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LA SOMBRA DEL CAZADOR
(The hunting party)


Dirección: Richard Shepard.
País:
USA.
Año: 2007.
Duración: 96 min.
Género: Drama, thriller, comedia negra.
Interpretación: Richard Gere (Simon Hunt), Terrence Howard (Duck), Jesse Eisenberg (Benjamin), James Brolin (Franklin Harris), Ljubomir Kerekes ('El Zorro'), Kristina Krepela (Magda), Diane Kruger (Mirjana).
Guión: Richard Shepard; basado en un artículo de Scott Anderson.
Producción: Mark Johnson, Scott Kroopf y Bill Block.
Música: Rolfe Kent.
Fotografía:
David Tattersall.
Montaje: Carole Kravetz.
Diseño de producción: Jan Roelfs.
Vestuario: Beatrix Aruna Pasztor.
Estreno en USA: 14 Septiembre 2007.
Estreno en España: 4 Enero 2008.

CÓMO SE HIZO "LA SOMBRA DEL CAZADOR"
Notas de producción © 2007 Aurum

  A veces la verdad es más extraña que la ficción. Mark Johnson pudo aseverar esta afirmación de primera mano cuando conoció a su amigo Scott Anderson en Octubre del 2000. Anderson, un conocido periodista, acababa de volver de Bosnia y condensó sus experiencias en un artículo para la revista Esquire. “What I Did On My Summer Vacation” se convirtió en un atípico clásico de las historias de corresponsales de guerra: un arriesgado viaje que era a la vez un thriller político, comedia negra y algo de fábula. El artículo contaba la historia de Anderson y de otros cuatro periodistas que viajaron a Bosnia a principios de año. Los cinco tenían experiencia previa como reporteros en los Balcanes durante la guerra. Cinco años después del cese de las hostilidades, en el verano del 2000, regresaron a Sarajevo. Tras una noche de cervezas, intercambiando historias, acabaron alumbrando una idea un poco alocada. ¿Por qué no seguir el rastro del criminal de guerra Radovan Karadicz y capturarle? Con la ayuda de un oficial de policía Serbio, que pensaba que los periodistas eran un escuadrón de mercenarios de la CIA, el grupo se pone a la tarea de encontrar al hombre más buscado de Europa. Entonces es cuando la verdadera CIA aparece. Tras leer el artículo de Esquire —y de darse cuenta del potencial para una película que había en él—Johnson se reunión con Anderson y con los otros dos periodistas americanos, John Falk y Sebastian Junger (Philippe Deprez y Harald Doornbos completaban el quitento) en Los Angeles. “Me contaron una historia basada en el tiempo que pasaron en Bosnia”, comenta Johnson. “Me encantó la historia. Tenía mucho humor y al mismo tiempo tenía elementos que eran parecidos a El Tercer Hombre. Johnson fue dando forma a la película con Scott Kroopf de Intermedia, con la esperanza de llevar el proyecto a la gran pantalla. “Mi estrategia era la de buscar películas independientes más orientadas a la historia,” comenta el productor Scott Kroopf. “Así que cuando vi el artículo pensé que ésa era una gran historia y que solamente se trataba de encontrar el tono adecuado y el director indicado. Mark y yo decidimos buscar a alguien para dar forma al proyecto”.

 

  Alex Litvack, un ejecutivo de Intermedia, sugirió al guionista y director Richard Shepard. Shepard acababa de terminar el rodaje de Matador, una oscura comedia en la que Pierce Brosnan es un mercenario que se hace demasiado mayor para su trabajo. La película fue un éxito de crítica y taquilla, una hábil mezcla de drama, comedia y estudio de personajes. “Había visto Matador, que Richard había escrito y dirigido, y estaba seguro de que él podía hacerlo,” comenta Mark Johnson. “No deja de ser interesante que además en ese tiempo también había dirigido dos pilotos de televisión muy diferente—Mentes criminales y Ugly Betty— y que ambos acabaron siendo series de éxito". “Todos vimos Matador mucho antes de que saliera a los cines y pensamos que era una obra perfecta”, concurre Kroopf. “Richard no solamente es un gran guionista, sino que también hizo un gran trabajo dirigiéndola y haciendo un gran uso de las habilidades de Pierce Brosnan”.

  Tras el éxito de Matador, el guionista y director Richard Shepard ya estaba barajando nuevas ideas. “Estaba muy interesado en hacer una película ambientada en una ciudad de posguerra,” comenta. “Era interesante ver cómo se desarrollaban los acontecimientos en Irak y pensé que quizás podría rodar algo en Bagdad. Aunque mi esposa me decía que no. Andaba buscando algo como El Tercer Hombre, que es una de mis películas favoritas. Ambientada en la Viena de después de la Segunda Guerra Mundial. Incluso moví esta idea con distintas personas”.

  Mark Johnson y Scott Kroopf se pusieron en contacto con Shepard, para darle el artículo de Scott Anderson, y sugerirle que quizás lo encontrase interesante. Después de todo, compartía muchos elementos con El Tercer Hombre, especialmente a la hora de narrar los acontecimientos propios de una ciudad de posguerra. La diferencia era que esto era real y reciente. Inicialmente, Shepard puso algunos reparos. “Sobre todo porque no sabía casi nada sobre el tema, no sobre Bosnia pero me apremiaron para que lo leyera,” comenta Shepard. “Ese artículo resultó ser tan intrigante que me interesó. Entonces dije, ’¿Porqué no me enviáis a Sarajevo y así lo puedo ver por mí mismo?’”

  A finales de 2005, Shepard siguió los pasos de Scott Anderson y de sus colegas. Voló a Sarajevo y se quedó en el Holiday Inn (base de toda la actividad de los corresponsales de guerra), viajando hasta la localidad norteña de Celebici, casi en la frontera con Montenegro. Esta región era simpatizante de Radovan Karadicz y supuestamente era el sitio donde el criminal de guerra se refugió en el 2000. “En otras palabras, básicamente fui buscando a Karadicz,” comenta Shepard. “Estando en Bosnia y experimentando las cosas de la misma forma que estos periodistas, de pronto vi la película. Me di cuenta del potencial del artículo y eso fue lo que me puso en marcha”.

