CÓMO SE HIZO "DOOMSDAY: EL
DÍA DEL JUICIO"
Notas de producción ©
2008
Universal Pictures
2. Imaginando el futuro
El director Neil Marshall, al
comparar DOOMSDAY - EL DÍA DEL JUICIO con sus dos películas
anteriores, dice: “Éramos un pequeño grupo de personas en un
ambiente muy delimitado. A lo sumo, había 20 personas en una
escena, pero en DOOMSDAY - EL DÍA DEL JUICIO ya habría 50
figurantes el primer día y llegaríamos a mil en las escenas
finales. Además, rodaríamos en calles, bosques, montañas,
castillos y barcos. Quería rodar una película a gran escala,
nada parecido a lo que había hecho antes. Ha sido un reto desde
el principio, una enorme aventura”. Para llevar esta aventura a
buen puerto, el realizador decidió trabajar con sus
colaboradores habituales, como el director de fotografía Sam
McCurdy, el diseñador de producción Simon Bowles y el diseñador
de maquillaje protético Paul Hyett. Neil Marshall dice: “Me
gusta trabajar con mis amigos. Aportan frescura a cada película
que hacemos juntos. Nos llevamos muy bien y contagiamos al resto
del equipo y a los actores. Simon diseña maravillas para los
decorados; Sam maneja la iluminación para que todo parezca
fantástico, y Paul nunca me ha decepcionado cuando he necesitado
más sangre y vísceras”. Juntos han creado el “estilo Marshall”.
“Si tengo un estilo visual propio, es porque me gusta rodar lo
máximo posible sin recurrir a la posproducción por ordenador. Es
algo que me enseñó Ridley Scott”, dice el director. “No ha
quedado más remedio que usar algunos efectos visuales en
DOOMSDAY - EL DÍA DEL JUICIO, pero no quiero depender de eso. Me
gustan las cosas puras y duras. Si van a dar a alguien con un
hacha, no me asustan las consecuencias. Si se trata de una
caída, alguien se hará daño, no se levantará y se irá
inmediatamente. Quiero que parezca realista y brutal. Creo que
los efectos reales aguantan el paso del tiempo, mientras que los
efectos visuales son cada vez más refinados y pasan de moda
enseguida”. Antes de que empezase la película, el director
trabajó con un storyboard muy detallado, sobre todo para las
escenas de acción. Sin embargo, durante el rodaje no lo usó ya
que prefiere permanecer abierto a cualquier cambio que pueda
mejorar una escena. La mayoría del rodaje de DOOMSDAY - EL DÍA
DEL JUICIO tuvo lugar en Sudáfrica debido a la variedad
paisajística y a que las instalaciones cinematográficas del país
permitían un gran ahorro. Además, ya que se empezaría a rodar en
enero, pleno verano en Sudáfrica, era perfecto para las escenas
de exteriores. Después de un rodaje de sesenta y seis días, el
equipo se trasladó a Inglaterra para una estancia de dos semanas
en Escocia y para rodar una escena en Londres. ¿Qué sería de una
película que transcurre en Inglaterra sin una toma del puente de
Londres?
En Sudáfrica se instalaron
en Ciudad del Cabo, donde obtuvieron todo tipo de cooperación.
En palabras del director: “El rodaje de DOOMSDAY - EL DÍA DEL
JUICIO en Ciudad del Cabo fue increíble. El equipo técnico era
magnífico. Los decorados exteriores, espectaculares. El tiempo,
increíble. Nos permitieron hacer explotar bombas de noche en
pleno centro. Cerramos una zona muy céntrica un sábado por la
tarde para montar una persecución a pie, en autobús y en moto.
Nos apropiamos de un parque temático, lo transformamos en la
guarida de los malos y lo llenamos con miles de figurantes
aullando y agitando bates de béisbol”.
Obtuvieron permiso para
rodar en un carguero ruso en el dique seco. Usaron un tren a
vapor para una huida y un matadero abandonado para una
complicada secuencia de acción de diez minutos.
Obtuvieron permiso para
usar la fachada del Ayuntamiento de Ciudad del Cabo para hacer
las veces del hospital Saint Andrew de Glasgow, donde Sinclair y
su equipo esperan encontrar el antivirus. De noche, el equipo
artístico cubrió la fachada con plantas trepadoras, colocaron
ventanas con cristales rotos y coches quemados delante del
edificio para simular un abandono de años.
La sinergia existente
entre el equipo inglés y el equipo sudafricano sorprendió
gratamente al productor Benedict Carver: “El diseño de
producción es fantástico. Esta película depende mayormente de
los exteriores, y no construimos muchos decorados, pero los
pocos que diseñamos fueron increíbles. Además, hubo que
‘perfeccionar’ varios exteriores y el equipo hizo maravillas a
la hora de dar una sensación ruinosa, de abandono”.
