CÓMO SE HIZO "AHORA O
NUNCA"
Notas de producción ©
2008
Warner
Bros. Pictures
El director y productor Rob Reiner sólo llevaba leídas 10
páginas del guión de “The Bucket List” cuando le dijo a su socio
en la producción Alan Greisman que había encontrado su siguiente
proyecto. Como Greisman recuerda, “Le dije que leyera el resto,
sólo para estar seguro, pero no había ninguna duda al respecto.
Se trataba de un tema que le llegaba al corazón y, sin tener que
leer más, lo tenía claro. ‘Me encanta esta historia; conozco a
estos personajes’, dijo. ‘Eso es todo”‘. A continuación, ambos
se pusieron en contacto con los productores Craig Zadan y Neil
Meron de Storyline Entertainment, que les habían enviado el
guión, y comenzaron a hacer planes que harían que la producción
de “The Bucket List” se iniciase ese mismo año. Reiner reaccionó
ante la historia de un modo inmediato y profundamente personal,
y creía que trataba temas con los que mucha gente se podía
identificar. “La generación del baby boom, en concreto, está
empezando a examinar y evaluar sus vidas de un modo más
profundo, y los temas que trata ‘The Bucket List’ le resultan
familiares. Los que tenemos padres o abuelos entrados en años
podemos apreciar lo que significa recordar el tiempo perdido y
también mirar hacia adelante y pensar en lo que estamos haciendo
con el tiempo que se nos ha concedido. Sabía que éste era un
tema que, sin ninguna duda, quería tratar ahora. “Había algo en
ella”, añade, mencionando las posibilidades de la historia para
el humor natural y para las situaciones humanas íntimamente
personales, por no mencionar “la gran aventura que lleva a estos
dos hombres por el mundo para averiguar lo que ha estado
ardiendo dentro de ellos toda su vida”. A Zadan y Meron no les
sorprendió, porque ellos mismos se habían enamorado de la
historia después de que “The Bucket List” hubiese despertado el
interés de su jefe de desarrollo de películas, Travis Knox, uno
de los productores ejecutivos de la película. “Fue como
cualquier otra noche cuando llevé a casa un montón de guiones
para leer, pero éste fue el primero en mucho tiempo que no pude
dejar de leer. Era especial, una combinación única de humor y
sentimiento. Tenía que participar en la película”, dice Knox,
recordando cómo a continuación llevó el guión a Zadan y Meron y
sugirió a Reiner, con el que los productores habían hablado
recientemente sobre un tema totalmente distinto y habían
establecido una innegable relación creativa.
Reconociendo la impresionante
obra de Reiner, Zadan recuerda, “Lo que nos gustó de Rob fue su
capacidad para encontrar el humor en temas emocionales. Es esa
profundidad lo que hace que tenga tanto impacto como director y
exactamente lo que todos queríamos para ‘The Bucket List”.
Greisman comenta, “Se trata
de una historia sobre la amistad y el amor y sobre descubrir lo
que es realmente importante en la vida. Despierta muchas
emociones, pero al mismo tiempo te hace reír, y al final creo
que dice algo importante sobre la condición humana”. Además, nos
recuerda, como afirma Jack Nicholson, “Son las cosas que no
haces en la vida, las que más lamentas, no las que haces”.
La creciente—y a menudo
intensa—compenetración que se establece entre estos dos
improbables compañeros de viaje es lo que da impulso a la
historia. Aunque son polos opuestos en lo que se refiere a
procedencia, temperamento, experiencia y en otros muchos
aspectos, lo que comparten compensa con creces estas diferencias
superficiales.
Morgan Freeman, que
interpreta a Carter, comenta, “Te atrae la gente con la que
tienes algo en común, y estos dos tienen algo muy importante en
común. Tienen el resto de su vida en sus manos y ambos lo saben.
Cuando Carter conoce a Edward, se le ofrece la oportunidad de
hacer las cosas de manera diferente por primera vez, de vivir a
su modo. Para un hombre que tiene la sensación de que ha pasado
su vida haciendo lo que es mejor para todos los demás, eso es
muy fuerte”.
