CÓMO SE HIZO "MONSTRUOSO"
Notas de producción ©
2008
Universal Pictures
La semilla de MONSTRUOSO se plantó en junio de 2006 durante la
gira de promoción en Japón de Misión imposible III, en la que
participaba J.J. Abrams en calidad de director. El creador de
las exitosas series “Felicity”, “Alias” y “Perdidos”, que debutó
como director de largometrajes con Misión imposible III y pronto
se pondrá a la cabeza de una nueva entrega de Star Trek, entró
en una tienda de juguetes con su hijo y descubrió una auténtica
colección de juguetes relacionados con Godzilla, sus secuelas y
remakes. “En ese momento me pregunté qué pasaría si un monstruo
del tamaño de un rascacielos se viera desde el punto de vista de
alguien diminuto. En otras palabras, si no se enseñase desde una
visión omnipotente, sea de Dios o del director”. J.J. Abrams
llamó a un colaborador habitual, Drew Goddard, el guionista con
el que había trabajado en “Alias” y “Perdidos”. “J.J. me llamó y
me dijo que quería hablar conmigo acerca de algo enorme”,
recuerda el guionista. “Al principio sólo tenía la idea de una
película acerca de un monstruo gigantesco rodada cámara en mano.
Acepté inmediatamente”. “Enseguida pensé en Drew porque sabe
combinar espectáculo y monstruos con comedia y humanidad”, dice
J.J. Abrams. El productor Bryan Burk añade: “Es una película de
género, pero queríamos que se viera más bien el lado humano y
emocional de la historia. Para eso no hay nadie como Drew”. J.J.
Abrams y Drew Goddard se reunieron una semana después y
redactaron un primer tratamiento de cinco páginas, que el
guionista transformó en un primer guión de 58 páginas durante
las vacaciones de Navidad. Según el productor, la idea era hacer
“una película al estilo Cameron Crowe con una mezcla de Godzilla
y El proyecto de la bruja de Blair”. A continuación se lo
ofrecieron a Brad Weston y a Brad Grey, de Paramount, que se
entusiasmaron con el concepto y dieron luz verde al proyecto.
Drew Goddard dice, riendo: “Ocurrió exactamente lo opuesto de lo
que suele pasar en Hollywood. Todos se apuntaron inmediatamente,
fue una experiencia increíble”. “Creo que pocas películas están
a la altura de las expectativas”, dice la productora ejecutiva
Sherryl Clark, “pero en este caso sigo tan entusiasmada ahora
como cuando leí el tratamiento”.
Mientras el guionista desarrollaba el guión, los productores
eligieron a Matt Reeves para dirigir la película. J.J. Abrams y
el director son amigos y cineastas desde que eran niños. Se
conocieron a los 13 años cuando participaron en un festival de
cine de Super 8. Ambos crearon la exitosa serie “Felicity” en
1998 y han seguido colaborando desde entonces.
Puede que Matt Reeves no
pareciera el candidato idóneo a primera vista, dado que carecía
de experiencia en el género y en los efectos visuales, pero J.J.
Abrams estaba seguro de que era el realizador perfecto para el
proyecto. “Esta película no tiene nada que ver con lo que había
hecho Matt”, explica el productor. “Pero le escogí porque se
preocupa sobre todo por los personajes y sabía que aportaría más
emoción que ningún otro director comercial o de vídeo. La
mayoría de las películas de terror que vemos hoy en día tienen
una vertiente sádica, son muy violentas, pero no hay nada con lo
que identificarse. Matt conseguiría que los personajes
transmitieran emociones”.
Efectivamente, la película no
se centra tanto en un monstruo gigantesco destruyendo Nueva
York, sino en un grupo de jóvenes atrapados en un acontecimiento
inesperado. MONSTRUOSO es una película acerca de un grupo de
amigos que se reúne para despedir a Rob (Michael Stahl-David)
que va a mudarse a Japón. Un miembro de la pandilla, Hud (T.J.
