CÓMO SE HIZO "ASTÉRIX EN
LOS JUEGOS OLÍMPICOS"
Notas de producción ©
2008
TriPictures
Todo empieza como un sueño infantil. Es verdad que hace ya mucho
tiempo que Thomas Langmann soñaba con llevar él mismo a
"Astérix" a la pantalla. En realidad, a él se debe la
transposición al cine de las aventuras del pequeño Galo. Gran
admirador desde siempre de los álbumes de Goscinny y Uderzo y
totalmente convencido del éxito que tendría una adaptación en
carne y hueso, hizo creer, hace quince años, que seguía las
órdenes de su padre, Claude Berri, el hombre-faro del cine
francés, para sentar las bases del proyecto y con la complicidad
de la hija del dibujante de Astérix, Sylvie Uderzo, organizó el
encuentro entre los dos hombres. Ya sabemos cómo sigue la
historia: "Astérix y Obélix contra César", dirigida por Claude
Zidi en 1999, con 9 millones de entradas vendidas en Francia.
"Astérix y Obélix: Misión Cleopatra", dirigida por Alain Chabat
en 2002, con casi 15 millones de espectadores franceses. Al
concluir el tercer proyecto, "Astérix en Hispania", Thomas
Langmann decidió lanzarse por sí mismo al asalto del monumento
Astérix con su empresa, La Petite Reine, y contando siempre con
el apoyo de Pathé. No tardó mucho en elegir el álbum que quería
adaptar: "Astérix en los Juegos Olímpicos". "Porque es la
aventura de Astérix más visual y más espectacular y por tanto,
la más cinematográfica", nos explica. "Por otro lado, el
argumento ofrece la posibilidad de contar con actores de
diferentes nacionalidades, lo que facilita la búsqueda de socios
extranjeros y sobre todo europeos". Además, ve en la historia la
materia prima ideal para hacer una película que sea a la vez una
comedia, un espectacular péplum, al estilo de clásicos como Ben
Hur y Espartaco, y un film de acción y aventura. Pero antes de
dirigirse a Albert Uderzo y dar ningún paso oficial, prefiere
empezar a trabajar en el guión. Como es natural, se implica en
la escritura con un equipo de guionistas —Olivier Dazat,
Alexandre Charlot y Franck Magnier— a los que da dos líneas
directrices para completar la historia original: un duelo entre
César y Brutus, su hijo adoptivo, el cual no tendrá otra idea en
mente que ocupar el puesto de Cesar; y una historia de amor
entre un joven galo y la princesa griega a la que también
pretende Brutus, pero cuya mano se entregará al vencedor de los
Juegos Olímpicos, y ahí es donde intervienen Astérix y Obélix,
que van a ayudar a su guapo compatriota para que el amor
triunfe.
Mientras escribe, Thomas
Langmann empieza a soñar con el reparto. "Hace quince años,
soñaba con la primera adaptación de Astérix y por aquel entonces
ya tenía pensado el dúo César/Brutus." Primera idea: Alain Delon
como Julio César. Segunda idea: Benoît Poelvoorde como Brutus.
Disfruta imaginando las situaciones que podrán inventar los
guionistas para oponer al padre y al hijo, la estrella mítica y
el actor belga que no conoce límite alguno y cuyo increíble
potencial pudo apreciar en "El embolao", su primera "gran"
producción. Tercera idea: buscar un nuevo Astérix, ya que quiere
renovar el dúo Astérix y Obélix; unos meses más tarde, Clovis
Cornillac acepta tomar el relevo del desafío. Cuarta idea:
buscar actores europeos para los papeles secundarios, la mayoría
cómicos de una nueva generación muy popular en su país (sobre
todo Michael Bully Herbit y Santiago Segura). Quinta y última
idea: en la misma línea que los guiños del cómic, recurrir, para
escenas cortas, a deportistas legendarios que podrán reforzar la
seducción y el prestigio de la aventura.
