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THIS IS ENGLAND


Dirección y guión: Shane Meadows.
País:
Reino Unido.
Año: 2006.
Duración: 98 min.
Género: Drama.
Interpretación: Thomas Turgoose (Shaun), Stephen Graham (Combo), Jo Hartley (Cynth), Joe Gilgun (Woody), Andrew Shim (Milky), Vicky McClure (Lol), Rosamund Hanson (Smell), Andrew Ellis (Gadget), Kieran Hardcastle (Kes), Jack O'Connell (Pukey Nicholls).
Producción: Mark Herbert.
Música: Ludovico Einaudi.
Fotografía:
Danny Cohen.
Montaje: Chris Wyatt.
Dirección artística: Mark Leese.
Vestuario: Jo Thompson.
Estreno en Reino Unido: 27 Abril 2007.
Estreno en España: 4 Enero 2008.

CÓMO SE HIZO "THIS IS ENGLAND"
Notas de producción © 2006 Festival Films

  This Is England está ambientada en la Inglaterra de principios de los ochenta; el mundo de Duran Duran, del aeróbic, de Los Cazafantasmas, de Margaret Thatcher, de la crisis de las Malvinas, de disturbios raciales, y de cabezas rapadas. A partir de muchas experiencias de la época en la que le tocó crecer, Shane Meadows crea un retrato de un momento de nuestra historia cultural al que a menudo no se presta la debida atención. Con el mundo de los skins como telón de fondo, dentro de un anodino pueblo costero asistimos, a través de los ojos de un niño de doce años al paso a la madurez, personal y cultural. La idea para This Is England le vino a Shane mientras trabajaba en su película anterior, Dead Man’s Shoes, una historia sobre el precio de ser víctima, sobre el abuso del poder y sobre la venganza, en la Inglaterra rural. Con aquel proyecto, el director se puso a reflexionar sobre la naturaleza del acoso y de la violencia física. Hubo, concretamente, un incidente en su propia vida, cuando él tenía 12 años y se había hecho skinhead, que le ha servido como referente. Él mismo explica: “Yo pensaba que lo más emocionante en la vida era ese tipo de masculinidad dura en los hombres. Yo quería ser como Jimmy Boyle, o John McVicar, o Kray. De la misma manera en que los niños de ahora quieren ser Beckham, yo adoraba a Jimmy Boyle. Yo quería ver a hombres peleando, y recuerdo que una vez casi provoqué un acto de violencia, y eso se convirtió en algo con lo que me empezó a resultar difícil vivir.” Irónicamente, fue esta experiencia, junto con el ejemplo de una figura como Jimmy Boyle, un criminal que luego se convirtió en un artista, lo que, a la larga, terminó siendo muy positivo para Shane. Sobre su infancia en Uttoxeter en los años ochenta, que en aquella época era un pequeño pueblo de los Midlands de unos diez mil habitantes con una alta tasa de paro, y donde proliferaban deshauciados rurales del thatcherismo, el director dice: “Si uno es de un pueblo como Uttoxeter, nadie espera que vaya a abandonar un lugar así para intentar ser cineasta. De cierta manera, mi reacción a aquel acto de violencia fue el primer paso para salir de esa forma de vida.”

 

  Para Shane, hacer This Is England se convirtió en una manera de exorcizar los demonios de aquella noche de violencia. El impacto de esas primeras experiencias se nota en el conjunto de su obra. De hecho, todas sus películas tratan el tema de la masculinidad, desde el club de boxeo de TwentyFourSeven, hasta la amistad comprometida de la infancia de A Room For Romeo Brass, o el tema de las estructuras del poder masculino y de la venganza en Dead Man’s Shoes, sin hablar de las tribus adolescentes y las figuras paternas de This Is England. “En términos fílmicos, es casi como la serie de La guerra de las galaxias,” bromea. “Ahora estoy con la pre-cuela de mi serie. This Is England se hizo antes de todas mis otras películas. Las otras están basadas en una época determinada, a partir de los quince años, cuando, aunque yo aborrecía la violencia, era un pequeño embustero. Creo que con This Is England he mirado hacia atrás, y ha encontrado la raíz, el porqué he empezado a hacer películas”.

