también se alió con Richard Shepard,
explorando el personaje de Benjamin. “Cuando leí el guión por
primera vez pude ver que, como guionista, Richard Shepard tenía
una idea muy clara de cómo ejecutar su historia,” comenta.
“Estar en el set, no solamente confirmó mis expectativas sino
que las desbordó. Nunca he conocido a un director con tanto
estilo como él, capaz de rodar de una forma tan personal a la
vez que mantiene la historia contándola con gran seguridad.
También es capaz de recubrir la narración con un sentido del
humor incluso en un tema como éste, que parece que no es el más
apropiado para el humor. Y, a la vez, se mantiene desde una
postura respetuosa. Esto me hizo sentirme muy seguro durante el
rodaje”.
Así que
Shepard ya tenía sus tres actores de talento, pero la química
entre ellos es lo que hace de La sombra del cazador algo
especial. “Cuando tienes a tres personas interpretando papeles
interesantes y haciéndolo tan bien, siempre surge una dinámica
especial,” comenta Shepard. “Puedes ser el mejor guionista del
mundo, que no lo soy, pero si los actores no hacen que tus
diálogos brillen, tu película no saldrá bien. Así que cuando
tienes actores realmente buenos que sacan el mejor partido al
material, entonces es cuando sale algo impresionante y divertido
a la vez”.
El otro macho
alfa es Franklin Harris: el gran presentador de la cadena y
enemigo natural de Simon y Duck. El veterano actor de carácter,
James Brolin, (Traffic, Atrápame si puedes) es el encargado de
darle vida. A mediados de 2006, Brolin tenía una cita con
Richard Shepard. “Después de que leyera el guión corrí a
reunirme con él para hablar sobre la historia”, comenta. “Aunque
no salgo mucho en esta película, creo que se trata de una
película importante. Creo que tendrá éxito. Es una película de
compañeros y ese tipo de películas son siempre bienvenidas
cuando están bien facturadas. Y ésta está tan bien escrita que
me sentí afortunado de tener un papel en ella y de estar aquí en
Sarajevo, una ciudad que comienza a reflorecer tras su triste
historia”.
Buscar
inspiración y algo de perspectiva para interpretar a Franklin
Harris fue fácil. Todo lo que James Brolin tuvo que hacer fue
encender la televisión. “Cada noche, al encender la televisión,
siempre ves a estos presentadores que son como iconos”, comenta.
Todos son diferentes, pero de alguna forma todos tienen algo en
común. En cierta manera, era interesante verles desde esta otra
perspectiva y ver qué podía aprovechar para el papel de
Franklin. En las pocas escenas que tengo con Richard Gere y
Terrence Howard, mi personaje resulta ser una amenaza para los
dos. No trabajan para mí, pero controlo la dirección de su
futuro”.
La sombra del
cazador le resultó atractiva a Brolin porque toca muchos temas.
“Para mí se trata de una gran película de compañeros,” comenta.
“A la vez que muy real es muy divertida, peligrosa y realista. A
veces, después de una película, simplemente te quieres ir a casa
y olvidarte de todo, pero está no es de esas películas, sino de
las que estimulan el pensamiento y las discusiones, y eso me
gusta”.
Shepard hizo
pruebas a actrices de toda Europa para el papel de Mirjana, que
aparece en una de las escenas más críticas de la película.
Shepard recuerda que “después de varios meses y haber visto a
cientos de actrices, según estaba viendo una serie de cintas de
casting enviadas por nuestra gente, hubo una actriz que destacó
del montón – era muy real, tierna y dura y creíble a la vez – y
me sorprendió mucho que resultara ser Kruger. Estaba casi
irreconocible a como aparecía en Troya. Diane estaba de acuerdo
conmigo en que su personaje no debería llevar maquillaje, sino
que debía ir algo sucia, y llevar algún tipo de ropa fea. El
objetivo de Diane era el mismo que el mío, hacer que el
personaje fuera totalmente creíble. Es todo un halago para su
capacidad interpretativa el hecho de que se tarde más de media
escena en reconocerla. Se ha identificado mucho con ese papel”.