Para la dirección, eligió a
Frédéric Forestier, a quien ya había confiado la puesta en
escena de "El embolao", comedia de aventuras con Gérard Lanving,
Benoît Poelvoorde y José García. Pero también decide co-dirigir
la película, para lo que se va a poner por primera vez detrás de
la cámara. "¡Estaba demasiado implicado en todo el proyecto y en
todo el proceso de creación como para detenerme a mitad de
camino!"
En el momento en que está
terminada la primera versión del guión, en el que se mezclan
fidelidad al humor del cómic, cierto grado de interpretación
libre (sobre todo en las escenas de Alain Delon que juegan con
la leyenda y la imagen de la estrella), situaciones inesperadas
y diálogos delirantes, es cuando emprende la tarea de convencer
a Albert Uderzo (que participará después en algunas sesiones de
trabajo sobre el guión), posteriormente a Alain Delon y a Benoît
Poelvoorde, comprometiéndose a poner en esta nueva adaptación
todos los medios necesarios para que la película resulte
espectacular. Todos dicen que sí inmediatamente. La ambición del
productor es tal, que rápidamente se calcula que el presupuesto
ascenderá a entre 75 y 80 millones de euros, lo que convierte a
esta película en la más cara de la historia del cine en lengua
francesa.
Después de visitar varias
localizaciones en Europa y el Norte de África, se eligieron los
nuevos estudios de "La Ciudad de la Luz", en Alicante. El 95%
del rodaje tendrá lugar aquí. Aparte de unas subvenciones nada
desdeñables, una situación climática ideal y una infraestructura
totalmente nueva, estos estudios ofrecen también inmensos
"backlots", que son enormes terrenos vírgenes con vistas al mar
en los que se podrá instalar uno de los decorados insignia de la
película y uno de los más espectaculares jamás construidos para
una película francesa: el estadio olímpico. El diseño fue
confiado a Aline Bonetto, la fiel decoradora de Jean-Pierre
Jeunet, con quien trabaja desde "Delicatessen" y para el que
creó los impresionantes decorados de las trincheras de "Largo
domingo de noviazgo" (que le valió su segundo César y su primera
nominación a los Premios Óscar de la Academia). Pero la
diseñadora de decorados no será la única cómplice de Jeunet en
el estudio, ya que Madeline Fontaine (nominada a los Premios
César por "Amélie Poulain" y por "Largo domingo de noviazgo") ha
sido elegida para el vestuario. "Cuando uno se lanza a una
aventura como ésta —dice Thomas Langman—, hay que contar con los
mejores en todo." Así que la imagen de la película se confió al
director de fotografía de Luc Besson y Jean-Paul Rappeneau:
Thierry Arbogast. Lo mismo ocurre con el maquillaje (T.Follvick
y C. Maillard), el peinado (Ghislaine Torterau), etc., y por
supuesto, para los efectos especiales, que tan importantes
resultan tanto para recrear todos los excesos del cómic como
para dar más amplitud aún a los decorados construidos para la
ocasión y muy poco habituales en una película francesa...
Durante más de cinco meses,
de diciembre de 2005 a junio de 2006, los implicados en la
preparación trabajan sin descanso. Los productores cierran la
financiación sobre todo con alemanes, españoles e italianos.
Lagman y Forestier trabajan con los diferentes responsables.
Para Aline Bonetto y Madeline Fontaine, creadoras de los
decorados y el vestuario respectivamente, todo comienza con un
ingente trabajo de documentación. Se sumergen en libros de
historia, obras de arte y los álbumes del cómic, lo que de paso
les permite admirar la precisión y la fidelidad de los dibujos
de Uderzo. Para ellas, así como para las responsables de peinado
y maquillaje, lo más difícil es encontrar el tono justo: ser
realistas sin traicionar el cómic, mantenerse en la comedia sin
caer en la caricatura. "Lo que necesitábamos —dice Aline
Bonetto— era introducir los elementos de la época y después,
como en el cómic, permitirnos de vez en cuando algunos desfases
descarados".