  La otra parte del trato era que Shepard sería también el director. “En una película que no es exactamente una película de acción, era importante que yo dirigiera,” comenta. “Para mí, escribir el guión y dirigirlo fue todo parte del mismo proceso. Me gusta hacerlo así. Cuanto más tiempo pasaba en Bosnia, entrevistando a los periodistas y a la gente de Naciones Unidas y la OTAN, y viendo lo que pasaba allí, mejor podía visualizar la película”.

  Rápidamente, Shepard se familiarizó con el país y el entorno. Habló con gente de Naciones Unidas, con periodistas de guerra, y con supervivientes del conflicto de los Balcanes. A partir del artículo de Scott Anderson como punto de partida, comenzó a darle forma a su guión. Esta no sería una lección de historia ni tampoco un tratado político; ésta era una historia de tres personajes en busca de sí mismos, una road movie con el telón de fondo de un país que intenta reponerse del trauma de una guerra sangrienta.

  “Lo que sucedió en Bosnia fue terrible y no puedes ignorar esa tragedia. Pero en lo que respecta a la escritura del guión de esta película, sí que me tomé ciertas libertades”, comenta. “Creé a todos los personajes y ficcione algunos detalles para así poder contar la historia que yo quería contar. Pero lo que les pasó a estos hombres, está todo ahí. La injusticia hecha por la Comunidad Internacional que no se ha preocupado de capturar a esos criminales de guerra está en la película. De hecho, casi cualquier elemento que en la pantalla parece inventado, es real y está basado en los hechos. Fundamentalmente, reinventé a los personajes porque los cinco periodistas de la vida real son todos de la misma edad y tienen personalidades muy parecidas. Yo quería tener tres grupos de edad diferentes—veteranos, jóvenes y de mediana edad— y acompañarles a todos en esta película, que a la vez es experiencia personal”.

  En La sombra del cazador, el paisaje y la situación de posguerra ofrecen el escenario de fondo y el contexto dramático para esta historia de personajes. “Para mí, un buen guión siempre tiene su base en los personajes,” comenta Mark Johnson. “Puedes tener toda la acción que quieras, persecuciones y todo eso, pero si no hay personajes de por medio, con los que tengas cierta empatía o te compenetres con ellos, la cosa queda en nada. Pensé que teníamos tres personajes bastante fuertes en la película, cada uno de ellos buscando algo. Años atrás hice Good Morning Vietnam con Robin Williams, que fue la primera película que se atrevió a tratar el tema de la guerra de Vietnam de forma cómica. Fue una película bastante entretenida de hacer y nadie, ni siquiera los veteranos de Guerra, la vieron como algo irrespetuoso. Creo que en esta ocasión hemos hecho algo similar. Es una astuta e inteligente película y aún así contiene momentos muy emotivos”.

  El guión de Shepard encontró la aprobación unánime de quienes conocían de primera mano el terreno: Scott Anderson y sus colegas periodistas. Anderson, un veterano de todos los conflictos del globo, se percató de que la guerra en Bosnia y en Croacia era diferente. “Cuando cubrimos el conflicto de lo Balcanes, nos dimos cuenta de la cualidad absurda de toda la región y de lo que pasaba allí”, comenta. “A pesar de lo abyecta y horrorosa que era la guerra, había también algo ridículo en ella. A pesar de los peligros latentes, todos nos sentíamos como si estuviéramos viviendo una especie de aventura de adolescentes. Casi todos los niños han jugado alguna vez a ser espías capturados y todo eso”.

  Los creadores de La sombra del cazador estaban muy preocupados con la percepción que su película pudiera tener por parte de aquellos a quienes se retrataba.

  Si bien el criminal de guerra de la película es Serbio-Bosnio, no se trataba de intentar acusar a los serbios de nada. La película se basa en unos hechos reales en los que unos corresponsales de guerra salen en busca de Radovan Karadzic, el criminal de guerra más buscado de toda Bosnia. “Que hubiéramos cambiado la nacionalidad de este criminal, solamente para respetar la sensibilidad étnica de los serbios, hubiera sido ridículo,” comenta el director Richard Shepard. “Si se hubiera tratado de un croata en la vida real, tendríamos un croata en nuestra película”.

  Igualmente, Shepard también se apresura a señalar que el Tribunal de La Haya tiene actualmente causas abiertas contra personas de todas las etnias de Bosnia—serbios, musulmanes y croatas. “Desgraciadamente, la guerra en Bosnia sacó lo peor de mucha gente”.

  “La moraleja de La sombra del cazador,” comenta Shepard ,“no es la de señalar con el dedo específicamente a los malos de la película, sino preguntar a la Comunidad Internacional—Estados Unidos, Naciones Unidas, la Unión Europea- por qué no han hecho nada por capturar a estos criminales fugitivos. Que estos hombres sigan en libertad después de diez años es un insulto a la memoria de las víctimas del genocidio de Bosnia”.

  El reparto y el equipo locales de La sombra del cazador se compuso de miembros de origen bosnio, croata, y serbio. “Durante la guerra, Sarajevo fue una ciudad asediada, pero sus residentes, al menos inicialmente, no se replegaron en comunidades étnicas cerradas. Ante todo eran ciudadanos de Sarajevo. Ese espíritu continúa vivo en la ciudad y es una de las principales razones por la que la ciudad nunca sucumbió al asedio de los Serbios. Fue de extrema importancia para nosotros que el reparto y el equipo de esta película representase todas las etnias de la región. Eso nos hacía ser más honestos y nos daba todas las perspectivas posibles”.

  Algunos han cuestionado por qué Radovan Karadzic no se menciona por su nombre, y en lugar de eso se crea un personaje llamado Boghanovic, conocido como el Zorro. “Los reporteros buscaban a Karadzic,” comenta Shepard, “pero yo quería que el criminal de guerra dijera e hiciera cosas que yo sabía que Karadzic no haría. Al convertirle en un personaje de ficción, obtuve un poco de margen para hacer una ‘película’, en lugar de un documental. Pero el hecho real y triste es que las cosas de las que se acusa a el Zorro en esta película, palidecen en comparación con las atrocidades de Karadzic y Ratko Mladic por las que La Haya les quiere juzgar”.

