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10.000
(10,000 B.C.)


cartel
Dirección: Roland Emmerich.
País:
USA.
Año: 2008.
Duración: 109 min.
Género: Aventuras, drama, acción.
Interpretación: Steven Strait (D'Leh), Camilla Belle (Evolet), Cliff Curtis (Tic'Tic), Joel Virgel (Nakudu), Ben Badra (Warlord), Mo Zainal (Ka'ren), Nathanael Baring (Baku), Marco Khan (Un-Ojo), Reece Ritchie (Moha), Kristian Beazkey (padre de D'Leh), Mona Hammond (Vieja Madre).
Guión: Roland Emmerich y Harald Kloser.
Producción: Michael Wimer, Roland Emmerich y Mark Gordon.
Música: Harald Kloser y Thomas Wander.
Fotografía:
Ueli Steiger.
Montaje: Alexander Berner.
Diseño de producción: Jean-Vincent Puzos.
Vestuario: Odile Dicks-Mireaux y Renée April.
Estreno en USA: 7 Marzo 2008.
Estreno en España: 7 Marzo 2008.

CÓMO SE HIZO "10.000"
Notas de producción © 2008 Warner Bros. Pictures

2. La producción

  Emmerich colaboró con sus equipos creativos tras el escenario para construir el duro mundo primitivo para la película, que transportaría al público a un tiempo y a un lugar que aún no habían visitado. Aunque la película no especifica un lugar concreto, para Emmerich estamos en África. “Es la cuna de la humanidad”, afirma. “Pero para la historia que queríamos contar, hicimos nuestro propio África”. La película se filmó principalmente en lugares prácticos que abarcan Nueva Zelanda y varios lugares del continente africano, incluyendo Ciudad del Cabo, Sudáfrica y el paisaje a la luz de la luna de Namibia. Originalmente la producción estaba programada para rodar unos días en Nueva Zelanda, pero durante una exploración en helicóptero del terreno, el singular “Edén” cautivó a Emmerich a sólo seis semanas de que comenzase la producción. “Pasamos la mañana trabajando en el helicóptero y cuando estaba volviendo al hotel, recibí un mensaje urgente que decía ‘Volved a los helicópteros. Roland quiere que veáis algo’”, recuerda el productor Wimer. “Ya tenía el discurso preparado: ‘No podemos cambiar la localización estando tan cerca la fecha de comienzo de la película’, subí al helicóptero, y cuando nos elevamos hasta cierta altura, frente a mí estaba la localización perfectamente descrita en el guión, tal y como se había visualizado en todos los guiones gráficos. Y era tan sumamente perfecta que tuvimos que filmar allí”. Los paisajes blancos y nevados frente a las formaciones negras y rocosas del terreno agreste proporcionaban un contraste sorprendente con el verdor profundo de la jungla tropical sudafricana, que ofrecía el telón de fondo del tramo central de la película, y los naranjas y rojos ardientes de los paisajes de Namibia, donde iba a rodarse la tercera parte. Estas vistas hicieron que fuera imposible resistirse a Nueva Zelanda, a pesar de que los caprichos del clima local, que obligó al personal a lidiar con niebla, tormentas de nieve y ventiscas además de días con preciosos cielos azules. Wimer apunta: “Una de las cosas que queríamos comunicar con el terreno es lo difíciles que habrían sido nuestras vidas en aquella época... pero también lo magnífico, espiritual y hermoso que es”. Ésa es una de las razones por las que teníamos que filmar allí: era irreal y extraordinariamente grandioso”.

 

  El prístino paisaje también estaba protegido, y por ello la empresa tenía grandes temores a dejar la más mínima huella. “Utilizamos equipos 4x4, cochecitos con neumáticos ligeros con los que podíamos conducir a través de la hierba sin dejar huellas”, comenta el manager de localización de Nueva Zelanda Jared Connon. “Y empleamos frecuentemente el helicóptero para llevar primero los accesorios y escenarios para el poblado de los cazadores de mamuts y después los devolvimos a todos juntos”.