Miller), es el encargado de grabar el acontecimiento, a pesar de
ser el menos adecuado para ello.
“Lo que más me intrigó del
proyecto”, dice Matt Reeves, “fue la idea de visualizar algo tan
enorme y rodarlo desde un punto de vista mucho más íntimo. El
reto residía en encontrar la forma de que algo tan absurdo como
el ataque de un monstruo pareciera absolutamente real”.
La solución era rodar la
película desde la cámara de Hud. Para que fuera factible, el
director y el guionista entremezclaron imágenes de la relación
de los personajes y de su reacción ante el monstruo.
La primera parte de la
película es una secuencia de 20 minutos durante la fiesta, en la
que se establece la historia de los personajes. “Si una película
se centra en los personajes al principio, el público no sospecha
que puede haber otra cosa”, dice Matt Reeves. “Pero, de pronto,
cuando todo parece ir sobre ruedas, aparece un monstruo de
película, y todo el planteamiento se derrumba”.
Drew Goddard añade: “Una vez
que la cabeza de la estatua de la Libertad sale rodando, no
queda mucho tiempo para estudiar a los personajes. Por eso
decidimos dejarlo claro antes de que el mundo empezara a
desaparecer”.
Matt Reeves también
entremezcla hábilmente una historia de amor que hubo entre Rob y
Beth (Odette Yustman). Sin saberlo, Hud graba sobre unas
imágenes de la chica de Rob, que este filmó cuando estaban
juntos. “Se me ocurrió que podía haber una historia paralela,”
dice el director. De hecho, la película empieza con imágenes de
Rob y de Beth. Durante el transcurso de la película, se ven más
imágenes de los dos, normalmente cuando Hud deja de grabar ante
una catástrofe inminente.
“Somos testigos del periodo
que sigue a una relación intensa mezclado con otro
acontecimiento mucho más terrible”, dice Matt Reeves. “Eso nos
permitió aumentar el dramatismo. Además, el público empieza a
unir las piezas del rompecabezas y entiende por qué Rob quiere
rescatarla a toda costa”.
Sigue diciendo: “También nos
pareció importante en una película tan visual que hubiera
momentos para conectar con los personajes. Sin los interludios
dramáticos, sería como ver un videojuego”.
El resultado es como subirse
a una montaña rusa. El público mantiene un contacto muy directo
con los personajes mediante el rodaje cámara en mano.
“Cuando se me ocurrió la idea
para la película, empecé a pensar en el impacto de YouTube”,
dice J.J. Abrams. “Hoy en día, basta con conectarse a Internet
para encontrar un vídeo, sea de Iraq, Londres, España o
Manhattan, hecho por alguien escondido en una tienda o debajo de
un coche”.
El productor Bryan Burk está
de acuerdo: “Actualmente se filma todo. Si un monstruo atacase
una ciudad, estoy seguro de que alguien lo filmaría”.
El guionista Drew Goddard
añade: “En la era de YouTube, ver esa clase de vídeo tiene un
lado voyeurista, aunque no haya nada raro en lo que se esté
viendo. Por alguna razón, cuando la acción es real, es mucho más
atractiva, como si uno se metiera dentro de la vida de los
demás”. Y sigue diciendo: “Para que funcionara la película,
debía parecer real, como si observásemos la fiesta sin estar
invitados. Así, cuando empieza el caos, esa realidad se
transfiere al monstruo”.
Pero otro reto era recrear
las imágenes necesarias para la película. “Nos preguntamos cómo
podía ser la grabación espontánea de un acontecimiento
desproporcionado”, dice J.J. Abrams. El director Matt Reeves
añade: “Tuvimos que ajustarnos a unas condiciones muy drásticas.
Por ejemplo, no hay tomas generales, ni contraplanos en los que
aparece al otro escuchando. Todo se ve a través de la cámara de
Hud y desde su punto de vista”.