  El casting es una parte esencial de cada película de Shane Meadows. Trabaja principalmente con actores no profesionales, y es un director muy intuitivo que permite que la historia vaya cogiendo forma gracias al trabajo realizado en talleres de interpretación para jóvenes. La estructura de una película se desarrollará orgánicamente en torno a la personalidad de sus actores, que a menudo son gente joven que ha llegado al mundo de la interpretación por vías nada tradicionales. Para This Is England, se encontró ante todos los puntos límite: la cultura skin, el crecer en los años ochenta, una infancia truncada por la violencia. Sin embargo, para que la película funcionase era muy importante dar con el protagonista perfecto, tarea que implicaba no sólo un trabajo duro, sino que también dependía mucho de la suerte y de algo parecido a la magia.

  En el transcurso de la búsqueda de Shaun, Shane y su colaboradora y socia de toda la vida, Louise Meadows, que había encontrado, ella sola, el resto del reparto, hicieron muchas pruebas a niños en talleres de ciudades de todo el país. Se dieron cuenta de que lo que necesitaban era “un niño de la calle de verdad”, como decía Louise, y decidieron solicitar la ayuda del genio del casting, Des Hamilton. Tras haber trabajado con directores como Lynne Ramsay, cuya película, Ratcatcher, contó con un reparto de niños actores no profesionales, Des siempre ha tenido un planteamiento especial a la hora de buscar actores para cualquier película, y es un conocido experto en el casting de personajes de la calle. En sus charlas con Shane se estableció un sentido muy claro del tipo de personaje que se buscaba. A partir de allí, Des buscó con especial atención en aquellas zonas donde pensaba que existiría un Shaun de verdad. Se mandaron invitaciones para el casting a los campamentos de verano a lo largo de la costa este, y Des hizo especial hincapié en la ciudad de Grimsby. Des encontró la calidad que buscaba en un programa para niños socialmente marginados, llamado Space Project. Muchos de esos niños han sido excluidos de las escuelas y Des encontró en ellos esa sutil combinación de inocencia y dureza, que les distinguía de otros niños.

  Allí, el equipo dio, por casualidad, con Thomas “Tommo” Turgoose, un niño de 13 años, que había crecido con todo en su contra. Pequeño de estatura, parecía mucho más joven de lo que era, pero tenía muchas agallas. Por supuesto que todos los niños con los que Shane y Louise se veían tenían muchas ganas de estar en la película, pero Tommo era distinto. Cobraba por cada prueba que hacía, mostrando así sabiduría callejera y su lado de comerciante duro, al mismo tiempo que se mostraba incapaz de entender cualquier tipo de intercambio que no fuera de esa naturaleza. El productor Mark Herbert recuerda cómo le impresionó en la primera prueba. “Era, ‘uno de ellos’; tenía tantas agallas, tanto espíritu. Pero al mismo tiempo hacía cosas asombrosas…era mucho más sutil”.

  “Tuve esa sensación que tienen los directores cuando ven algo que tiene magia, el factor X de Simon Cowell,” dice Shane, a quien le impresionó incluso más ese chico joven. “Podía verme a mí mismo en aquel chico. Recuerdo que había profesores en mi colegio que me decían que yo iba a terminar en la cárcel, que en la vida sólo me esperaban cosas malas. Pero la gente creía en mí, y he terminado haciendo algo con mi vida.” En el momento de elegir a Tommo para el papel, había otros dos chicos en la lista, actores del taller Carlton, de Nottingham, que tenían experiencia suficiente, y por lo tanto muy adecuados para interpretar un papel más grande. Tommo, al contrario, tenía muy pocas estructuras en su vida, le habían diagnosticado una incapacidad para concentrarse mucho tiempo, sólo pasaba una hora a la semana en la escuela, y hacía poco había sido incapaz de hacer un papel de extra en la obra de teatro escolar.