Aline Bonetto hará gala de
toda su fantasía en el diseño de las cuadrigas que van a
participar en la carrera y que poco tienen que ver con las que
estamos acostumbrados a ver... ¡Incluso hay una, roja brillante,
que conducirá Michael Schumacher y que parece más bien un
Fórmula 1 salido de una célebre escudería italiana que una
cuadriga de la Antigüedad! Además, las cuadrigas se han diseñado
en colaboración con el equipo de efectos especiales directos,
Yves Domejoud, Olivier Gleyze y Jean-Baptiste Bonetto, llamados
los 'versalleses': (otros cómplices de Jeunet, ¡de hecho fue él
quien les puso ese nombre!), ya que esas cuadrigas no sólo las
deben conducir con la máxima seguridad especialistas escondidos
debajo del actor, sino que también deben poder rodar sobre una
sola rueda, perder otra, etc.
Pero sin duda alguna, el gran
desafío para la decoradora es el estadio olímpico. "Primero
pensamos en dos decorados diferentes: un estadio para las
pruebas de atletismo y un hipódromo para la carrera de
cuadrigas. Y después, se me ocurrió la idea de un único lugar
que se pudiese modular." En cuanto tuvo la idea de un único
estadio, realizó una maqueta para discutir con los directores
cuáles podrían ser las necesidades, exigencias y problemas de la
puesta en escena. Así fue cómo encontró un truco para dividir el
estadio en dos, según hubiese que rodar la carrera a pie o el
lanzamiento de jabalina. En cambio, para la carrera de
cuadrigas, se utilizaría la pista completa de 265 m de longitud.
De esta forma es posible limitar los costes y aun así disponer
de un decorado grandioso. Si en esta etapa de la preparación el
equipo de decoración francés cuenta con una veintena de
personas, el responsable español de construcción del estadio
contratará a más de ciento cincuenta. Como los estudios de
Alicante son totalmente nuevos, la mayoría de los artesanos,
carpinteros, pintores y montadores de decorados vienen de Madrid
o Barcelona. Harán falta tres meses para construirlo. "Para un
decorado así, no es mucho —dice Aline Bonetto. Ha sido
absolutamente necesario ponernos a trabajar juntos y muy rápido
para ser eficaces." Sobre todo porque ha tenido que anticipar
todos los problemas: el estadio es un decorado en exteriores que
debe parecer real pero que no se puede construir con materiales
duros y que sin embargo debe durar los seis meses de rodaje
frente a las fuertes ráfagas de viento procedentes del mar, el
aire cargado de humedad, el calor aplastante que reina en
Alicante en pleno mes de agosto... "No podíamos permitirnos que
se deteriorase durante el rodaje, ya que además podría provocar
problemas de seguridad." El resultado es espectacular. Aunque
sólo se ha construido una parte de las gradas —el resto se
añadirá en imágenes digitales en post-producción— el conjunto es
muy bonito, espectacular y digno de Hollywood. Una vez
terminado, el responsable de construcción no puede evitar
observarlo con lágrimas en los ojos. Todos, ya sean estrellas,
técnicos o simples visitantes, le reservan la primera visita
nada más llegar al rodaje. "Yo vi llegar a Delon, que no es el
primer decorado que ve —dice Christophe Vassort (el primer
ayudante)—, se colocó en la tribuna y observó el estadio en
silencio, literalmente emocionado. A Depardieu, cuando llegó, le
pasó lo mismo." Benoît Poelvoorde simplemente dijo: "Cuando se
rueda en un decorado así, somos tan felices como la gente que va
a verlo al cine".
Además del estadio, hay que
construir una veintena de decorados. "En sí mismo, no es nada
excepcional. ¡Lo impresionante es el tamaño!" En el palacio del
rey griego Samagas, reina también una estatua de Zeus de más de
8 metros de alto ¡y la bañera real parece más bien una piscina!
"Y resultará aún más espectacular en la pantalla —dice Aline
Bonetto, la creadora de los decorados— porque, en el momento de
la post-producción, añadiremos digitalmente altura y
profundidad: ¡pisos, terrazas, jardines, columnatas,
perspectivas adicionales!" Al mismo tiempo, en este mundo
sobredimensionado, todo está cuidado hasta el más mínimo
detalle, hasta la más mínima manecilla, el más mínimo accesorio,
el más mínimo friso de las paredes... Tanto en el estadio como
en el palacio, hay numerosas y variadas estatuas creadas en
París pero agrandadas hasta el tamaño necesario en España: desde
copias clásicas a otras más originales, desde las de atletas o
hipogrifos, a las de Delon como César en todas las poses
imaginables, ¡pasando por esa estatua delirante de Poelvoorde
como Brutus abrazando a Irina con un león muerto a sus pies!