El diseñador de producción
Simon Bowles explica que el rodaje de DOOMSDAY - EL DÍA DEL
JUICIO implicaba incorporar cinco épocas en una película:
“Empezamos en la Escocia actual, donde el virus hace estragos,
que queda sellada por un muro de acero. Damos un salto de 25
años hacia el futuro a un Londres casi aislado del resto del
mundo por miedo al avance del virus. La ciudad está dividida en
dos clases sociales, una muy pobre controlada por la policía, y
la de los guerreros futuristas. Volvemos a Escocia y descubrimos
el mundo de los Merodeadores, que han usado todo lo que tenían a
su alcance para fabricar objetos útiles, sobre todo armas y
vehículos. Y finalmente vamos al castillo de Kane, donde los
supervivientes se han sumido en una versión moderna de la vida
medieval y casi parecen sacados de un museo. El aspecto y la
gente que puebla estas cinco épocas son muy diferentes. La
dificultad surge cuando se mezclan”.
Una de las escenas más
complicadas de la película es la del rally organizado por Sol,
el líder de los muy cabreados supervivientes punks. Neil
Marshall recuerda, con una sonrisa: “Estaba convencido de que la
escena más difícil de rodar sería la que transcurre en el
cuartel general de Sol, con cientos de Merodeadores,
tragafuegos, acróbatas, moteros, y con Craig Conway en el papel
de Sol arengando a la multitud desde el escenario hasta hacerla
enloquecer. Acaba con Sean Pertwee (en el papel de Talbot) asado
vivo en el escenario y devorado por la multitud. Sin embargo,
una vez que pusimos la logística a punto, fue una de las escenas
más fáciles de rodar”.
El director sigue
describiendo el circo infernal: “Había unas bailarinas medio
desnudas y unos cuantos gordos vestidos con falditas escocesas
bailando el can can detrás de Sol mientras animaba a sus 800
seguidores. Creo que Sam Pertwee se quedó un poco perplejo
cuando le subieron al escenario para sacrificarle. Simon Bowles
diseñó un vehículo llamado ‘barbacoa asesina’, donde Sean cuelga
de una grúa que le sostiene encima de las llamas. Mientras le
asan vivo, la multitud hace cola con un plato en la mano para
participar en el banquete. Al final, Sean reconoció estar
encantado porque había tenido la muerte más espectacular. No se
ha visto nada parecido antes”.
El diseñador de producción
llenó el decorado con coches destrozados, esculturas metálicas,
pintadas en las paredes y muebles viejos. Los cientos de
figurantes tenían pinta de haber crecido detrás de un muro de
acero, aislados del resto del mundo, cada uno con maquillaje,
ropa y peinados diferentes.
El departamento artístico,
para su versión moderna de la Muralla de Adriano, creó una pared
de cien metros de largo y diez metros de alto que corta una
carretera comarcal con un ingenioso sistema que usa moldes de
metal en los que se vierte hormigón. Los paneles, una vez
unidos, se parecen mucho a los que el gobierno británico (dentro
de 25 años) podría tener a mano para una emergencia.
La secuencia se rodó
durante tres noches con cientos de figurantes (los desesperados
habitantes de Escocia intentando escapar y los soldados
rechazándolos), coches y vehículos del ejército y el helicóptero
que se lleva a la joven Eden Sinclair. “Los figurantes debían
rebelarse y lanzarse contra la muralla mientras el ejército
disparaba con cohetes y fusiles”, explica el realizador. “Era
complicado y no exento de riesgo, pero el equipo de
especialistas supo coreografiarla a la perfección”.
Después de esto llegó el
mayor reto de todos, la persecución en la que el Bentley
conducido por Sinclair y con el resto de su equipo a bordo, es
perseguido por los Merodeadores y sus excéntricos vehículos
hechos a partir de piezas de autobuses, coches de policía y
motos. “Fueron necesarias diez cámaras para la escena”, recuerda
el director. “Nunca había visto diez cámaras rodando a la vez.
La persecución tiene cosas de Bullitt, otras de Mad Max, pero
sobre todo, de Marshall”.
Las últimas tres semanas
en Sudáfrica estuvieron dedicadas principalmente a rodar la
persecución, por lo que Neil Marshall se ha convertido en el
director que más tiempo ha tardado en rodar una única secuencia
en la historia del cine.
Obviamente, con tanta
acción, los actores debían estar preparados para cualquier cosa,
sobre todo Rhona Mitra, cuyo personaje está presente en casi
todas las escenas. Además del periodo de preparación al que se
sometieron los actores, Rhona Mitra empezó a trabajar en un
gimnasio tres meses antes del rodaje.
