|
|
Dirección y
guión: Joby Harold.
País: USA.
Año:
2007.
Duración: 84 min.
Género:
Drama, thriller.
Interpretación: Hayden Christensen
(Clay Beresford), Jessica Alba (Sam Lockwood), Lena Olin (Lilith
Beresford), Terrence Howard (Dr. Jack Harper), Christopher
McDonald (Larry Lupin), Fisher Stevens (Dr. Puttnam), Sam
Robards (Clayton Beresford), Arliss Howard (Dr. Jonathan Neyer),
Georgina Chapman (Penny Carver).
Producción: Joana Vicente, Jason
Kliot, John Penotti y Fisher Stevens.
Música: Samuel Sim.
Fotografía: Russell Carpenter.
Montaje: Craig McKay.
Diseño de producción: Dina Goldman.
Vestuario: Cynthia Flynt.
Estreno en USA: 30 Noviembre 2007.
Estreno en España: 28 Marzo 2008. |
CRÍTICA
por
Julio Rodríguez
Chico
A la
sombra del padre
Sin duda, esta película
de Joby Harold
ha sabido venderse de la mejor manera posible, con una promoción
que hacía hincapié en la aterradora situación de “percepción
intraoperatoria” que sufre el protagonista. Sin duda, sentir
todo lo que a uno le hacen cuando se supone que está anestesiado
es algo que impresiona enormemente y sobre lo que resulta fácil
establecer una empatía con un espectador miedoso y sensible a
cualquier intervención quirúrgica. Pero es que, además, la
fuerza de “Despierto” está en su historia, de la que
difícilmente se puede decir nada sin riesgo de destripar la
película entera: por eso, se precisa mucha cautela para no
desvelar nada en una trama de apariencias e intenciones ocultas,
de bodas y funerales, de padres ejemplares y madres posesivas.
Pero sí podemos adelantar que el guión da más de un giro que a
alguno puede sorprender, y que el entretenimiento está
asegurado.
Clay
es un joven inteligente, guapo y rico, que ha heredado de su
padre un imperio financiero que gestiona con habilidad. Su
novia, Sam, trabaja como secretaria de su madre, pero él no
se ha atrevido a dar publicidad a su relación por miedo al
rechazo que pueda provocar. Además, Clay está enfermo del
corazón y a la espera de un trasplante, con lo que se deja
convencer por su amigo y cirujano el Dr. Jack, y acaba
casándose clandestinamente con Sam poco antes de entrar en
quirófano. Una historia de amor con la muerte en los
talones, que comienza como un culebrón de sobremesa para
público adolescente, pero que pronto se transforma en drama
psicológico en la sala de operaciones y más tarde en
thriller por los pasillos del hospital.
En ese
deambular de géneros, el director se sirve del romanticismo más
sensual y rosa de unos modernos Romeo y Julieta, de la cámara
subjetiva y voz en off que exigen la angustiosa fase de
la anestesia imperfecta, o de los giros de guión que obligan al
espectador a relecturas de la historia con la ayuda de unos
breves flashbacks de sucesos recientes. Pero en
cualquiera de las etapas, el tono televisivo se
impone en una narrativa plana donde la historia importa más que
los personajes, donde todo se muestra y demuestra sin sutilidad
ni lectura alternativa, donde cada información se esconde y
desvela oportunamente,
donde la fotografía de azules fríos y la planificación podrían
pertenecer a una serie hospitalaria de la pequeña pantalla.
Junto a
la historia, la otra baza con la que juega Harold es su pareja
protagonista, reclamo para un público juvenil enamorado de dos
estrellas emergentes como Hayden Christensen
y Jessica Alba,
últimos ídolos construidos por la industria americana: mucho
tendrán que mejorar si quieren sobrevivir a su belleza, o
acabarán devorados por Saturno. Aquí cumplen en unas
interpretaciones de televisión, sin expresividad ni profundidad
psicológica —a pesar de los evidentes sentimientos de amor,
odio, ingenuidad, angustia... que deberían embargarles—, sin
pasado que les pese ni futuro que les motive. Son piezas de un
puzle turbio donde el misterio y el trauma se esconden, donde la
figura de una madre posesiva se impone, donde la sombra de un
padre ausente se levanta de continuo. Sólo en la parte final un
triple salto mortal quiere dotarles de carácter y personalidad,
pero no es más que un revestimiento superficial que cierre una
historia de corazones sanos y enfermos.
En
el haber de Harold tenemos que situar su mesura para no
excederse en los recursos empleados ni estancarse en las
distintas fases de la cinta, así como en no prolongar
innecesariamente una cinta que alcanza la hora y media. Sólo un
comienzo sobrecargado de drama sentimental y familiar, y un
final artificioso devalúan un guión que avanza a buen ritmo, que
consigue algunos momentos de angustia y sobresalto emocional —no
difíciles de conseguir, todo sea dicho—, y otros llenos de
sorpresas que buscan impresionar aunque la realidad actual
española de algunos médicos (¿) ya nos haya curado de espanto.
Juega el director con la voz interior y la imaginación de un
paciente desconcertado para generar impresiones de angustia e
indefensión, aunque no alcance la profundidad de Julian Schnabel
en “La escafandra y la mariposa”; y también se adentra Harold en
el mundo de los muertos como otros films recientes, con un
desdoblamiento de espíritus que no pasa de efectismo hueco,
aunque útil para la narrativa escogida. Una
historia que resulta entretenida e inquietante, bien llevada y
que captura la atención del espectador mientras dura el metraje,
para olvidarse después de ella por la poca hondura de unos
personajes donde el
que más pesa es una sombra, la del padre.
Calificación:
    
Imágenes de "Despierto" - Copyright © 2007 The Weinstein
Company, Greenestreet Films y Deutsch/Open City Films.
Distribuida en España por Aurum. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Despierto"
Añade "Despierto" a tus películas favoritas
Opina
sobre "Despierto" en nuestro blog

Recomienda
"Despierto" a un amigo
|