  Sin embargo, para Shane, elegir a Tommo no era sólo evidente, sino también una cuestión de verdad artística. “Prefería arriesgarme con un chico como Tommo, y con ello a un posible fracaso. Si das la espalda a la persona que ha de hacer el papel, no deberías hacer la película. El gran círculo se había cerrado: yo pretendía hacer una película, que en el fondo era sobre mí mismo, y mira por dónde, terminé dando con un actor niño que era yo. Increíble.” Consecuentemente, This Is England se convirtió tanto en la historia de Tommo como en la historia de Shane. Se hizo especial hincapié en la pérdida de la figura paterna, y Tommy fue capaz de aportar un nuevo aspecto al personaje de Shaun, un chico que, como Shane, es más feliz cuando está solo.

  Por supuesto que los riesgos de elegir para el papel a un niño como Tommo eran muy altos. Está en cada escena, que es un reto agotador para cualquier actor. Y no fue una experiencia desprovista de problemas. Al final de la primera semana, cuando Tommo entendió plenamente lo duro que iba a tener que trabajar, llegó a decir que no se creía capaz de hacerlo. Eso fue un golpe muy duro para Shane y recuerda que incluso llegó a pensar que convenía recordarle al niño actor que estaba obligado por contrato. Pero al final pensó que lo mejor era una charla seria y sincera con él. “Entonces opté por decirle ‘mira, creo que si te rajas ahora, lo vas a lamentar el resto de tu vida, porque si no superas esto, nunca vas a superar nada en la vida. A mí me llegó mi oportunidad un poco más tarde que tú ahora, y, para ser sinceros, Tommo, no lo hubiese podido hacer si tuviese tu edad…’ Sabía que para él eso podía marcar la diferencia entre tener una vida, o no tenerla”.

  Esas palabras le llegaron aTommo, y, al igual que con Andrew Shim, la joven estrella de A Room For Romeo Brass, en cuanto Tommo decidió afrontar seriamente el reto, cogió un apetito insaciable para el cine. Quería aprenderlo todo, desde el trabajo con la cámara hasta el montaje. “Incluso cambiamos sus costumbres alimenticias. Dejó la coca cola y las patatas fritas, y al final del rodaje bebíamos Purdeys juntos, y sólo nos faltaba un monitor de gimnasio en el plató”.

  Tommo llegó a llevarse bien no sólo con Shane, sino también con sus co-protagonistas Andrew Shim, que interpreta a Milky, y Stephen Graham, que interpreta el papel protagonista de Combo. Del trabajo con Tommo, dice Stephen: “Estamos ante un nuevo Robert De Niro; es el mejor actor con el que jamás he trabajado; se entrega totalmente al momento.” Y el mismo Tommo dice que la manera en que ve las películas ha cambiado desde su trabajo con Shane. “Ahora busco el micrófono en los extremos de la pantalla.” Andrew entendía muy bien lo que sentía Tommo, ya que el mismo director le dio su primera oportunidad hace siete años. “Me recordaba a mí mismo,” dice. “Nunca me preparaba para un escena. Yo era siempre el que se reía y hablaba, hasta el grito de ‘acción’. Como Tommo ahora. Cada vez que tomaba una coca cola, se ponía hiperactivo, y podía volver locos a todos, pero al oír ‘acción’, se le cambiaba la cara y se metía en el trabajo enseguida.” Stephen, que hace de duro en películas como Gangs of New York y Snatch, era alguien al que Tommo admiraba especialmente. Como sucede en la pantalla, los dos se hicieron muy amigos fuera de la pantalla, e incluso llegaron a hacer un pequeño variété para el equipo durante el rodaje. Pero trabajar con un niño como Tommo conlleva cierta responsabilidad. Significa mucho más que hacerse amigo de él durante las seis semanas de rodaje, como ocurre tan a menudo en el cine, para no volver a verle nunca más.

  Dice Shane: “Sabía que si iba a decirle todas esas cosas, para que él hiciera la película, no podía simplemente olvidarme de él al terminarla. Como adulto, no se puede hacerle eso a un niño, porque al final se sentirá utilizado, como si todo no fuese más que un engaño conveniente.” Los tres hombres, Andrew, Shane y Stephen, hicieron un pacto de caballeros: decidieron que iban a estar allí para Tommo. Ahora Tommo pasa tiempo con el director y con Stephen, en su casa, con sus respectivas familias. Está, actualmente, haciendo una producción dramática de la BBC, dirigida por Stephen, mientras su compañero de profesión le busca papeles en otras producciones.

