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COMETAS EN EL CIELO
(The kite runner)


cartel
Dirección: Marc Forster.
País:
USA.
Año: 2007.
Duración: 122 min.
Género: Drama.
Interpretación: Khalid Abdalla (Amir), Homayoun Ershadi (Baba), Zekiria Ebrahimi (Amir de niño), Ahmad Khan Mahmoodzada (Hassan de niño), Shaun Toub (Rahim Khan), Nabi Tanhua (Ali), Ali Danesh Bakhtyari (Sohrab), Saïd Taghmaoui (Farid), Atossa Leoni (Soraya), Abdul Qadir Farookh (general Taheri).
Guión: David Benioff; basado en la novela de Khaled Hosseini.
Producción: William Horberg, Walter Parkes, Rebecca Yeldham y Bennett Walsh.
Música: Alberto Iglesias.
Fotografía:
Roberto Schaefer.
Montaje: Matt Chessé.
Diseño de producción: Carlos Conti.
Vestuario: Frank Fleming.
Estreno en USA: 14 Diciembre 2007.
Estreno en España: 7 Marzo 2008.

CÓMO SE HIZO "COMETAS EN EL CIELO"
Notas de producción © 2007 Universal Pictures

1. El proyecto

  La novela Cometas en el cielo, de Khaled Hosseini apareció en 2003 como salida de ninguna parte y no tardó en colocarse en las listas internacionales de superventas, donde aún permanece al cabo de cuatro años. Esta historia sumergida en la cultura afgana, un país lejano y devastado durante décadas por la guerra, no parecía la mejor candidata para alcanzar semejante éxito. Pero temas universales como los lazos familiares, los amigos de infancia, el valor del perdón y la salvación por el amor hicieron que esta historia conmoviera a lectores de cualquier procedencia cultural y social. Escrita por un médico nacido en Afganistán que, como el protagonista de la novela, dejó su país de niño y no regresó hasta décadas más tarde, Cometas en el cielo transporta a los lectores a través de los continentes mientras sigue el viaje de un hombre que se lanza a una búsqueda desesperada para enmendar el terrible error que cometió hace años y que no ha dejado de perseguirle desde entonces. El autor demostró una gran habilidad para mezclar lo personal con la política, forjando un relato rebosante de suspense y de intensos sentimientos. Khaled Hosseini creció en Kabul cuando esta ciudad aún era “la perla de Asia” y emigró a Estados Unidos de adolescente, lo que le proporcionó la experiencia necesaria para aportar una autenticidad y humanidad a la historia que afecta profundamente a los lectores. Se han vendido más de ocho millones de copias en 34 países. Khaled Hosseini reconoce que la reacción en cadena de Cometas en el cielo y el próximo estreno de la película del mismo título es muy gratificante. “La reacción de los lectores me sigue sorprendiendo”, dice el autor. “Supongo que se debe al intenso núcleo emocional de la historia. Los temas de la novela, culpabilidad, amistad, perdón, pérdida, deseo de expiación, mejorarse a sí mismo, no son temas limitados a Afganistán, son experiencias humanas que no tienen en consideración la procedencia étnica, cultural o religiosa”. Estos temas atrajeron la atención de los productores William Horberg y Rebecca Yeldham, entonces compañeros en DreamWorks SKG, mucho antes de que la novela alcanzara el nivel de superventas. Al leer la prosa directa de Khaled Hosseini, se dieron cuenta de que tenían algo extraordinario entre manos. “Es una de las obras literarias más poderosas y más cinematográficas que he leído, es mágica”, dice Rebecca Yeldham. “Nos enamoramos del libro. Nos pareció impensable no llevarlo a la gran pantalla. La historia es lírica, evocadora, maravillosa y se presta a la interpretación visual. Literalmente se ven los acontecimientos mientras se pasan las páginas”.

 

  William Horberg añade: “Leer Cometas en el cielo fue una experiencia maravillosa. La idea central es muy poderosa: no importa lo que se haya hecho en el pasado, hay una forma de volver a ser bueno. Atrapa al lector y toca los secretos que todos tenemos. El lector viaja con esos dos niños, entra en su cultura, su familia y conoce la redención a través del personaje de Amir. Me pareció tremendamente conmovedora además de tener mucho potencial como película”.