La propia lista, de una de
las clases de la facultad a las que Carter asistió antes de
abandonar sus estudios para mantener a su familia, “fue un
ejercicio premonitorio. Su finalidad era que los jóvenes se
centraran, haciéndoles pensar en lo que era realmente importante
para ellos y en lo que querían conseguir en la vida”, explica
Reiner. Es una idea a la que Carter, introspectivo por
naturaleza, ha vuelto a menudo y ha ido puliendo,
despreocupadamente, y vuelve a jugar con ella mientras yace en
el hospital contemplando sus opciones. Incluso si Carter hubiera
contemplado alguna vez la posibilidad de alcanzar las cosas de
su lista de deseos, sin duda no espera hacerlo ahora, y así lo
dice cuando Edward ve la lista por casualidad y le pregunta
sobre ella.
Pero Edward, que no está
familiarizado con los conceptos de “no” y “demasiado tarde”, le
propone que hagan exactamente eso. De inmediato. Incluso añade
sus propios puntos, con su peculiar estilo.
Freeman comenta lo mucho que
difieren los dos, incluso en esto. “Edward lo plantea como una
lista de cosas prácticas por hacer. Mientras que los deseos de
Carter tienen una vertiente más espiritual, como ‘contemplar
algo majestuoso’ y ‘ayudar a un extraño porque sí”, Edward busca
la adrenalina, como saltar de un avión y besar a la chica más
guapa del mundo”.
Al final, en contra del
consejo del médico de Edward y en contra de las categóricas y
sinceras protestas de la cariñosa esposa de Carter, Virginia,
estos dos tozudos sesentones se lanzan juntos a compartir la
aventura de dos vidas, en un viaje sin límites y sin
parangón—para hacer todo lo que siempre quisieron hacer y, en el
proceso, comprender mejor quiénes son y lo que significan sus
vidas.
“Pensé que era algo muy
audaz, y a mí me gusta ser audaz”, dice Nicholson, añadiendo
que, “Tiene muchas cosas en las que la gente piensa pero que no
las expresa”.
“En el camino, la amistad
entre ellos cambia profundamente”, dice Meron. “Puede que, para
Edward, todo haya comenzado como una diversión, pero el modo de
pensar de Carter comienza a influir en él. Poco a poco, Edward
empieza a examinar su vida de un modo que nunca lo había hecho
antes y pasa a convertirse en un individuo más centrado
emocionalmente. Aunque, sin duda, todavía tiene un largo camino
que recorrer.
“La cuestión es que nunca es
demasiado tarde”, añade. “Decidir qué es lo que importa y luego
tratar de conseguirlo lo mejor que puedes es algo que se puede
aplicar a todo el mundo, no importa la edad ni las
circunstancias”.
El guionista Justin Zackham,
también productor ejecutivo de la película, fue en todo momento
flexible sobre la edad ideal que imaginaba para sus aventureros
protagonistas, pero dice, “Mi opinión era que se necesitaban
personajes que ya hubieran vivido bastante. Deberían tener cosas
que lamentar. Para alguien más joven, eso sería más bien una
conjetura”. Curiosamente, confiesa, incluso en el estadio
inicial, “Escribí el guión con la voz de Morgan Freeman en mi
cabeza”.
No pasó mucho tiempo antes de
que la voz de Jack Nicholson también se convirtiera en un factor
decisivo. En las semanas previas a la producción, el actor se
reunió regularmente con Rob Reiner para trabajar el diálogo,
escena a escena. Dice Reiner, “Permítame decirle algo sobre Jack
Nicholson que la mayoría de la gente no sabe. Sin duda es un
magnífico actor, todo el mundo sabe eso, pero también es un muy
buen escritor, un auténtico artesano de la palabra. Sabe cómo
hacer que las frases sean más interesantes, expresivas e
intencionadas. Su punto de vista, como el mío, era que no íbamos
a hacer muchas películas como ésta—de hecho, sólo vamos a hacer
ésta—así que queríamos explorar todos los matices y hacerlo
bien. Lo estudiamos todo a fondo antes de la producción y más
tarde incluso durante el rodaje intercambiábamos ideas en su
trailer”.