  Shane y Louise tienen, desde hace tiempo, una relación muy especial con el Taller Infantil de Carlton Television, de Nottingham, dirigido por Ian Smith. Fue allí donde hicieron el casting para TwentyFourSeven, y donde descubrieron a Andrew Shim y Vicky McClure, que protagonizaron A Room For Romeo Brass, y a Toby Kebbell, que interpretó al indefenso hermano menor, junto al ángel vengador de Paddy Considine, en Dead Man’s Shoes. Dentro de esta línea de colaboración dinámica, Shane encontró a muchos de los otros miembros de la banda gracias a su trabajo con este taller.

  Joe Gilgun fue elegido para el papel de Woody, el jefe no oficial de los skins, que se hace amigo de Shaun después de que éste haya sido físicamente acosado por llevar pantalones campana el último día de colegio. Hubiese sido muy fácil apostar por el típico duro, jefe de una pandilla, pero Joe aporta una frescura extraordinaria al papel. Explica Mark Herbert: “Joe es una persona muy divertida. En las pruebas nos hizo a todos reír mucho. En ese momento elegimos a muchos de los que iban a ser los miembros de la banda, y veíamos cómo respondían a él, no únicamente porque fuera grande y machote, sino porque se reían de él. A Shane le encantaba eso, más que la dureza.” Lo mismo puede decirse de Rosamund Hanson, que aportaba un elemento cómico al personaje de Smell, una estrambótica punk que llega a ser la primera novia de Shaun. “Es tronchante,” dice Mark. “Tiene un sentido cómico impecable. Tiene algo especial, fuera de lo común. Además, creo que a Tommo le gustaba, y eso siempre ayuda”.

  Para los papeles clave de Milky y Lol, Shane eligió a sus viejos amigos, Andrew Shim y Vicky McClure, con los que trabajó en A Room For Romeo Brass. Milky es el único personaje negro de la película y desmantela las actitudes racistas, mientras Lol es la líder de las chicas. “Gracias a Shane, he dado con un papel y un personaje difícilmente mejorables,” dice Vicky. “He aprendido mucho con él. En los ensayos, aprendimos tanto el uno del otro que a nadie le daba miedo hablar de sus experiencias pasadas.” Aparecen, al principio, como personajes secundarios, pero el impacto que llegan a tener sobre los acontecimientos de la película y sobre el público es crucial. Milky se convierte en el enfoque principal de Combo, su punto de odio racial. Andrew describe esto como lo más duro que ha hecho nunca como actor. “La gente me preguntaba cómo me sentía haciendo algo así, y al principio no me preocupaba. Pero, por otra parte me preocupaba que a lo mejor no estuviera del todo preparado para hacer algo así y no quería defraudar a Shane. Pero cuando llegamos a la escena, me afectó, y es la primera vez que yo lloré en una escena.” Dice Shane: “Yo necesitaba a alguien que entendiera mi obra y en el que pudiera confiar para interpretar el papel de Milky, y tenía que ser alguien cercano a mí, que creyese en lo que yo hacía”.

  En This Is England, las chicas constituyen un eje tan importante como los chicos. Al igual que Lol, Vicky aporta mucha fuerza y credibilidad a su personaje. “Las chicas skin no eran nada tímidas. Eran agresivas y siempre dispuestas para una pelea,” dice Shane. “Mi hermana era skin y siempre estaba metida en alguna pelea. No podía ser de otra manera. Tenía que ser Vicky.” De su personaje dice que es la observadora del grupo, que da un tirón de orejas a los chicos cuando se pasan. “Yo sí peleo si hace falta,” explica ella. “Pero no vamos por ahí haciendo daño a la gente y metiendo cizaña porque sí”.

