CÓMO SE HIZO "SOY LEYENDA"
Notas de producción ©
2007
Warner
Bros. Pictures
Will Smith, protagonista de las películas “I, Robot,”
“Independence Day” y “Hombres de negro,” no es ajeno a la
ciencia ficción y tiene una gran afinidad con la novela
intemporal de Richard Matheson Soy Leyenda. “Hay muchos géneros
en esta novela: terror, ciencia ficción y está ese maravilloso
personaje,” dice el actor. “La psicología de ser el último
hombre sobre la tierra siempre me ha intrigado. Las experiencias
físicas, emocionales y espirituales que Robert Neville tiene que
vivir en su afán de supervivencia ofrecen una magnífica
oportunidad para contar una historia universal sobre la
naturaleza de la humanidad”. Francis Lawrence, director del
nuevo “thriller” de acción de ciencia ficción basado en la
novela de Matheson, añade: “La idea de un hombre que sobrevive
aislado y en solitario en un entorno moderno me fascinaba y
quería explorarla en una película. ‘Soy Leyenda’ es la historia
por antonomasia de un hombre contra el mundo, y este es el
motivo por el que continúa cautivando la imaginación de las
personas medio siglo después de haber sido escrita”. Compleja y
provocativa, la novela de Matheson de 1954, ampliamente
reconocida como un modelo del género actual de terror y ciencia
ficción, ha influido en las generaciones, ha inspirado a
innumerables imitadores y ha dado lugar a dos adaptaciones
cinematográficas anteriores: “The Last Man on Earth,” en 1964,
protagonizada por Vincent Price, y “El último hombre… vivo,” en
1971, protagonizada por Charlton Heston. El guionista/productor
Akiva Goldsman, que ganó el premio Oscar por el guión de “Una
mente maravillosa” y que ha declarado ser un “fan” incondicional
del autor, dice que le ha encantado tener la oportunidad de
adaptar “Soy Leyenda” para la pantalla. “Richard Matheson es
como un dios para los que somos fanáticos obsesivos de la
ciencia ficción. Hay una tradición en la ciencia ficción seria
que consiste en llegar hasta lo más profundo en las raíces del
personaje para explorar los temas impactantes—la idea de
utilizar la ciencia ficción como una alegoría. Esta película se
desarrolla realmente a partir de esa ética”. Goldsman trabajó a
partir de la adaptación inicial de Mark Protosevich de la
influyente novela de Matheson, que ha llegado a ser uno de los
guiones más codiciados de los últimos años, dice Protosevich.
“Este ha sido un proyecto apasionante para mí durante una
década, y me emocionó ver cómo, finalmente, se convertía en
realidad, especialmente con este nivel de talento a ambos lados
de la cámara”.
“Soy Leyenda” cuenta una
historia centrada casi enteramente en un hombre que vive una
existencia solitaria. Los cineastas sabían que el difícil papel
del protagonista requería que fuese interpretado por un actor de
gran calibre, y cuando se enteraron de que Will Smith tenía gran
interés en dicho papel, encajó el proyecto con el elemento
principal del proyecto. Smith, junto con el productor James
Lassiter, su socio en Overbrook Entertainment, había estado
intentando llevar a cabo el proyecto durante varios años. Smith
consideraba que desempeñar el papel de Robert Neville—personaje
que aparece en la pantalla prácticamente solo durante la mayor
parte de la película—era un reto y una oportunidad.
Goldsman observa: “Como
escritor, creo firmemente en la capacidad de la palabra escrita
para describir y generar un personaje. Pero, en última
instancia, es igualmente importante la capacidad de transmitir
lo que no está dicho. Will es un estupendo actor; ha realizado
una extraordinaria actuación donde la mayoría de sus
pensamientos y emociones se transmiten a través de sus
expresiones y de su comportamiento”.
Smith tuvo que recurrir a
otras formas de expresión para describir la gama emocional del
viaje de Neville. “El proceso fue muy diferente para mí porque
todo se basa en el comportamiento. Es simplemente un ejercicio
increíble no poder hablar y sin embargo tener que comunicar,”
dice. “Tener que imaginar cómo comunicarse sin palabras—para mí,
es la parte central de la actuación. Cuando se está durante un
rato en silencio se empieza a descubrir toda una gama de cosas
acerca del personaje y de uno mismo. Es una situación fascinante
para explorar, tanto artística como psicológicamente”.