  Intermedia cerró un acuerdo con QED Internacional para financiar y distribuir la película. Bill Block, socio de QED y viejo amigo de Scott Kroopf comenta, “Cuando leí el guión enseguida me enganchó. La sombra del cazador, con su mezcla de drama humano, comedia, y aventura era justo el tipo de proyecto que QED andaba buscando. Cuando incorporamos al proyecto a estrellas del calibre de Richard Gere y Terrence Howard, supe enseguida que despertaríamos el interés de distribuidores de todo el mundo.” Entonces Block propuso a Weinstein Company ser los distribuidores para el mercado norteamericano. “Ya habían distribuido Matador y son grandes fans de Richard Shepard,” comenta Block. “Ya estaban al tanto del proyecto con la esperanza de hacerse con él”.

  En esta fase del proyecto, Adam Merims, productor ejecutivo en Matador, se unió al desarrollo. Anteriormente ya había trabajado con Scott Kroopf en Breach, y Richard Shepard le pidió que leyera el guión. Se unió al equipo en Mayo de 2006 y fue pieza clave a la hora de decidir las localizaciones para La sombra del cazador.

  Los creadores consideraban que las localizaciones obvias en Europa del Este incluían la República Checa, Hungría, Bulgaria y Rumania. Pero desde una fase temprana del proyecto, los responsables decidieron ignorar los potenciales ahorros de rodar en otros territorios, y rodar en Bosnia y Croacia. Para Shepard y los productores ésta era una decisión vital para preservar la autenticidad del guión. Sarajevo es el escenario principal de la película, mientras que el resto de esta road movie se desarrolla a través de los campos de Bosnia, aunque fue rodada en Croacia.

  “Sentíamos que debíamos rodar la historia en el lugar donde pasaron la cosas, la Antigua República de Yugoslavia,” comenta Merims. “Obviamente, el principio y el final de la película tenían que rodarse en Sarajevo, un lugar increíble que no puedes intentar reconstruir en ningún otro sitio. Pero el resto de la película está ambientada en la Bosnia rural, donde no hay infraestructura como para un rodaje. Así que establecimos nuestra base en Zagreb, donde ya hay una cierta industria y algo de apoyo, y desde ahí buscamos localizaciones dentro de un radio de una hora y media desde la ciudad”.

  Tras visitar los Balcanes, Richard Shepard no albergaba dudas de que éste era el sitio para rodar esta historia. Tanto Kroopf como Johnson consideraron otras opciones. Michael Winterbottom había rodado Welcome to Sarajevo en la ciudad no mucho después de la guerra, de forma que supusieron que la cosa debía estar tranquila ya en el 2006. De todas formas, hubo algunos momentos de nerviosismo.

  “Rodar en Bosnia nos creaba cierta ansiedad,” comenta Scott Kroopf. “La guerra no fue hace tanto tiempo y éramos conscientes de que la gente todavía podía estar muy sensibilizada o furiosa respecto al conflicto. Para nuestra sorpresa, el rodaje fue sobre ruedas. La gente era muy cortés y educada. Quizás la historia de esta película y la idea de aportar luz a los hechos de la guerra tenía algún significado especial para la gente. Obtuvimos mucha colaboración y ánimo por parte de la gente de la ciudad. En Croacia fue igual. Quizás allí hay menos infraestructura para un rodaje, pero eso no nos supuso ningún problema”.

  Block añade, “Como compañía con un enfoque internacional, QED no podía haber estado más satisfecha con un guión fantástico, de interés internacional, con actores de primer orden y con localizaciones auténticas de Europa que no se habían visto en el cine comercial nunca antes”.

  De modo que se fijaron nueve semanas de rodaje en Sarajevo y en Zagreb, con un reparto de primera línea y un guión original y vibrante. “Escribo películas sobre gente y La sombra del cazador es, en el fondo, una película sobre el tema de la redención,” comenta Shepard. “Richard Gere da vida a un personaje cuya carrera se desmorona durante la guerra y que desde entonces no ha encontrado un equilibrio emocional o profesional. De pronto recibe un soplo sobre el posible escondite del criminal de guerra y entonces, para él, el viaje se convierte en un viaje de redención. El personaje de Terrence se había vendido y había ido por el camino equivocado, de forma que su historia es realmente la historia de la búsqueda de su propio ser. Y Jesse, que es un chaval que se cree que lo sabe todo y realmente no sabe nada, que se convierte en un hombre en el transcurso de este viaje. El escenario es la Bosnia de posguerra, pero la película se centra realmente en estos tres personajes, su viaje y sus experiencias”.

  “Para un director es un sueño tener a actores del calibre de Richard Gere, Terrence Howard y Jesse Eisenberg,” comenta Richard Shepard. “La sombra del cazador es una historia sobre tres hombres, y si los actores que los interpretan no están a la altura, entonces toda la película se desmorona. La realidad es que estamos pasando noventa minutos con estos tíos en un coche, así que más vale que te gusten”.

  Para Shepard y para los productores de la película, la clave del reparto estuvo en que la película versa sobre un trío de personajes: Simon, Duck y Benjamin. “Richard Gere fue nuestra primera opción,” comenta Scott Kroopf. “Le enviamos el guión. Luego nos llamó para reunirse con Richard Shepard.’ Así que nos juntamos, y nos dijo que se unía a nosotros. Estas cosas no ocurren siempre, así que cuando ocurren, es por algo especial”.

  Richard Gere, una de las principales estrellas actuales, hizo su aparición en la épica película de Terence Malick, Días del cielo. En estos treinta años ha participado en algunas de las películas de Hollywood que más interés han suscitado, como American Gigolo, Oficial y caballero, Pretty Woman, y el premiado musical, Chicago. También ha trabajado en papeles más oscuros y peligrosos en Asuntos sucios, Infiel o El laberinto rojo. Su éxito en taquilla es igualado por su pasión por los proyectos que merecen la pena y La sombra del cazador suponía un reto para él. El actor, muy implicado en causas humanitarias, había visitado Kosovo y también otras zonas problemáticas como Nicaragua, El Salvador, Cachemira y el Tíbet en años recientes.

  “Cuando leí el guión de La sombra del cazador me pareció magnífico”, comenta Gere. “Está muy bien escrito y desarrollado. También es un mundo que yo conozco bien, y aunque no había estado antes en Bosnia, ya había estado en Kosovo durante la crisis a finales de los 90. Además estuve en Albania y Macedonia, así que sé de primera mano la magnitud del drama de Yugoslavia y era algo que quería explorar más a fondo, especialmente en lo relativo a lo que les ocurrió a los Bosnios. Además el guión de Richard era muy interesante y divertido a la vez, lo que yo creo que permite indagar aún más en las emociones que puedes despertar al imbuir de un mayor sentido humano a la historia”.