El reto, afirma Reiner, era
“equilibrar el humor y la emoción de la historia, para hacer que
resultase entretenida pero sin vulgarizarla. Se trata de un tema
serio y queríamos tratarlo con el respeto que se merece, pero,
al mismo tiempo, hay muchas posibilidades para la comedia, y ver
la energía de estos dos magníficos actores superándose
mutuamente es un placer”.
Como sucede muy a menudo, “No
son tanto las circunstancias sino el modo en que la gente las
afronta lo que constituye la diferencia. Eso es lo que le da a
‘The Bucket List’ su brillantez”, dice Zadan. “Es una historia
llena de emoción, calidez y optimismo. Está llena de vida”.
“Todo el mundo puede tener
una lista e deseos”, comenta Zackham. “Igual que no hay un ser
humano en la tierra que no quiera ser querido, no hay nadie que
no tenga en el fondo de su mente pensamientos sobre lo que
quiere conseguir. Pero a veces nos vemos atrapados en la rutina
diaria y a veces fluctuamos en direcciones a las que no
pretendíamos ir. ‘The Bucket List’ trata de dos personas que se
arman de valor, que tienen la fuerza de perseguir sus sueños, lo
cual es—triste y sorprendentemente—una rareza en la vida”.
Tras haber decidido hacer
esta película, la siguiente idea de Rob Reiner era que
necesitaba por encima de todo a Morgan Freeman para el papel de
Carter Chambers. “No podía imaginarme a nadie más que a Morgan
para este papel. Su participación era esencial”.
Afortunadamente, a Freeman le
atrajo realmente el guión… y propuso una sugerencia para el
reparto que Reiner ya tenía en mente: Jack Nicholson como Edward
Cole. Reiner y Nicholson habían trabajado anteriormente en la
popular película policíaca de 1992 “Algunos hombres buenos”, por
la que ambos fueron nominados a los Oscar.
“Si hablamos de listas de
deseos personales”, declara Freeman, “trabajar junto a Jack
Nicholson estaría sin duda en la mía”. La química entre Edward
Cole y Carter Chambers depende en gran medida de la interacción
de Jack Nicholson y Morgan Freeman como actores y amigos. Como
comenta Freeman, “El modo en que nos damos la réplica el uno al
otro es algo que no puedo describir. Simplemente lo hacemos. Lo
que Jack aporta al papel es su particular energía, experiencia y
carisma. Sea lo que sea, es lo que hace que todos vayamos a ver
cualquier película en la que él interviene. Llamémosle
atracción”.
“Jack puede ser muy explosivo
en pantalla, y Morgan es como el maestro zen que no deja que
nada le altere”, apostilla Reiner. “Se complementan de una
manera muy especial. Sabía que la química entre ellos sería
sorprendente y daría un impulso a los diálogos y a la acción de
una manera que no podíamos imaginar sólo leyéndolos”.
“Es un placer”, dice Zadan,
“ver a los dos desarrollar estos personajes. Había frases en el
guión que pensaba que estaban muy bien escritas, pero no sabía
lo divertidas que eran hasta que oí decirlas a Jack y todos nos
echamos a reír. Tiene una manera única de encontrar al personaje
en cada palabra y en cada frase. Y Morgan es simplemente incapaz
de dar una nota falsa. Nunca. Con él, nunca existe una mala
toma”.
Cada personaje soporta su
dosis de desencanto a su manera. “Edward es un multimillonario,
siempre consigue lo que quiere y no se priva de ningún lujo”,
explica Reiner. “Vive para hacer dinero y ha puesto toda su
energía en los negocios, sacrificando cualquier cosa que se
parezca a una vida personal. Se ha convertido en la
personificación del dicho de que todo el mundo lamenta, en su
lecho de muerte, haber pasado tanto tiempo en la oficina, sólo
que no se da cuenta”.
“Esa lucha le ha dejado
bastante solo, rodeado de dinero, por decirlo así”, reconoce
Nicholson. Aún así, es ese espíritu competitivo lo que le sirve
a Edward en esta situación, permitiéndole enfrentarse a
cualquier obstáculo que se interponga en el camino del viaje que
tiene intención de hacer con Carter. “Sea lo que sea, está
dispuesto a pelear por ello porque básicamente es un luchador”.
