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Dirección y
guión: Glenn Standring.
Países: Reino Unido y Nueva Zelanda.
Año:
2006.
Duración: 90 min.
Género:
Acción,
fantástico, terror.
Interpretación: Dougray Scott (Silus),
Saffron Burrows (Lilly), Leo Gregory (Edgar), Scott Wills
(Jones), Stuart Wilson (Augustus), Craig Hall (Dominic), Robbie
Magasiva (Frank), Lauren Jackson (Steph), Peter McCauley
(profesor Liepsky), Stephen Ure (Freddy).
Producción: Tim Sanders, Russell
Fischer, Haneet Vaswani, Michael Cowan y Jason Piette.
Música: Anne Dudley.
Fotografía: Leon Narbey.
Montaje: Christopher Blunden.
Diseño de producción: Phil Ivey.
Vestuario: Kirsty Cameron.
Estreno en España: 18 Enero 2008. |
CRÍTICA
por
José Arce
Parece
increíble, pero el subgénero de los vampiros sigue dando ideas a
los cineastas. Más allá de presupuestos y productores, orígenes
o distribuidoras, el goteo de películas basadas en los
chupasangres no presenta freno ni receso. Y como paso previo a
la inminente llegada de la más esperada "30 días de oscuridad", desembarca ahora en nuestra cartelera un film más modesto en
aspiraciones y resultados que llega desde las antípodas
neozelandesas.
“La criatura
perfecta” cuenta con un interesante punto de partida, al menos
aparentemente: los vampiros son una evolución natural del
homo sapiens, y como tal no buscan nuestros cuellos con
avidez, simplemente conviven con nosotros en paz y armonía. Al
menos, lo han hecho así desde que aparecieron a raíz de la
mutación de una vacuna, hace trescientos años. A lo largo de
este tiempo, su superioridad física les ha convertido en una
especie de deidades para no pocos humanos, de suerte que han
llegado a sustituir a la iglesia tradicional, siendo venerados
por acólitos que reciben su sangre cada domingo, en lugar de la
del Jesucristo de los cristianos, más simbólica y, obviamente,
menos efectiva en términos curativos. Como no puede ser de otra
manera, la concordia entre ambas especies se rompe cuando Edgar
(Leo Gregory) decide rebelarse contra sus hermanos sin un
motivo aparente. Silus (Dougray Scott), el más prometedor
de su raza y futuro líder de la misma, deberá cooperar con la
agente Lilly (Saffron Burrows) para dar caza al díscolo
rebelde huido, antes de que propague una enfermedad con la que
parece estar infectado.
Más allá de
su arranque argumental, que tampoco da para mucho a posteriori,
el film dirigido por Glenn Standring se somete a sus
opciones estéticas para mantener centrada nuestra atención en la
pantalla. El realizador empapa su propuesta visual de un
ambiente retrofuturista que baila entre el Londres de finales
del siglo XIX, el ambiente sucio de las ciudades de la Segunda
Guerra Mundial, títulos recientes como el "Vidocq" de Pitof (2001) o, incluso, videojuegos
como el portentoso —y posterior a esta cinta— “Bioshock”.
Semejante mixtura deriva en una paleta de colores oscura, con el
gris y el ocre como tonalidades dominantes, atractiva pero
limitada por el escaso presupuesto, que no puede evitar que
transparencias, maquetas y determinadas animaciones queden algo
justas, empañando un tanto el esfuerzo de un equipo que, aun
así, sabe aprovechar con bastante acierto los recursos de que
dispone. El problema es que los actores principales no
ofrecen demasiado juego en una historia lenta y tópica que
impregna al espectador con una continua sensación de déjà vu,
una impresión inevitable de que nos encontramos una vez más con
el revuelto de ideas que tantas veces se ha tratado con
anterioridad, resuelto con acierto por momentos, pero
insuficiente en general. Dougray Scott aparece soso y
reiterativo en su interpretación del obligatoriamente
carismático Silus, centrando su trabajo en una parquedad
salpicada de un par de tics que no dotan a su rol del carisma
suficiente para que nos pongamos de su parte; Saffron Burrows
tampoco muestra demasiado interés; y Leo Gregory, el malo de la
función, no acaba de encajar como máquina letal y desquiciada
—puede que porque ni él mismo entienda los motivos que impulsan
al personaje—, aunque resulta, de largo, el papel más atractivo
de todos. Los secundarios, básicamente policías y cuerpos de
seguridad, no son sino clichés que reiteran una vez más en lo
mismo de siempre. Como desquiciante remate a este fallido
proyecto, un final abierto en el que el héroe anticipa en off
que es probable que vuelva en una nueva entrega. Qué pereza.
Calificación:
    
Imágenes
de "La criatura perfecta" - Copyright ©
2006 Movision Entertainment, Roc Media, Sensible Films, Spice
Factory y Darclight Films. Distribuida en España por Flins &
Pinículas. Todos los derechos
reservados.
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