CÓMO SE HIZO "LA ISLA DE
NIM"
Notas de producción ©
2008
Universal Pictures
En 2002, la autora Wendy Orr publicó La isla de Nim, un relato
acerca de un curioso e incomparable paraíso tropical lleno de
aventuras, habitado por dos irresistibles heroínas: la atrevida
y joven Nim, que lleva una vida al estilo de una moderna
“familia Robinson en los mares del sur”, con su padre, que es
científico, y rodeada de muchos animales; y la escritora de
aventuras Alexandra Rover, que siempre ha vivido recluida en su
enorme piso en la ciudad, hasta que su mayor fan le pide ayuda.
No puede haber dos personas tan opuestas como Nim y Alexandra.
Nim sueña con grandes viajes y amistades eternas, y Alexandra es
una mujer que, de tan nerviosa, se vuelve cómica. Pero no tardan
en descubrir que comparten la misma fe en el poder de la
imaginación y un afecto sin límites por el héroe de ficción
creado por Alexandra, Alex Rover, cuya valentía y osadía las
inspirará para llegar a lugares asombrosos y seguir adelante por
caminos con los que sólo se habían atrevido a soñar. Al final,
Nim descubrirá la mayor aventura de todas, tener una familia. La
escritora Wendy Orr dice: “La historia de Nim parte de la base
de que todos podemos ser mucho más valientes de lo que creemos.
No importa que sea para librar una batalla contra unos piratas o
para dejar un cómodo piso e ir al otro lado del mundo, todos
somos mucho más valientes de lo que pensamos”. El periódico Los
Angeles Times describió la novela como “un refrescante relato de
fantasía... con fuertes dosis de suspense y comedia”, y añadió
que “el lector deseará creérselo todo acerca de la adorable Nim
y de su idílica isla”. Unos años después, la productora Paula
Mazur descubrió la novela en una librería de Santa Mónica. El
título le intrigó y lo compró para leérselo a sus hijos. Se
sintió cautivada nada más empezar: “Me pareció una historia
maravillosa, muy bien escrita, con personajes fuertes, el padre,
la hija y la escritora, destinados a encontrarse. Casi
inmediatamente pensé que me gustaría verlo en la gran pantalla.
Me gustaba Nim, una niña capaz de enfrentarse a lo que fuera con
entusiasmo y humor”. La productora casi no creía su suerte
cuando descubrió que nadie se había hecho con los derechos
cinematográficos de la novela y no tardó en encargar una
adaptación después de unirse a Walden Media, conocidos por
llevar novelas para la familia a la gran pantalla con éxito. Los
dos productores estaban de acuerdo en que la pareja de cineastas
formada por Mark Levin y Jennifer Flackett era la idónea para
ocuparse de esta película, después de su trabajo dirigiendo la
aclamada Pequeño Manhattan, acerca de un niño y una niña que se
enamoran perdidamente cuando se ven por primera vez en una clase
de kárate. “El tono de Pequeño Manhattan es muy realista, nada
sentimental; el guión es muy ingenioso. Tuve la intuición de que
eran las personas perfectas para LA ISLA DE NIM”, recuerda Paula
Mazur. “Walden estaba de acuerdo conmigo”.
El matrimonio se enamoró
inmediatamente de Nim y de los personajes que la rodean, humanos
y animales, a los que Wendy Orr insufla vida en la novela. El
director Mark Levin dice: “Nos pareció contar con todos los
ingredientes para hacer una película maravillosa. Nos inspiramos
bastante en nuestra hija para escribir el guión y dirigir la
película porque queríamos crear algo que le encantase y donde,
en cierto modo, se viese reflejada porque creemos que se parece
a Nim”.
Jennifer Flackett añade: “Nos
entusiasmó la idea de capturar el entusiasmo de una niña por
correr, saltar y vivir aventuras. No hay muchos papeles así para
niñas. Además, a los dos nos gustan las películas para la
familia que trascienden las edades y el tiempo y, desde luego,
esta historia lo permitía”.
A la hora de adaptar la
novela, Mark Levin y Jennifer Flackett empezaron por el núcleo
de la película. “Todo gira en torno a las conexiones. El padre
intenta ponerse en contacto con su hija; la niña intenta ponerse
en contacto con su héroe para que la ayude, y la escritora
intenta conectar con el mundo y con la persona que siempre ha
querido ser. Pero sobre todo es la historia de una familia que
intenta reconstruirse. Esos son los temas principales del libro
que nos empujaron a llevarlo a la gran pantalla”, resume Mark
Levin.