  Para Richard Shepard, Gere aportaba la combinación ideal de aventurero sin miedo, un tipo cansado del mundo, al papel de Simon Hunt. Se trata de alguien adicto a los subidotes de adrenalina de su trabajo. “Hay algo irresistible cuando ves a Richard Gere interpretar a un personaje que no ha hecho nunca antes,” comenta Shepard. “Simon Hunt es una persona oscura, nerviosa, algo divertida y no exenta de ternura, pero también con complicaciones”.

  Simon Hunt es también un hombre que se desmorona. Este era un aspecto que también le resultaba interesante al actor. “Simon está quemado,” comenta Gere. “Es alguien que se preocupa mucho; alguien que estuvo en lo más alto en los 80 y en los 90 en distintos conflictos por todo el mundo, desde El Salvador a Irak pasando por Honduras o Nicaragua. Uno de esos tipos que ves en televisión cubriendo las noticias de esos sitios. Un corresponsal que estaba allí desde el primer momento, muchas veces bajo fuego real. Así es cómo vivió y cómo él era. Su trabajo era como su nivel de energía y, cuando lo pierde, se desmorona. Es incapaz de reconstruir su vida, así que en esta película le vemos intentando recuperar ese momento en el que todo estaba ordenado, cuando todo iba rodado. En cierta manera, es su última oportunidad”.

  Para estudiar el papel de Simon, Gere se reunión con Scott Anderson y con algunos otros periodistas. Les preguntó por sus experiencias, buscando pistas para su personaje. No obstante, su Biblia era el guión y su principal colaborador, el director, Richard Shepard. “El guión era muy bueno, pero es un tipo de guión al que el director rara vez aporta algo”, comenta Gere. “En este caso el director lo había escrito, así que tenía muy claro lo que quería. Era obvio que Richard quería una base sólida para esta película, pero tampoco quería que se olvidase el humor”.

  Ser corresponsal de guerra puede tener efectos extraños sobre una persona, y para que Gere pudiera entender a Hunt, antes tenía que entender, o al menos sentir cierta empatía, con su actitud: el humor negro del reportero de guerra, de gente en otras profesiones similares, trabajos de vida o muerte. “Los policías comparten algo de esta filosofía”, comenta. “He estado en El Salvador, Nicaragua, en distintas zonas del Tibet, en Kosovo y en Cachemira, y son situaciones análogas a las de La sombra del cazador, donde la única forma de sobrevivir es viendo la ironía de tu situación y también viendo el humor. De otra forma, pierdes tu humanidad porque se trata de un viaje al fondo de un agujero del que es difícil salir… casi imposible”.

  A pesar de tales mecanismos de defensa, Simon Hunt finalmente se derrumba. Un horror final, la última paja en el lomo del camello, y uno de los reporteros de guerra más veteranos se desmorona delante de las cámaras. Después de eso se convierte en un individuo inestable: un barril de pólvora de emociones. “Es un personaje interesante de interpretar porque todo está en la superficie,” comenta Gere. “Es irreverente y descontrolado y quedan pocas reglas para un tipo como él. En otras palabras, ha caído tan bajo como es posible, pero hay que mantener un mínimo de confianza en el hombre, algo se esconde dentro. Se trata de un equilibrio que es muy interesante para un actor”.

  A la hora de aventurarse por esta cuerda floja, Gere se apoyó en Richard Shepard. El director siempre era una guía clara. “Tiene muy claro lo que quiere pero a la vez es muy abierto a nuevas ideas y posibilidades”, comenta Richard Gere. “Se trata de un rodaje bastante escaso de tiempo para una película de un calibre importante, así que no quedaba otra que tener las cosas muy claras. Richard había concebido la película con un cierto ritmo. Algunas escenas tienen un ritmo más lento para permitirnos acelerar; también, cuando se acelera el ritmo, hay que encontrar un hueco para respirar y retomar las cosas para afrontar otro ritmo distinto. Así que es como si fuera una pieza de música, igual que ocurría en Matador, una película que nos mostraba a alguien en pleno control de su material, con confianza en sí mismo”.

  Desde el primer momento Gere también se llevó perfectamente con sus compañeros de reparto, Terrence Howard y Jesse Eisenberg. “En realidad, empezamos con escenas donde los personajes no se llevan bien,” nos dice Gere. “Esa fue una forma interesante de comenzar a rodar, ya que Terrence y yo no nos conocíamos apenas, pero disfruté trabajando con él. Desarrollamos una cierta confianza masculina entre nosotros. No teníamos que mantener el contacto visual todo el tiempo, y eso es algo que ocurre cuando la gente ya se conoce muy bien. En cuanto a Jesse, no me imagino a nadie más haciendo el papel de Benjamin. Es muy profesional, muy comprometido y siempre está ahí. Ha hecho su trabajo y controla al personaje completamente”.

  2006 fue un año excelente para el actor Terrence Howard. Después de mucho tiempo y con interpretaciones magistrales en Profesor Holland y Ray, fue nominado para el Oscar® al Mejor Actor por su interpretación de un rapero en Hustle and Flow, y su otra gran película, Crash, ganó el Oscar® a Mejor Película.

  “Vi a Terrence en el Festival de Sundance,” comenta Richard Shepard. “Mi película, Matador, estaba allí el mismo año que Hustle and Flow así que le conocí allí, y no me lo podía creer cuando se mencionó su nombre para esta película. Pensé que si podíamos tenerle, ¿por qué no?”

  “Elegir a Terrence Howard fue fácil,” comenta Mark Johnson. “Todo el mundo le había visto en Hustle and Flow y Crash. Richard Shepard se sentó con él y hablaron. Richard estaba seguro de que era el actor adecuado y hay una química especial entre Richard, Jesse y Terrence que va más allá de las simples matemáticas de uno más uno más uno igual a tres”.

  Antes de los ensayos y de descubrir esta química especial, Howard se leyó el guión de Shepard. “Cuando leí el guión por primera vez pensé, ‘esto podría ser divertido,’” comenta. “También pensé que podía ser peligroso porque se trata de un tema muy delicado, además de político. Habíamos escogido el camino de la verdad, que es lo que transmite el guión—pero veía estas implicaciones afrontadas de una forma muy valiente, así que pensé que había que intentarlo”.

