CRÍTICA
por
Miguel A. Delgado
Pues, por una vez, les hemos
ganado por la mano: si para los espectadores norteamericanos
“Monstruoso” (horrorosa adaptación del original y misterioso
“Cloverfield”) puede haber sido el colmo de la innovación, en
España no podemos más que recibirla como algo ya visto y que no
sorprende. ¿Los culpables? Pues unos señores llamados Jaume
Balagueró y Paco Plaza, que en
"[Rec]"
ya nos habían descubierto la potencia de una visión subjetiva,
de narrar una historia (de zombis en su caso, una monster
movie en el de la cinta de Matt Reeves)
a través de la fingida espontaneidad de quien quiere registrar
con su propio equipo algo que sucede repentinamente ante sus
narices.
En descargo del segundo
puesto en la carrera de la innovación obtenido por la producción
de J.J. Abrams,
habría que decir que, en realidad, algo así estaba en el aire,
esperando que alguien lo recogiese. Las filtraciones que desde
el universo YouTube van tiñendo un cine tradicional cada vez más
acosado por el descenso de espectadores, están dejando una
huella que tiene todo el aspecto de ser duradera. Y así, si las
nuevas expresiones del audiovisual se habían hecho evidentes en
cintas como "Redacted", y la
posibilidad del punto de vista subjetivo se había empezado a
insinuar en títulos como "La
guerra de los mundos" o
"Hijos
de los hombres", sólo
era cuestión de tiempo que alguien interpretara las señales que
rodeaban a un Hollywood acuciado por la necesidad de nuevas
ideas.
Es necesario apuntar que la
desactivación del efecto sorpresa causa daño a “Monstruoso”.
Sobre todo porque, como ocurría en la producción española, lo
importante no es la historia en sí (la narración de la
destrucción de Nueva York por el ataque de una criatura
gigantesca, en la enésima resurrección del espíritu de
Godzilla,
sigue todas las pautas y lugares previsibles), sino el punto de
vista, el de una cámara doméstica que primero se encarga de
inmortalizar una fiesta de despedida para, a continuación,
dedicarse a registrar para la posteridad la paulatina
desaparición de la ciudad. Y aquí “Monstruoso” tiene problemas
más profundos que los de la cinta española, que sabía soslayar
mejor el hecho de que llega un momento en el que resulta
simplemente increíble que alguien pueda estar grabando en
situaciones de tanto peligro (y además tan absurdas como saltar
de un edificio a otro sin quitar la cámara de delante de la
cara). ¿Algo menor? No tanto, sobre todo si se tiene en cuenta
que detalles así destruyen el simulacro de realidad al que se
fía toda la efectividad.
Pero sería injusto decir que
“Monstruoso” es un film aburrido, porque no lo es. El buen
acabado de los efectos especiales, la atmósfera que sí consigue
crear, y momentos como el del ataque en el túnel del metro
contienen suficiente dosis de interés como para que el metraje
de la cinta (85 minutos) termine haciéndose aún más liviano...
salvo en un tramo final que, paradójicamente, a pesar de ser el
más espectacular, acaba dando la sensación de ser el más metido
con calzador. Y, curiosamente, lo que más fascina de esta cinta
es lo que de clásico oculta tras su capa de propuesta de última
generación, porque su principal potencia reside en esas imágenes
de una criatura monstruosa paseándose entre las calles y
derribando los edificios como si fueran de papel. Y el hecho de
que, siete años después, las huellas del 11-S han sido ya
digeridas e insertadas en el imaginario colectivo: la secuencia
de la calle llenándose de polvo retrotrae, ésta sí, a lo real.
En ese punto, el film sólo puede llevarse un 10; pero no basta
para ser algo verdaderamente revolucionario.
Calificación:
    
Imágenes
de "Monstruoso" - Copyright © 2008
Paramount Pictures y Bad Robot. Fotos por Sam Emerson. Distribuida en España por
Universal Pictures International Spain. Todos los derechos
reservados.
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