Aparte de estos temas
principales, el matrimonio reconoce que ampliaron algunos de los
acontecimientos para aumentar el dramatismo. “Todo lo que ocurre
en la película también pasa en la novela, pero lo exageramos un
poco para que fuera más cinematográfico”, dice Jennifer
Flackett.
Los dos guionistas-directores
trabajaron en la aclamada y exitosa serie “Aquellos maravillosos
años”, y reconocen que les gusta escribir desde el punto de
vista fresco y a menudo perspicaz de un niño. “Un niño de doce
años está lleno de fantasía, vive un periodo lleno de
transformaciones”, dice Mark Levin. “Lo pasamos muy bien al
poder usar tanta imaginación en el mundo de Nim”.
Los dos prefieren trabajar
juntos y dicen que se sintieron aún más unidos después de acabar
el guión de LA ISLA DE NIM. “Para Jennifer y para mí es el mejor
modo de vivir y crear”, dice Mark Levin. “Es fantástico tener la
oportunidad de dejar pasear nuestra imaginación por los mismos
lugares; somos una asociación muy creativa”.
La protagonista de LA ISLA DE
NIM es Nim, una niña con mucho carácter, llena de vida, que
habita en una lejana isla y cuyo mejor amigo es un león marino
llamado Selkie.
La autora Wendy Orr dice,
hablando de su pequeña protagonista: “Nim es valiente, leal y
fuerte, aunque no está libre de defectos. Un escritor tiene
personajes favoritos, y Nim es uno de ellos para mí. Me enamoré
de ella mientras escribía la novela”.
Los cineastas de LA ISLA DE
NIM comparten la opinión de la autora, pero se enfrentaron a un
dilema: ¿cómo encontrar a una joven actriz capaz de captar los
sentimientos de Nim y realizar una interpretación compleja en la
que se aunasen la comedia, la acción y las emociones? Pensaron
en hacer un casting mundial para encontrar a Nim hasta que
cambiaron de idea al descubrir la exitosa comedia Pequeña Miss
Sunshine, coprotagonizada por la joven Abigail Breslin. A los
diez años, fue nominada a un Oscar por la increíble
interpretación de una aspirante a ganar un concurso de belleza
preadolescente.
“Cuando vimos a Abigail en la
película, tuvimos muy claro que no era necesario organizar un
casting mundial”, dice, riendo, Paula Mazur. “Y cuando la
conocimos, nos quedamos absolutamente convencidos de que sabría
insuflar vida a Nim”.
Mark Levin y Jennifer
Flackett recuerdan el momento en que la conocieron: “Nos pareció
muy original, muy real y accesible emocionalmente. Tiene una
sonrisa fantástica”, dice la directora. “Es la encarnación de
una niña que vive en circunstancias extraordinarias y supo
comunicarlo como Nim”.
Durante el rodaje, la
creatividad y disponibilidad de Abigail Breslin hicieron que muy
pronto dejaran de pensar en ella como una “actriz infantil”.
“Sabe usar sus emociones, pero nunca imita. Lo hace de forma
genuina. Es maravilloso verla, comunica lo que siente,
especialmente en las escenas en que Nim echa de menos a su
padre”, explica Mark Levin. “Todo el equipo se quedó sorprendido
ante la interpretación de Abigail”.
A la joven actriz, lo que más
le atrajo del papel fue la asombrosa vida de Nim, llena de
acción, aventuras y de una imaginación desbocada. “Nunca había
hecho nada parecido”, dice Abigail Breslin. “Trepé y corrí
mucho, volé por los aires, me lo pasé muy bien. También luché
con una espada. Tuve que entrenarme mucho para las escenas
submarinas. Aprendí a tirarme de cabeza, a nadar debajo del
agua, incluso a gritar debajo del agua. No es tan difícil como
parece. Basta con abrir la boca y gritar inmediatamente para que
no entre agua”.
Sigue diciendo: “También fue
muy divertido conocer a todos los amigos de Nim, a los leones
marinos, los pelícanos, los dragones barbudos, fue genial”.
Al igual que Nim, vivir en
una isla tropical transformó a la joven actriz. El coordinador
de especialistas Glenn Reuhland recuerda que Abigail Breslin se
transformó física y mentalmente: “Abigail pasó de ser una
sofisticada neoyorquina a una auténtica especialista de acción
al final del rodaje”, dice.
