CRÍTICA
por
Javier Quevedo
Puchal
Bajo su sugerente título,
"This is England" esconde esa ironía tan profundamente inglesa
de la que, a día de hoy, tan poco hemos aprendido los españoles
(sin duda, más dados al esperpento, que no es sino una forma de
ironía llevada quizás al extremo y, por consiguiente, un tanto
más desvinculante, menos comprometida). Y es que ésa es una de
las mejores características del espíritu inglés, que más que
burlarse de sus cosas, prefieren reírse de ellas para, de paso,
reflexionar al respecto. Esa es la sensación que nos da el
último film de Shane Meadows
ya desde sus títulos de crédito, no en vano construidos sobre un
montaje de imágenes de archivo que parecen recoger algunos de
los momentos más representativos de la Inglaterra de los 80 en
que se ambienta el film (la del gobierno de Margaret Thatcher,
la de la crisis de las Malvinas y los disturbios raciales), todo
ello punteado por un relajado tema de raíces reggae, que
por supuesto contrasta casi violentamente con las imágenes
presentadas.
Así,
la primera media hora de metraje tiene una carga a caballo
entre la ironía y la nostalgia (no resulta difícil ver los
paralelismos entre el nombre del director y el de Shaun
Fields, su pequeño protagonista, que parece tener no poco que
ver con su creador). El mundo de los skins ingleses,
pues, se nos presenta a priori bajo ese contraste entre las
sugerencias de la banda sonora y las de las imágenes,
intermitentemente susceptibles de ser interpretadas ora como
irónicas, ora como nostálgicas. Meadows no disculpa la
filosofía de esta tribu urbana, desde luego, pero observamos
que sí se esmera por marcar distancias (o, cuanto menos, por
trazar matices) con las facciones más trágicamente conocidas
de la misma, que no son sino las protagonistas y catalizadoras
del resto de metraje.
Las
vicisitudes de Shaun Fields (Thomas Turgoose),
huérfano tanto real como metafóricamente (circunstancia que lo
vincula a muchos otros niños ingleses de su generación), y su
incursión en un determinado submundo al margen del orden
imperante —cuando no fuera de la ley— puede recordarnos a otros
relatos de características similares, como "Los 400 golpes" de
François Truffaut, sin ir más lejos, de no ser porque la
vigencia de los temas en ella tratados, pese a circunscribirse
en un momento muy específico de la Historia, siguen teniendo una
relevancia de sangrante actualidad. La tensión latente desde las
primeras escenas no es lo único que va in crescendo,
hasta ese desenlace no por esperado menos contundente, sino
también la gravedad de la posición adoptada por el propio
Meadows, que evoluciona de la ironía/nostalgia inicial a una
elocuente reflexión, inequívocamente triste y casi dolida,
aunque al mismo tiempo esperanzada, que la aleja del cine social
en el que podía haber caído, para reubicarla en un terreno un
tanto más complejo.
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Quizás lo que más se pueda
reprochar a la cinta sea su tendencia a dispersar personajes,
hasta llegar en algunos casos directamente a prescindir de ellos
(el ejemplo más gráfico sería el de Woody, el “buen” skin,
cuyo contrapunto se echa de menos llegados al último tercio de
la historia), así como su preferencia por no ahondar en el
calado emocional de algunas ramificaciones (en particular, la
relación entre Combo y Lol). Aun con todo, "This is England" se
revela como una grata sorpresa en la cartelera, tan entretenida
como reflexiva, y que se beneficia sobre todo del buen trabajo
de sus intérpretes, con especial mención a Thomas Turgoose y
Stephen Graham, cuya
indudable (si bien extraña) química nos proporciona algunas de
las mejores escenas del film.
Calificación:
    
Imágenes de "This is England" - Copyright © 2006
FilmFour, UK Film Council, EM media, Screen Yorkshire, Warp
Films y Big Arty Productions. Distribuida en España por Festival
Films. Todos los derechos
reservados.
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