La actriz de
origen alemán, Diane Kruger (Troya, Copying Beethoven)
interpreta a Mirjana, una encallecida mujer Serbia que sobrevive
gracias a pequeños delitos y dándoles información sensible a
Simon y Duck. “Cuando leí el guión por primera vez, la historia
me pareció intrigante desde un primer momento, especialmente al
estar basada en hechos reales,” comenta Diane Kruger. “Vivo en
Francia así que recuerdo bastantes cosas de aquella guerra en
particular porque estaba cerca. Quería ser parte de este
proyecto porque era un guión muy interesante y la historia
necesitaba ser contada. Mirjana ha tenido una vida muy dura,”
comenta Kruger. “Todavía no tiene los treinta y ya ha
sobrevivido a una Guerra brutal en la que ha perdido mucho. Era,
pues, todo un reto interpretar a este personaje que no ha tenido
más remedio que endurecerse y perder el sentido de lo que
significa ser mujer”.
Para Shepard
era importante que muchos de los otros papeles más pequeños
fueran interpretados por gente del lugar, pertenecientes a una
comunidad de actores locales con mucho talento, incluyendo el
papel del Zorro y el de su sádico guardaespaldas. “Quería
actores locales, gente cuyas caras no estuvieran vistas en
América y que hasta entonces no habían tenido oportunidades
internacionales,” explica. “Eso es lo mejor de rodar una
película en localizaciones reales. Sabes que puedes disponer de
actores nativos muy buenos y totalmente desconocidos, al menos
fuera de su país. Ese fue un elemento muy importante a la hora
de escoger al Zorro, al hombre de los nueve dedos y al resto de
los papeles secundarios. Lo importante era conseguir actores
realmente buenos, pero también actores locales que aporten
autenticidad a sus papeles. Eso le da a la película una
dimensión extra y más real”.
Otra forma de
conferirle realidad al proyecto era inmiscuir a los periodistas
reales en el proyecto. Y ahí están, en la secuencia de la
reunión en Sarajevo, donde cuatro de los periodistas originales
tienen la oportunidad de hacer de reporteros de guerra con base
en el Holiday Inn. “Me gustaban ellos y su personalidad” comenta
Shepard “y cuando escribía esta escena me parecía que los
periodistas reales podía hacerlo. Estuvieron de acuerdo en
hacerlo y creo que se lo pasaron muy bien además. Desde luego
tenerles ahí nos daba más autenticidad. John Falk, que es el que
tiene la mayor parte del diálogo en esa escena, es muy bueno, y
la verdad es que estuvo bien rodar eso para la película. Así
quizás pueda conseguir su propia serie de televisión, hacerse
rico y engordar”.
Con el
reparto completo, Shepard se dispuso a hacer la película. Una
road movie de compañeros con el telón de fondo de una posguerra,
pero llena de aventura y momentos cómicos. “La gente nos ha
preguntado “¿Cómo podéis hacer una película ambientada en la
Bosnia de posguerra, hablar de criminales de guerra, y todavía
tener sitio para el humor?” comenta Shepard. “Y yo digo, ¿cómo
puedes hacer una película como ésta y no meter el humor,
especialmente cuando la película es sobre gente real. Después de
todo la gente real se ríe y tiene sentimientos. Estos tres tipos
tienen una gran química cómica entre ellos que se deriva de una
situación real en un lugar real, y que es una especie de humor
muy negro que tienen muchos reporteros de guerra”.
Para escribir
el guión, Richard Shepard viajó hasta Bosnia. Antes de hacer la
película, se aseguró de que su diseñador de producción, Jan
Roelfs (Gattaca; World Trade Center), también hiciera el viaje.