  Shane no sale de su asombro cuando compara cómo fue trabajar con este dúo en A Room for Romeo Brass y cómo ha sido trabajar con ellos en This Is England. “Ver a Shimmy evolucionar del niño de Romeo Brass hasta convertirse en el más consagrado de sus compañeros en This Is England, verle en el plató controlando a los demás, ha sido realmente divertido. Cuando era niño, era una cosa bestial. Era como Tommo, un animal de feria. Sólo ver cómo ha evolucionado es una delicia…” Añade Mark Herbert: “Además, Vicky y Shimmy ahora son pareja. Creo que él se enamoró de ella durante el rodaje de Romeo Brass, y que ese amor se fue madurando mientras él a su vez crecía, hasta que llegó el momento en que la invitó a salir”.

  De la misma manera, Jo Hartley ya era una actriz con experiencia que había trabajado con Shane en Dead Man’s Shoes. En aquel proyecto, había representado la unidad familiar, y en esta cinta, como la madre de Shaun, retoma facetas de ese papel anterior.

  Stephen Graham, que interpreta a Combo, el catalizador del paso de Shaun a la madurez, fue de los primeros actores elegidos para This Is England. Shane siempre había querido conocer al actor desde que le viera en Snatch, y cuando por fin llegó ese día, recuerda cómo “no podía creer que era de Liverpool, que vivía a tan sólo unos veinte kilómetros de mí. Estaba convencido de que era cockney.” Stephen parecía reunir las perfectas condiciones físicas y geográficas para interpretar el papel de Combo, pero también aportaba otra capa de complejidad al papel. Por sus orígenes, por ser el producto de dos razas mezcladas, yo creo que él supo sacar mucho de esa confusión que sin duda vivía cuando crecía, para añadir profundidad a la historia de Combo. Shane recuerda cómo reaccionó cuando recibió la noticia. “Yo dije, ‘Es lo mejor que he oído en toda mi vida’. Estaba encantado. Nos dimos cuenta de que era exactamente lo que buscábamos en la película. No es tanto el color como la identidad, el sentido de pertenencia.” Sobre la experiencia de hacer This Is England, dice Stephen: “A todo el mundo, al equipo entero, desde el chico de los recados hasta el técnico de luces, le ha encantado la experiencia. Todo el set. Todo el mundo lo ha vivido así”.

  Recrear los años ochenta en This Is England implicaba una serie de retos nuevos para un director que nunca había hecho una película de época. Aunque parezca una época reciente, retratar los ochenta de manera convincente puede resultar tan complicado como recrear la época victoriana. Aunque muchas de las viviendas protegidas tienen, fundamentalmente, el mismo aspecto que tenían hace veintiséis años, hay diferencias sutiles, como por ejemplo las ventanas PVC, y las antenas parabólicas.

  Tras una intensa búsqueda de localizaciones, el director de localizaciones, Richard Knight, descubrió una casa con viviendas de protección oficial en St. Annes, Nottingham, donde se rueda el grueso de la acción de la película. Es, por ejemplo, uno de los pocos sitios, que, parece que por milagro, no han sido tocados. Se trata de una zona prácticamente peatonal, tal como se construyó en los años 70, un lugar que podía existir sin coches, y que nunca había sido modernizado.

  Con un presupuesto bastante modesto, la tarea del diseñador de producción Mark Leese, fue la de crear un mundo sencillo, auténtico, que, a diferencia de muchas películas de época, tuviera el aspecto de un lugar en el que realmente vive gente. Pequeños detalles como el papel en la pared sobre el cabecero de la cama de Shaun añadían a la credibilidad. “Tuve largas conversaciones sobre mi propia infancia con Mark Leese,” dice Shane. “Sobre cosas muy sencillas, como por ejemplo el tipo de papel en la pared, o sobre cómo lo iba levantando cuando me aburría, y entonces quedaban trozos descorchados en la pared. Cosas así no cuestan nada.” Danny Cohen, el director de fotografía, encontró la belleza de ese tipo de mundo urbano, rodando en 16mm, para dar un aire más descarnado, y volver así a las películas que había visto Shane cuando era niño, como Made In Britain, y otras de las primeras películas de Alan Clarke, sin hablar del cine de Mike Leigh y Ken Loach.