Aún así, comenta Greisman,
“Sin sacrificar un ápice el impulso que llevó a Edward a la cima
del mundo de los negocios, Jack también aporta a este personaje
una conmovedora vulnerabilidad”.
Entretanto, Carter alimenta
sus propios remordimientos. “Está decepcionado… bueno, al menos
él cree que está decepcionado”, dice Freeman. “Había cosas que
quería hacer en su vida, pero las circunstancias le superaron y
su sentido del deber le hizo cambiar de dirección. Trabajó, crió
una familia, dio educación a sus hijos y ahora, aunque su
familia signifique todo para él, no puede evitar la sensación de
que ha perdido su oportunidad.
“Mucha gente acaba en la
situación de Carter”, continúa diciendo Freeman. “Si tienen
suerte, puede que se den cuenta de que, después de todo, tienen
lo que querían. No creo que, si nos ofrecieran otra oportunidad
en la vida, hiciéramos necesariamente elecciones diferentes,
porque la mayoría de esas elecciones se hacen basadas en lo que
deseamos o necesitamos en ese momento, no en lo que podría
suceder en el futuro”.
Como ayudante y cómplice de
estos dos en su improvisada aventura está Thomas, el ayudante
personal de Edward Cole, experto en café y su hombre para todo,
interpretado por Sean Hayes, galardonado con el Emmy. No importa
cuál haya sido su trabajo original, Thomas obviamente lo ha
superado, no sólo sorteando todos los exigentes detalles de la
agenda personal y empresarial de Edward con inteligencia y
aplomo sino también sabiendo manejar los estados de ánimo y la
irritante personalidad de su jefe como un profesional.
“Es el ayudante que devuelve
tanta basura como recibe de Edward y es probablemente una de las
pocas personas que no le tiene miedo”, afirma Hayes. “Thomas
está siempre disponible y nunca va mal vestido, lo cual se
convirtió en una broma recurrente. No importa la hora del día o
de la noche o en qué remoto lugar perdido se encuentre, Thomas
siempre aparece con traje y corbata”.
Hayes, al que le encanta
hacer listas y establecerse metas, piensa, “Es una historia con
mucha motivación, un tributo al hecho de mirar hacia adelante.
Soy un gran fan de las películas que contienen sutiles lecciones
vitales o que te hacen pensar en las cosas de manera distinta
cuando sales del cine”.
Los productores Zadan y Meron
trabajaron con el actor en la película de televisión de 2002
elogiada por la crítica “Martin and Lewis”, en la que Hayes
interpretaba a Jerry Lewis. Según Meron, “Thomas está claramente
ahí para ejecutar las órdenes de Edward, pero, a su manera, sabe
perfectamente quién es Edward y lo que necesita incluso mejor
que el propio Edward. A veces gestiona situaciones que llevarán
a Edward a su propio camino de auto-descubrimiento, lo cual es
algo hermoso de ver”.
“Sean es también el perfecto
complemento para Jack, y los dos tienen algunas conversaciones
muy cáusticas que se basan en gran medida en la impecable y
sobria interpretación de Sean. Además, a menudo introducía sus
propios chistes gratuitamente”, añade Reiner.
Al igual que Thomas, el
médico de Edward, el Dr. Hollins, sabe con quién está tratando
pero, a diferencia de Thomas, carece de la más mínima habilidad
para predecirlo o controlarlo. Rob Morrow, nominado varias veces
a los Emmy y a los Globos de Oro, es Hollins.
Renunciar al tratamiento en
favor de esta aventura espontánea a no se sabe dónde no es
exactamente lo que el médico aconseja. De hecho, el médico le
dice directamente que no lo haga, pero, como alguien que haya
tratado alguna vez con Edward, desde sus accionistas y abogados
hasta sus dos ex esposas, Hollins sabe que no tiene ningún
sentido discutir con él.
Greisman dice, “Tuvimos la
suerte y estamos encantados de que Rob pudiese compaginar este
papel con su trabajo en la serie, y ha estado estupendo. Como
médico de Edward, su papel es representar la voz de la razón,
pero se puede ver en su rostro y en su actitud que es muy
consciente de que nada de lo que diga persuadirá a este hombre
de hacer exactamente lo que quiera”.