En cuanto a las localizaciones y su número, La sombra del
cazador iba a ser una gran película. Y que también tenía que ser
real. De modo que, al igual que Shepard, Roelfs tuvo que hacer
la misma peregrinación a Sarajevo y a las montañosas zonas
rurales de Bosnia.
“Para mí ese
viaje fue toda una experiencia de esas que te abren los ojos,”
comenta Shepard. “Era casi como montarse en una máquina del
tiempo e ir hacia atrás a ciudades en las que no hay teléfonos,
ni agua corriente, ni otros servicios básicos. Quería que Jan
tuviera esa misma sensación de realismo – las caras, los
sentimientos y la textura del lugar. La cuestión es que La
sombra del cazador es una película en la que tres personajes
viajan por el país en un coche, así que cada lugar al que van
tiene que tener su propio aspecto visual que lo diferencie del
lugar en el que han estado antes ¿Cómo lograrlo? ¿Cómo nos
aseguramos de que el público no se aburra por el camino? En un
viaje por carretera real, cada día es una nueva experiencia y
siempre estás viendo algo por primera vez. Esto tiene un poder
indiscutible que queríamos mantener en toda la película”.
Holandés de
nacimiento, Jan Roelfs estaba muy familiarizado con la realidad
de los Balcanes y el conflicto. “Cuando leí el guión sentí una
implicación inmediata y directa en la historia, habiendo crecido
en Europa en aquella época,” comenta. “Cuando era adolescente
solía ir de vacaciones a la Antigua República de Yugoslavia, así
que conocía el país y a su gente, y estaba más que sorprendido
de que esta guerra brutal estuviera sucediendo en ese país, a
menos de 1000 kilómetros de Ámsterdam. Esto hizo que trabajar en
esta película fuera muy interesante para mí”.
Roelfs viajó
a Sarajevo, pernoctando en el Holiday Inn, y viajando al campo,
hacia la frontera con Montenegro. “Esa fue mi primera toma de
contacto real con la historia en cuanto al entorno y la zona,”
comenta. “Ese viaje supuso un muy buen punto de partida”.
Anteriormente, Shepard ya informó a Roelfs de sus prioridades.
La primera y más importante, el realismo. La historia tiene
lugar cinco años después de la guerra pero hay flashbacks al
conflicto y a otras zonas de guerra. La historia, contada desde
la perspectiva de los periodistas, tenía que tener un claro
sentido de peligro e inmediatez. La gente muere, arden los
edificios y se cometen todo tipo de atrocidades. No hay ningún
elemento de fantasía en esto: se trata de una guerra cruenta y
brutal. Ese es telón de fondo hiperreal de la interacción—a
veces cómico, en ocasiones nervioso—entre los tres personajes
principales.
“La ciudad de
Sarajevo es igualmente un personaje real en la película, así que
teníamos que rodar allí. Rodar el resto de la película en
Croacia era igualmente importante,” comenta Shepard. “Rodar en
un lugar real supone una gran diferencia. Estar lejos de casa
influye en todo: en la forma de plantear la película y la forma
de trabajar de los actores. Los actores pueden centrarse en lo
que han venido hacer, y sacar partido de la experiencia del
viaje”.
“Cuando estás
haciendo una road movie, lo que es esta película en cierto
sentido, el viaje es la propia película,” comenta Shepard. “Si
esos lugares no parecen únicos, raros y algo amenazantes, como
cuando viajas a un sitio en el que no has estado nunca, entonces
la película no funciona. Estamos embarcados en un viaje con
estos tipos y lo vemos a través de sus ojos. El aspecto visual
de la película, trabajando con Jan y David Tattersall, el
Director de Fotografía, era el de intentar darle una sensación
de estar allí realmente. Se trata de lugares oscuros,
misteriosos e interesantes, pero sobre todo reales”.
“Tenemos un
equipo de producción muy internacional,” comenta Mark Johnson.