En su primera película con
Smith, Francis Lawrence ha encontrado un soporte sólido para su
elaborada historia emocional en el corazón de la aventura. “Lo
fantástico de Will es que tiene mucho carisma y calidez,”
observa el director. “Aporta muchas dimensiones a su papel y uno
se siente transportado con él en cada momento. Se crea una
verdadera simpatía hacia él, uno siente miedo por él, se ríe con
él y llora con él…y esto se siente de forma inmediata al
contemplar su actuación. Y lo más importante de su papel es que
tiene la habilidad de transmitir todo lo que él experimenta,
tanto física como emocionalmente, a menudo sin que haya ningún
diálogo”.
Quizás el mayor elogio para
Smith es el que ha hecho el hombre que creó el personaje de
Robert Neville. “Creo que Will Smith es el hombre perfecto para
interpretar el papel de Robert Neville,” ha manifestado el autor
Richard Matheson. “He visto casi todas las películas en las que
ha actuado y es totalmente convincente en todos los papeles que
ha interpretado. En esta historia, su personaje es clave y, por
lo tanto, él es la clave”.
En la parte central de “Soy
Leyenda” está la lucha de un hombre para sobrevivir contra
dificultades que parecen insuperables: solo y rodeado de los
Infectados—seres monstruosos que matan sin pensarlo y sin ningún
motivo. Su situación empeora al conocer que todo ha sido
provocado por los de su misma especie. Las raíces de la pandemia
que ha borrado la civilización dejando a Neville aislado y en un
constante estado de peligro están en lo que inicialmente fue
acogido como un avance rompedor de la medicina moderna: un
retrovirus creado por el hombre para combatir una de las
enfermedades que ha causado más muertes en la historia de la
humanidad: el cáncer. Pero el éxito inicial del retrovirus tuvo
pronto repercusiones inimaginables.
Neville, virólogo militar con
base en Manhattan, encabezó las investigaciones promovidas por
el gobierno para encontrar una vacuna para combatir la pandemia.
Pero, a pesar de sus esfuerzos, el virus fue transportado por el
aire y la ciudad consecuentemente se cerró, permitiendo sólo la
evacuación a los que no estaban infectados. Con el pánico
consiguiente, Neville presencia los trágicos fallecimientos de
su esposa Zoë (Salli Richardson) y de su hija Marley, cuyo
personaje interpreta su hija de 7 años Willow Smith, que hace su
debut cinematográfico junto a su padre.
Los Infectados que no han sucumbido al virus tienen un destino
quizás peor: su deteriorado metabolismo les ha transformado en
criaturas que habitan en los oscuros túneles de la amplia red
del metro de la ciudad y que emergen de la oscuridad impulsados
por el singular instinto primario del hambre.
Después de la catástrofe,
Neville también se siente impulsado, pero su necesidad es
encontrar una cura para el mal causante del cataclismo. Inmune
por algún motivo al virus, sabe que tiene dos armas a su
disposición—su formación científica y su propia sangre. “Neville
sabe que las personas han sido infectadas por un virus que ha
sufrido una mutación después de su creación en el laboratorio,”
dice Smith. “Ahora está expuesto a esta situación de
superviviente solitario después de ser el que, según su mente,
no pudo salvar a la humanidad”.
La experiencia de Neville
como científico militar también determina la forma en que ha
elegido vivir su vida en la ciudad abandonada. Su manera de
abordar el problema es reglamentándolo todo desde una
preparación física exhaustiva hasta la elaboración de una alarma
diaria que avisa del momento exacto de la puesta del sol.
“Neville es un hombre muy disciplinado,” comenta Lawrence. “Eso
es lo que le mantiene lo más cuerdo que puede estar en una
situación como esta. Sus opciones son extremas pero, si esa
rutina se empezase a interrumpir, es muy posible que
sucumbiera”.
Con la única compañía de su
perro Sam, Neville lucha para mantenerse alejado de los
Infectados. Durante el día, él y su perro Sam subsisten buscando
suministros, trabajando en el laboratorio y emitiendo
diariamente mensajes por la radio con la esperanza de encontrar
a otros supervivientes. Durante la noche se parapetan en una
casa de piedra caliza reforzada vigilando a los Infectados
mientras que buscan y registran en las calles de la ciudad,
tratando de encontrar indicios de alguna presa.