Entre otros de los decorados más destacables de la película, la
aldea gala no es tampoco desdeñable. Es en sí mismo un auténtico
decorado de comedia en el que Aline Bonetto se divierte
reproduciendo con gran fidelidad el espíritu del cómic con sus
casas cuidadas y llenas de flores...
En cuanto al vestuario, la
tarea no es más sencilla, ya que la exigencia es la misma, al
igual que la búsqueda de la excelencia.. También se aprecia la
misma voluntad de fidelidad histórica y, de vez en cuando, de
auténtica fantasía. Durante varios meses, Madeline Fontaine
busca y hace buscar telas, tintes y materiales, así como
artesanos especializados. Aunque muchas de la series (harán
falta más de mil trajes) —como los trajes de los atletas, las
togas de los espectadores, los uniformes de los militares— se
fabrican en Marruecos, el vestuario de los personajes
principales —diez vestidos para la princesa Irina, varias togas
y corazas para Julio César y Brutus— se confecciona en París.
También tiene que fabricar armas, espadas, corazas, escudos,
cascos y acondicionar los que encuentra en alquiler. En Alicante
se instala un taller para trabajar las pátinas, hacer retoques,
perfilar los tintes...
En cuanto a la peluquería, se
harán más de 300 pelucas —por no hablar de los cientos de
postizos de trenzas, bigotes, barbas— con cabello auténtico en
Francia, Bélgica e Inglaterra. También se comprarán o alquilarán
otros y para eso, también se instalará un taller en los estudios
de Alicante con el fin de responder a las necesidades
inmediatas. Los responsables del maquillaje, por su parte,
buscan los mejores productos para que puedan resistir al tórrido
calor del verano español.
Frédéric Forestier y Thomas
Langmann trabajan codo con codo con el equipo de efectos
especiales, dirigido por Christian Gillon, en la
previsualización de las escenas de acción o las secuencias más
complejas, como la carrera de cuadrigas o en las que se requiere
mucha figuración. Se trata de filmar personajes virtuales en un
sencillo entorno 3D según los deseos de los directores,
respetando los valores de plano y los movimientos de cámara para
así comprobar el realismo y anticipar el plan de trabajo y las
posibles dificultades que puedan surgir. Con Thierry Arbogast,
el jefe de operaciones, se tomó la decisión de rodar
directamente en digital: a la vez por razones económicas —se
puede rodar mucho más sin preocuparse de los costes de rollo de
película, revelado, laboratorio... — y para simplificar la
realización de los efectos visuales digitales en
post-producción.
Mientras tanto, Thomas
Langmann y Frédéric Forestier van componiendo el reparto. Y poco
a poco, a Clovis Cornillac, Gérard Depardieu, Alain Delon y
Benoît Poelvoorde se van uniendo Stéphane Rousseau, el cómico de
Quebec que encarnará al joven galo Lunátix; Vanessa Hessler,
sublime joven italoamericana que representará a la princesa
Irina y cuya cara conocen los franceses por el anuncio de Alice;
Franck Dubosc, que parece un auténtico clon del bardo
Assurancetourix; Jean-Pierre Cassel, que se convierte en el
druida Panoramix (será uno de sus últimos rodajes); pero también
José García, fiel devoto de Brutus; Alexandre Astier, creador y
héroe de "Kaamelott", centurión de Brutus; Elie Semoun y Bouli
Lanners, cómplice belga de Poelvoorde, irreconocible bajo la
peluca, la barba y la toca del rey griego Samagas, Francis
Lalanne (otro bardo, igual de insoportable que Assurancetourix).