“Jan Roelfs, nuestro diseñador de producción es holandés, y ya
había trabajado con él una vez. En este caso, no nos estamos
imaginando un mundo y construyéndolo: tuvimos que investigar,
ver cómo eran las cosas en aquellos días y encontrar una forma
de recrearlo. Él consiguió darle a la película un toque muy
funcional, sin tonterías, sin decoraciones superfluas. David
Tattersall, nuestro director de fotografía es británico y la
diseñadora de vestuario, Beatrix Pasztor es de Hungría. Somos
como una especie de Naciones Unidas de la producción
cinematográfica”.
El veterano
Director de Fotografía, David Tattersall (Star Wars: Episodios
I, II y III; Muere otro día) también había estado en la última
película de Shepard, Matador. “Es un gran colaborador y socio,”
comenta Shepard. “Tiene mucha más experiencia que yo; además es
un artista auténtico y nos lo pasamos muy bien. En La sombra del
cazador hemos estado intentando hacer las cosas de forma
diferente a cualquier otra película anterior. Hemos rodado mucho
cámara en mano, a un ritmo muy rápido, casi como un documental.
Queríamos darle a la película un aire de directo y de realidad.
Por eso también nos decidimos por las localizaciones reales, ya
que queríamos que el público se sintiera igual. El aspecto
visual distintivo, la impresión de estar en un lugar
desconocido, son logros que debemos a la mirada de David”.
Aparte de
Sarajevo, la película se rueda en Croacia (pasando por Bosnia)
por razones logísticas, aunque no suponía ningún problema. “El
paisaje, el entorno, los detalles son todos muy similares,
porque antes de la guerra era el mismo país,” comenta Roelfs.
“Lo difícil era que existían requerimientos específicos del
guión en cuanto a ciertas localizaciones y también teníamos un
plan de trabajo y un presupuesto muy ajustados. Así que había
que intentar que todo estuviera cerca de Zagreb, donde teníamos
la base. Realmente no se construyeron grandes sets, aunque si
algunos sets más pequeños”.
Esta gran
variedad de sets incluía Nueva York, Washington DC, Gaza, Sierra
Leona y Somalia. “Hay interiores, exteriores, explosiones,
batallas, tanques y edificios en llamas,” comenta Roelfs.
“Incluso tuvimos que construir una ciudad musulmana en Croacia
porque no las hay en el país. En algunas secuencias de
flashbacks aparecen ciudades que no nos quedaba más remedio que
construir para destruir”.
Afortunadamente los nativos nos dieron mucho apoyo y
cooperación. Ésta era una película en la que creían y que
querían que se hiciera. “Colapsamos pueblos, cerramos
carreteras,” comenta Roelfs, “poniendo agujeros de bala por
todos lados y rompiendo el asfalto. El ejército nos ayudó mucho
con sus tanques y jeeps, así que en ese sentido ha sido una gran
experiencia’’.
Algunas de
las secuencias más complicadas implicaban recrear escenas de
batallas vividas por Simon y Duck a lo largo de sus trepidantes
carreras profesionales. Se les ve esquivando las balas mientras
envían partes de guerra desde lugares sangrientos como Somalia,
Sierra Leona, Bagdad, y Gaza. Shepard rodó cada escena desde la
perspectiva de los reporteros de guerra – en otras palabras, la
acción es vista desde el punto de vista de Simon y Duck. De esta
forma la acción es algo secundario a las propias reacciones de
los personajes, igual que la historia de la guerra es un telón
de fondo contra el que presentar las relaciones entre los
personajes.
Para Roelfs,
recrear estas localizaciones requería todo el humor, la magia y
la capacidad de sugestión de su disciplina. “Se trata de aportar
ideas acerca de lo que Sierra Leona representa o de lo que es la
Franja de Gaza o Irak” comenta. “Pero no es muy complicado,
siempre hay formas de hacerlo. En Zagreb aprovechamos un
aparcamiento de trenes para fingir que aquello era la
conflictiva Somalia”.