  Howard interpreta a Duck: un cámara ansioso de aventura que ha visto la acción por todo el mundo junto a Simon Hunt, pero que desde entonces, desde que Hunt se viene abajo, ha prosperado dentro de la industria y se ha instalado en la seguridad de Nueva York. “Durante nueve años ha estado yendo a las guerras de las que todo el mundo huye, y sin tener un arma en la mano. Lo que él tiene es el arma de la verdad, la cámara. A menudo se encuentra en el centro de la acción y sin nadie que le proteja. Eso requiere mucho coraje. Haber salido de ese mundo y volver a él tras cinco años, habiendo encontrado ya un lugar seguro, no deja de ser valiente.

  Howard trabajó para meterse en la piel de su personaje y su profesión. Richard Shepard le ofreció algunos consejos esenciales y también la posibilidad de hablar con periodistas de verdad, además de con el propio guardaespaldas croata de Howard . “Mi guardaespaldas personal luchó en la guerra y fue herido”, nos cuenta. “Hablar con él y con otra gente de allí fue muy revelador. Esta gente pone su pasión y su corazón en esta verdad que estamos intentando contar, haciendo las preguntas que esperamos que alguien pueda responder, pero es complejo”.

  Las primeras secuencias de La sombra del cazador ponen de relieve la fealdad de la guerra pero también muestran cómo ésta es algo adictivo para los periodistas Simon y Duck. En realidad, esto nunca le ocurrirá a Terrence Howard. Comenta “puedo apreciar el coraje de estos periodistas y los riesgos que tienen que asumir, pero eso es lo que hace que la interpretación sea algo divertido. Interpretar a alguien que yo nunca seré en la vida real. Las explosiones, el fuego, las balas, todo eso hace que parezca muy real y eso es bastante para mí”.

  En cuanto a los actores, rodar en localizaciones reales añadía un cierto componente de misterio e inspiración. “Estando en Sarajevo puedes notar algo de lo que pasó”, comenta Howard. “Ves la reacción de la gente y todavía puedes ver edificios dañados. Todo eso facilita el trabajo de un actor ya que estás en el lugar donde ocurrieron los hechos. Hemos tenido mucha suerte como actores de estar en este proyecto porque no teníamos que aparentar nada”.

  Howard ya estaba familiarizado con el conflicto de los Balcanes antes de empezar a rodar la película. “Todos habíamos oído algo porque tenemos miembros musulmanes en mi familia”, comenta. “Había oído que miles de hombres y jóvenes de etnia musulmana habían sido detenidos y asesinados sistemáticamente sin que nadie les ayudara (se refiere a la masacre de Srebrenica de Julio de 1995). Fue terrible – que nadie en toda la comunidad mundial hiciese nada por esa gente que estaba siendo sistemáticamente atacada y masacrada. Sabía lo suficiente de toda esta historia como para querer formar parte de la película que la cuenta”.

  Richard Shepard estaba allí para ayudar a Howard a contar la historia. “Richard es una de esas personas que no son nada frecuentes y cuentan con el don de tener un pico de oro”, asegura. “Es capaz de contar una historia desde una perspectiva particular que parece que sólo los ángeles podrían tener. Es imposible predecir a dónde va su guión y eso supone un reto para un actor. Consigue desestabilizar, en el buen sentido, tu centro y te fuerza a crear algo nuevo. Trabajar con Richard Gere ha sido muy similar. Se trata de un auténtico icono que ha trabajado duro durante muchos años y que presta su tiempo y su talento a ayudarnos durante todo el proceso. Todo esto ha hecho de éste un gran proyecto”.

  Con Gere y Howard ya incorporados al proyecto, Shepard se dispuso entonces a encontrar al tercer y último integrante del equipo: el novato, Benjamin. Se realizaron cientos de pruebas por todos los Estados Unidos y Europa. “Jesse Eisenberg fue una de las últimas personas a las que vimos para el papel,” comenta Shepard. “Pero pilló el personaje desde el primer momento. Supo encontrar la parte de humor y humanidad e ingenuidad del personaje inmediatamente. Jesse es un chico increíblemente listo, mucho más de lo que yo lo era a su edad. Fue capaz de aportar un elemento al personaje de Benjamin que yo nunca había visto antes y eso ayudó mucho a clavar el personaje. A pesar de estar con Simon y Duck en su viaje, casi que realmente vemos la película a través de los ojos de Jesse, y es el que está ahí, haciendo las preguntas que nosotros mismos queremos preguntar. Esas son las cosas que hacen que esta historia sea tan interesante”.

  “Jesse Eisenberg fue nuestro candidato unánime,” comenta Scott Kroopf. “Todos le habíamos visto en Una historia de Brooklyn y Roger Dodger y pensábamos que se trataba de un talento único. Richard Shepard fue muy concreto al querer a un actor de 21 años, para tener este personaje que no es más que un chico recién salido de la facultar y que se adentra en el corazón de las tinieblas de la mano de dos veteranos periodistas, y para eso Jesse demostró ser el actor ideal.

  Eisenberg ha viajado mucho por todo el mundo, incluyendo lugares con reputación de ser peligrosos. Cuando supo que La sombra del cazador se iba a rodar en localizaciones reales, sus allegados expresaron cierta ansiedad. ¿Había acabado realmente la guerra? ¿No estaría todo lleno de minas por todas partes? “Realmente no es peligroso para nada, y tenía muchas ganas de ir a un sitio que no es frecuentemente visitado por mis compatriotas”.

  Leyó sobre este conflicto y se informó por medio de un amigo periodista de Nueva York, que ya tenía experiencia cubriendo zonas de conflicto; leyó también la biografía de John Falk y pasó algún tiempo con Philippe Deprez. “Pase mucho tiempo con él, y es que a él también le interesan estas historias, no por hacerse famoso o ganar dinero, sino para sacar a relucir la verdad, a menudo a costa propia y comprometiendo su propia seguridad”. Diez días antes del rodaje, llegó a Sarajevo para pasar unos días con un amigo suyo que vive en la ciudad. Todo ese conocimiento y experiencia fueron canalizados en el personaje de Benjamin, el novato reportero de guerra.