Aunque Neville establece
horarios para diversas actividades y obligaciones, también
dispone de cierta libertad. Ya sea dando una vuelta por la
ciudad en su coche Shelby, mejorando su swing en el golf frente
a un avión de combate, decorando su inexpugnable casa de piedra
caliza con tesoros de incalculable valor, o catalogando las
enormes reservas de alimentos, gas y medicinas de la ciudad con
un intrincado sistema de mapas, Neville tiene libre acceso a los
grandes recursos de la ciudad.
En una nueva y surrealista
Nueva York, los lugares emblemáticos que antes eran centros
comerciales, de arte y de entretenimiento se han convertido
ahora en patio de juegos, zona de caza y jardines personales de
Neville.
“Cuando se es el último
hombre solo en Nueva York, siempre se encuentra alguna
diversión, aunque sea una diversión en solitario,” dice
Lawrence. “Vemos esos elementos que parecen tan importantes en
el mundo en que vivimos, pero después de producirse la pandemia
y de que el mundo tal como lo conocemos haya desaparecido, las
cosas a las que dedicamos tanto tiempo, tanta energía y miles de
millones de dólares se están echando a perder. Son totalmente
inútiles”.
“Neville tiene acceso
prácticamente a todo,” comenta Smith. “Hay suministros médicos,
sabe dónde están los productos enlatados, dónde se almacena la
gasolina. Utiliza toda la ciudad como si fuera su propio hogar.
Y no hay nada como subirse encima de un avión con un palo de
golf”.
Sin embargo no todo era
diversión y juegos. Esprintar por las calles abandonadas,
colgarse en el aire cabeza abajo a veinte pies del suelo,
conducir un veloz Ford Mustang, saltar por encima de coches
oxidados y luchar con dobles especialistas vestidos con trajes
de efectos visuales de captación del movimiento para interpretar
los personajes de los Infectados son sólo muestras de lo que
Smith soportó para llevar a cabo las duras escenas de acción de
la película.
Para coreografiar estas
secuencias, los cineastas solicitaron la colaboración del
veterano coordinador de dobles especialistas Vic Armstrong y de
su experto equipo. Entre los trabajos más recientes de
Armstrong, con una experiencia de cuarenta años, se incluyen sus
intervenciones en las películas de acción “Misión imposible
III,” “La guerra de los mundos” y “Muere otro día”.
Conociendo la facilidad de
Smith para inyectar fisicalidad a sus actuaciones—bien
construyendo las bases de un personaje o participando en las
secuencias de acción principales—los cineastas reconocieron la
disposición del actor para participar manos a la obra como
especialista en escenas arriesgadas. Meses antes del rodaje,
Smith empezó un programa de nutrición y de ejercicios físicos
que le proporcionaron un cuerpo más delgado y esbelto.
Trabajando con el experimentado entrenador Darrell Fostar, que
años antes le había transformado en su personaje de “Ali”, por
el que fue nominado para un premio de la Academia, Smith perdió
20 libras con un régimen tan arduo como el de Neville. En
palabras de Fostar: “Le pusimos en apuros
desesperados—entrenamiento a grandes alturas para reducir el
oxígeno, fue sometido al calor, al frío, a la humedad, a la
alimentación con pocas calorías y a otras muchas condiciones
adversas. Esto le ayudó a desarrollar los aspectos mentales de
su personaje tanto como los físicos”.
Como contraste, el
entrenamiento con el asesor militar y de armas Sam Glen para
manejar el rifle especialmente modificado de Neville fue mucho
más fácil para el actor, que ya había manejado armas de fuego en
anteriores películas.
Smith aparece la mayor parte
del tiempo en la pantalla, junto al compañero fiel de Neville,
un perro llamado Sam, que está representado por un pastor alemán
de tres años que se llama Abbey. El director de entrenadores de
animales Steve Berens, en cuyo historial figuran películas como
“Click” y “La máscara,” comprendió que había muchas esperanzas
puestas en que él consiguiera provocar una completa gama de
emociones con su trabajo. La confianza en la habilidad innata de
Abbey junto con un régimen de adiestramiento específico dio
forma al planteamiento del adiestrador para provocar una
actuación impactante de su actor canino.
“Todo estriba en cómo se
prepara al animal,” explica Berens. “Se le adiestra día a día
para que cuando esté en el plató para una toma en concreto
comprenda y se comprometa con la situación totalmente; está en
el juego. Sabemos que es trabajo, pero la idea en sí es hacer
que todo sea divertido. Si se hace correctamente, con amor y
refuerzo positivo, disfruta haciéndolo. Se trata de crear una
camaradería con el perro y luego transmitírsela al actor. Y Will
lo hizo magníficamente con Abbey. Realmente crearon un vínculo
propio”.