  William Horberg y Rebecca Yeldham hablaron de la novela con Walter Parkes y Laurie MacDonald, que estaban a punto de dejar sus puestos como codirectores de producción de DreamWorks para fundar una productora independiente. Los cuatro se unieron para comprar los derechos y se empezó a trabajar en el guión. Walter Parkes cree que el poder del libro está en los misteriosos, aunque frágiles lazos de una amistad de infancia porque son los mismos en todo el mundo. “Enseguida me acordé de mi mejor amigo cuando tenía 10 u 11 años, y del mundo de fantasía que construíamos”, dice el productor. La coproductora Laurie MacDonald añade: “Habla de la capacidad de recuperación de los niños. Pueden encontrar amistades y aventuras en un universo muy particular, que no por eso deja de ser realista y conmovedor. Es lo que más me tocó de la novela”.

  Los cineastas convencieron a Khaled Hosseini para que les ayudara a transformar la novela en una película y se aseguraron de que participara en todo el proceso. “Khaled era nuestro embajador en un mundo que todos desconocíamos”, dice William Horberg.

  La película estaba en pleno desarrollo cuando William Horberg y Rebecca Yeldham dejaron DreamWorks en 2005. El primero se unió a Sidney Kimmel Entertainment (SKE), una productora conocida por trabajar con cineastas de talento y guiones de calidad. Sidney Kimmel también se entusiasmó con el proyecto. Jeff Skoll, de Participant Productions, una joven empresa en auge cuyo lema es “Cambiar el mundo de historia en historia”, también se convirtió en un apasionado seguidor del libro y se unió a SKE como socio financiero.

  Fue entonces cuando la novela tomó las librerías por asalto y se convirtió en un fenómeno cultural. Los críticos estaban tan impresionados como los lectores. La premiada escritora Isabel Allende dijo, hablando del libro: “Es tan fuerte que, durante mucho tiempo, todo lo que leí después me pareció insípido”. Los cineastas estaban sorprendidos y entusiasmados por la inesperada popularidad de la novela.

  “Sinceramente, dudo que alguno de nosotros sospechara que Cometas en el cielo iba a tener tanto éxito”, dice Walter Parkes. “Es una historia genial de proporciones heroicas y cinematográficas que trata de temas esenciales, como la redención y la aceptación de uno mismo, pero de ahí a pensar que se convertiría en un superventas y que, unos años después, el cine estadounidense estaría abierto a ese tipo de historias multiculturales... No, ninguno de nosotros podíamos predecirlo”.

  Ahora quedaba encontrar el guionista capaz de llevar al mundo descrito por Khaled Hosseini a la gran pantalla sin perder el tono intimista de la novela.

  William Horberg y Rebecca Yeldham hablaron con David Benioff, que también es novelista (debutó como guionista con la adaptación de su novela La última hora, que dirigió Spike Lee). Se unió al proyecto y se puso manos a la obra para transformar un libro de 400 páginas en un guión tenso y fascinante a partir de una nueva estructura.

  “Todos estábamos muy abiertos a cualquier idea, pero teníamos una en común, y era hacer justicia a la maravillosa historia de Khaled e intentar retener la humanidad y espiritualidad del libro”, dice el guionista. “Siempre me pareció una historia de cobardía y valor, y de la distancia que los separa. Desde el principio quise que fuera una historia acerca de Afganistán, de los afganos, un pueblo que ha pasado por lo peor, guerras y pobreza, pero que, dentro de este horror, sabe encontrar la gracia, la belleza y el amor”.

  David Benioff no dejó de consultar con el autor durante todo el proceso: “Khaled no pudo ser más generoso con su tiempo y experiencia; siempre estaba dispuesto a contestar a todas mis preguntas”.

  Uno de los mayores retos para el guionista fue trasladar treinta años de acontecimientos a dos horas de película. “Los saltos temporales son difíciles de conseguir en una película”, explica. “La novela transcurre en un periodo de 30 años y no fue fácil encontrar la estructura adecuada para el guión. Se ve a Amir en momentos muy diferentes de su vida, pero decidí que sólo le encarnarían dos actores. Creo que, con más actores, se perdería la conexión con este magnífico personaje. El guión contiene casi todos los momentos más importantes, pero la cronología está simplificada. Por suerte, la base de la historia es tan fuerte que no pierde nada de fuerza a pesar de las restricciones de tiempo y espacio impuestas por el cine”.

  Khaled Hosseini reconoce estar impresionado por el trabajo del guionista al reinventar la historia para el cine. “Me quito el sombrero”, dice. “No lo tenía nada fácil. Estructuralmente, la novela es todo un reto ya que transcurre en un periodo de 30 años. Hay flashbacks, los personajes envejecen; Amir deja Kabul como una ciudad cosmopolita y regresa a un paisaje de destrucción. Cuando leí la versión definitiva, le dije: ‘Será una película preciosa’”.

