CRÍTICA
por
Julio Rodríguez
Chico
Manual de
amor, antídoto para la vida
Si, a estas alturas, alguno
no se hubiera aún empachado de Jane Austen, siempre podrá saciar
su hambre de romanticismo decimonónico y ver cómo
Robin Swicord
vuelve sobre la británica para extraer un barniz con el que
pringar la modernidad urbanita americana. No es una película de
época ni recoge la mentalidad victoriana, de la misma manera que
tampoco se inspira en ninguno de sus libros ni es una suerte de
biografía de la escritora. Simplemente, la guionista ahora
convertida en directora decide crear un "club de lectura de Jane
Austen", que se reunirá para comentar mensualmente cada una de
las seis novelas de la escritora. Son cinco mujeres de edad y
situación variopinta pero todas amantes de su labor literaria, y
un joven que no ha leído nada de ella —lo suyo es la ciencia
ficción— pero que se siente atraído por una de las fans.
Historia de vidas cruzadas
que confluyen en sus laberintos sentimentales y que encuentran
en la obra de Austen su «antídoto para la vida», como dice una
de las mujeres. Efectivamente, Swicord se esfuerza por dibujar a
sus heroínas en las más variadas situaciones afectivas y
vitales, de manera que cada novela sirva de hilo conductor en
sus historias y “manual de instrucciones” que les guíe. A
Jocelyn se le ha muerto un perro, y se organiza un funeral
“humano” porque los animales ocupan un lugar primordial en su
vida; Sylvia descubre que su marido le engaña e inicia trámites
de divorcio, mientras que su propia hija Allegra inicia una
relación con una compañera o la experimentada Bernadette planea
su sexto matrimonio. A este grupo de amigas se les unen Prudie,
profesora de francés a quien la falta de afecto de su marido la
empuja en brazos de uno de sus alumnos, y el joven y vitalista
Grigg que se ha enamorado de Jocelyn sin que ésta se percate de
ello.
Triangulaciones y equívocos, amores y desengaños, “dimes
y diretes” de cinco mujeres enredadas en devaneos sentimentales
o metidas a “Celestinas”, cuyas vidas discurren a la par que las
protagonistas de sus novelas preferidas, pero sin su espíritu ni
profundidad. Como decíamos, son
estereotipos de serie televisiva que intentan abarcar
situaciones variadas, como si Austen tuviera remedio para todo:
una divorciada que vive el carpe diem sin dramatizar sus
fracasos anteriores, una mujer madura que se ve traicionada pero
que sigue queriendo a su marido, otra que ha derrochado su
cariño en unos perros que no le pueden defraudar en sus
expectativas y a los que ella sí mandar, una jovencita lesbiana
que da rienda suelta a sus afectos entre sus ocasionales amigas,
y una profesora tan ordenada y rígida como sensible. Mujeres en
busca de una estabilidad que encontrarán en las líneas de Austen
que debaten cada mes, hasta darse una segunda oportunidad o
admitir que la realidad de los sentimientos no puede quedar
encerrada en unos libros.
Un guión convencional y complaciente, que entrelaza bien
las historias actuales entre sí y con las tramas novelescas,
todas ellas dirigidas irremisiblemente hacia un final tan
previsible como políticamente correcto, como si
quisiera contentar a cualquier tipo de espectador.
El precio que debe pagar es su esquematismo y superficialidad,
con personajes que carecen de la profundidad psicológica de las
heroínas de Austen. Un formato televisivo en el que ni música ni
fotografía aportan ni quitan nada a la historia, y donde las
interpretaciones resultan solventes y tan poco pretenciosas como
la cinta: de todas, sobresale la de
Emily Blunt
en su papel de profesora de francés que no conoce el país de
Astérix y Obélix, que nunca se ha saltado una norma ni roto un
plato, que ha reprimido sistemáticamente sus sentimientos, que
da lecciones desde la teoría, que necesita vivir...; sus gestos
reflejan tanto su interior tenso y atormentado —la escena del
semáforo quizá sea lo mejor del film, y también su síntesis—
como su liberación posterior, con lo que demuestra la mayor
variedad de registros interpretativos de todas las actrices.
Así, vemos que todo está al servicio de una idea que hubiera
dado mucho más de sí en manos de un/a cineasta-artista —qué
lejos está de "Las
horas"
de Stephen Daldry, donde la sombra de Virginia Woolf alcanza a
tres mujeres—, y que se ve obligada a algunos giros finales un
tanto forzados en busca de cerrar cada subtrama, con personajes
como la hermana de Grigg o la doctora en un artificio que sólo
Hollywood resiste.
Sin embargo, a pesar de los
tópicos y del artificio, de la superficialidad y vaciamiento del
espíritu de Jane Austen, esta comedia romántica se ve con agrado
y sin esfuerzo
—no parece que pretenda más, ni menos—, oxigena y
refresca al espectador que acuda a la sala a descansar y
desconectar de la vida diaria, que no busque alardes
cinematográficos ni conclusiones antropológicas. Es, en
definitiva, un manual para el amor según las pautas de
Hollywood, un antídoto para la vida.
Calificación:
    
Imágenes
de "Conociendo a Jane Austen" - Copyright ©
2007 Sony Pictures Classics, John Calley/Robin Swicord Production y Mockingbird Pictures.
Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos
reservados.
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