  Waiorau Snow Farm, situada a unos 1.500 metros sobre el nivel del mar en la Isla Sur cerca de la ciudad de Wanaka (lugar empleado para probar coches de todo el mundo), ofreció cinco localizaciones importantes para la película, incluyendo el poblado de los cazadores de mamuts, la Roca de Baku y el lugar de la matanza y las praderas. Aproximadamente un tercio de la obra se filmó allí. Otras localizaciones en Nueva Zelanda incluyen el Parque Nacional de Mount Aspring y la presa Poolburn.

  Para Emmerich, Snow Farm ofrecía el telón de fondo perfecto para la película tal y como la veía en su cabeza. “Este es un paisaje en el que puedes ascender y girar la cámara, y sería como si estuvieras filmando la superficie de la luna”, afirma entusiasmado. “Hay una sensación antigua y prehistórica en él. Nuestros personajes viajan durante la película y necesitábamos grandes panorámicas para transportarlos a los mundos nuevos que visitaban. Tenía que haber tanta variedad como fuera posible”.

  Antes de comenzar la fotografía principal, producción solicitó a los Ngāi Tahu (la tribu maorí más importante de la región sur) visitar el lugar para celebrar una ceremonia de bendición tradicional maorí. “En aquel lugar hay gente indígena anterior a la población actual”, explica el actor Cliff Curtis, de origen maorí. “Así que es importante recordar la noción de la relación espiritual con la tierra. Y como producción, reconocer esa relación nos parecía bien a todos nosotros, especialmente teniendo en cuenta la película que estábamos realizando”.

  Para crear el poblado yagahl, los realizadores y productores analizaron su estilo de vida y la tierra que los mantiene. “Los cazadores de mamuts tenían materiales limitados”, señala Emmerich. “Contaban con los huesos de los mamuts, los colmillos y las pieles, y los utilizaban para construir sus cabañas. Como los visualizábamos como gente espiritual, quería que sus viviendas fueran únicas y que reflejaran su intensa creatividad”.

  Para las chozas de los cazadores de mamuts, el diseñador de producción Jean-Vincent Puzos diseñó cabañas con huesos y pieles de forma visualmente llamativa y completamente creíble. “El interior de la cabaña de la Anciana Madre está hecho con 10.000 huesos de mamuts que cuelgan del esqueleto de uno de ellos”, describe. “Es el escenario en el que la película, cuando la Anciana Madre está celebrando una ceremonia, y queríamos que produjera una sensación muy cósmica”.

  Tras una búsqueda exhaustiva, principalmente en libros de arqueología, Puzos esbozó 20 esqueletos de mamuts diferentes. “Los huesos están hechos a una escala un poco mayor para que produzcan un impacto visual mayor en la gran pantalla”, indica. “Decidimos decorar la cabaña de la Anciana Madre con huesos tallados con símbolos tribales y calaveras para aportar una atmósfera espiritual adecuada para la ceremonia del comienzo.

  Utilizando madera como sustituto de los huesos reales, el equipo de escultores de Puzo tardó un mes en realizar los esqueletos en la central de producción en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, mientras otro equipo recreaba las pieles de los mamuts y de los animales autóctonos. Los huesos y pieles finalizados se enviaban en un avión de carga a Wanaka, el lugar de rodaje de Nueva Zelanda, donde se tardó cinco semanas en montar el decorado.

  Wimer recuerda: “Teníamos habitaciones llenas de gente lijando huesos de mamuts hechos de madera. Se fabricaron en Ciudad del Cabo, y luego se desmontaron y se enviaron al lugar de rodaje. Tuvimos que convencer a las autoridades de que no eran huesos de mamuts auténticos”, comenta entre risas. “Suponía un reto logístico extraordinario, pero al final quedó fantástico”.

  En lo relativo a la decoración del resto del poblado, el equipo improvisó con varios materiales naturales diferentes que encontraron en Nueva Zelanda. “Los granjeros reunían huesos para nosotros”, dice la decoradora Emelia Weavind, “y encontramos numerosas algas maravillosas que empleamos para el interior de la cabaña de Tic’Tic”.

  Uno de los atrezzos clave que diseñó Puzos fue la Lanza Blanca que Tic’Tic, el jefe de los cazadores, debe pasar a su sucesor. La lanza debía ser práctica a la vez que llamativa. El resultado final fue una lanza de casi 2 metros con una punta de marfil desmontable y complicadamente tallada.