  El mundo de un pueblo costero también constituye una parte fundamental de las memorias infantiles de Shane: “Cuando ocurría algo importante en el mundo skin, ocurría en un pueblo costero. Cuando era niño, yo salía a buscar peleas por las calles.” La costa británica también tenía otras connotaciones para Shane. “Volvieron a mi mente todos aquellos recuerdos de cuando fui a Skegness, como niño, y me pareció un paisaje tan bonito. La tristeza de los lugares costeros como adulto… cuando vuelves, pensando que habrá cambiado mucho, y lo que ves ahora es el agua sucia que nos rodea, te das cuenta de que quien ha cambiado eres tú.” Por sugerencia de Mark Herbert, se decidió que Grimsby iba a ser el lugar para rodar las secuencias costeras. También iba a ser la ciudad donde encontrarían la estrella protagonista. Se convirtió, por lo tanto, en una localización importante donde el joven actor seguiría sintiéndose vinculado a su vida normal y cotidiana fuera del rodaje y fuera de la película.

  Durante sus investigaciones, Shane había vuelto a visitar muchos lugares emblemáticos de la cultura skin. De aquel libro de fotografía de Gavin Watson, Skins, dice: “Es un libro realmente muy especial para mí; son como mis amigos, y son como la gente con la que me crié. Aunque las imágenes no llegaron al corte final de la película, me inspiraron a salir a buscar a alguien como Tommo. Por ejemplo, había imágenes de un chico joven en un Cromby, al lado de un chico más grande; se convirtió en el ideal de Woody y Shaun”.

  El estilo skin de las camisas de Ben Sherman, hasta las botas Dr. Martin, y, por supuesto, los peinados, fueron meticulosamente recreados. Mark Herbert recuerda sus nervios cuando las actrices de la película tuvieron que cortar el pelo. Vicky McClure fue el caso más dramático, porque ella tenía un pelo que le llegaba hasta la espalda, y fue cortado, para crear el llamativo peinado de Lol; Jo Hartley tuvo que hacerse una permanente de los ochenta, bastante drástica. “Fue de las cosas más tensas que jamás haya vivido,” dice el. “Estábamos todavía cerrando la financiación de la película y a estas pobres chicas ya les estaban cortando el pelo.

  El personaje de Shaun, que es una amalgama entre Shane y el joven actor, Tommo, es un niño que está creciendo sin padre. Su padre ha muerto en combate en la guerra de las Malvinas, conflicto de la historia reciente ya prácticamente olvidado. A diferencia de los que han muerto en combate en las dos guerras mundiales, no hay ninguna celebración grande para conmemorar aquella “victoria”. Seguramente habrá ayudado a consolidar a Margaret Thatcher en el poder, pero la crisis de las Malvinas ya no se recuerda como una guerra heroica; cuando se recuerda. Para Shane es fácil establecer un paralelismo entre esta guerra y las dos guerras iraquíes recientes. “Recordamos lo de Irak como algo donde entramos, donde volamos muchos edificios y de donde volvimos a salir. Ninguna guerra es tan simple. Irak ahora es la encarnación de la complejidad. Para mí es una guerra que tiene algo muy parecido a lo de las Malvinas, casi como una guerra de broma, por la manera en que se la recuerda… Desde mi punto de vista, si se muere tan sólo una persona, debería recordarse. Yo quería hacer hincapié en el efecto mariposa de todo aquello a través de los ojos de un niño.” Dentro del tejido de la historia de Shaun, que es a la vez la historia de un anodino pueblo pequeño, se han incorporado imágenes de archivo de telediarios de ITN de la época. No hay nada ni fuerte, ni condenatorio. This Is England simplemente presenta imágenes de archivo de gente que hace sus cosas cotidianas, y es aquí donde realmente el espectador puede pararse a pensar. “Nuestros tipos no se portan como cerdos asquerosos, bailando sobre cuerpos muertos, pero cuando se ve a un soldado inglés, con un cigarrillo en la boca mientras tira un cadáver argentino al suelo, te das cuenta de que es una situación imposible”.

