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THIS IS ENGLAND


Dirección y guión: Shane Meadows.
País:
Reino Unido.
Año: 2006.
Duración: 98 min.
Género: Drama.
Interpretación: Thomas Turgoose (Shaun), Stephen Graham (Combo), Jo Hartley (Cynth), Joe Gilgun (Woody), Andrew Shim (Milky), Vicky McClure (Lol), Rosamund Hanson (Smell), Andrew Ellis (Gadget), Kieran Hardcastle (Kes), Jack O'Connell (Pukey Nicholls).
Producción: Mark Herbert.
Música: Ludovico Einaudi.
Fotografía:
Danny Cohen.
Montaje: Chris Wyatt.
Dirección artística: Mark Leese.
Vestuario: Jo Thompson.
Estreno en Reino Unido: 27 Abril 2007.
Estreno en España: 4 Enero 2008.

CRÍTICA por Julio Rodríguez Chico

Jóvenes heridos en su corazón

  No es posible que esto sea Inglaterra, aunque parece que sí corresponde a lo que el director Shane Meadows vivió en su infancia. Una durísima imagen de un barrio obrero de la década de los ochenta, con Margaret Thatcher en el gobierno, donde los grupos skinhead intentan hacer valer violentamente sus ideas nacionalistas, en un clima de tedio y rabia, de racismo y de droga. En ese infierno de vacío existencial y eslóganes maniqueos, sin trabajo y con una guerra de las Malvinas que se ha cobrado inútilmente vidas humanas, se sitúa un niño de 12 años, Shaun, que ha perdido a su padre en el frente y que se siente huérfano ante las humillaciones del colegio. En la soledad de las vacaciones, Shaun entra en contacto con el círculo de los “cabezas rapadas” de Woody, que le defiende y protege a la vez que le inicia en el mundo de la calle, con unas primeras experiencias de libertad con droga, chicas y aventuras excitantes. La salida de la cárcel de Combo y la derivación del grupo hacia posiciones más extremistas en su racismo y acción violenta arrastran a Shaun por la implicación emocional que supone, y comienza así su difícil camino hacia la madurez.

 

  La historia social y personal que Meadows nos cuenta es durísima en sí misma —sobre todo atendiendo al pequeño Shaun—, como también lo es su factura hiperrealista y la crudeza con que se acerca a la realidad de los skinheads. Diálogos pobrísimos y plagados de expresiones soeces y salidas de tono repetidas hasta la saciedad, vestuario estrafalario y tatuajes de marcada simbología tribal, actos de violencia callejera y perversiones de lo más variado... sordidez que no es, sin embargo, gratuita porque permite recrear fidedignamente un ambiente marginal y mostrar lo que alienta a estos grupos en su violenta huida hacia delante, atropellando todo lo que se ponga por medio. La misma fotografía de grano grueso, una cámara nerviosa y planificación descuidada, y una banda sonora magníficamente incorporada a la historia hablan de esa misma lúgubre realidad interior, donde las notas de piano dejan entrever en ocasiones sentimientos y anhelos que han sido sofocados, entre los afectos perdidos y el amor no correspondido.

  Como se ha dicho, la película se sitúa en unos momentos concretos de la Inglaterra de Thatcher, con la guerra de las Malvinas de fondo —con sus imágenes documentales en prólogo y epílogo— y una política de elevadas cotas de paro e inmigración, circunstancias que quizá propiciaran el surgimiento de grupos neonazis, utilizados a su vez por políticos de posiciones extremistas y nacionalistas. Sin embargo, no parece esa la clave inmediata de la historia contada, sino más bien una llaga abierta desde la infancia, que sangra y se transforma en rebeldía y rechazo de todo lo que la vida ofrece. En la primera escena, vemos a Shaun que se despierta por la mañana y su mirada se dirige a una foto de su padre vestido de militar: resulta evidente cómo su pérdida le ha marcado esos años, y también cada uno de sus pasos que dará en su camino de búsqueda de refugio y de un sentido a esa muerte; vemos cómo salta como un resorte en el colegio y frente al matón Combo cuando sacan a relucir el tema, y cómo en su orgullo enarbola la bandera de San Jorge y la causa nacionalista. Pero es que algo semejante ha debido sucederle a Combo en su pasado, según se vislumbra —avanzada ya la cinta— cuando arremete violentamente contra todos los del grupo tras un comentario sobre la figura paterna que le hiere, y cómo después, en la soledad, se le escapan unas lágrimas de tristeza y añoranza: tras su aparente dureza y años de calabozo se esconde un ser frágil, de evidentes carencias afectivas, tanto en su infancia como en su juventud —la que creía su novia le acaba de rechazar en un golpe mortal—, y su vida va dando tumbos a la deriva. Son almas paralelas, aunque con veinte años de diferencia, y por eso sintonizan y se entienden en su desgracia.

  Ahí, en la falta de cariño, en la soledad y en la huida de sí mismos está la principal dureza de esta cinta, y no en la palabrería o en los golpes. Y ese mundo interior lo sabe recoger y transmitir con extraordinaria veracidad —y sensibilidad— el director. Capítulo aparte es la impresionante y sorprendente interpretación de su pequeño protagonista, Thomas Turgoose, tanto en las escenas callejeras “de adultos” como en los momentos de ingenuo romanticismo: su espontaneidad y veracidad, su mirada y gestos sin doblez dejan ver las heridas causadas por el padre perdido, la necesidad de un afecto sincero y noble, la inocencia del presente y la esperanza del futuro. Un plano final frente al mar recuerda al mítico de Antoine Doinel en “Los cuatrocientos golpes” en su descubrimiento de la verdad y la libertad de la vida. Habrá que ver si este “niño de la calle” es capaz de asumir papeles alejados del aquí interpretado, porque en ese caso estaríamos ante una joya en bruto que nos dará importantes momentos de cine.

  Radiografía social y humana llena de dramatismo, con un fuerte y crudo panorama de la Inglaterra de los años ochenta pero que bien podría hacerse extensible a otros países donde han proliferado grupos semejantes, y así indagar en lo que hay detrás de su comportamiento. Excelente ambientación, música e interpretación para una cinta que no aguantará un determinado público por su violencia y tono “mal hablado”, pero que gustará a los interesados por las cuestiones sociales y su trasfondo humano, pues no deja de ser un acercamiento matizado y comprensivo, a la vez que claro y sin ambigüedades, a estos jóvenes heridos en su corazón.

Calificación:


Imágenes de "This is England" - Copyright © 2006 FilmFour, UK Film Council, EM media, Screen Yorkshire, Warp Films y Big Arty Productions. Distribuida en España por Festival Films. Todos los derechos reservados.

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