Todo en la existencia de
Neville cambia cuando sus mensajes diarios emitidos por radio
los oyen finalmente otras supervivientes: una mujer de nombre
Anna, cuyo papel lo interpreta Alice Braga (se pronuncia A-lis),
y un niño, Ethan, cuyo papel lo interpreta Charlie Tahan. Ambos
aparecen inesperadamente cuando Neville ha caído en una trampa
puesta por los Infectados. “Creo que al oír el mensaje de
Neville es cuando Anna empieza que creer que hay esperanza, que
hay gente ahí fuera en el mundo,” relata la actriz Alice Braga,
nacida en Brasil. “Este hombre está vivo, y Anna decide ir a
salvarle, aún cuando los Infectados merodean por allí. Confiar
en lo desconocido es lo que le impulsa a emprender su viaje de
esperanza en la película. Necesitan establecer contacto y ser
más fuertes al estar juntos”.
Los cineastas eligieron a
Braga por su actuación en la película “City of God”, nominada
para el premio de la Academia “Quedamos muy impresionados por su
actuación en ‘City of God,’” dice Goldsman. “Alice tiene una
belleza natural y transmite un evidente innato de compasión. En
ella hay un brillo notorio: genera una sensación de bienestar
que es importante porque Anna representa a la esperanza en la
película. Le da a Neville una meta para lograr algo de nuevo y
creo que Alice aporta esa cualidad a su personaje con gran
autenticidad”.
Durante muchos meses, Neville
había estado intentando desesperadamente de encontrar
supervivientes humanos, pero cuando encuentra a los dos primeros
seres humanos que ha visto en varios años, el conflicto entre la
necesidad de contacto humano y el miedo a ese contacto queda muy
claro. “Al principio no está seguro de que estén realmente
allí,” dice Smith. “La noche anterior tuvo una horrible
alucinación, por lo que no está seguro de lo que está viendo. Es
su más profundo deseo, su mayor sueño, pero en el momento en que
puede establecer ese contacto, experimenta un gran rechazo al
mismo. Esa dicotomía es un maravilloso elemento psicológico para
explorar como actor”.
Braga demostró una gran
intuición para el papel de Anna al dedicarse a investigar sobre
supervivientes de distintos horrores, desde el Katrina hasta el
Holocausto. “¿Cómo pueden continuar andando y viviendo las
personas después de aquello?” propone. “Cuanto más leo, más
comprendo que hay que tener esperanza. El personaje que
interpreto tiene todavía confianza y esperanza en su interior
aún después de lo que Anna ha visto. He aprendido mucho sobre la
vida a través de esta búsqueda para Anna”.
Neville queda impactado
inmediatamente por la profunda fe de Anna incluso cuando se
enfrenta a su propia amarga negación de una fuerza superior.
“Anna siempre lucha para seguir,” observa Braga. “Su deseo de
sobrevivir y su esperanza en algo más le da ánimos,
especialmente por lo que se refiere a Ethan, el niño. El
personaje que interpreta Will es grande e importante; para él es
más fácil sobrevivir que para una mujer y un muchacho. Cuando
ella le encuentra, se da cuenta al contemplar su casa que sólo
está luchando para sobrevivir, por lo que decide confiar en él y
creer que él puede ser alguien con quien sobrevivir en ese mundo
loco”.
Con ocho años, Charlie Tahan
se emocionó cuando fue elegido para el papel de Ethan, un joven
superviviente que viaja con Anna. “Ethan es muy reservado porque
su familia verdadera ha desaparecido y ha visto cosas realmente
malas,” dice Tahan. “Las calles están vacías y no hay nadie más
por allí con excepción de los Infectados. Al principio no confía
mucho en Neville. No está seguro de si Neville es malo o si es
uno de los Infectados. Neville sabe que Ethan no confía en él,
por lo que trata de hacerle reir. Aún cuando no estábamos en el
plató, Will me hacía reir mucho,” añade el joven actor, que dice
que trabajar con Smith y Braga es “la experiencia de toda una
vida”.
Encontrar a Anna y Ethan y
escuchar su increíble relato de supervivencia le da a Neville un
toque de esperanza. Smith dice: “Es la clásica lucha humana
entre la fe y la ciencia. Anna habla desde una clara perspectiva
judeo-cristiana, pero las ideas de espiritualidad son
universales. Todas las personas que pierden a seres queridos se
hacen esas preguntas y pasan por etapas de creencia y falta de
creencia y de temor y enojo con Dios…todo eso. Y en vista de las
pérdidas que Neville ha soportado y las circunstancias de su
vida, tiene toda la razón para preguntar qué clase de dios
permitiría ese tipo de sufrimiento”.