  Al igual que el diseño de producción, las diseñadoras de vestuario Odile Dicks-Mireaux y Renee April quisieron mantener un vestuario sencillo y adecuado para la gente que lo llevase. Dicks-Mireaux empezó su investigación en el Museo Británico, así como en las colecciones de archivo de Ciudad del Cabo. Sin embargo, reconoce que “no hay mucho sobre vestuario en el Museo Británico. Los únicos registros visuales alrededor de esa área eran algunas pinturas rupestres en las rocas en Sudáfrica, así que nos inspiramos en el guión. Decidimos clasificar por colores a las diferentes tribus. Los cazadores de mamuts tenían pocos colores y estaban más integrados en el paisaje. Se nos ocurrió la idea de afeitar la piel de un antílope, que da la sensación de mucha textura.

  Las diseñadoras de vestuario adaptaron las ropas de los yagahl a las condiciones climáticas frías y duras en las que vivían. “No había sandalias”, apunta April. “Usaban pieles en las capas para mantenerse calientes, así que creamos ropas confeccionadas con pieles de antílope que emulaban a la piel de mamut”. Teniendo en cuenta el clima, los avíos actuales complementaron a las ropas auténticas. “También procuramos prendas térmicas a los actores, porque hacía mucho frío en el lugar del rodaje”, añade April.

  La combinación de vestuario, pelo, maquillaje y los lugares de rodaje hicieron que Strait se metiera más fácilmente en el personaje. “Estar en lo alto de una montaña en Nueva Zelanda con rastas cayendo por tu pecho hace mucho más fácil fingir que eres un cazador de mamuts”, comenta. “El vello facial era mío, pero llevé una peluca y oscurecieron mi tono de piel para dar la sensación de que hubiera vivido al aire libre toda mi vida. Por las mañanas era todo un proceso, pero los resultados merecieron la pena”.

  Para los tratantes de esclavos, Dicks-Mireaux diseñó ropas de apariencia estrafalaria y de otro mundo para los cazadores de mamuts más primitivos. “Empleamos colores completamente diferentes de los tonos marrones y pardos de las ropas de los cazadores de mamuts”, explica. “Tenemos muchos azules y rojos en linos, yutes y lanas. Para hacer hincapié en el hecho de que era una tribu de jinetes, utilizamos colas de caballo para decorar sus ropas. También diseñamos mascaras para ellos y cierto tipo de armaduras a partir de cuero de gamuza, basados en referencias tribales africanas”.

  Dicks-Mireaux también se inspiró en las culturas tribales contemporáneas de África para las tribus Naku, Hoda y River con las que los cazadores de mamuts se encuentran a lo largo de su viaje. “La tribu Naku es más colorista, y también les dimos collares de cuentas de arcilla para dar la sensación de que son más sofisticados que los cazadores de mamuts”, señala.

  Para las escenas finales en las que D’Leh se enfrenta cara a cara con el dios y sus sacerdotes, April diseñó ropas con tonalidades granates, inspiradas en varias culturas diferentes, entre ellas la egipcia y la tibetana. Su complicada bisutería y tatuajes faciales, diseñados por el profesional del maquillaje Thomas Nellen, completaron su aspecto.

  El hecho de llevar la indumentaria enriquece la relación de los actores con sus personajes. “Sólo con ponerte la ropa te sientes parte de ese mundo”, afirma Camilla Belle. “Ayuda a meterse en el personaje, incluso te mueves de otra forma cuando la llevas”.

  Además del elenco principal, las diseñadoras de vestuario y sus equipos tenían la tarea de vestir a casi 800 extras como esclavos para las secuencias finales. A pesar de la cifra, “no podíamos encargar las ropas”, comenta April. “Y no podíamos manufacturarlas, tenían que hacerse a mano, o se notaría. Teníamos un ejército en los talleres haciendo abalorios de arcilla y vidrio y cosiéndolos a las ropas, elaborando tejidos y peinados”.

  Había seis tribus diferentes, todas con su estilo de vida propio, desde la cabeza hasta los pies. El equipo fabricó más de 1.000 sandalias que tenían que ser a medida según las tallas de los extras.