La joven actriz estaba
encantada con los retos físicos, pero dice que las cosas más
importantes aparecen cuando Nim se une a Alexandra Rover. “Lo
que más me gustó es que Nim y Alexandra descubren que son mucho
más fuertes interiormente de lo que creían”, dice. “También se
dan cuenta de que todo el mundo necesita a los demás.
Necesitamos que la gente a quien queremos esté cerca”.
Cuando Nim se encuentra sola
y amenazada en su isla, decide ponerse en contacto con la única
persona de la que está segura: Alex Rover, el valiente
protagonista de sus novelas favoritas. Pero Nim está a punto de
descubrir que Alex es en realidad Alexandra, una escritora con
una imaginación desbordante que lleva una vida muy limitada. De
hecho, no ha salido de su piso de San Francisco desde hace
varios meses. Alexandra tiene miedo de todo, incluso de
microbios invisibles, pero se siente obligada a responder a la
llamada de socorro de Nim. Al hacerlo, aprenderá que hay un
héroe escondido en su interior.
Para el papel de Alexandra,
los cineastas sabían que necesitaban a una actriz capaz de
quedarse petrificada por el miedo y ser cómica, además de
demostrar muchas emociones. A punto de lanzarse a la búsqueda de
la actriz idónea, el destino volvió a hacer de las suyas. Jodie
Foster se ofreció para hacer el papel después de quedarse
prendada con una de las primeras versiones del guión que había
llegado a sus manos.
Los directores y productores
se quedaron muy sorprendidos. “No se suele asociar a Jodie
Foster con papeles cómicos”, dice Paula Mazur. “Pero Jodie
quería hacer el papel, y no cabe duda de que pertenece a la
categoría de grandes actrices. Si ella creía poder hacerlo,
estábamos seguros de que así sería, y así fue. Hizo mucho más de
lo que todos esperábamos”.
Como Abigail Breslin, la
actriz empezó a trabajar siendo niña. Fue nominada a su primer
Oscar a los catorce años por su papel en Taxi Driver, de Martin
Scorsese. No tardó en convertirse en una de las actrices
dramáticas más aclamadas, y en una exitosa guionista y
directora, galardonada con dos Oscar por sus tremendas
interpretaciones en Acusados y El silencio de los corderos. Con
su historial, todos estaban muy intrigados por ver qué haría con
la cómica y nerviosa Alexandra Rover, escritora de aventuras y
total agorafóbica.
Mark Levin dice: “Una vez que
Jodie se metió en el papel de Alexandra, nos fue imposible
imaginar a otra persona interpretándolo. Es realmente cómico ver
cómo desaparece la imagen de mujer dura y fría que se tiene de
ella en otras películas. La idea de interpretar a una novelista
agorafóbica que descubre a la niña que lleva en su interior le
pareció irresistible. La ligereza y energía que aportó a los
momentos cómicos no tienen precio”.
Jodie Foster dice que, desde
el principio, se sintió cautivada por el espíritu del relato.
“Es una historia maravillosa que inspira a las chicas, y a los
chicos, para vivir aventuras y experimentar. Nim demuestra lo
que es ser la heroína de su propia historia”, explica la actriz.
“Es lo opuesto de la pasividad actual. Creo que es bueno
acordarse de eso a cualquier edad”.
Su lado aventurero se sintió
atraído por la oportunidad de meterse de lleno en un papel
basado en tropiezos, sudores fríos y comedia muy física. “No
suele haber papeles cómicos a los que pueda hincar el diente, y
este es la excepción”, dice Jodie Foster, hablando del guión.
“Además, Alexandra, tan patosa y chalada, me parece conmovedora.
He trabajado en muchos dramas en los que se hablaba del miedo, y
parte del humor de Alexandra es que está plagada de temores. Le
asusta la araña que se pasea por su ordenador, que alguien le dé
golpecitos en el hombro para llamar su atención, incluso poner
el pie fuera de casa. Me pareció interesante. También me divertí
explorando el valor interior al que debe recurrir Alexandra para
ser capaz de ir a un aeropuerto, comer cosas extrañas y dejar
todo lo que conoce”.