La limitación en las tomas
también fue otro elemento clave. “No podía parecer muy
profesional”, explica Matt Reeves. “Debían ser las típicas
imágenes de alguien atrapado en esa situación”.
Otra parte importante de la
técnica incrementa el terror y la tensión en numerosas escenas.
Nos referimos a los momentos en que el cámara “pierde” parte de
la acción, por ejemplo, las imágenes del monstruo. “El sonido
ocupa un lugar de importancia en lo que rueda un
videoaficionado; no es tanto lo que se ve como el pánico y las
reacciones que ocurren fuera de campo, los ruidos de acciones
que no vemos”, dice J.J. Abrams.
“Lo que no se ve da miedo”,
dice el director. “Siempre estamos con Hud, pero no hay un
contraplano para enseñarnos lo que no ve. Eso aumenta la tensión
porque uno se imagina que puede haber algo horrible muy cerca,
pero Hud no nos lo enseña, todo depende de la imaginación”.
“Todo parece rodado un poco
al azar”, explica el supervisor de efectos visuales Michael
Ellis. “Hud sigue las indicaciones de los otros personajes, pero
suelen ver las cosas antes que él, y cuando las enfoca, ellos ya
han salido corriendo”.
La dificultad de crear esas
tomas de aficionado se debía sobre todo a que había un
profesional como Chris Hayes detrás de la cámara. “Chris es
asombroso”, dice Matt Reeves, “pero había momentos en que movía
la cámara demasiado bien, tuve que pedirle movimientos más
torpes”.
Una solución fue entregar la
cámara al actor T.J. Miller, que hace el papel de Hud. “T.J.
rodó bastante”, dice el director de fotografía Michael
Bonvillain. “Tanto que llegó a decir que debería ser miembro del
sindicato”, añade, riendo.
“En esta película he sido más
que un actor. En muchas ocasiones he hecho de primer operador y
muy a menudo, de comentarista”, recuerda T.J. Miller. Reconoce
que no fue fácil: “A veces no sabía si debía interpretar o
rodar”.
Se necesitó mucha
planificación y organización para orquestar las complicadas
escenas rodadas con una sola cámara. Normalmente cada plano
suministra información al espectador y una serie de planos se
convierte en un todo en la sala de montaje, pero en este caso no
ha sido así. En MONSTRUOSO, el movimiento frenético de la cámara
debía ser cuidadosamente estudiado para captar todo lo que el
director quería que viera el espectador.
“Ensayamos muchas escenas
para asegurarnos de que saldría como estaba planeado, pero todo
debía parecer accidental”, explica Matt Reeves. El productor
J.J. Abrams dice: “Matt hizo cosas complicadísimas, como
conseguir que una toma pareciera continua cuando no lo era y
organizar movimientos que simularan ser espontáneos a pesar de
haber sido planeados al milímetro”.
Numerosas tomas se
planificaron mediante un proceso de previsualización. Michael
Ellis dice: “Fue de gran ayuda para los actores y el cámara para
que supieran dónde debían señalar y de qué huían”.
Las escenas en las que se
entrevé al monstruo requerían una auténtica estrategia. Al
principio sólo son atisbos, pero según avanza la película es
cada vez más nítido, hasta el momento en que Hud lo tiene
delante. En la mayoría de casos sólo se le ve desde abajo, dado
que Hud pasa la mayoría de la película en la calle. “Es una
perspectiva única”, dice el director Matt Reeves.
“Acabamos por darnos cuenta
de que el espectador debía ver al monstruo claramente al menos
una vez”, dice el guionista Drew Goddard. “Por eso, cuando están
en la tienda de electrodomésticos viendo las noticias en varios
monitores, hay una toma realizada desde un helicóptero mientras
el monstruo se lleva parte del puente de Brooklyn con un
movimiento de la cola”.