También se unirá a ellos Jérôme Le Banner, campeón del mundo de
K1, una especialidad de boxeo en la que se utilizan tanto los
pies como los puños, que parece que hubiera sido dibujado por
Uderzo, y convertido en centurión, está Nathan Jones, el gigante
descubierto en "Troya" junto a Brad Pitt. Thomas Langmann y
Frédéric Forestier también han buscado y contratado actores
extranjeros, que por su humor y su éxito serán valores seguros
en sus países: el español Santiago Segura (autor y director de
la serie de películas Torrente), que representará al otro devoto
de Brutus, el alemán Michael Bully Herbig, su otro centurión,
Pasunmotdeplus, mudo desde que le cortaron la lengua, los
italianos Luca Bizzarri y Paolo Kessisoglu (Las Hienas), que
triunfan en la versión transalpina de Cámara Café y serán, junto
con Elie Semoun, los jueces absolutamente corruptibles de las
pruebas olímpicas... Y por supuesto estarán todos estos
invitados VIP cuya participación no sabremos durante mucho
tiempo si es positiva o negativa: Jamel Debbouze, Adriana
Karembeu, Dany Brillant, Amélie Mauresmo, Tony Parker, Jean
Todt, Michael Schumacher, Zinedine Zidane… En cuanto al perro
Idefix, serán los mismos que en Astérix y Obélix: Misión
Cleopatra.
El 19 de junio de 2006,
comienza el rodaje durante algunos días en el bosque de
Fontainebleau, donde Uderzo, acompañado de su hija y su yerno,
Sylvie y Bernard de Choisy, asociados a la producción de la
película, pudo descubrir a Clovis Cornillac como Astérix y
volver a ver a Gérard Depardieu como Obélix. Pero rápidamente,
el equipo se instala en Alicante, en los estudios dominados por
el estadio olímpico. Aquí se quedará hasta principios de
noviembre... Durante todos esos largos meses, "La Ciudad de la
Luz" va a parecer una ciudad en obras, el cuartel general de un
ejército en campaña, una auténtica fábrica dedicada por completo
a Astérix, con almacenes inmensos donde para ir de uno a otro
hay que desplazarse en pequeños coches eléctricos. Talleres de
construcción, de acabado, de pintura, costura, peluquería,
hileras interminables de trajes, accesorios, armas y escudos,
postizos...
La mitad del equipo está
compuesta por franceses y la otra mitad, por españoles. Cada día
hay entre 80 y 100 personas en el estudio, a las que hay que
añadir un centenar de figurantes, a veces 150... También se
convoca con frecuencia a un segundo equipo de una veintena de
personas, un tercero de diez ¡y a veces incluso un cuarto de dos
o tres! ¡Algunos días se servirán hasta 600 comidas en el
comedor! Se rueda con dos, tres o cuatro cámaras, a pie, en
travelling, en grúa, al hombro, en steadycam, e incluso... ¡en
carro! Todo eso requiere una logística y una organización
impecable, propia de una auténtica máquina de guerra, sobre todo
porque, teniendo en cuenta el número de estrellas que hay en el
plató (las cuales necesitan cada día dos horas de preparación
antes de poder rodar) y su ajustada agenda, no es cuestión de ir
cambiando el plan de trabajo. Y a la vez, es necesario que los
directores puedan tener suficiente libertad de maniobra para
inventar, modificar, improvisar... A pesar de la preparación,
los dibujos del storyboard o la previsualización de algunas
secuencias, han de ser capaces de reaccionar con rapidez. Día a
día se van añadiendo o modificando diálogos, inventando nuevas
situaciones, perfeccionando movimientos de cámara. A todo el
mundo le parece que los dos directores se complementan muy bien
en el plató, poniendo cada uno todo su saber hacer al servicio
de las ideas del otro. Los dos trabajan con los actores, ya sea
juntos o por turnos, y es que a pesar de las grandes dimensiones
de la aventura, nadie pierde nunca de vista cuál va a ser la
esencia de la película: la comedia. Algunos días, hay más de
seis actores de renombre juntos en el plató. "Hay algunas hojas
de servicio que he guardado como recuerdo —dice Frédéric
Forestier—. No se puede evitar cierta angustia al llegar esa
mañana al plató y verlos a todos en maquillaje. Y al mismo
tiempo, como estamos en plena vorágine, al final se convierte en
algo casi normal. Además, había tantas personalidades fuertes
juntas que era como si los egos se anulasen para terminar
creando un excelente ambiente. Todos se alegraban de encontrarse
con los otros, cada uno hacía lo que tenía que hacer sin darse
mayor importancia..."
