CRÍTICA
por
Almudena Muñoz Pérez
Wes Anderson
es uno de esos tipos raros a los que se ve venir. Uno más de la
quinta de realizadores acomodados que pretenden romper esquemas,
más cercano a Sofia Coppola que a Spike Jonze, al indie
de elevadas alturas que al producto desapercibido, al silencio
que al guión denso de premisa fantástico-intelectual. A pesar de
ello, quien suscribe siente cierta simpatía por él, en ningún
caso provocada por el esnobismo que olfatea las corrientes de
moda. Aunque su cine peca de la pretenciosidad propia del niño
bien que dispone de los recursos y actores fetiche a su alcance,
la mezcla grumosa de comedia absurda y drama emocional suele
salirle bien. Suele, porque en “Viaje a Darjeeling” le ha salido
a medias.
Tres
hermanos que no se han hablado en un año —tampoco es para
tanto, vistas las crecientes familias disfuncionales—, se
reúnen en la India para reconectarse en la región de
Darjeeling (aunque ése es más bien el nombre del tren en el
que viajan; los doblajes españoles demuestran una vez más su
escasa certeza). Previo a este periplo existencial, Anderson
rodó un cortometraje que sólo en algunos países —al fin
recibimos un privilegio— tenemos el gusto de contemplar tal
como fue pensado. “Hotel Chevalier”, título y escenario,
pondrá de los nervios al público enemigo de las piezas
calmosas, en las que no se dice gran cosa ni sucede nada
espectacular. Tampoco termina resultando clave para la
película posterior, pues únicamente aclara determinados
aspectos acerca de la vida amorosa de Jack (Jason
Schwartzman) —y un
chiste musical—, mientras los pasados recientes de sus
hermanos Peter (Adrien Brody)
y Francis (Owen Wilson)
permanecen en el anonimato. Lo más probable es que, de pasar a
la Historia, lo haga por el primer desnudo —consentido tras la
posproducción, lo cual elimina a "Closer"
(2004)— de Natalie Portman,
muy a lo Jean Seberg. Triste, rodado con una cámara lánguida
que perpetúa su mirada en el resto del viaje.
Disponen
de dinero y sus semblantes sólo reflejan la apatía de una vida
sin mimos, lazos estrechos o dificultades laborales.
Interpretados con la suficiente gelidez, que parece próxima a
quebrarse al más mínimo estímulo real, los tres hermanos son
criaturas típicamente Anderson, primos lejanos de "Los Tenenbaums. Una familia de
genios"
(2001) o adultos de éxito tras la academia “Academia Rushmore”
(1998). Esos ricos con derecho a quejarse que han ocupado una
nueva parcela de cine cool y que causan las iras de no
menos espectadores con el mismo derecho a expresar sus
discrepancias. Sin embargo, bajo la cubierta de cineasta esteta
que colecciona colores, olores y sabores exóticos, late una
historia universal acerca de la fraternidad sin costes y las
intenciones honestas sin diferenciación de raza o credo. Al
final, Anderson destapa esos botes de cristal en los que ha ido
coleccionando mariposas para permitirles el vuelo, el trayecto
siempre imprevisto de un tren que puede perderse y encontrarse
en el desierto. El travelling horizontal que revela todo
esto resulta un tanto maniqueo al querer unir personajes
esporádicos —tanto como la propia Portman o un fugaz
Bill Murray—,
pero el propósito está ahí, impresionista y sincero.
La suma
de lo superfluo —siempre contrapuesto a una tragedia que escapa
al control de los protagonistas— significa en Anderson la
reivindicación de la casualidad como tejedora de un destino
insorteable. Tremenda paradoja cuya sutileza se pierde
subrayando las coincidencias de los tres hermanos, haciéndoles
compartir futuro y dibujando uniones redundantes entre el
presente y el pasado mediante un calculado flashback.
Además, aunque el efecto ponga un poco de los nervios, el
ralentí empleado en momentos clave, generalmente carreras,
señala la importancia de las decisiones espontáneas y los actos
impremeditados, como si en ese lento discurrir del tiempo —el
odioso "no pasa nada"— pudiésemos leer algo que los
personajes nunca notarán al repasar sus vidas. Dicho recurso
construye la estructura del sencillo guión de Anderson,
Roman Coppola
y Schwartzman —hermano y primo de Sofia, respectivamente,
percibiéndose el colegueo o el enchufismo, según se quiera
llamar—. Quizá una narración demasiado pendiente de sí misma
—como los relatos que escribe Jack— y que desprecia los añadidos
imprudentes e insospechados que hicieron más fresca a
"Life aquatic"
(2004).
|
 |
La modernidad de la película
la imprime una banda sonora ecléctica, pero armónica, que con
independencia de la canción escoge el espacio y el tiempo
precisos para colocarla, si bien otro punto de ataque habitual
en los detractores de este tipo de cine es que alguien alabe
gratuitamente la música. Menos evidente en este apartado que
algunos de sus coetáneos, Anderson sabe que una buena banda
sonora cuenta la acción y no vende discos, al menos como
objetivo primordial. De ahí la contraposición de un cierre de
movimiento optimista —el tren avanza hacia el horizonte— y actos
ambiguos, los hermanos a punto de equivocarse entre los dulces
hábitos o el aburrimiento repetitivo. Un díptico opuesto a la
letra de “Les Champs-Elysées”, el perfecto paraíso que Jack no
encontró en París con su ex novia y que difícilmente sobrevivirá
a las desavenencias de tres hombres unidos por la sangre y las
manías familiares. La ingenuidad podría ser la de un cuento de
hadas moderno que debe escapar de la urbe para hallar la
espiritualidad y el sentido vital perdidos —filón que se acabará
cuando las mismas zonas exóticas dilapiden su inocencia y no
sirvan de escape, algo que no está muy lejos de ocurrir
definitivamente—. Pero los héroes modernos no se tragan su
propia historia y son conscientes del esfuerzo que deben
realizar, sin narrador ni destino omniscientes, aprisionando los
sentimientos en cuanto aparecen, forzando el roce entre hermanos
para que nazca el cariño. Y así, de una pluma de pavo real
enterrada bajo una torreta de piedras para que no se escapase, a
Anderson le salió la fábula más tierna de su repertorio, en la
que sujetó la humanidad mientras huía el marcianismo.
Calificación:
    
Imágenes
de "Viaje a Darjeeling" - Copyright © 2007
Fox Searchlight Pictures, Collage y American Empirical.
Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Viaje a Darjeeling"
Añade "Viaje a Darjeeling" a tus películas favoritas
Opina
sobre "Viaje a Darjeeling" en nuestro blog

Recomienda
"Viaje a Darjeeling" a un amigo
|