De parte del Dr. Hollins está
la esposa de Carter, Virginia, interpretada por Beverly Todd,
que trabaja aquí por tercera vez con Morgan Freeman. Actuaron
por primera vez juntos en un drama de dos personajes en el
Public Theater de Joe Papp en Nueva York a principios de los
años 70 y posteriormente en la película de 1989 “Lean On Me”.
Virginia no sólo quiere que
Carter se quede en el hospital por lo que ella cree que es su
propio bien, sino que también, sencillamente, quiere que se
quede por lo que a ella le concierne. Enfadada, herida y con
sensación de abandono, “No puede hacerse a la idea del hecho de
que este esposo al que conoce, quiere y ha cuidado durante todos
estos años, se embarque en una alocada aventura con un hombre al
que acaba de conocer, cuando ni tan siquiera sabe cuánto tiempo
les queda juntos”, explica Todd. Además, en este estadio crucial
de su vida, “Teme que él pueda culparla de su fracaso para
conseguir sus metas, porque eso es lo que a veces hace la gente,
y eso le parte el corazón”.
Freeman reconoce a Todd el
mérito de transmitir la profundidad de un matrimonio que ha
durado décadas y sus profundas y a menudo conflictivas
emociones, diciendo, “Lo que Beverly aporta al personaje es una
absoluta credibilidad y una gama de sentimientos que hace que
los espectadores comprendan por lo que está pasando. Me di
cuenta de eso la primera vez que estuvimos juntos en escena,
interpretando a una pareja con problemas. Había mujeres entre el
público que decían ‘mm-hmmm’, porque cuando ella hablaba se
sentían identificadas. El texto sirve como guía, pero la emoción
es algo que un actor tiene que aportar por sí mismo”.
El papel del hijo de Carter y
Virginia, Roger, está interpretado por el hijo de Morgan Freeman
en la vida real, Alfonso Freeman. A diferencia de Virginia,
Roger es más ambivalente respecto al impulsivo viaje de Carter.
Como abogado con una joven familia propia, echa de menos a su
padre y simpatiza con la ansiedad de su madre, pero también
comprende el anhelo que ha hecho a Carter dar este paso, y es
consciente de la libertad y la paz que le puede aportar.
“Lo que importa no son los
lugares que visitan ni las cosas que hacen, sino lo que sucede
entre ellos en el transcurso de este viaje. Un día podrían estar
conduciendo un jeep en el Serengeti y sentados delante de una
pirámide al siguiente, pero donde realmente se producen los
cambios excitantes es en el constante hilo de sus conversaciones
y reflexiones”, reconoce Reiner. “Cada destino les lleva a
examinar otra faceta de sus vidas”.
Admirando la grandiosidad del
Taj Mahal, el exquisito monumento del Shah Jahan a su amada
esposa, sus pensamientos se vuelven hacia el amor que han
experimentado en sus propias vidas y lo que eso significa para
ellos. Más tarde, relajándose junto a la Gran Pirámide de Keops,
Carter reflexiona sobre la antigua creencia egipcia de que a
todos se nos pedirá que demos cuenta de la calidad y la
finalidad de nuestras vidas. Al igual que Edward y Carter, a los
espectadores puede que les atraiga momentáneamente cada nuevo
sitio del cambiante paisaje en el que transcurre “The Bucket
List”, pero también es probable que se centren de manera similar
en el aspecto introspectivo.
“He viajado bastante y aún
hay muchos sitios que me gustaría ver. Estoy seguro de que no
voy a conseguir verlos todos, pero no creo que eso sea tan
importante como la gente con la que paso el tiempo”, dice
Reiner, volviendo al tema central de la historia. “Recorrer el
mundo, ver el Everest o saltar en paracaídas desde un avión es
estupendo, pero no es algo que tengamos que hacer necesariamente
para sentirnos realizados, y ése es el mensaje de esta película.
Lo más importante en la vida son tus relaciones con la familia y
los amigos. Eso es lo que importa. Si puedes conseguir eso, creo
que tu vida tendrá sentido”.
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Warner Bros. Pictures, Zadan/Meron Productions y Reiner/Greisman
Productions. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures
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