Hay otra toma mucho más
íntima, cuando Hud, nuestro videoaficionado, es atacado por el
monstruo. Se ve el interior de su boca brevemente cuando Hud
está en el interior antes de que le escupa al suelo. Matt Reeves
recuerda: “Drew me dijo que el colmo para un fan de películas de
monstruos es que la criatura se coma a uno de los
protagonistas”.
Debido al estilo único e
íntimo de filmación de MONSTRUOSO, los cineastas se inclinaron
por actores cuyas caras no fueran muy conocidas. Matt Reeves y
J.J. Abrams escogieron a un grupo de talentosos actores jóvenes
compuesto por Lizzy Caplan, Jessica Lucas, T.J. Miller, Michael
Stahl-David, Mike Vogel y Odette Yustman.
“La clave del casting para
esta película era escoger actores de talento que el público no
hubiera visto antes”, explica el productor. El personaje
de Rob recayó en Michael Stahl-David, que trabajó en la aclamada
serie “The Black Donnellys”. “No he trabajado en muchas
películas, pero durante la prueba, sentí que Matt era un
director al que le importaba el personaje y los matices. Me di
cuenta de que le gustaba probar para ver qué ocurría, lo que me
dio mucha libertad”.
T.J. Miller interpreta a Hud,
un personaje al que oímos mucho pero vemos poco. “Me entrevisté
con la directora de casting y le dejé muy claro que era un
cómico”, dice el miembro de la compañía cómica Second City.
Aunque apenas se habló de la
película durante las pruebas, le aseguraron que tendría
oportunidades para sacar su lado cómico. Sin embargo, hubo un
pequeño malentendido. “Me presenté a la prueba y me dieron un
monólogo muy serio, muy emotivo, no sabía qué hacer”, recuerda.
“La directora de casting me interrumpió y me dijo que su
ayudante se había equivocado. Menos mal. Al final conseguí el
papel del chico divertido y lleno de entusiasmo al que se oye
pero no se ve”.
“¿Quién no tiene un amigo
como Hud?”, pregunta el productor Bryan Burk. “Es de los que no
sabe callarse ni parar, pero siempre está cuando se le necesita.
Es un loco al que todos quieren”.
Jessica Lucas describe a
Lily, su personaje, como “una marimandona. Es la hermana mayor y
quiere controlarlo todo. Es la única del grupo que sabe adónde
va. Ella organiza la fiesta”.
La actriz, que acaba de
unirse al equipo de la serie “CSI”, no llegó a MONSTRUOSO por el
camino más directo. “Mi agente me dijo que tenía una prueba para
una película de J.J. Abrams. Pero no me dieron un guión, no
sabía nada del personaje, no tenía nada, no podía prepararla. Me
grabaron y no supe nada durante seis semanas. Volvieron a
grabarme, y a las dos semanas subí a un avión para reunirme con
J.J., Bryan Burk y Matt. Me hicieron otra prueba y me dijeron
ahí mismo que tenía el papel, fue genial”.
La productora ejecutiva
Sherryl Clark está convencida de que a la joven actriz le espera
un brillante futuro: “Tiene lo que necesita una estrella,
belleza, encanto y mucho sentimiento. Es exactamente lo que
buscábamos para interpretar a Lily, el personaje que más sale en
toda la película”.
Odette Yustman también fue un
descubrimiento. “Matt Reeves, Bryan Burk y yo salíamos de una
reunión y decidimos pasar por el departamento de casting”,
recuerda Sherryl Clark. “Odette estaba sentada en la antesala.
Allyson, la directora de casting, nos pidió que asistiéramos a
la prueba. Nos quedamos boquiabiertos. Odette era Beth. Es
preciosa, inteligente y tiene mucho talento”.
Los dos rostros más
reconocibles de MONSTRUOSO pertenecen a Lizzy Caplan (Marlena) y
a Mike Vogel (Jason). La actriz, a la que vimos en Chicas malas
en el papel de la cínica Janis Ian y en la serie cómica “The
Class”, no tuvo problemas en meterse en la piel de Marlena.
