LA BUTACA
Revista de Cine
Películas
Tráilers
Imágenes

APUNTA  TU CORREO

 
 

De compras de cine por internet
      De compras de cine por internet
De compras de cine por internet

 
 
 


Fotos ampliables

 
 
 
 
 
 
 

Más fotos (10)

 

ARCHIVO DE PELÍCULAS

A B C D E F G H I J
K L M N Ñ O P Q R
S T U V W X Y Z 0-9


Estrenos | Cartelera | Críticas | Preestrenos | Noticias | Top10 | DVD | Sorteos | Suscripción
 


JUMPER


cartel
Dirección: Doug Liman.
País:
USA.
Año: 2008.
Duración: 88 min.
Género: Acción, ciencia-ficción, thriller.
Interpretación: Hayden Christensen (David Rice), Jamie Bell (Griffin), Samuel L. Jackson (Roland), Rachel Bilson (Millie Harris), Diane Lane (Mary Rice), Michael Rooker (William Rice), AnnaSophia Robb (joven Millie), Max Thieriot (joven David), Tom Hulce (Sr. Bowker), Kristen Stewart (Sophie), Teddy Dunn (Mark Kobold).
Guión: David S. Goyer, Jim Uhls y Simon Kinberg; basado en la novela de Steven Gould.
Producción: Arnon Milchan, Jay Sanders, Lucas Foster y Simon Kinberg.
Música: John Powell.
Fotografía:
Barry Peterson.
Montaje: Don Zimmerman, Dean Zimmerman y Saar Klein.
Diseño de producción: Oliver Scholl.
Vestuario: Magali Guidasci.
Estreno en USA: 14 Febrero 2008.
Estreno en España: 15 Febrero 2008.

CÓMO SE HIZO "JUMPER"
Notas de producción © 2008 Hispano Foxfilm

3. La producción

  Tan pronto como los realizadores iniciaron el desarrollo de JUMPER, comenzaron a pensar en los efectos de los saltos. Tras haber creado cuidadosamente las reglas de los saltos, querían que los efectos reflejasen los mismos con un realismo creíble, pero al mismo tiempo, ser lo suficientemente originales como para ofrecer al público una experiencia novedosa. Por este motivo contrataron al supervisor de efectos visuales Joel Hynek, ganador de un Oscar de la Academia por la impactante Más allá de los sueños, y parte integral en el desarrollo de los vanguardistas efectos vistos en Matrix, y al productor de efectos visuales Kevin Elam (Sr. y Sra. Smith) para crear la esencia visual de los saltos así como las demás escenas con efectos visuales. El coordinador de especialistas Simon Crane, que ya había trabajado con Liman en Sr. y Sra. Smith y entre cuyos créditos encontramos películas como X-Men, La decisión final y Terminator 3: La rebelión de las máquinas, también se unió al equipo para entrenar y coreografiar al equipo de dobles en el complicado arte de los saltos en pantalla. Para Liman, parte del desafío era mezclar efectos vanguardistas con su estilo natural de fotografía realista y cámara manual en plano corto. «No me interesan los efectos en sí mismos», señala Liman. «Pero en esta película, quería llevar al extremo ese campo para intentar cosas que no se hubieran hecho antes». Se trataba de un territorio emocionante para Joel Hynek, quien posee una larga reputación de innovación técnica y creativa. «Sólo la idea de aportar un efecto que no se hubiese visto antes era tan importante para el relato que me resultó emocionante», comenta. Hynek se familiarizó con las múltiples y variadas manifestaciones de teletransporte vistas en las películas del pasado, y después decidió que JUMPER ofrecería una nueva visión. «El teletransporte se ha visto casi siempre desde una vista objetiva, es decir, estás en un lugar y de repente se ve cómo alguien llega o se va. Pero nosotros hemos creado saltos con cámara subjetiva, de modo que tenemos la sensación de cómo se ve y se siente desde el punto de vista del saltador al moverse de un lugar a otro del mundo o cruzando una pared. En otras palabras, esta vez los espectadores pueden acompañarlos en el viaje». Hynek quería que el efecto del salto fuese un evento dinámico, siempre cambiante y nunca exactamente igual. «No queríamos ver el mismo efecto una y otra vez durante toda la película», nos explica. «Así que existen cuatro cosas que afectan a cómo se produce un salto de teletransporte: 1) el grado de habilidad del saltador; 2) su intención – ya sea si procura ser sigiloso, destructivo o sólo divertirse; 3) sus emociones en ese momento; y 4) la dificultad general de ese teletransporte en particular. Un saltador que sufre pánico creará un efecto diferente que otro saltador que se siente calmado. Cuanto más cabreado esté, mayores efectos veréis. Resultó muy divertido jugar con ese aspecto».