Pero cuando Alexandra llega a
la isla de Nim, su vida cambia radicalmente y vive situaciones
que sólo había imaginado. Cruza por encima de la copa de los
árboles atada a un cable, nada con ballenas y vuela en
helicóptero, una vida no muy diferente de la del héroe que
inventó, Alex Rover. A pesar de que la actriz reconoce que no es
una persona muy dada a los deportes extremos, el coordinador de
especialistas Glenn Reuhland se quedó impresionado con su forma
de enfrentarse a las numerosas escenas de acción, aéreas, en
tierra o submarinas. “Jodie tiene el don de meterse en cualquier
sitio, incluso debajo del agua, seguir relajada y sentirse
cómoda. Es fantástico”, dice. “Está en plena forma y se nota”.
Jodie Foster no tardó en
saber que La isla de Nim era uno de los libros que su hijo mayor
había incluido en la lista de títulos para leer durante el
verano. “Lo leímos juntos”, dice la actriz, “y luego se lo leyó
a su hermano pequeño, me pareció precioso”. Fue muy grato para
la autora Wendy Orr saber que la familia Foster amaba la novela:
“Me gustó enterarme de que el libro había entusiasmado al hijo
de Jodie y me pareció que tenía aún más sentido que interpretara
el papel de Alexandra”, dice la autora.
Jodie Foster se llevó muy
bien con Abigail Breslin. “Abigail es una actriz maravillosa a
pesar de su edad”, dice la actriz. “A veces me recuerda a mí de
niña, sobre todo porque lleva bastante tiempo en esta profesión.
Tiene un instinto innato que le permite ser auténtica; no se
estresa, es muy tranquila”.
También se divirtió mucho
trabajando con Gerard Butler, que interpreta a la creación y
alter ego de Alexandra, Alex Rover, con el que habla
constantemente mientras se encara a una fobia tras otra. “Me
gusta Alex porque es un personaje genial”, explica Jodie Foster.
“Lleva una vida asombrosa; hace cosas como escapar de un agujero
lleno de arañas, pero ahora se ve obligado a estar con una
neurótica y excéntrica cuarentona. Gerard aporta una enorme
dosis de humor a la situación. Me ha gustado mucho trabajar con
él”.
El actor también estaba
encantado de trabajar con Jodie Foster. Ambos tuvieron que
navegar por una frontera nada convencional entre la ficción y la
realidad en sus escenas. “Nos lo pasamos realmente bien, a veces
incluso tenía que pellizcarme”, reconoce Gerard Butler.
“Experimentamos y descubrimos nuevas ideas. Su personaje me
parece realmente hilarante. La relación de Alexandra y Alex es
totalmente inesperada”.
El encanto natural y el humor
de la interpretación de Jodie Foster hicieron que todos se
sintieran cómodos. “Jodie aportó una calidad maravillosa a la
historia, una sensación de realidad”, resume Jennifer Flackett.
“Alexandra siempre se da contra los árboles o mete el pie en
agujeros, pero Jodie es una mujer inteligente y añadió
autenticidad a la comedia física para que no sólo fuera muy
divertida, sino creíble”.
En esta historia que gira
alrededor del poder que da la imaginación para convertirse en
quien uno quiere ser, Gerard Butler tiene la oportunidad de
hacer un papel a cada lado de la frontera que divide la realidad
de la fantasía. Por un lado, es el brillante e inventivo
científico Jack, padre de Nim, que está lejos de su hogar y, por
otro, es el apuesto y atrevido aventurero de ficción Alex Rover,
en el que Nim ha puesto todas sus esperanzas.
En un principio, los
cineastas pensaron en ofrecer los papeles a dos actores
diferentes, pero Gerard Butler, que se ha dado a conocer por su
papel de guerrero en 300 y como galán romántico en Posdata: te
amo, les convenció de que fueran más osados. “Gerry nos dio la
idea de que podía hacer ambos papeles”, dice Mark Levin.
“Pensándolo, nos pareció una buena idea que fuera Jack y Alex.
Tiene el registro suficiente para interpretar a ambos
personajes, para demostrar que en realidad son las dos caras de
una misma moneda, lo que subraya aún más la vertiente de cuento
de hadas de la historia. Y no es la primera vez que esto ocurre.
Por ejemplo, en la historia de Peter Pan, el mismo actor suele
interpretar al padre de Wendy y al capitán Garfio”.