Roelfs
contaba con el apoyo de un equipo de Efectos Especiales para las
escenas que técnicamente son las mas complejas de la película.
En particular, hay una escena de una batalla en un pueblo bosnio
que les llevó dos días de ensayos y preparaciones. “Hay
explosiones, impactos de balas, fuego de rifles y muchas otras
cosas que tenían que ir perfectamente sincronizadas y
cronometradas,” comenta Garth Inns, coordinador de efectos
especiales. “En una escena Duck se agacha tras un muro, cruza la
calle corriendo y, mientras, disparamos un cohete que revienta
un coche. Todas estas cosas tienen que ir perfectamente
organizadas. Tuve una conversación con Richard Gere sobre esa
escena. Me preguntó si sobreviviría. Yo le prometí que lo haría,
pero los actores no tenían dobles de acción: les podíamos ver
hacer ellos mismos todas estas cosas”.
Richard Gere
y Terrence Howard hicieron ellos mismos todas sus escenas bajo
la dirección de Richard Shepard y el ojo experto del coordinador
de especialistas, Tom Delmar. “Teníamos que diseñar
procedimientos y directrices de seguridad para nuestros
protagonistas, ya que en esta película no se les dobla para
nada,” comenta Delmar. “Eso ya es un gran reto de por sí, pero
lo conseguimos. Richard Shepard estaba muy centrado en lograr lo
que quería. De hecho, para mí fue algo bastante nuevo que un
director me diera una serie de storyboards y me dijera que
trasladara mi acción a aquellos esbozos, pero resultó ser una
forma genial de trabajar”.
El realismo y
la sutileza garantizan que la acción es discreta pero efectiva.
“No queríamos convertir esto en la típica película estúpida de
Hollywood con ridículas escenas de batallas y cientos de extras
generados por ordenador,” comenta Shepard. “Hemos intentado que
fuera real hasta para los que de verdad vivieron la Guerra. El
primer día de rodaje estuvimos en un callejón donde un
francotirador disparaba a todo el que intentara cruzar a por
agua. Mientras rodábamos esa escena, una de las asistentes de
producción tuvo que irse del set porque era tan realista que era
casi como revivir la guerra para ella, y no lo podía soportar.
Para mí eso fue como un cumplido, para el trabajo de Jan y el de
todos”.
Aunque gran
parte del rodaje tuvo lugar en Zagreb, los estudios que hay en
la ciudad apenas se usaron, salvo por inclemencias del tiempo.
Para una de las escenas, se convirtió una habitación de un hotel
del centro de la ciudad en un apartamento en Manhattan. “Con
esta película verdaderamente quiero que el público sienta que
están allí, da igual que ‘allí’ sea un apartamento en Nueva
York, Gaza o Somalia o Sierra Leona o Bosnia,” comenta Roelfs.
“Creo que la película tiene una gran variedad de aspectos
visuales y que todos han quedado muy realistas y estoy muy
satisfecho con el resultado”.
Puede que el
rodaje haya sido épico en cuanto a número de sets y detalles
logísticos, pero para Shepard reflejaba sus ambiciones
igualmente épicas. La sombra del cazador toca muchos géneros: es
un thriller, un drama, una comedia de humor negro, hay acción,
dolor, luz y oscuridad. “Creo que la gente tiene muchas ganas de
películas diferentes que no sean siempre lo mismo, con finales
predecibles y todo eso,” dice Shepard. “Confiamos en que el
final de esta película sea una sorpresa y podamos mantener al
espectador en tensión. Como director, a pesar de estar rodando
en localizaciones difíciles, a veces lejanas y con malas
condiciones atmosféricas, he intentado que las interpretaciones
no se dispersen y que el humor esté presente pero sin estropear
la película. Sin duda es un tema serio, pero a la vez es un
viaje divertido”.
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