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COMETAS EN EL CIELO
(The kite runner)


cartel
Dirección: Marc Forster.
País:
USA.
Año: 2007.
Duración: 122 min.
Género: Drama.
Interpretación: Khalid Abdalla (Amir), Homayoun Ershadi (Baba), Zekiria Ebrahimi (Amir de niño), Ahmad Khan Mahmoodzada (Hassan de niño), Shaun Toub (Rahim Khan), Nabi Tanhua (Ali), Ali Danesh Bakhtyari (Sohrab), Saïd Taghmaoui (Farid), Atossa Leoni (Soraya), Abdul Qadir Farookh (general Taheri).
Guión: David Benioff; basado en la novela de Khaled Hosseini.
Producción: William Horberg, Walter Parkes, Rebecca Yeldham y Bennett Walsh.
Música: Alberto Iglesias.
Fotografía:
Roberto Schaefer.
Montaje: Matt Chessé.
Diseño de producción: Carlos Conti.
Vestuario: Frank Fleming.
Estreno en USA: 14 Diciembre 2007.
Estreno en España: 7 Marzo 2008.

CÓMO SE HIZO "COMETAS EN EL CIELO"
Notas de producción © 2007 Universal Pictures

3. La producción

  Desde el primer momento, la gran pregunta para los productores fue dónde rodar COMETAS EN EL CIELO. Para contar la historia, había que recrear mundos muy dispares y desaparecidos, entre ellos, Kabul en los años setenta, una ciudad exótica y colorista donde se mezclaban libremente varias culturas. El problema era dónde encontrar el paisaje y la arquitectura de una ciudad que nació hace 3.000 años en un lugar con la logística necesaria para el rodaje de una película de este calibre. El productor y jefe de producción E. Bennett Walsh recorrió unos 20 países durante un año antes de encontrar el lugar idóneo en el Oeste de China. E. Bennett Walsh conocía China ya que había rodado Kill Bill Vol. 1, de Quentin Tarantino, en ese país, pero encontró lo que buscaba para rodar COMETAS EN EL CIELO en la escasamente poblada Región Autónoma de Xinjiang. El jefe de producción fotografió paisajes majestuosos entre las antiguas ciudades de Kashgar y Tashkurgan que recordaban a Afganistán, el país vecino. Esta lejana porción de la famosa Ruta de la Seda es hoy en día una activa zona islámica, con marcada influencia india y persa. La ciudad de Kashgar, levantada en un oasis, es un crisol de culturas repleto de coloristas mercados que se alza como por arte de magia en medio del árido terreno de aspecto lunar del desierto de Taklimakan (que significa “entrarás pero no saldrás”), rodeada por elevados picos. Pero rodar allí no era simple. “Una vez tomada la decisión de rodar en China, la planificación fue enorme”, recuerda Walter F. Parkes. “Fui a buscar localizaciones durante diez días, y no recuerdo nada igual. Hubo un día, en un mercado a las afueras de la ciudad, que llegué a pensar que había regresado al siglo XVIII”. Cuando Marc Forster llegó a Kashgar supo que era el lugar idóneo: “Había visto muchas fotos de Kabul en los setenta. Después de visitar Kashgar, quedé convencido. Tenía todo lo que necesitábamos: la arquitectura, el paisaje, la amplitud y los extras”. La mayoría de las escenas que transcurren en Kabul en los setenta y en 2000 se rodaron en la parte antigua de Kashgar. Las calles que rodean la impresionante mezquita Id Kah hicieron las veces de calles paquistaníes de Peshawar, donde se sitúa la casa de té de Rahim Khan. La mezquita, construida en 1442, es una de las más grandes de China, y puede albergar a 10.000 fieles.

 

  La peligrosa huida de Amir y Baba de Afganistán, así como el viaje de regreso de Amir años más tarde se rodaron en la famosa carretera de Karakoram, la más elevada del mundo, que se abre camino por algunos de los puertos más asombrosos del planeta. Otras escenas se rodaron en decorados naturales en el lago Karakul a 3.900 metros de altitud, donde actores y equipo durmieron en yurtas, las tiendas típicas de la región.

  Tashkurgan, una ciudad más pequeña, conocida como la “Ciudad de piedra” por sus construcciones de hace 2.000 años, también hizo las veces de Kabul en los setenta. Además, hubo dos semanas de rodaje en Pekín, que se transformó en San Francisco.