El catalizador de las
circunstancias de la vida de Neville es un virus creado por el
hombre, nacido de un revolucionario método de curación del
cáncer que posteriormente se transformó en un imparable
microorganismo infeccioso. Esto impulsó a los cineastas a
efectuar una expedición de investigación científica sobre el
complejo estudio de los virus y la virología. Su investigación
comenzó con tutorías impartidas por educadores de alto nivel en
esta disciplina y culminó con una visita al Centro para el
Control de Enfermedades. Este Centro dio a Smith, a Lawrence y a
los productores la rara oportunidad de entrevistarse con los
científicos que trabajaban dentro de sus laboratorios con el
Nivel de Bioseguridad tres, donde se conservan algunos de los
microorganismos de las enfermedades contagiosas más mortales y
virulentas. Fue allí donde empezaron a comprender que la
posibilidad de que un retrovirus se extienda fuera de control ya
no es solamente un argumento para relatos de ciencia ficción
sino que también podría suceder en la realidad.
Goldsman comenta: “Existe la
posibilidad de que algunos virus ocupen la parte superior de la
‘cadena alimentaria.’ Es humillante y terrible ver el impacto
duradero y profundo que puede ocasionar un virus mutado”.
Los cineastas pudieron
conocer a algunos de los principales virólogos del país, desde
los microbiólogos que trabajaban en laboratorios de riesgo
biológico de alto nivel hasta los “cazadores de virus”, que se
arriesgan a ir a los puntos calientes de todo el mundo en busca
de respuestas frente a la que podría ser la próxima pandemia
potencialmente letal. “Fue fascinante”, observa Lawrence.
“Pudimos obtener información de primera mano sobre la forma de
pensar de un virólogo y cómo ven los virólogos el mundo de los
virus”.
Como Neville cumple los
protocolos de seguridad que programan los laboratorios reales
del Centro para el Control de Enfermedades, los cineastas debían
obtener una gran cantidad de información para el proyecto. Smith
agradeció especialmente la oportunidad de aplicar toda esa
investigación práctica a la interpretación de su personaje. “Me
gusta investigar,” observa. “Es difícil desarrollar
emocionalmente un personaje como el de Neville cuando no se
comprende la ciencia que le impulsa”.
Los expertos del Centro para
el Control de Enfermedades también proporcionaron valiosa
información sobre la logística y la ética de las evacuaciones
masivas y las cuarentenas. Además, los organismos de la ciudad
de Nueva York, y los organismos estatales y federales,
comunicaron sus experiencias a los cineastas para la
organización de algunas de las más explosivas y dramáticas
secuencias de la película, incluyendo las del caos en las
calles, así como las escenas en las que Neville está
completamente solo en la que fuera una bulliciosa ciudad.
La ciudad de New York, que en
la película está ambientada en el año 2012, es una terrorífica
sombra de la metrópoli que conocemos hoy en día. Los cineastas
han querido evitar el concepto estándar de la ciencia ficción de
ciudad destruida y desertizada por una plaga y en vez de esto
han creado una instantánea degradante de un momento en el
tiempo—edificios en cuarentena, comercios saqueados, avisos de
riesgos biológicos, y una paralización total del tráfico con
coches ahora vacíos—todo invadido por una maraña de plantas y de
vida salvaje que resurge. Francis Lawrence es quien ha concebido
la fantasmagórica crudeza de un Manhattan que se había
convertido literalmente en una jungla urbana, reclamado ahora
por la naturaleza.
La diseñadora de producción
Naomi Shohan, que había colaborado anteriormente con Lawrence en
“Constantine,” ayudó a conceptualizar su toma Edenesca de la
ciudad. “El resultado visual de la pandemia inicial es una
ciudad ensuciada con los detritus de las acciones de respuesta
de emergencia, militares y médicas, y el caos de una población
frenética,” describe Shohan. “Su aspecto se parece al de una
ciudad asolada por una guerra. Luego, más adelante en el tiempo,
nos permitió transformar el paisaje y darle una forma poética
que iba bien con la desesperada situación de Neville.
Finalmente, se convierte en una ciudad transformada por una
infraestructura implosionada y por la naturaleza desinhibida”.