“Quería trabajar en esta película porque la producía J.J.
Abrams. La serie ‘Perdidos’ me parece genial”, reconoce la
actriz, que no se inmutó por el secretismo de la prueba. “No
sabíamos nada. No nos dieron a leer escenas de la película, sino
de series como ‘Alias’”.
“Mike Vogel tiene más
experiencia que el resto del reparto”, explica Sherryl Clark.
“La idea era formar parejas que funcionaran. Interpreta al
hermano de Michael y nos dimos cuenta inmediatamente de que
había química entre los dos. Le contratamos después de la
primera prueba”.
Pero había una condición para
que los seis jóvenes actores trabajaran en la película: no
podían revelar absolutamente nada acerca de la producción.
Los efectos visuales de
MONSTRUOSO corrieron a cargo de los supervisores Kevin Blank y
Eric Leven, de Tippett Studio, y Michael Ellis, de la empresa
londinense Double Negative. Tippett se encargó de todas las
tomas en las que salía el monstruo, mientras que Double Negative
creó las escenas de destrucción en las que no aparecía.
El concepto del monstruo es
muy simple, según J.J. Abrams: “Es un niño, acaba de llegar al
mundo. No entiende nada y eso le pone de mal humor. Lleva ahí
abajo miles y miles de años”.
Pero, ¿de dónde viene? “No se
dice”, aclara Drew Goddard. “En la película no hay ningún
científico de bata blanca en un laboratorio que lo explique
todo. Hemos omitido esa escena”.
No sólo está desorientado,
también muy enfadado. “Hay un montón de cosas pequeñas (los
humanos) que se meten con él y le disparan”, dice Matt Reeves.
“Nadie puede matar al monstruo, pero le hacen daño y no lo
entiende. Es un mundo desconocido que le asusta”.
Para diseñar al monstruo,
J.J. Abrams contrató a Neville Page, un veterano diseñador de
criaturas, que acababa de crear personajes para Avatar, de James
Cameron, y que actualmente se ocupa de la próxima entrega de
Star Trek, de J.J. Abrams.
“Ha habido muchas películas
con criaturas de gran tamaño, pero queríamos algo único”, dice
el productor. “Me gusta el trabajo de Neville porque diseña
criaturas desde un punto de vista realista. Es capaz de explicar
cómo funcionan, su musculatura y su estructura ósea”.
El productor Bryan Burk
añade: “Neville es asombroso. No sólo piensa en el aspecto de la
criatura, se preocupa de cómo anda, respira, de cómo es su piel,
de qué come, etcétera”.
Una vez acabados los diseños
de Neville Page, Tippett Studio debió refinar el monstruo para
poder incluirlo en las pocas, aunque cruciales tomas en las que
aparece. “Hicimos pruebas insertándole en fondos rodados en Los
Ángeles”, explica Eric Leven. “Probamos con diferentes aspectos
de la criatura para ver cómo quedaba con la iluminación”.
El director Matt Reeves tenía
una sugerencia: “Quería que tuviera aspecto de asustado, un poco
como un caballo cuando tiene miedo y empieza a verse el blanco
de sus ojos en la parte inferior. Por ejemplo, cuando el
ejército le dispara, se pone muy nervioso, no sabe qué hacer”.
Como parte del ritual
“posnacimiento”, tal como lo describe J.J. Abrams, el monstruo
se rasca la espalda contra un edificio (al que destruye, de
paso) para deshacerse de unos parásitos que, al ser liberados,
también causan estragos.
“Drew y yo teníamos un
problema. Con un monstruo de este tamaño, ¿cómo impedir que los
personajes humanos perdieran relevancia?”, dice J.J. Abrams. El
guionista Drew Goddard añade: “Es tan grande que era imposible
que los actores interactuasen con él; no podían luchar contra
él, no había forma de hacerle daño”.
Fue así como nació la idea de
los parásitos. “Son unas criaturas horribles, del tamaño de un
perro, que se esparcen por la ciudad y aumentan la pesadilla”,
dice el productor.