Uno de los momentos fuertes
del rodaje, que debe ser también uno de los momentos fuertes de
la película, es sin duda la carrera de cuadrigas. Espectacular e
impresionante. Las escenas de riesgo y de caballos se confiaron
a un gran especialista, el español Ricardo Cruz, que ha
trabajado entre otras en "El último samurai" con Tom Cruise y
"Alejandro Magno" de Oliver Stone. Se movilizó para la ocasión a
unos sesenta caballos, a los que se entrenó en la carrera de
cuadrigas durante ocho semanas: cuatro en Madrid y cuatro en
Alicante. Para curarse en salud, había dos ejemplares de cada
carro y para cada carro que corría, cuatro caballos, más otros
cuatro preparados para tomar el relevo... El rodaje de la
carrera de cuadrigas tomará cinco semanas con el primer grupo y
dos con el segundo. Por no hablar del trabajo de coordinación de
los dos equipos de efectos especiales: el que se ocupa de los
efectos grabados en directo —como un carro que vuelca o pierde
una rueda—, y el de los efectos visuales que, realizando un
auténtico trabajo de pura geometría, anticipa por ordenador el
trabajo que se hará después en post-producción, ¡como por
ejemplo cuando Brutus/Poelvoorde va por los aires agarrado a las
bridas!
Aparte del montaje, que se
comenzó de forma paralela al rodaje, y de la música, cuya parte
más importante ya ha escrito Frédéric Talgorn, el compositor de
"Anthony Zimmer" y de "Nuestros días felices", la parte más
pesada y más larga de la pos-producción, que durará de diciembre
de 2006 a octubre de 2007, es sin duda la realización de los
efectos especiales, puesto que en la película habrá más de mil
planos trucados... Para hacer frente al volumen de trabajo en
los plazos de tiempo disponibles, el supervisor de los efectos
visuales, Christian Guillon de E.S.T. repartió la carga de
trabajo entre tres empresas. De esta forma, de 150 a 200
personas pueden trabajar al mismo tiempo en la película. Para
simplificarles el trabajo, prefirió limitar las idas y venidas
entre las diferentes empresas y asignó secuencias completas a
cada una. Buf se ocupa del sueño de Brutus en el que se ve a la
cabeza de un enorme ejército, y del estadio, al que hay que
añadir las gradas y en ella a la muchedumbre de espectadores.
Dubois se encarga de la ampliación digital de los decorados, a
los que tiene que añadir esos elementos que van a dar una mayor
dimensión a los palacios de Samagas y de César, y crea los
exteriores del palacio de César, de Roma o de Olimpia, así como
los efectos "tipo puñetazo" que provoca la poción mágica y sus
consecuencias: efectos de iluminación, de velocidad, de
sobrenaturalidad, etc. A Microsimage le corresponden las escenas
de riesgo, sobre todo las de la carrera de cuadrigas... Todo eso
es bastante complejo porque el resultado debe ser perfecto en lo
que concierne al movimiento de la cámaras, la calidad de imagen
y el color. No se puede notar la diferencia entre lo real y lo
ficticio, entre lo que se ha rodado "de verdad" y a menudo en
exteriores, lo que se ha rodado sobre fondo azul en estudio y lo
que se ha añadido de forma virtual.
Imágenes
y notas de cómo se hizo "Astérix en los Juegos Olímpicos" - Copyright ©
2008 Les Editions Albert René/ Goscinny Uderzo, Pathé Renn
Production, La Petite Reine, TriPictures, Constantin Film,
Sorolla Films, Novo RPI y TF1 Films. Fotos por Bruno Calvo y
Laurent Pons. Distribuida en España por
TriPictures. Todos los derechos
reservados.
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