Juntamente con su
departamento artístico, Shohan hizo una investigación exhaustiva
para acercarse a los resultados finales de las diversas
situaciones por las que pasaría la ciudad, incluyendo la
interrupción repentina del suministro de agua y de energía y el
crecimiento de la vegetación, así como la reproducción de
animales e insectos. “Las roturas en las conducciones de agua
habrían abierto agujeros, inundando calles y partes de
edificios,” describe. “También habría incendios provocados por
la electricidad y el gas, y la irrefrenable naturaleza habría
empezado a reclamar su lugar. Repentinamente, en lugar de calles
llenas de basura médica y militar, los grandes cañones de la
ciudad de Nueva York empezarían a parecerse a algunas versiones
románticas del Oeste Americano retratado por los pintores del
siglo XIX. Hemos alcanzado una especie de intemporalidad; la
dureza y el polvo de la ciudad, después de haber sido envuelta
por la naturaleza, se convierten en un paisaje sensual”.
En consonancia con esa
visión, Lawrence comenta: “Yo quería adoptar un enfoque
naturalista para la filmación de esta película. Deseaba filmar
aquí, en las calles de Nueva York, a plena luz del día y en
lugares reales. Esto guiaba las actuaciones y la forma de
rodar”.
El director eligió al
director de fotografía Andrew Lesnie galardonado con un Oscar
(trilogía “El Señor de los Anillos”) para evocar la simplicidad
de emociones que él preveía para Neville y su mundo. “Nosotros
intentamos realmente rodar utilizando la cámara para asegurarnos
de que sentíamos lo que sentía Neville, tanto si se sentía solo,
alegre o triste. Andrew ayudó realmente a convertir la cámara en
un vehículo para el valor emocional de cada escena,” relata
Lawrence.
Junto al viaje interior, la
cámara debía registrar el asfixiante transcurrir de la vida al
límite de Neville que, en algunos casos, sería aumentada con
efectos visuales. Pese a rodar a horas intempestivas en fines de
semana para evitar las aglomeraciones de gente que son
habituales en la ciudad, todavía se veían transeúntes
madrugadores que interrumpían su camino para fotografiar el
espectáculo con el teléfono móvil. Una de las secuencias más
notables es la de Neville conduciendo un coche Mustang Shelby
modificado, a través de una serie de coches abandonados y
obstáculos por las calles de la ciudad, que fue filmada en los
fines de semana de todo un mes en diversos de la ciudad.
Fue un formidable reto
logístico filmar toda una película en la que el personaje
principal vive una existencia solitaria en una de las ciudades
del mundo más densamente pobladas. Y sin embargo los cineastas
insistían en filmar en las localizaciones reales. “No se puede
hacer una imitación de Nueva York,” afirma el productor
ejecutivo Michael Tadross afincado en Nueva York. “Tiene un
telón de fondo único, y tuvimos mucha suerte al poder filmar en
lugares en los que nadie había filmado antes”.
En colaboración con los
organismos gubernamentales de todos los niveles, incluyendo la
Oficina de Cinematografía y Televisión del Alcalde Michael
Bloomberg, tanto Tadross como el director de exteriores Paul
Kramer se encargaron de seleccionar algunas de las
localizaciones más concurridas y emblemáticas. Se concedió al
equipo de producción una autorización sin precedentes para poder
rodar en algunos de los monumentos y sitios más famosos de la
ciudad. Además se le permitió—durante cortos períodos de tiempo
y en horas intempestivas—interrumpir el tráfico de coches y
personas entre varias manzanas de la ciudad para crear una zona
vacía de gente, exceptuando a Robert Neville. Incluso la más
breve toma exterior requería que la zona sufriera una
transformación que incluía la colocación de coches abandonados,
de fachadas desmoronadas de edificios, y de plantas
artificiales, arbustos y hierbas surgiendo del pavimento
agrietado, con una capa de mugre para completar la pátina de
deterioro.
“Nunca hicimos nada a pequeña
escala en esta película. Cada vez que modificábamos alguna calle
lo hacíamos a lo grande con el fin de crear un entorno
post-apocalíptico. No pudimos utilizar nunca el entorno
existente tal como estaba. El mundo que creamos era
completamente distinto al de cualquier ciudad que habíamos visto
antes. Fue todo un reto todo lo que hicimos,” recuerda Kramer.