  “Se trata del primer trabajo internacional de Benjamin como productor de televisión,” comenta Eisenberg. “Todavía es algo ingenuo sobre la historia de los Balcanes y la guerra, e incluso sobre el arte de la producción en general. No es el mismo tipo de reportero que Simon y Duck, que buscan con agresividad las exclusivas de guerra arriesgando sus vidas. Él es justo lo contrario: su padre es el presidente de la cadena así que ha crecido inmerso en la industria y tiene un trabajo cómodo, pero sus experiencias con Duck y Simon le cambiaran completamente, si bien acabará siendo alguien con un bonito despacho y un trabajo fácil”.

  Durante el rodaje, Eisenberg también se alió con Richard Shepard, explorando el personaje de Benjamin. “Cuando leí el guión por primera vez pude ver que, como guionista, Richard Shepard tenía una idea muy clara de cómo ejecutar su historia,” comenta. “Estar en el set, no solamente confirmó mis expectativas sino que las desbordó. Nunca he conocido a un director con tanto estilo como él, capaz de rodar de una forma tan personal a la vez que mantiene la historia contándola con gran seguridad. También es capaz de recubrir la narración con un sentido del humor incluso en un tema como éste, que parece que no es el más apropiado para el humor. Y, a la vez, se mantiene desde una postura respetuosa. Esto me hizo sentirme muy seguro durante el rodaje”.

  Así que Shepard ya tenía sus tres actores de talento, pero la química entre ellos es lo que hace de La sombra del cazador algo especial. “Cuando tienes a tres personas interpretando papeles interesantes y haciéndolo tan bien, siempre surge una dinámica especial,” comenta Shepard. “Puedes ser el mejor guionista del mundo, que no lo soy, pero si los actores no hacen que tus diálogos brillen, tu película no saldrá bien. Así que cuando tienes actores realmente buenos que sacan el mejor partido al material, entonces es cuando sale algo impresionante y divertido a la vez”.

  El otro macho alfa es Franklin Harris: el gran presentador de la cadena y enemigo natural de Simon y Duck. El veterano actor de carácter, James Brolin, (Traffic, Atrápame si puedes) es el encargado de darle vida. A mediados de 2006, Brolin tenía una cita con Richard Shepard. “Después de que leyera el guión corrí a reunirme con él para hablar sobre la historia”, comenta. “Aunque no salgo mucho en esta película, creo que se trata de una película importante. Creo que tendrá éxito. Es una película de compañeros y ese tipo de películas son siempre bienvenidas cuando están bien facturadas. Y ésta está tan bien escrita que me sentí afortunado de tener un papel en ella y de estar aquí en Sarajevo, una ciudad que comienza a reflorecer tras su triste historia”.

  Buscar inspiración y algo de perspectiva para interpretar a Franklin Harris fue fácil. Todo lo que James Brolin tuvo que hacer fue encender la televisión. “Cada noche, al encender la televisión, siempre ves a estos presentadores que son como iconos”, comenta. Todos son diferentes, pero de alguna forma todos tienen algo en común. En cierta manera, era interesante verles desde esta otra perspectiva y ver qué podía aprovechar para el papel de Franklin. En las pocas escenas que tengo con Richard Gere y Terrence Howard, mi personaje resulta ser una amenaza para los dos. No trabajan para mí, pero controlo la dirección de su futuro”.

  La sombra del cazador le resultó atractiva a Brolin porque toca muchos temas. “Para mí se trata de una gran película de compañeros,” comenta. “A la vez que muy real es muy divertida, peligrosa y realista. A veces, después de una película, simplemente te quieres ir a casa y olvidarte de todo, pero está no es de esas películas, sino de las que estimulan el pensamiento y las discusiones, y eso me gusta”.

  Shepard hizo pruebas a actrices de toda Europa para el papel de Mirjana, que aparece en una de las escenas más críticas de la película. Shepard recuerda que “después de varios meses y haber visto a cientos de actrices, según estaba viendo una serie de cintas de casting enviadas por nuestra gente, hubo una actriz que destacó del montón – era muy real, tierna y dura y creíble a la vez – y me sorprendió mucho que resultara ser Kruger. Estaba casi irreconocible a como aparecía en Troya. Diane estaba de acuerdo conmigo en que su personaje no debería llevar maquillaje, sino que debía ir algo sucia, y llevar algún tipo de ropa fea. El objetivo de Diane era el mismo que el mío, hacer que el personaje fuera totalmente creíble. Es todo un halago para su capacidad interpretativa el hecho de que se tarde más de media escena en reconocerla. Se ha identificado mucho con ese papel”.

  La actriz de origen alemán, Diane Kruger (Troya, Copying Beethoven) interpreta a Mirjana, una encallecida mujer Serbia que sobrevive gracias a pequeños delitos y dándoles información sensible a Simon y Duck. “Cuando leí el guión por primera vez, la historia me pareció intrigante desde un primer momento, especialmente al estar basada en hechos reales,” comenta Diane Kruger. “Vivo en Francia así que recuerdo bastantes cosas de aquella guerra en particular porque estaba cerca. Quería ser parte de este proyecto porque era un guión muy interesante y la historia necesitaba ser contada. Mirjana ha tenido una vida muy dura,” comenta Kruger. “Todavía no tiene los treinta y ya ha sobrevivido a una Guerra brutal en la que ha perdido mucho. Era, pues, todo un reto interpretar a este personaje que no ha tenido más remedio que endurecerse y perder el sentido de lo que significa ser mujer”.

  Para Shepard era importante que muchos de los otros papeles más pequeños fueran interpretados por gente del lugar, pertenecientes a una comunidad de actores locales con mucho talento, incluyendo el papel del Zorro y el de su sádico guardaespaldas. “Quería actores locales, gente cuyas caras no estuvieran vistas en América y que hasta entonces no habían tenido oportunidades internacionales,” explica. “Eso es lo mejor de rodar una película en localizaciones reales. Sabes que puedes disponer de actores nativos muy buenos y totalmente desconocidos, al menos fuera de su país. Ese fue un elemento muy importante a la hora de escoger al Zorro, al hombre de los nueve dedos y al resto de los papeles secundarios. Lo importante era conseguir actores realmente buenos, pero también actores locales que aporten autenticidad a sus papeles. Eso le da a la película una dimensión extra y más real”.