Gerard Butler se entusiasmó
con el guión. “Me pareció irresistible”, reconoce. “Es una
historia encantadora, divertida, llena de aventuras. Me gustó la
idea de interpretar a dos personajes”.
Cada uno de esos personajes
es único. “Jack es un biólogo marino con el corazón roto que
cuida de su joven hija”, explica Gerard Butler. “Es un hombre
algo peculiar cuya gran pasión es el plancton, pero lo pasa muy
mal intentando regresar al lado de su hija. Alex, al contrario,
es el héroe clásico, tipo Indiana Jones. Es más grande que la
vida misma, lleno de energía y de pasión. Pero en realidad es
alguien que vive en la imaginación de otros, lo que le da un
toque de humor muy especial, y también es el alter ego de
Alexandra, el personaje que interpreta Jodie Foster. Él consigue
empujarla para que se atreva a hacer cosas”.
Los cineastas supieron que no
se habían equivocado cuando vieron la química entre Gerard
Butler y Jodie Foster. “Las escenas en las que Alex saca a
Alexandra de su piso son geniales. Los dos están muy graciosos;
son tan diferentes que saltan chispas”, explica la productora
Paula Mazur.
Gerard Butler dice que siente
mucho cariño por ambos personajes, pero reconoce que su favorito
acabó siendo el realista Jack y no el invencible Alex Rover.
“Disfruté mucho interpretando a Jack por la profunda y tierna
relación que tiene con su hija”, dice. “Lo pasé realmente muy
bien haciendo de Alex, pero llevo a Jack en el corazón”.
Hacer el papel de Jack le dio
la oportunidad de trabajar con Abigail Breslin, para la que no
ahorra elogios: “Fue lo mejor del papel. Es inteligente,
divertida, humilde y, sobre todo, tiene talento. Lo único malo
es su “lata para palabrotas”, donde se pone dinero por cada una
que se diga. Y, bueno, soy escocés, casi se me va medio
salario... Daba igual donde estuviera, siempre me oía”.
Posteriormente, Abigail Breslin donó el contenido de la famosa
lata a ASPCA (Sociedad americana para la prevención de la
crueldad hacia los animales).
Hasta conocer a Alexandra
Rover, los amigos de Nim son los animales. Sus mejores amigos
son Selkie el león marino, Fred el dragón barbudo, y Galileo el
pelicano, por lo que el equipo de producción debía ingeniárselas
para incorporar a unos personajes poco corrientes al rodaje. La
ardua tarea recayó en los dos encargados de animales de la
película, John Medlin y Katie Brock, que ya se ocuparon de los
animales de Babe 2: un cerdito en la ciudad.
Selkie el león marino tiene,
además, un papel clave en la película, ya que el gigantesco
mamífero marino es tan leal a Nim como lo sería un Golden
Retriever, a pesar de sus 200 kilos y de vivir en el mar. Para
encontrar al león marino adecuado, la producción recurrió a Sea
World Australia, situado cerca de donde rodaban en la Costa
Dorada de Queensland. El acuario sugirió a dos leones marinos
adultos, Spud y Friday, acostumbrados al público y que sabían
hacer cosas como saludar, abrazar y dar besos.
Spud y Friday demostraron ser
muy amables. A pesar de su gran tamaño, los leones marinos
australianos son conocidos por su curiosidad, adaptabilidad a
nuevos entornos, su energía y entusiasmo. “Los leones marinos
tienen mucha personalidad; son personajes geniales para una
película”, dice Katie Brock.
La domadora trabajó con Spud
y Friday para que uno de los dos siempre estuviera listo para
una toma. A pesar de saber muchas cosas, los leones marinos
tuvieron que aprender unos cuantos trucos para la película. “Lo
más difícil para Spud y Friday fue aprender a trabajar sin la
presencia inmediata de sus domadores cuando se rodaban las
tomas. No fue fácil para ellos”, explica Katie Brock. Y John
Medlin añade: “También tuvieron que acostumbrarse a trabajar con
las cámaras, las luces, todo el equipo. Nada de eso es muy
habitual para un león marino”.
Quizá lo más importante que
debieron aprender, fue llevarse de maravilla con Abigail
Breslin. “Empezamos muy pronto a construir la relación”, dice
Katie Brock. “Venía cada día a darles de comer y a jugar con
ellos, incluso antes de que empezara el rodaje”.