En la lista de localizaciones
de Nueva York para “Soy Leyenda” figuraban todos los diversos
barrios cosmopolitas y eclécticos de tres de los cinco distritos
municipales de la ciudad, entre los que figuraban Grand Central
Terminal, la zona del edificio Flatiron que está junto al Parque
de Madison Square, el Parque de Washington Square, las elegantes
calles de TriBeCa, el barrio Meatpacking, Columbus Circle y
Chinatown.
Rodar durante varios fines de
semana en el entorno de tiendas de lujo de la Quinta Avenida,
fue uno de los retos más difíciles. Para paralizar completamente
el tránsito de peatones y coches desde la Avenida Madison y la
Sexta Avenida, cercando la Quinta Avenida en el tramo de la
calle 57 a la calle 49, fue necesaria la intervención de cientos
de ayudantes de producción, de agentes de tráfico y de la
aplicación de la legislación local.
Para Smith, dejar libre de
coches y peatones un lugar tan concurrido fue algo
impresionante. “Uno se da cuenta de que en toda su vida no ha
visto nunca una foto de Nueva York sin coches ni personas,”
relata Smith. “Es una imagen impresionante. Cuando despejamos
esa parte de la Quinta Avenida, quedó claro que estábamos
haciendo algo que no tenía precedentes”.
Lawrence coincide observando
que: “Lo de la Quinta Avenida fue toda una experiencia. Lo
asombroso es que todo el mundo callaba cuando rodábamos. Viendo
el monitor del video quedé cautivado por el diálogo y por la
visión de Will caminando por la Quinta Avenida vacía de coches y
de gente. Luego, tan pronto como grité: ‘Corten’, se oyeron los
aplausos de miles de personas que estaban en el lado opuesto de
la calle ocupando manzanas enteras. Nadie tomó fotos ni emitió
ningún sonido durante las tomas. Era increíble. Estuvimos allí
todo el día y fue increíble lo respetuosos que fueron todos en
la ciudad en ese día. Estamos muy agradecidos por esto”.
La consideración de los
numerosos espectadores fue agradecida cuando, en un día
especialmente frío y con viento Smith les deleitó, así como
también a los miembros del equipo, con una improvisada
interpretación de “Summertime”.
En duro contraste con el
vacío de Manhattan posterior a la pandemia, miles de actores y
extras abarrotaron las calles para evocar el pánico y el caos de
la cuarentena y la evacuación de la ciudad. Durante tres meses
de preparaciones se obtuvieron permisos de múltiples organismos
y se elaboraron una gran cantidad de normas estrictas para
coordinar la logística inherente a múltiples aviones volando
hacia y desde una localización en el agua.
La mayor parte de la acción
transcurre en un muelle situado bajo el Puente de Brooklyn. Sin
embargo, así como la mayoría de las localizaciones
proporcionaban a Lawrence una maravillosa vista de la línea del
horizonte de Nueva York, el muelle no existe en realidad. Con la
colaboración de múltiples organismos de la ciudad, estatales y
federales, de la unidad de Aviación NYPD del Cuerpo de
Ingenieros del Ejército y del Departamento de Conservación
Medioambiental, el equipo de producción utilizó una barcaza
anclada en el lecho del río con una pasarela desde la costa,
creando un muelle real.
El departamento de
iluminación del equipo de producción inició un proceso que duró
una semana para tender un cable y equipar el puente de Brooklyn,
la barcaza y las calles circundantes, con una multitud de luces
para iluminar el tramo de calle normalmente oscuro debajo de la
autopista FDR.
Varios días antes del rodaje
empezaron a llegar los equipos militares, organizados por el
asesor militar y de armas Sam Glen, que resultó ser
indispensable para el equipo de producción. Trabajar en estrecha
colaboración con el ejército de los Estados Unidos fue de vital
importancia para el éxito del rodaje de las secuencias.
El rodaje duró seis noches
junto al puerto marítimo de South Street, y en las complicadas
secuencias de acción participaron muchos aparatos militares de
aire y de tierra, entre los que figuraban helicópteros Black
Hawk de la Guardia Nacional de Nueva York y Dolphin H-65 de la
Guardia Costera, Humvees y vehículos acorazados de asalto
Stryker (los más recientes adquiridos por el arsenal de los
Estados Unidos). Las embarcaciones grandes y pequeñas,
proporcionadas mediante un acuerdo con el Ejército de los
Estados Unidos y la Guardia Costera, desempeñaron un importante
papel en estas escenas y garantizaron la seguridad de miles de
actores y extras, de los cineastas y de los miembros del equipo
de producción, que estaban en la orilla. Más de 150 militares
estaban presentes—tanto delante como detrás de la
cámara—manejando los aparatos utilizados en estas secuencias de
la película.