“Los parásitos son voraces y
rabiosos, se mueven arrastrándose como cangrejos”, explica el
director. “Se lanzan sobre las presas y pueden trepar por las
paredes y pegarse a las cosas”.
Además, los parásitos se
mueven mucho más rápidamente que el gigantesco monstruo.
“Tippett Studio tiene mucha experiencia con este tipo de
criaturas rápidas que destruyen y hacen pedazos a los seres
humanos. Lo pasamos muy bien con ellas”, dice Eric Leven. “Son
como derviches en movimiento que destruyen todo lo que
encuentran en su camino. Son letales”.
Nos enfrentamos por primera
vez al poder destructivo del monstruo encolerizado cuando los
seis amigos bajan para ver qué pasa y se encuentran con la
cabeza de la estatua de la Libertad rodando en medio de la
calle.
Esta toma se incluyó en un
tráiler de dos minutos rodado en mayo de 2007 y que llegó unas
semanas después a las salas comerciales de la mano de la
taquillera Transformers, de Michael Bay. Incluía planos de la
fiesta, la cabeza de la Srta. Libertad y otras escenas de
destrucción, filmadas antes de que empezara el rodaje
propiamente dicho.
“La secuencia de la cabeza de
la estatua de la Libertad demostró la fe que el estudio tenía en
el proyecto”, dice Bryan Burk. Pero el tráiler impactó a los
espectadores. “La reacción no pudo ser mejor”, explica J.J.
Abrams. “Nadie sabía nada de la película, ni siquiera teníamos
título, lo nunca visto. Queríamos que todo permaneciera en
secreto y que se descubriera poco a poco, como las películas de
antes”.
La sorprendente toma de la
estatua de la Libertad se rodó en los terrenos de Paramount y es
una creación de Hammerhead Productions. Posteriormente, para ser
usada en la película, Double Negative la amplió y añadió más
detalles. J.J. Abrams quería homenajear la película 1997:
rescate en Nueva York, que John Carpenter rodó en 1981, donde
salía una imagen similar en el póster promocional. “De niño, me
encantaba esa película”, dice. “Una de las cosas que más me
gustaba era la foto de la cabeza de la estatua de la Libertad en
medio de una calle de Nueva York, pero no salía en la película.
Siempre me pareció una imagen loca, aterradora, por eso quería
incluirla”.
Además de enfrentarse a la
dificultad que representa conferir autenticidad a un monstruo de
25 plantas de altura, algo crucial para el éxito de la película,
en opinión del director, Tippett Studio y Double Negative
también debieron crear escenas de destrucción que parecieran
reales para un público demasiado acostumbrado a ver edificios
derrumbándose.
Hace unos cuantos años, nadie
sabía muy bien qué aspecto tenía un edificio derrumbándose.
“Ahora”, dice Michael Ellis, “cuando un edificio cae y se alza
una nube de polvo, todos saben lo que es”. Eric Leven añade:
“YouTube ha cambiado las referencias visuales del público”.
Double Negative tenía
experiencia con secuencias de destrucción similares. Sin
embargo, en este caso, Michael Ellis dice: “El edificio se
derrumba por culpa de un monstruo enorme, y debe caerse de una
forma específica”. La nube de polvo resultante se creó
especialmente para cumplir con los requisitos de Matt Reeves y
de J.J. Abrams. “Investigamos cómo se comporta una nube de polvo
de estas características en una calle”, sigue diciendo. “Lo
simulamos mediante un programa de dinámica de fluidos, recreando
la forma en que reacciona una enorme cantidad de polvo y de
escombros avanzando entre dos líneas de edificios”.