  Después de tres meses de rodaje en China, regresaron al auténtico San Francisco para rodar la escena final de las cometas en el parque César Chávez.

  Uno de los mayores retos fue conseguir que los actores y el equipo se mantuvieran unidos a pesar de los largos y penosos viajes y del cambio cultural. “Creo que todos aguantamos por la historia”, dice E. Bennett Walsh. “Hubo momentos muy difíciles, pero todos sabíamos que era una historia universal que debía contarse. Ser conscientes de que teníamos algo muy especial entre manos nos permitió superar los peores momentos”.

  La organización y mentalidad abierta de Marc Forster también ayudaron a allanar las dificultades. “Marc es un cineasta meticuloso muy bien organizado”, dice William Horberg. “Era asombroso ver hasta qué punto había previsualizado mentalmente la película”.

  “Rodar en lugares así significa que uno debe estar abierto a cualquier cosa”, dice Marc Forster. “Siempre había que estar dispuesto a cambiar de planes. Reconozco que por primera vez llegué al límite como director porque nunca sabía qué podía pasar al día siguiente”.

  Uno de los requisitos del director era que el rodaje no dejara una huella negativa en la población local. Quedó entusiasmado con la cooperación que encontraron: “Es increíble ver el impacto que un rodaje tiene en zonas donde no se han visto cámaras, ni siquiera a muchos occidentales. Sentían curiosidad, pero sobre todo demostraban tener un gran sentido de la hospitalidad”.

  Entre actores y miembros del equipo técnico sumaban más de 28 nacionalidades, y se hablaban varios idiomas: inglés (Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica), dari y pashto (Afganistán), farsi (Irán), urdu (Pakistán), uigur (Región Autónoma de Xinjiang), tajik (Tashkurgan), chino mandarín y cantones, además de alemán, español, francés e italiano. A veces se conversaba más con gestos que hablando.

  Rebecca Yeldham recuerda, riendo: “Hubo momentos realmente divertidos en los que el director suizo de la segunda unidad hablaba con un ayudante estadounidense, un intérprete afgano y otro ayudante chino que lo traducía a otro en uigur que, a su vez, lo traducía a la figuración en tajik”.

  Marc Forster dice, resumiendo: “Los actores y el equipo dieron lo mejor de sí mismos en circunstancias extremas. Quedé muy satisfecho con las interpretaciones, los paisajes y todo lo que nos proporcionó el Oeste de China, sobre todo por la enorme calidad humana de su población”.

  La gran fuerza de la película no sólo se basa en las magníficas interpretaciones, sino también en un esmerado diseño artístico que lleva a la pantalla un mundo y una cultura poco conocidos por el público occidental. Para conseguirlo, el realizador se rodeó de un grupo de grandes profesionales, entre los que está el director de fotografía Robert Schaefer, ASC, el diseñador de vestuario Frank Fleming, los dos habían trabajado anteriormente con Marc Forster, y el diseñador de producción Carlos Conti.

  En lo que al diseño visual de la película se refiere, el primer requisito del director era la autenticidad, por lo que no sólo hubo que encontrar localizaciones, sino recrear detalles de época para crear el ambiente idóneo. Marc Forster dice: “El reto estaba en encontrar los contrastes de color, las imágenes y tomas que comunicaran las emociones de los personajes de Hosseini en un decorado totalmente naturalista”.

  La enorme tarea de recrear el Kabul de los setenta en la ciudad china fronteriza de Kashgar recayó en Carlos Conti, diseñador de Diarios de motocicleta y Nuevo mundo/Golden Door, que transcurre en gran parte en Ellis Island. “Escogimos a Carlos porque siempre ha sido capaz de hacer cosas realmente asombrosas con presupuestos limitados, además de encontrar soluciones para transformar o construir decorados que se asemejan enormemente a la realidad”, dice William Horberg. “Y en este caso hizo milagros, encontrando detalles de un realismo increíble”.

  Rebecca Yeldham, que trabajó con él en Diarios de motocicleta, añade: “He tenido la ocasión de ver a Carlos volcado en la película. Pone mucha atención en los detalles. Su diseño puede pasar desapercibido por la elegante simplicidad que sirve para realzar el conjunto de la película”.

  Marc Forster explica el proceso de trabajo que siguieron: “Carlos y yo empezamos estudiando imágenes y libros sobre Kabul y Peshawar. Cuando llegamos a China, sabíamos claramente lo que queríamos. Decidimos que los años setenta estarían llenos de colorido y contrastarían con el año 2000, donde todo sería más gris, más vacío, más duro”.