 

  Los variables efectos del salto tienen, por supuesto, diversos elementos en común. «Siempre hay un factor de efecto borroso, que es básicamente un trazo confuso por movimiento generado por la evaporación del saltador en el espacio. Luego tenemos lo que llamamos flujo de condensación de vacío, provocado por el vacío y la rápida succión de aire que el saltado deja tras de sí cuando desaparece de pronto. Y por último tenemos las «cicatrices del salto», que es la ventana, o dicho de forma más precisa, la discontinuidad en el espacio que crea el saltador para viajar de un lugar a otro. Se deben esperar enormes fuerzas, como la de la gravedad, cerca de los puntos de coyuntura que rasgan el espacio, así que los objetos vuelan hacia la cicatriz en distintos grados, dependiendo de la intensidad del salto».

  Hynek mezcló y equiparó todo tipo de tecnologías para crear la matriz siempre única de efectos. «Lo que adoro de trabajar con Doug es que es como un estudiante de cine, deseoso de probar cualquier truco con tal de que pueda conseguirse algo interesante», nos explica. «El mayor desafío fue combinar la forma de rodar a mano de Doug con nuestros increíbles efectos sin matar la energía y la creatividad. Tuvimos que encontrar maneras de dejarle a Doug que trabajase a su manera con la dinámica de la toma y solventar los problemas digitales más tarde».

  Actualizando lo que ya realizó en Matrix, Hynek utilizó múltiples cámaras fijas con obturador variable disparadas en secuencia para crear varios efectos de desenfoque y estiramiento. También confiamos en un complejo y cuidadosamente coreografiado control de movimiento. Pero, curiosamente, confió en un método de la vieja escuela que resultó tremendamente efectivo. Lo conocimos sencillamente como el método de «congelar y acción».

  Hynek lo explica: «Es un método muy sencillo. Si queríamos que el saltador saliese de una escena, el director gritaba «congelar». Todos los actores dejaban de moverse, el saltador salía fuera de cuadro, la cámara retrocedía un poco, y entonces el director señala «descongelar» y la acción se retoma desde donde se dejó. Funciona porque gracias a las maravillosas herramientas digitales ahora disponibles, se pueden fundir fotogramas separados que estén ligeramente cambiados entre sí y hacer que la unión sea perfecta».

  El coordinador de especialistas Simon Crane trabajó con un gran número de especialistas para llevar a cabo algunas de las secuencias de salto más complejas. Esto significaba que a veces, podía haber cinco o seis Davids y Griffins pululando por el plató. «Era como coordinar un número de baile», dice Crane. «Hacíamos que cada uno de los dobles realizase la misma acción, pero en diferentes lugares por todo el plató. De esta forma, después podíamos borrar digitalmente a cuatro de ellos. ¡Sólo se ve a uno en la toma, pero puede que hubiese cinco de ellos allí!» Las herramientas digitales también se usaban para sustituir las caras de los especialistas por las de Hayden Christensen y Jamie Bell, creando una especie de familia de clones.

  Además de los efectos de los saltos, Crane pasó varios meses inventando y ensayando las especialmente poco convencionales batalles entre los saltadores y los Paladines, que tienen lugar en múltiples ubicaciones de forma simultánea. «La coreografía de las escenas de lucha con saltadores requirió un nuevo enfoque, toda una nueva forma de mirar las cosas», señala Crane. «Lo importante era no resultar absurdo ni excesivo. Incluso si se están teletransportando en mitad de sus peleas, son batallas muy reales y crudas que utilizan reglas físicas muy distintas».

  Para Doug Liman, establecer la complejidad de los personajes de JUMPER y la veracidad del movimiento del salto en sí mismo fue sólo el comienzo. A continuación se centraría en crear un mundo transnacional y envolvente para JUMPER que por un lado estaría basado en la realidad, aunque completada con las fantásticas posibilidades de humanos que pueden manipular el tejido espacio temporal para ir a cualquier sitio, en cualquier momento.