  “También debíamos asegurarnos de que estas prendas, al igual que el resto, no parecieran nuevas, así que tuvimos que envejecer el cuero y las telas para que pareciera que estaban usados”, recuerda April. “Se trataba de una película muy ambiciosa, y trabajar en el lugar de rodaje la hace incluso más dura. Pero di con un personal maravilloso, tanto en Sudáfrica como en Namibia. Además, trabajamos con numerosos artesanos muy hábiles, como zapateros y sombrereros, que nos dieron lo que necesitábamos”.

  Desde Nueva Zelanda, el elenco y el personal se trasladó a Ciudad del Cabo, Sudáfrica, un país con una sofisticada infraestructura cinematográfica, capaz de alojar casi tantos rodajes al año como Los Ángeles. Allí, una granja de trigo y los Estudios Table Mountain sirvieron como el interior de Valle Perdido, donde D’Leh y el resto de cazadores se enfrentan a las feroces aves del terror.

  Los Estudios Table Mountain y una granja de trigo a las afueras de Ciudad del Cabo sirvieron como escenario exuberante y esencial de la jungla de “Valle Perdido”. Katy Fife, coordinadora de localización en Ciudad del Cabo, y su equipo, pasó tres meses erigiendo y plantando hierbas, árboles y arbustos en la granja de trigo para el laberinto de hierbas altas que las criaturas gigantes utilizan para camuflarse cuando cazan. También en Ciudad del Cabo la empresa rodó en Thunder City, donde se construyó el foso para la trampa del tigre dientes de sable en un hangar para aviones.

  La parte final de la película se rodó en los vastos desiertos al suroeste de Namibia, incluyendo las Spitzkoppe, y Emmerich destaca: “era perfecto, con las dunas de arena y esos lugares tan fascinantes que sólo pueden encontrarse en Namibia”. El cineasta montó las tomas para formar el puente desde las montañas al desierto, pero en ambos casos, se vio abrumado por la belleza natural e impresionante de las localizaciones.

  El lugar tenía una importancia especial para Emmerich por otro motivo. “Spitzkoppe está muy cerca de mi corazón porque es el lugar en el que Stanley Kubrick filmó los fondos para la secuencia de los simios en 2001: Una odisea del espacio”, comenta. “Es un lugar mágico”.

  El productor Wimer afirma: “Una de las cosas extraordinarias de Spitzkoppe es que tiene esa importancia auténtica, esa energía inusual que sólo se encuentra en ciertos lugares del mundo. Es difícil de cuantificar, pero parece como si hubiera cierta presencia en las rocas”.

  Los cineastas obtuvieron el permiso para utilizar Spitzkoppe, con sus originales formaciones rocosas, para las escenas en las que los cazadores yagahl se encuentran con la tribu de los naku, y D’Leh comienza a comprender lo que implica su destino. La tribu de los naku es una tribu desarrollada de la sabana con hábitos pastoriles y ganaderos, y el director artístico Robin Auld apunta: “Su poblado tiene casas construidas sobre una superficie de piedra. Las casas estaban edificadas alrededor de una estructura cuadrangular o circular y los tejados estaban cubiertos de adobe. Era un proceso de construcción bastante complejo”.

  Spitzkoppe es un monumento nacional en tierra comunal, y todos los gastos de localización se destinaron a la comunidad local. Durante la pre-producción se emplearon ciento treinta lugareños para construir vías de acceso y vallas para los antílopes y las cebras que se habían traído para la película. Después del rodaje, se donaron los animales a la comunidad local para el parque natural previsto.

  Sin alojamiento hotelero con fácil acceso a la localización de Spitzkoppe, el personal y el reparto acampó en una ciudad de tiendas levantada para la ocasión, con agua caliente, televisión y acceso a Internet. Durante el rodaje se trajeron todos los días 60.000 litros de agua al campamento de un nacimiento a más de 70 km de distancia.

  Uno de los misterios de la película es la identidad de la civilización perdida que D’Leh encuentra en el desierto. Kloser comenta: “Cuando nuestros héroes llegan a la cima de una duna, descubren esta colosal civilización: esas “montañas de los dioses”, esas pirámides de tamaño mítico, inconcebibles para ellos. Y parte del viaje es entender cómo esta cultura ha conseguido esclavizar a tanta gente, y qué supondrá desafiar a un imperio como este”.