  En Kashgar, el diseñador de producción tuvo dificultades en encontrar la casa de Baba, símbolo de sofisticación, clase y estilo. “Estudiamos numerosas fotos del entonces elegante barrio de Wazir Akbar Khan, en Kabul”, dice Carlos Conti. “Creamos una casa de acuerdo con el estilo arquitectónico del barrio, pero con tonalidades que encajasen en la película. La construcción nos llevó ocho semanas en un terreno donde antes pastaban los burros, las ovejas y picoteaban las gallinas. Construimos todo el mobiliario, incluso creamos los cuadros. El equipo chino y uigur fue increíble”.

  Pero la auténtica prueba llegó el día que Khaled Hosseini visitó el decorado. “La casa me transportó al Kabul de los setenta”, dice el novelista. “La casa de Baba es una fiel reconstrucción de cómo eran las casas de una cierta clase social adinerada. Me conmovió verla, volví a un tiempo en el que Afganistán vivía en paz. Era una visión de la época de mi niñez, cuando el país vivía tiempos más felices”.

  Otro decorado que costó trabajo reconstruir fue la plaza de las Cometas de Kabul, donde transcurren los espectaculares torneos. La escena se rodó en la plaza Ostangboye, de Kashgar. “Cuando vi la plaza por primera vez, decidí que el torneo de cometas tendría lugar allí. Lo escogí instintivamente”, dice el realizador.

  Fue otro momento emotivo para Khaled Hosseini: “El torneo de cometas debía ser una de las secuencias más visuales de la película”, dice. “Pero lo que en mi libro está descrito en un par de páginas requirió un ejército para la película, con 300 extras repartidos en la plaza, los tejados y los postes. Me quedé asombrado viendo a Marc organizando algo tan complicado. Los espectadores descubrirán la belleza de Kabul con nieve en los tejados, los niños corriendo en la plaza y las cometas multicolores volando en el cielo”.

  Para el regreso de Amir y Farid al Kabul gobernado por los talibanes, Carlos Conti quiso contrastar las bulliciosas calles de los setenta con calles silenciosas y vacías. “Hablé con Marc de la posibilidad de dejar el encuadre casi vacío, sin un solo coche, para dar la impresión de una época en la que estaba prohibido hacer volar cometas, ver la tele o una película y oír música. Mi objetivo ha sido diseñar imágenes potentes, pero simples”.

  El gran trabajo del director de fotografía Roberto Schaefer, que ha trabajado con el realizador en todas sus películas, también contribuyó al aspecto naturalista de la película. Roberto Schaefer decidió mezclar lo agreste con lo épico, usando al máximo la iluminación disponible en Kashgar, llenando la pantalla con espléndidas imágenes, texturas y colores.

  “No disponíamos de un presupuesto épico, pero Marc y yo estábamos convencidos de que debía parecer una película épica”, explica el director de fotografía. “Quería que fuera grande y utilicé todo lo que tenía a mi alcance para diferenciar las épocas, los decorados y los paisajes, aportando así una mayor dimensión a la película”.

  Consecuentemente, el diseño artístico y las imágenes de COMETAS EN EL CIELO se convirtieron en mucho más que un simple telón de fondo para la historia. Son una parte íntegra del relato, transportando a los espectadores de un mundo a otro. “Creo que gracias a esta película, el público empezará a ver Afganistán como un lugar real”, dice Khaled Hosseini. “Espero que cuando salgan del cine, después de ver COMETAS EN EL CIELO, Afganistán les parezca un país con esperanzas, sueños y deseos como cualquier otro del mundo”.

  Marc Forster acaba diciendo: “Para poder contar la historia de COMETAS EN EL CIELO, todos vivimos un viaje emocional lleno de luchas, cambios y descubrimientos durante el que a menudo ignorábamos lo que iba a pasar al día siguiente. Vimos qué dura, difícil y dolorosa es la vida en Afganistán después de 30 años de guerra. Pero también descubrimos una extraordinaria capacidad de recuperación. No olvidaremos las ganas de superación del pueblo afgano”.


Imágenes y notas de cómo se hizo "Cometas en el cielo" - Copyright © 2007 DreamWorks Pictures, Sidney Kimmel Entertainment y Participant Productions. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

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