  Desde el principio, los realizadores supieron que la producción sería un gran desafío logístico, ya que requeriría saltos literalmente por todo el mundo. Pero Liman ya había hecho eso antes, en el thriller de espionaje global The Bourne Identity – (El caso Bourne), y sabía que parte de la clave para conseguir que la historia parezca dinámicamente viva es utilizar localizaciones auténticas. Así que la producción saltó de Toronto a Roma, desde Tokyo a Nueva York, de México a Ann Arbor, con una segunda unidad rodando en Londres, París y Egipto.

  «Recorrimos todo el mundo para hacer que la película fuese y pareciese real», dice Simon Kinberg. «Lo que resulta genial de poder teletransportarse es que puedes ir a cualquier lugar en un abrir y cerrar de ojos y decidimos desde un principio que era importante que nuestros personajes interactuasen en ciudades y lugares del mundo que la gente pudiese reconocer. Desde luego creamos muchos efectos visuales e imágenes generadas por ordenador para potenciar la acción, pero la verdadera magia de la película proviene de las localizaciones reales».

  Kinberg también señala que esas localizaciones reales se verán como nunca las hemos visto antes. «No es que hagamos un documental de National Geographic, ni una guía turística de una vuelta al mundo», destaca. «Se trata de una versión muy potente de una vuelta al mundo, versada sobre la satisfacción de nuestros deseos, sobre tener 25 años y lo que harías si creyeses que no tienes límites ni consecuencias».

  Para crear ese mundo real pero cargado de sueños, Liman se rodeó de un equipo artístico de primera para que diesen vida a su visión fluida y siempre cambiante. Contrató al director de fotografía Barry Peterson, que había aportado su calidad de alegre dinamismo a la comedia de acción Starsky & Hutch. También desde un principio trabajó estrechamente con el diseñador de producción Oliver Scholl, cuyo trabajo ha versado a menudo sobre plasmar mundos originales en la gran pantalla. Recientemente trabajó como diseñador de producción en La máquina del tiempo, como diseñador conceptual en Stargate, y realizando las ilustraciones de Batman Forever.

  Scholl no podía estar más emocionado por tener que enfrentarse a un proyecto como JUMPER. «Soy un fanático de la ciencia ficción, así que pedirme que hiciese una película sobre la teletransportación fue un regalo, porque las posibilidades son ilimitadas», comenta Scholl. «Me dije a mí mismo: voy a divertirme de lo lindo».

  Aunque Scholl trabajaría en muchas localizaciones históricas increíbles, también tendría que replicarlas en platós de rodaje para poder jugar con la física y acomodar a los saltadores. «Por ejemplo, necesitaríamos usar muchas paredes de espuma para sujetar a los dobles, y obviamente eso es algo que no puede hacerse en el Coliseo», indica. «De modo que buena parte del trabajo inicial fue determinar a qué localizaciones iríamos y cuales tendríamos que construir».

  Las escenas en el Coliseo se escribieron en un principio para el Panteón, siendo idea de Scholl trasladarlas al icónico anfiteatro de más de 2.000 años del centro de Roma, escenario de sangrientas batallas de gladiadores con leones hambrientos. El concepto de este edificio, donde la memoria de sudor, sangre y miedo aún impregna sus paredes atrajo a todos los que organizaban la película, aunque parecía un sueño imposible. Todo el mundo sabía que el gobierno italiano no había abierto las puertas del preciado monumento a ninguna película, y menos aún a un thriller de acción, desde hacía décadas.

  Sorprendentemente, la perseverancia de Lucas Foster obtuvo sus frutos y se le concedieron tres días sin precedentes para que la producción rodase no sólo en el propio Coliseo, sino también en el laberinto del anfiteatro, un área totalmente prohibida para el público visitante. «Al final, se resumen en encanto, resistencia y ganarse su respeto, hasta que finalmente nos abrieron sus puertas», dice Foster.

  Sin embargo, los realizadores tuvieron que trabajar bajo unas normas muy estrictas para el rodaje en tan frágil y antigua estructura. Sólo podían rodar entre el amanecer y las 8:15 a.m., y de nuevo entre las 15:30 p.m. y la puesta de sol, ningún equipo de ninguna clase podía apoyarse en el sagrado recinto, y la única iluminación permitida era la luz natural del sol. «Fue todo un desafío para aportar formas innovadoras de rodar, haciendo que el equipo portase todo el equipamiento a sus espaldas», recuerda.