“Todo el mundo estuvo de
acuerdo en que era importante utilizar tropas reales en las
escenas, por su experiencia y para proporcionar una mayor
autenticidad,” dice Glen. “La famosa División de Infantería 69
de Nueva York, bajo el mando del Departamento de Defensa, tuvo
la amabilidad de permitir que sus tropas colaborasen con
nosotros como extras cuando estaban fuera de servicio. Estos
soldados están entrenados para el mantenimiento de la paz
urbana, lo que añade un mayor realismo a todo esto”.
Aunque Lawrence se
comprometió a rodar realmente todo lo que fuera posible, fue
necesario el CGI para aumentar la visión descontrolada de una
ciudad abandonada y de los Infectados que se habían hecho con el
poder. El supervisor de efectos visuales Janek Sirrs, ganador de
un Oscar, (trilogía “The Matrix”) tuvo a su cargo la creación de
los Infectados, que son restos carnívoros de lo que antes habían
sido seres humanos. Sirrs y su equipo dieron vida a estas
criaturas mediante la creación de personajes por medios
digitales y con la tecnología de captación del movimiento. Los
dobles especialistas llevaban trajes provistos de indicadores
que permitían que sus movimientos fueran reproducidos en el
ordenador. Se utilizó también el CGI y la composición de efectos
visuales para completar el efecto, con el resultado de unas
criaturas sin cabello con piel semitransparente, lo que permite
ver hasta la primera capa del músculo. Los Infectados son
liderados por el Macho Alfa, interpretado por el actor Dash
Mihok.
La Kingsbridge Armory, un
antiguo arsenal de la Guardia Nacional en el Bronx, proporcionó
el telón de fondo tenebroso para la mayor parte del trabajo de
efectos visuales pero principalmente para el entorno de Times
Square irreconocible en un mar de hierba verde. El equipo de
producción también utilizó el interior de 100.000 pies cuadrados
de la Marcy Avenue Armory en el barrio de Williamsburg de
Brooklyn. En este recinto estaban los cuatro platós que
comprendían la guarida reforzada de Neville, una casa de cuatro
pisos de piedra caliza, cuyo exterior fue filmado en el parque
de Washington Square.
El bunker de Neville, donde
Neville, Alice y Ethan se atrincheran para protegerse de los
Infectados, fue concebido y diseñado por Naomi Shohan. Los
diseños fueron luego mejorados por el supervisor de efectos
especiales Conrad Brink, que añadió múltiples equipos
hidráulicos y cañones de aire presurizados para sacudir
literalmente el edificio desde los cimientos cuando se producen
las explosiones alrededor de la casa de piedra caliza.
Aún con toda la intensa
acción y los innovadores efectos visuales de la producción de
“Soy Leyenda,” Goldsman todavía encuentra que el aspecto más
impactante y cautivador de la película es el viaje interior de
su personaje principal. “Es realmente la historia de una
pérdida,” dice. “Se trata de lo que sucede cuando perdemos lo
que amamos. Nuestra suposición era simplemente que cuando se
produce una pérdida catastrófica el mundo se paraliza. Y con el
fin de expresar eso de forma espectacular hemos creado un mundo
que se paraliza. Es también una historia acerca del renacimiento
y de lo que hay que hacer cuando es necesario efectuar una
curación. Puede que sea ciencia ficción, pero es una historia
con la que cualquiera de nosotros puede identificarse”.
Will Smith reconoce la
naturaleza dual de la película, como “thriller” épico de ciencia
ficción y como viaje emocional de un ser humano. “Está compuesta
de capas y luego vas eliminando cada una de las capas,” dice. “Y
es interesante cuando llegas a las capas cuarta y quinta en las
que hay algo un poco oblicuo y la gente puede sacar sus propias
conclusiones. Esta película es una experiencia y es de esperar
que sea una experiencia catártica para el público. Evidentemente
deseamos que sea emocionante, pero también que suscite
pensamientos e interrogantes. Esta es la línea que hemos deseado
seguir con esta película”.
Imágenes
y notas de cómo se hizo "Soy leyenda" - Copyright © 2007 Warner
Bros. Pictures, Village Roadshow Pictures, Weed Road y Overbrook
Entertainment. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures
International España. Todos los derechos
reservados.
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