  Otra forma de conferirle realidad al proyecto era inmiscuir a los periodistas reales en el proyecto. Y ahí están, en la secuencia de la reunión en Sarajevo, donde cuatro de los periodistas originales tienen la oportunidad de hacer de reporteros de guerra con base en el Holiday Inn. “Me gustaban ellos y su personalidad” comenta Shepard “y cuando escribía esta escena me parecía que los periodistas reales podía hacerlo. Estuvieron de acuerdo en hacerlo y creo que se lo pasaron muy bien además. Desde luego tenerles ahí nos daba más autenticidad. John Falk, que es el que tiene la mayor parte del diálogo en esa escena, es muy bueno, y la verdad es que estuvo bien rodar eso para la película. Así quizás pueda conseguir su propia serie de televisión, hacerse rico y engordar”.

  Con el reparto completo, Shepard se dispuso a hacer la película. Una road movie de compañeros con el telón de fondo de una posguerra, pero llena de aventura y momentos cómicos. “La gente nos ha preguntado “¿Cómo podéis hacer una película ambientada en la Bosnia de posguerra, hablar de criminales de guerra, y todavía tener sitio para el humor?” comenta Shepard. “Y yo digo, ¿cómo puedes hacer una película como ésta y no meter el humor, especialmente cuando la película es sobre gente real. Después de todo la gente real se ríe y tiene sentimientos. Estos tres tipos tienen una gran química cómica entre ellos que se deriva de una situación real en un lugar real, y que es una especie de humor muy negro que tienen muchos reporteros de guerra”.

  Para escribir el guión, Richard Shepard viajó hasta Bosnia. Antes de hacer la película, se aseguró de que su diseñador de producción, Jan Roelfs (Gattaca; World Trade Center), también hiciera el viaje. En cuanto a las localizaciones y su número, La sombra del cazador iba a ser una gran película. Y que también tenía que ser real. De modo que, al igual que Shepard, Roelfs tuvo que hacer la misma peregrinación a Sarajevo y a las montañosas zonas rurales de Bosnia.

  “Para mí ese viaje fue toda una experiencia de esas que te abren los ojos,” comenta Shepard. “Era casi como montarse en una máquina del tiempo e ir hacia atrás a ciudades en las que no hay teléfonos, ni agua corriente, ni otros servicios básicos. Quería que Jan tuviera esa misma sensación de realismo – las caras, los sentimientos y la textura del lugar. La cuestión es que La sombra del cazador es una película en la que tres personajes viajan por el país en un coche, así que cada lugar al que van tiene que tener su propio aspecto visual que lo diferencie del lugar en el que han estado antes ¿Cómo lograrlo? ¿Cómo nos aseguramos de que el público no se aburra por el camino? En un viaje por carretera real, cada día es una nueva experiencia y siempre estás viendo algo por primera vez. Esto tiene un poder indiscutible que queríamos mantener en toda la película”.

  Holandés de nacimiento, Jan Roelfs estaba muy familiarizado con la realidad de los Balcanes y el conflicto. “Cuando leí el guión sentí una implicación inmediata y directa en la historia, habiendo crecido en Europa en aquella época,” comenta. “Cuando era adolescente solía ir de vacaciones a la Antigua República de Yugoslavia, así que conocía el país y a su gente, y estaba más que sorprendido de que esta guerra brutal estuviera sucediendo en ese país, a menos de 1000 kilómetros de Ámsterdam. Esto hizo que trabajar en esta película fuera muy interesante para mí”.

  Roelfs viajó a Sarajevo, pernoctando en el Holiday Inn, y viajando al campo, hacia la frontera con Montenegro. “Esa fue mi primera toma de contacto real con la historia en cuanto al entorno y la zona,” comenta. “Ese viaje supuso un muy buen punto de partida”.

  Anteriormente, Shepard ya informó a Roelfs de sus prioridades. La primera y más importante, el realismo. La historia tiene lugar cinco años después de la guerra pero hay flashbacks al conflicto y a otras zonas de guerra. La historia, contada desde la perspectiva de los periodistas, tenía que tener un claro sentido de peligro e inmediatez. La gente muere, arden los edificios y se cometen todo tipo de atrocidades. No hay ningún elemento de fantasía en esto: se trata de una guerra cruenta y brutal. Ese es telón de fondo hiperreal de la interacción—a veces cómico, en ocasiones nervioso—entre los tres personajes principales.

  “La ciudad de Sarajevo es igualmente un personaje real en la película, así que teníamos que rodar allí. Rodar el resto de la película en Croacia era igualmente importante,” comenta Shepard. “Rodar en un lugar real supone una gran diferencia. Estar lejos de casa influye en todo: en la forma de plantear la película y la forma de trabajar de los actores. Los actores pueden centrarse en lo que han venido hacer, y sacar partido de la experiencia del viaje”.

  “Cuando estás haciendo una road movie, lo que es esta película en cierto sentido, el viaje es la propia película,” comenta Shepard. “Si esos lugares no parecen únicos, raros y algo amenazantes, como cuando viajas a un sitio en el que no has estado nunca, entonces la película no funciona. Estamos embarcados en un viaje con estos tipos y lo vemos a través de sus ojos. El aspecto visual de la película, trabajando con Jan y David Tattersall, el Director de Fotografía, era el de intentar darle una sensación de estar allí realmente. Se trata de lugares oscuros, misteriosos e interesantes, pero sobre todo reales”.

  “Tenemos un equipo de producción muy internacional,” comenta Mark Johnson. “Jan Roelfs, nuestro diseñador de producción es holandés, y ya había trabajado con él una vez. En este caso, no nos estamos imaginando un mundo y construyéndolo: tuvimos que investigar, ver cómo eran las cosas en aquellos días y encontrar una forma de recrearlo. Él consiguió darle a la película un toque muy funcional, sin tonterías, sin decoraciones superfluas. David Tattersall, nuestro director de fotografía es británico y la diseñadora de vestuario, Beatrix Pasztor es de Hungría. Somos como una especie de Naciones Unidas de la producción cinematográfica”.

  El veterano Director de Fotografía, David Tattersall (Star Wars: Episodios I, II y III; Muere otro día) también había estado en la última película de Shepard, Matador. “Es un gran colaborador y socio,” comenta Shepard. “Tiene mucha más experiencia que yo; además es un artista auténtico y nos lo pasamos muy bien. En La sombra del cazador hemos estado intentando hacer las cosas de forma diferente a cualquier otra película anterior. Hemos rodado mucho cámara en mano, a un ritmo muy rápido, casi como un documental. Queríamos darle a la película un aire de directo y de realidad. Por eso también nos decidimos por las localizaciones reales, ya que queríamos que el público se sintiera igual. El aspecto visual distintivo, la impresión de estar en un lugar desconocido, son logros que debemos a la mirada de David”.