  Los productores querían un director con la suficiente sensibilidad cultural e imaginación para plasmar en imágenes una historia que va de Kabul a California, de los aniquilantes efectos de la violencia e intolerancia al triunfo del honor y de la esperanza.

  Escogieron a Marc Forster porque ha sabido aportar lirismo y humanidad a cada película que ha hecho sin importar el género, desde las fuertes emociones de Monster’s Ball al mundo encantado de Descubriendo Nunca Jamás pasando por la inventiva cómica de Más extraño que la ficción. Además, ya había trabajado con David Benioff en el atemporal thriller psicológico Tránsito.

  “Admiramos el trabajo de Marc”, dice William Horberg. “No importa el mundo que explore, siempre encuentra personajes con los que el público puede identificarse. Como la historia era muy diferente de todo lo que había hecho antes, pensamos que lo tomaría como un reto”.

  Marc Forster demostró tener la sensibilidad que buscaban. “Marc no tiene miedo, no le asustaba hacer una película acerca de una cultura que desconocía”, dice Rebecca Yeldham. “Es capaz de superar obstáculos que paralizarían a muchos otros. Más aún, llegó inmediatamente al corazón de la historia y entendió por qué había conmovido a millones de lectores”.

  El realizador sintió que la historia de la idílica amistad que une a Amir y a Hassan cuando son niños, y los dramáticos acontecimientos que ensombrecerían la nueva vida de Amir en Estados Unidos era irresistible. “Me enamoré de la historia”, reconoce. “Leer el libro fue una experiencia muy emocional. Supe enseguida que quería ser parte del proyecto. Aunque es muy diferente de Monster’s Ball, también es una historia acerca de cómo se puede romper el círculo de la violencia y creer en la redención. El reto residía en plasmar un viaje épico e introducir a los espectadores en una historia muy intimista acerca de unas cuantas personas y de las consecuencias de sus acciones”.

  Pero ni siquiera Marc Forster estaba preparado para una experiencia tan intensa como el rodaje de la película, que le llevó desde Europa hasta Kabul, Pakistán y China en un recorrido esclarecedor y, a veces, agotador, que le ayudaría a construir la película.

  Desde el principio, el director supo que para dar vida a esta historia, debería comprender la compleja cultura afgana y lo habló con Khaled Hosseini, que le apoyó con entusiasmo.

  “Me sentí muy feliz al saber que Marc estaba decidido a hacer todo lo posible para que la película fuera auténtica desde un punto de vista cultural. Estaba empeñado en mostrar al público algo que no se había visto antes”, dice el novelista. “Me habló con pasión y honestidad acerca de la novela; le preocupaba no estar a la altura. Pero yo no estaba preocupado porque sabía que la historia le había cautivado. Luego, viéndole trabajar, supe que era un hombre de mucho talento”.

  Marc Forster añade: “David supo capturar con maestría el espíritu de Cometas en el cielo en el guión. Lo importante era no traicionar a Khaled y, como director, quería ser el instrumento de la visión del autor que había conmovido a tantas personas”.

  David Benioff aún estaba escribiendo el guión cuando se decidió que la película se rodaría en dari, una de las dos principales lenguas habladas en Afganistán. “Me pareció que rodar la película en otro idioma sería un error”, dice Marc Forster. “No se puede tener a niños en los años setenta en Afganistán hablando en inglés, no es auténtico. Hay que construir una conexión emocional con la realidad”.

  A pesar de las complicaciones de semejante decisión, el autor Khaled Hosseini la apoyó plenamente. “Cuando Marc me dijo que rodarían la película en dari, supe que quería respetar la novela. Es muy importante que los personajes sean creíbles”.

  El guionista y el director hablaron mucho acerca de qué diálogos debían hablarse en dari o en inglés. Una vez acabada la traducción del guión, lo mandaron al novelista, que le dio los últimos retoques. También hay unos pocos diálogos hablados en pashto, el idioma de los talibanes, y en urdu, la lengua de Pakistán.

  Para que todo fuera auténtico, los cineastas contrataron a varias personas cuyo idioma materno es el dari para vigilar los acentos y entonaciones de los actores. Las traducciones durante el rodaje corrieron a cargo de Ilham Hosseini, estudiante de Derecho en la Universidad de Berkeley y prima del autor. Los cineastas también contrataron a varios asesores culturales para asegurarse de que todos los detalles fueran correctos.

2. El reparto >>


Imágenes y notas de cómo se hizo "Cometas en el cielo" - Copyright © 2007 DreamWorks Pictures, Sidney Kimmel Entertainment y Participant Productions. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

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