El coordinador de
especialistas Cordell McQueen se ocupó de dirigir todos los
trucos especificados en el guión. En su opinión, el
entrenamiento físico no planteaba problemas, pero sí las
explosiones, los saltos y la destrucción que Neil Marshall había
imaginado. “Una de las mayores dificultades para mí fue la
escena en la que los APC (dos vehículos armados todoterreno
construidos especialmente) vuelcan. No disponíamos de un
vehículo para hacer pruebas. Sólo nos quedó construir modelos a
escala e intentar calcular el tamaño de rampa necesario para
volcar un vehículo de acero de unas ocho toneladas y media. No
iba a ser fácil, pero salió muy bien”.
En mayo, el equipo se
trasladó a Glasgow, Escocia, para rodar las escenas de montaña,
entre las que destaca la más difícil para la actriz Rhona Mitra,
el duelo en el que su personaje se enfrenta a Telemon, el
abanderado de Kane, interpretado por el gigantesco campeón
sudafricano de kárate Hennie Bosmana. El realizador describe la
escena como “una ejecución, un combate que equivale a un juicio.
Transcurre en un lugar público para entretener a los seguidores
de Kane. En el nuevo medievo, la violencia gratuita es del gusto
de todos”.
La escena se rodó en el
castillo Blackness, en la costa este de Escocia. Construida en
el siglo XV, la fortaleza se proyecta por encima del río Forth.
A pesar de no estar lejos de Edimburgo, parece lo bastante
aislada para hacer las veces del cuartel general de Kane.
No hace falta recalcar que
morir por los efectos del virus Reaper (Segador) lo es todo
menos romántico. Para crear los estragos de la madre de todos
los virus, Neil Marshall volvió a recurrir al maquillador Paul
Hyett, que se encargó de las prótesis en The Descent. Esta vez
se ocupó de todo el maquillaje especial, vírico y no, por lo que
fueron necesarios litros de sangre y otros materiales para
simular las heridas cuando un personaje era clavado a un poste,
se le cortaba la cabeza o le aplastaba un tanque, sin olvidar
las pérdidas de brazos y piernas.
El maquillaje del virus
debutó el primer día de rodaje en la escena en que el primer
paciente con síntomas ingresa en un hospital de Londres, lo que
alerta a las autoridades de la reaparición del Segador. Paul
Hyett recuerda: “Neil me dijo: ‘Tiene que ser realmente horrible
para dar la impresión de que si el tío te tose encima, estás
muerto’. Decidí explorar síntomas de enfermedades tropicales,
sobre todo infecciones causadas por hongos, y enfermedades
venéreas. Hoy en día es posible encontrar enfermedades de piel
realmente horrendas en Internet”.
A continuación realizó
varias pruebas para la cámara con la idea de que Neil Marshall
escogiera la que le pareciera más horrible, pero el director,
después de pensárselo, decidió incorporarlas todas, pústulas,
heridas, sarpullidos y demás. El equipo de maquillaje se esforzó
en no omitir ninguna asquerosidad, especialmente en lo referente
a los ojos, que “bajaron” para dar la impresión de que la
infección hace desaparecer el párpado y el ojo se ve cada vez
más. Añadieron lentes de contacto para que el ojo fuera más
amarillento.
La diseñadora de
maquillaje y estilista Tahira Herold dice: “Para mí, el mejor
momento del rodaje fue la primera noche que sacamos a los
Merodeadores, y Neil me hizo un gesto para que me acercara.
Supuse que iba a pedirme algún cambio porque teníamos dos días
para rodar la escena, pero en ves de eso, dijo: ‘Son
fantásticos, muchas gracias’. Conseguí contenerme y no hacer el
ridículo, pero en cuanto pude, fui corriendo a ver a mi equipo y
empecé a dar saltos de alegría. Fue increíble. Los Merodeadores,
con Sol y Víbora a la cabeza, son una amalgama de influencias
tribales urbanas, desde los punks hasta el superestudiado look
actual”.
Neil Marshall se quedó
sorprendido cuando Paul Hyett le hizo notar que en DOOMSDAY - EL
DÍA DEL JUICIO había usado más sangre y vísceras que en sus
colaboraciones anteriores. “Paul me explicó que en esta
película, la sangre está más repartida, que no aparece de golpe
en la última media hora”, dice el realizador, riendo. “No se
trata de una película de terror, pero supongo que no puedo
resistir salpicarlo todo de sangre”.
Imágenes
y notas de cómo se hizo "Doomsday: El Día del Juicio" - Copyright © 2008 Rogue
Pictures, Crystal Sky Pictures, Scion Films e Intrepid Pictures.
Distribuida en España por Universal Pictures International
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