  Aparte de Sarajevo, la película se rueda en Croacia (pasando por Bosnia) por razones logísticas, aunque no suponía ningún problema. “El paisaje, el entorno, los detalles son todos muy similares, porque antes de la guerra era el mismo país,” comenta Roelfs. “Lo difícil era que existían requerimientos específicos del guión en cuanto a ciertas localizaciones y también teníamos un plan de trabajo y un presupuesto muy ajustados. Así que había que intentar que todo estuviera cerca de Zagreb, donde teníamos la base. Realmente no se construyeron grandes sets, aunque si algunos sets más pequeños”.

  Esta gran variedad de sets incluía Nueva York, Washington DC, Gaza, Sierra Leona y Somalia. “Hay interiores, exteriores, explosiones, batallas, tanques y edificios en llamas,” comenta Roelfs. “Incluso tuvimos que construir una ciudad musulmana en Croacia porque no las hay en el país. En algunas secuencias de flashbacks aparecen ciudades que no nos quedaba más remedio que construir para destruir”.

  Afortunadamente los nativos nos dieron mucho apoyo y cooperación. Ésta era una película en la que creían y que querían que se hiciera. “Colapsamos pueblos, cerramos carreteras,” comenta Roelfs, “poniendo agujeros de bala por todos lados y rompiendo el asfalto. El ejército nos ayudó mucho con sus tanques y jeeps, así que en ese sentido ha sido una gran experiencia’’.

  Algunas de las secuencias más complicadas implicaban recrear escenas de batallas vividas por Simon y Duck a lo largo de sus trepidantes carreras profesionales. Se les ve esquivando las balas mientras envían partes de guerra desde lugares sangrientos como Somalia, Sierra Leona, Bagdad, y Gaza. Shepard rodó cada escena desde la perspectiva de los reporteros de guerra – en otras palabras, la acción es vista desde el punto de vista de Simon y Duck. De esta forma la acción es algo secundario a las propias reacciones de los personajes, igual que la historia de la guerra es un telón de fondo contra el que presentar las relaciones entre los personajes.

  Para Roelfs, recrear estas localizaciones requería todo el humor, la magia y la capacidad de sugestión de su disciplina. “Se trata de aportar ideas acerca de lo que Sierra Leona representa o de lo que es la Franja de Gaza o Irak” comenta. “Pero no es muy complicado, siempre hay formas de hacerlo. En Zagreb aprovechamos un aparcamiento de trenes para fingir que aquello era la conflictiva Somalia”.

  Roelfs contaba con el apoyo de un equipo de Efectos Especiales para las escenas que técnicamente son las mas complejas de la película. En particular, hay una escena de una batalla en un pueblo bosnio que les llevó dos días de ensayos y preparaciones. “Hay explosiones, impactos de balas, fuego de rifles y muchas otras cosas que tenían que ir perfectamente sincronizadas y cronometradas,” comenta Garth Inns, coordinador de efectos especiales. “En una escena Duck se agacha tras un muro, cruza la calle corriendo y, mientras, disparamos un cohete que revienta un coche. Todas estas cosas tienen que ir perfectamente organizadas. Tuve una conversación con Richard Gere sobre esa escena. Me preguntó si sobreviviría. Yo le prometí que lo haría, pero los actores no tenían dobles de acción: les podíamos ver hacer ellos mismos todas estas cosas”.

  Richard Gere y Terrence Howard hicieron ellos mismos todas sus escenas bajo la dirección de Richard Shepard y el ojo experto del coordinador de especialistas, Tom Delmar. “Teníamos que diseñar procedimientos y directrices de seguridad para nuestros protagonistas, ya que en esta película no se les dobla para nada,” comenta Delmar. “Eso ya es un gran reto de por sí, pero lo conseguimos. Richard Shepard estaba muy centrado en lograr lo que quería. De hecho, para mí fue algo bastante nuevo que un director me diera una serie de storyboards y me dijera que trasladara mi acción a aquellos esbozos, pero resultó ser una forma genial de trabajar”.

  El realismo y la sutileza garantizan que la acción es discreta pero efectiva. “No queríamos convertir esto en la típica película estúpida de Hollywood con ridículas escenas de batallas y cientos de extras generados por ordenador,” comenta Shepard. “Hemos intentado que fuera real hasta para los que de verdad vivieron la Guerra. El primer día de rodaje estuvimos en un callejón donde un francotirador disparaba a todo el que intentara cruzar a por agua. Mientras rodábamos esa escena, una de las asistentes de producción tuvo que irse del set porque era tan realista que era casi como revivir la guerra para ella, y no lo podía soportar. Para mí eso fue como un cumplido, para el trabajo de Jan y el de todos”.

  Aunque gran parte del rodaje tuvo lugar en Zagreb, los estudios que hay en la ciudad apenas se usaron, salvo por inclemencias del tiempo. Para una de las escenas, se convirtió una habitación de un hotel del centro de la ciudad en un apartamento en Manhattan. “Con esta película verdaderamente quiero que el público sienta que están allí, da igual que ‘allí’ sea un apartamento en Nueva York, Gaza o Somalia o Sierra Leona o Bosnia,” comenta Roelfs. “Creo que la película tiene una gran variedad de aspectos visuales y que todos han quedado muy realistas y estoy muy satisfecho con el resultado”.

  Puede que el rodaje haya sido épico en cuanto a número de sets y detalles logísticos, pero para Shepard reflejaba sus ambiciones igualmente épicas. La sombra del cazador toca muchos géneros: es un thriller, un drama, una comedia de humor negro, hay acción, dolor, luz y oscuridad. “Creo que la gente tiene muchas ganas de películas diferentes que no sean siempre lo mismo, con finales predecibles y todo eso,” dice Shepard. “Confiamos en que el final de esta película sea una sorpresa y podamos mantener al espectador en tensión. Como director, a pesar de estar rodando en localizaciones difíciles, a veces lejanas y con malas condiciones atmosféricas, he intentado que las interpretaciones no se dispersen y que el humor esté presente pero sin estropear la película. Sin duda es un tema serio, pero a la vez es un viaje divertido”.


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