Para conseguir que los
edificios derrumbándose estuvieran a la altura del realismo
exigido por el director, los dos equipos trabajaron
incansablemente. “Dividimos una estructura en pisos y destruimos
el edificio planta por planta”, explica Eric Leven. “Empezamos
con las ventanas y seguimos con el suelo. Incluso construimos
muebles. Nos llevó mucho tiempo, pero todo el equipo se lo pasa
bien con este tipo de proyecto. Hacemos realidad nuestros sueños
infantiles volándolo todo por los aires”.
Otra de las dificultades fue
crear efectos visuales “temblorosos” que encajaran con una
filmación realizada por un aficionado. Las empresas de efectos
usan programas para controlar los saltos de un fotograma a otro
para que los personajes generados por ordenador se adapten al
movimiento. Pero un rodaje cámara en mano realizado por un
aficionado incrementaba el problema.
“Normalmente contamos con
programas que resuelven la mayoría de problemas de tracking”,
dice Michael Ellis. “Pero, en este caso, muchas tomas eran
demasiado complejas. Fue un trabajo de locos, hubo que comparar
los planos a mano, fotograma a fotograma. Las tomas realizadas
con zoom siempre plantean problemas, pero si además se trata de
un rodaje de videoaficionado, es mucho peor. No hay movimientos
suaves, la cámara está por todas partes”.
Uno de los monumentos más
emblemáticos que destruye el monstruo es el puente de Brooklyn.
El equipo de carpintería construyó una sección del puente de 15
metros de largo en The Downey Stages (Estudios Downey),
California, rodeada de una pantalla verde de 360 grados que
posteriormente sería sustituida por tomas realizadas desde el
puente auténtico. La figuración contratada para hacer las veces
de la multitud de neoyorquinos intentando escapar
desesperadamente de la criatura entre cientos de coches
detenidos, aparcó sus vehículos en el nivel inferior de la
estructura recién construida para llenar la toma.
Para reproducir el resto del
puente, el equipo de Michael Ellis fotografió y midió el
auténtico puente de Brooklyn para edificar un puente generado
por ordenador. A continuación estudiaron varios derrumbamientos
de puentes colgantes, como el del puente Narrows sobre el río
Tacoma que tuvo lugar en 1940 en el estado de Washington.
“Estudiamos qué ocurre cuando se rompe un puente colgante e
intentamos sacar el máximo partido posible de la imagen”, dice
el supervisor de efectos visuales.
A pesar de su deseo de
realismo, los cineastas eran conscientes de las implicaciones de
estas secuencias. “En muchos aspectos”, dice Matt Reeves, “el
monstruo es una metáfora de la época en que vivimos y del terror
al que todos nos enfrentamos. Era importante encontrar una forma
de acercarse a esa sensación sin empequeñecerla ni explotarla y,
sobre todo, sin faltarle al respeto”.
La película nunca cruza la
línea divisoria entre el susto cinematográfico y los dolorosos
recuerdos de acontecimientos aún muy recientes. El equipo de
efectos visuales escogió edificios más antiguos para que no
evocaran el estilo de las estructuras destruidas hace seis años.
Sin embargo, el género de
monstruos siempre despierta una sensación incómoda, según
explica J.J. Abrams: “Godzilla nació en 1954, en el oscuro
periodo que siguió a la destrucción de Hiroshima y Nagasaki.
Mucha gente que vio la película había conocido ese terror de
primera mano y lo tenía otra vez delante, pero bajo una forma
absurda y ridícula. Supongo que sirvió para crear una catarsis
en Japón”.
“En mi opinión es uno de los
aspectos potencialmente más impactantes de esta película”, sigue
diciendo. “Se apropia de imágenes familiares, aterradoras, pero
las transporta a un contexto risible y esperpéntico para
provocar una catarsis sin necesidad de someterse a una terapia.
La gente quiere pasar por esto, quiere procesar el terror con el
que vivimos. Puede que no todos se den cuenta, pero la película
ofrece una válvula de escape. Y para los jóvenes sólo será una
película de monstruos genial”.
Imágenes
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Paramount Pictures y Bad Robot. Fotos por Sam Emerson. Distribuida en España por
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