  Pero los sacrificios valieron la pena, ya que ningún otro escenario podría haber sido tan impresionante. «El Coliseo es probablemente el entorno más estimulante y a la vez estresante en el que haya filmado nunca», comenta Liman. «Nos obligó a ser ultra organizados, teníamos que hacerlo bien a la primera, porque sabías que no podrías repetir. Todo ello es contrario a mi estilo de rodar, ya que me gusta filmar y volver a rodar. Pero estar en una localización como ésa me permitió centrar la película, y otorgarle una honestidad que no se suele ver en películas de efectos especiales».

  El elenco de actores también se inspiró en los entornos llenos de historia. «Estar allí abajo en las bóvedas del Coliseo, donde retenían a los gladiadores y los leones, y a donde el público no tiene acceso fue increíble», dice Hayden Christensen. «La imaginación se lanzaba sola, y lo recuerdo como una de las mejores cosas que he podido hacer en toda mi vida. Como actor, ayuda muchísimo poder interactuar de verdad con un mundo en el que puedes creer».

  Scholl se dedicó entonces a recrear de forma laboriosa hileras completas del Coliseo en un decorado de 550 metros cuadrados ubicado en Toronto. Primero exploró a fondo y fotografíó el monumento real, midiéndolo todo, hasta los ladrillos de las paredes. A continuación replicó gran parte de la estructura del nivel del laberinto, incluyendo las salas inferiores de los gladiadores, la gruta y los pasadizos subterráneos. Maniático del detalle, Scholl incluso duplicó el tipo de andamiaje utilizado en la actualidad en la restauración del edificio. «Para el decorado intentamos crear algo tan visualmente dramático como la realidad, pero que pudiera servir como patio de juegos para los especialistas y las escenas de acción», nos explica.

  El éxito de Scholl era vital para la visión de Doug Liman. «Era importante para mí que el público, incluso el equipo de rodaje, fuese incapaz de diferenciar qué se rodó en el Coliseo real y qué en el decorado de réplica», añade.

  Además del Coliseo, Scholl disfrutó con la creación tanto del desgarbado ático de David en Manhattan como con la guarida oculta de Griffin en Egipto. El apartamento de David, señala Scholl, «refleja el momento en que se siente en la cima del mundo, así que creamos grandes ventanales con vistas de Nueva York, para transmitir esa sensación. También es muy frío y limpio porque, aunque es donde David vive, no lo siente realmente como su hogar».

  Por contra, la guarida de Griffin, situada en una remota cueva del Sahara, es tan salvaje y errática como él. «La guarida de Griffin fue un lugar muy divertido de fabricar, y tenía que ser ignífugo para aguantar la pelea con lanzallamas que tiene lugar allí», indica Scholl.

  Scholl también construyó en el plató de Toronto los interiores del apartamento de Millie, la Biblioteca Pública de Ann Arbor y el hogar de infancia de David. Pero buena parte del trabajo de Scholl se situó en localizaciones muy remotas. En Italia, las localizaciones reales incluían la Plaza del Coliseo y el Arco de Constantino, donde los actores y el equipo tuvieron que hacer frente a enormes masas de turistas. También se rodó en la Piazza della Rotonda, donde el Panteón sirve como telón de fondo al interludio romántico de David y Millie en una trattoria, el hotel Exedra en la Plaza de la República, y el aeropuerto de Fiumicino.

  En Nueva York, el equipo rodó en la planta del observatorio del edificio Empire State, en Central Park, en el Distrito Portuario y en Times Square. Después se dirigió a Tokio, donde entre el caos urbano y las cegadoras luces de neón, el equipo de producción sacó partido a localizaciones que iban desde una tienda de tallarines en un claustrofóbico callejón de Simbashi, a la Plaza Hachiko de Shibuya en la que, mientras caminan por un cruce de 7 calles, reconocido como el más concurrido del mundo, David convence a Griffin para unir sus fuerzas en la lucha contra los Paladines. También en Tokio, Barry Peterson entró en la ciudad para filmar el puente Rainbow, un espectacular puente colgante con vistas del puerto, la Torre de Tokio y la bahía de Tokio, ofreciendo un punto estratégico desde el que David y Griffin hacen guardia en busca de Paladines. Una de las escenas más apasionantes de Tokio tiene lugar en un concesionario Mercedes de Ginza, donde Griffin lanza un Mercedes SL65 AMG contra el escaparate del local y lleva a David de marcha por Tokio. El director de fotografía Barry Peterson utilizó varias técnicas de sujeción para colocar hasta tres cámaras en el coche, y mediante grúas de última generación, seguir la acción y al coche mientras Griffin y David vuelan por entre las calles de neón de Shibuya, Shinjuku y Shimbashi. Añade el coordinador de especialistas Simon Crane: «Fue la escena más emocionante del rodaje, porque es el sueño de cualquier joven poder conducir un coche como ése sin regla alguna. Tuvimos la oportunidad de mostrar todo el potencial de esos vehículos».