  Según Gavin Watson, el fotógrafo por excelencia de la movida skin de los años 80, que la vivió y la fotografió como nadie, los skins eran “otro culto juvenil más”. Nada de lecciones sociológicas, por favor. Hoy, el racismo, el nazismo, la violencia callejera y todas las otras formas de conducta antisocial asociadas con los skins se han convertido en juicios precipitadamente hechos sin conocimiento suficiente. No ha sido siempre así. Los skins originales provienen de finales de los 60. Empezó con los Mods, que fueron recibidos en el mundo de los clubs de reggae de Londres, como por ejemplo Ruby’s, de la calle Carnaby. Allí descubrieron no sólo la música ska, sino también los componentes estilísticos clave que definían el look skin original. La cultura skin fue adoptada por los hijos de las clases obreras, tanto blancos como negros, que trabajaban en los astilleros y en las fábricas, que encontraron vínculos comunes en su amor por el reggae y que pudieron así forjar una forma de identidad británica muy especial, con tirantes, trajes, botas, y a veces sombreros Cromby posados sobre cabezas rapadas, al estilo militar. Paz y amor no era el lema de éstos. La vida era una larga sucesión de golpes duros, y este aspecto de duro peleón era la manera elegida para exponer aquellas verdades.

  La segunda ola de skins, de principios de los ochenta, era, de cierta manera, parecida: chicos procedentes de zonas de viviendas protegidas, buscando su lugar en el mundo al reconocer su diferencia, como les pasa a los adolescentes de cualquier lugar del mundo. Sólo que ahora se juraba fidelidad y pertenencia a bandas que reconocían la herencia del ska, grupos como Mandes, y The Specials. Al mismo tiempo, surgió un nuevo género, el Oi!Music, un ritmo rompedor, machacón y cargante, que incitaba al ajetreo. Vestidos con botas Dr. Martin, y con sus cabezas rapadas al estilo militar, estos chavales hacían un corte de mangas a cualquiera que les mirase mal. Eran jóvenes procedentes de zonas con altas tasas de paro, que buscaban algo de solidaridad más allá de la cultura egocéntrica del thatcherismo. Fueron abandonados por la sociedad, y eso, por supuesto, les hizo particularmente susceptibles a lo que pudiera ofrecerles el Frente Nacional.

  Como skin de la segunda ola, que siempre había sido consciente del legado de los 60, Shane consideraba necesario crear una imagen justa y equilibrada de aquel mundo como lo había vivido él. “Los skins, que, por su agresión y aspecto exterior, parecen soldados – casi -, eran candidatos idóneos para convertirse en lugartenientes del Frente Nacional. No ves la contradicción de estar escuchando música negra al mismo tiempo que te estás alistando en el Frente Nacional. El cuadro que se me pintaba era el de aquella visión churchilliana de familias asiáticas entrando a remo y en masa en los blancos acantilados de Dover, donde, en las playas, habría skins luchando por impedir su entrada en nuestro país. Cuando uno tiene doce años, ésa es una imagen bastante romántica, del tipo “eso es lo que ha hecho mi abuelo”.

  “Cuando uno tiene doce años, y ves que nadie en tu pueblo puede conseguir un trabajo, y alguien te dice ‘la culpa es de esa gente’, es fácil creerlo,” dice Shane, hablando del racismo que él encontró entre los skins. “Eso me lo creí durante unas tres semanas, más o menos, y hay mucha gente que sigue creyendo eso cuando llega a adulto, y eso da miedo.” Para captar las contradicciones inmanentes de la cultura skin, Shane presenta un variopinto surtido de personajes creíbles, cuya conducta a menudo resulta tan amenazante e inquietante como burlesca. Por ejemplo, Combo, el líder racista de la pandilla tiene matrículas de coche con la letra “L”; o como, por ejemplo, cuando intentan escribir “JÓDETE” en graffiti sobre las paredes y dejan en evidencia sus lagunas ortográficas. Son perdedores, pero Shane nunca deja que el espectador olvide que hay alguna razón para ese tipo de conducta.


Imágenes y notas de cómo se hizo "This is England" - Copyright © 2006 FilmFour, UK Film Council, EM media, Screen Yorkshire, Warp Films y Big Arty Productions. Distribuida en España por Festival Films. Todos los derechos reservados.

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