  Las pirámides se construyeron en la localización desértica de la Duna 7, cerca de Swakopmund. Aquí, el equipo de diseño de producción construyó una cantera, una rampa gigantesca y la fachada del palacio de Dios. Después de rodar desde el helicóptero para mostrar la magnitud del viaje de los personajes, Emmerich quiso causar el mismo efecto en algunas de las tomas de las pirámides, y pidió a su equipo de efectos que fabricara modelos gigantes de las pirámides que podría filmar utilizando Spydercam, una cámara por control remoto sujeta por cables.

  El equipo construyó réplicas en miniatura de las pirámides, el palacio, los barrios de los esclavos y el río Nilo cerca de las pirámides. Fabricado a escala 1:24 en Múnich, y posteriormente transportado por mar a Namibia en quince contenedores, el escenario abarcaba prácticamente los 100 metros cuadrados. La Spidercam permitió al director moverse libremente por el escenario en miniatura, proporcionando espectaculares tomas aéreas de 360 grados que armonizaban con las secuencias aéreas de la película.

  “La Spydercam se mueve de la misma forma que un helicóptero”, comenta Emmerich. “Es programable, y graba en tiempo real. El estado de la iluminación concuerda con los decorados, y hay dunas de arena real al fondo. Estoy muy orgulloso de esta secuencia porque combina de forma acertada modelos tradicionales con tecnología punta”.

  Después de colaborar por quinta vez con Emmerich, el cineasta Ueli Steiger saboreó la oportunidad de volver a trabajar con el director en una idea tan provocativa. “Es un excelente colaborador y tiene una visión extraordinaria”, apunta Steiger. “Decide la mayoría de lo que quiere antes de que te unas al proyecto, pero siempre está dispuesto a hacer adaptaciones. Además, siempre está abierto a las sugerencias del resto”.

  Para mantener el estilo naturalista de la película, Steiger minimiza los trucos de iluminación y cámara, y opta por un estilo clásico que resalta las cualidades épicas de la historia y aprovecha la iluminación natural. “A menudo utilizamos varias cámaras para sacar el máximo partido a la luz solar”, indica. “Teníamos que trabajar muy rápido. Con frecuencia ensayábamos durante horas y luego grabábamos con tres o cuatro cámaras, esperando conseguir todos los ángulos en una toma”.

  El elemento creativo final de 10.000 fue la música. En este tercer aspecto de la película, Harald Kloser trabajó con el compositor Thomas Wander para crear la banda sonora de la película. Los compositores trabajaron estrechamente con Emmerich para captar la acción y las emociones musicalmente en el contexto del singular escenario de la película.

  El director afirma: “La historia es un mito clásico de un héroe, y la música le dio vida. Pero también tiene muchos elementos étnicos, muchos cuernos, cánticos y tambores. Una de las cosas que más me gusta de las películas es ver cómo la música cuadra con las imágenes. El momento en que grabas una pista con la orquesta y queda bien, es algo mágico.

  Para Emmerich, la mezcla final de los componentes creativos es la última recompensa para el largo y a menudo arduo proceso que lleva hasta ella. "Me he divertido mucho haciendo películas por lo complicadas que son. Hay muchos aspectos en ellas, y me encanta mantener la cabeza ocupada con todas estas cuestiones, intentando inventar nuevas maneras de observar algo. Pero incluso con todos los aspectos técnicos, al final la cuestión se reduce al personaje, porque la secuencia más elaborada no funciona a menos que te preocupes de a quién le está ocurriendo.

  A través del extraordinario viaje de un joven, la aventura de 10.000 ahonda en muchos temas, entre otros la naturaleza de heroicidad y liderazgo y el poder de la conexión humana. "Todos tenemos que decidir lo grande que es el círculo al que pertenecemos", dice Emmerich. "¿Se trata sólo de las personas que queremos, de nuestras familias, o mucha más gente? Nuestro héroe tiene que realizar un viaje de descubrimientos. Tiene que madurar y pasar de ser un joven egoísta a un líder de hombres. Y la clave es cómo de grande es el círculo... cuánta gente abarca el círculo”.


Imágenes y notas de cómo se hizo "10.000" - Copyright © 2008 Warner Bros. Pictures, Legendary Pictures y Centropolis Entertainment. Fotos por Ollie Upton. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

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