  Otra ubicación de ensueño era las instalaciones del ciclotrón de Tokio, donde se utilizan aceleradores de partículas para la investigación de vanguardia de la física, y que ofrecía la atmósfera perfecta como instalación secreta en la que los Paladines realizan sus investigaciones para detener a los saltadores.

  De regreso a los EE.UU., la secuencia inicial llena de suspense en la que David cae debajo del hielo se filmó en Ann Arbor, Michigan, mientras que las escenas submarinas se realizaron en los estudios Fox Baja de Rosarito, Baja California, México.

  Mientras tanto, la diseñadora francesa de vestuario Magali Guidasci, conocida por su trabajo con el visualmente innovador director Luc Besson, también saltaba de cultura en cultura, creando una amplia gama de vestimenta internacional al tiempo que potenciaba la sensación de elegancia de la película. Junto al director de fotografía Peterson, Magali trabajó sobre una paleta de colores que resalta múltiples tonos de gris con ligeros toques de color. «Era importante ajustarse a algo sencillo y comedido para mantener la atención en la emoción visual de la teletransportación», señala Guidasci.

  Esto fue especialmente clave en sus diseños para Hayden Christensen como David Rice, que resultan clásicos y elegantes. «Quería mantener una imagen intemporal para David, simbólica aunque sencilla, con un abrigo, camisa blanca y unos vaqueros», nos dice. «Ofrece la imagen de alguien que entra en una tienda muy cara y compra sencillamente lo primero que ve, siendo pistas del joven muchacho que solía ser».

  Guidasci estiró su imaginación hacia territorios desconocidos a la hora de la vestimenta de los Paladines, que portan una variación de la clásica gabardina de agente secreto, que disimula fundas magnéticas especialmente creadas para disponer de su armamento atrapa saltadores. «La idea es que pudieran sacar sus armas de forma instantánea», nos explica sobre el diseño. Para el personaje de Roland, interpretado por Samuel L. Jackson, Guidasci preparó un abrigo de fibras cerámicas para que pudiera permanecer cómodo en un decorado atacado por el fuego.

  Al igual que en los otros elementos del diseño de la película, una mezcla de realismo e imaginación está presente en toda la ropa. Esa mezcla, tan intrínseca en el estilo de Liman, se convirtió en una fuente constante de inspiración para todos los que trabajábamos en el plató.

  «Doug básicamente crea un decorado viviente», señala Lucas Foster. «Es muy impredecible, puro y completamente natural. Era como si realmente estuviésemos viviendo la experiencia de saltar de una a otra parte del mundo».

  Hayden Christensen lo resume así: «La sensación es que Doug Liman está constantemente persiguiendo la verdad. En esta película, todo lo que no sea el teletransporte debe parecer real para él. Al hacerlo de esta forma, exige lo mejor de cada uno de los que trabajamos con él».


Imágenes y notas de cómo se hizo "Jumper" - Copyright © 2008 20th Century Fox, Regency Entertainment y Monarchy Enterprises. Fotos por Michael Gibson. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.

Página principal de "Jumper"
Añade "Jumper" a tus películas favoritas
Recomienda "Jumper" a un amigo

 


OTRAS PELÍCULAS

La búsqueda: El diario secreto (National treasure: Book of secrets)     Soy leyenda (I am legend)     La sombra del reino (The kingdom)     Resident evil: Extinción (Resident Evil: Extinction)     La jungla 4.0 (Live free or die hard)

 


   La Butaca   Internet

::::: Pincha aquí para añadir LA BUTACA a tus sitios favoritos :::::

LA BUTACA
Revista de Cine online
Copyright © 2008 LaButaca.net. Prohibida su reproducción total o
parcial sin consentimiento expreso. Todos los derechos reservados.
estrenos | críticas | cartelera | preestrenos | top10 | noticias | opinión | DVD | carteles
de compras |
sorteos | videojuegos | BSO | clásicos | enlaces | archivo | suscripción
quiénes somos | contacto | publicidad