La joven actriz reconoce que
no las tenía todas consigo cuando descubrió lo enormes que eran
sus coprotagonistas marinos. “Eran mucho más grandes de lo que
imaginaba”, dice. “Pero no me asusté, me parecieron muy bonitos.
Lo pasé muy bien, fue increíble aprender a hacer los trucos con
ellos. Lo único que me molestaba era el olor del pescado que
debía darles como recompensa”.
Los leones marinos
correspondieron al afecto que les demostró la joven actriz. “En
cuanto entraba Abigail, los dos se precipitaban para darle un
beso”, recuerda Mark Levin. “Había una auténtica relación con
Abigail y eso se nota en las imágenes”.
En opinión de Paula Mazur,
los leones marinos aportaron algo inesperado a la película. “Al
principio no estábamos muy seguros de lo que podrían hacer, pero
cuando Katie nos demostró de lo que eran capaces, ampliamos las
escenas de Nim y Selkie”, explica. “Los animales y sus domadores
estuvieron brillantes. Fue mucho más fácil trabajar con ellos de
lo que habíamos imaginado. Parecían haberse encariñado con
Abigail, y ella con ellos, algo realmente maravilloso”.
Pero otro animal aún más
exótico se unió al reparto para interpretar a Fred, el dragón
barbudo, un tipo de lagarto llamado así por la bolsa hinchable
que le cuelga debajo de la mandíbula. A pesar de tener un nombre
con resonancias míticas, los dragones barbudos son animales
bastante dóciles que no rehúyen a los humanos, lo que les
convertía en idóneos para el papel. John Medlin acabó escogiendo
a cinco, Goblet, Steve, Crusher, Calico y Alice, para hacer el
papel.
“En la mayoría de los casos,
usamos a Steve porque es capaz de cualquier cosa”, dice Abigail
Breslin. “Pero si se ponía nervioso, entraban Goblet, Calico,
Alice o Crusher”.
De hecho, Goblet puso una
docena de huevos durante el rodaje. El primero en eclosionar se
llamó Nim y el segundo, Abigail. Pero no siempre fue fácil
trabajar con criaturas tan primitivas que desconocen lo que
significa rodar. “Los lagartos no son muy expresivos, no tienen
mucho registro a la hora de actuar”, dice, riendo, la directora
Jennifer Flackett.
El reparto animal también
incluyó a varios pelícanos para hacer de Galileo, el amigo y
encargado de llevar los mensajes de Nim. Los pelícanos
contratados por la producción también son residentes en el
acuario Sea World y ya habían aprendido a volar según las
indicaciones de sus domadores. Todos se quedaron sorprendidos
por lo dispuestos que estaban los pelícanos a colaborar y por su
sensibilidad a los elogios: “Unos cuantos elogios hacen mucho
con los pelícanos”, dice la domadora Katie Brock. “Están
dispuestos a trabajar a cambio de cariño, es una gran ayuda”.
La productora Paula Mazur
añade: “Los pelícanos son bastante raros. Nunca había tenido una
sesión de casting tan extraña como la de los pelícanos. Formamos
un semicírculo en una sala y empezaron a desfilar los pelícanos.
Y allí estábamos, haciendo comentarios tipo: ‘me gusta como
inclina la cabeza’”.
Aunque la mayoría de los
animales en el mundo de Nim son auténticos, algunos fueron
creados por animatronic, entre ellos las tortugas marinas, una
especie en peligro de extinción, por lo que no podían participar
en el rodaje. El supervisor de animatronic John Cox se convirtió
en un experto en tortugas para poder crear los anfibios.
“Estudiamos las tortugas de Sea World; hicimos muchas fotos, las
medimos, exploramos los detalles de los caparazones y sus
movimientos para reproducirlas”, dice.
John Cox también creó un león
marino que sustituye a Spud y a Friday en algunas de las escenas
más peligrosas. “Nuestro león marino animatrónico es una copia
de Friday”, dice el supervisor. “Por suerte, a Friday no pareció
importarle que tomáramos sus medidas, al contrario. La única
pega de los leones marinos es que se comportan como la gelatina,
cambian constantemente de forma. Diseñar un doble para ellos fue
un auténtico reto”.
Una de las personas más
entusiastas con los animales que aparecen en la película es
Wendy Orr, la autora de la novela original. Katie Brock
recuerda: “Cuando Wendy vino al rodaje y conoció a los leones
marinos, se puso a llorar. Dijo: ‘No puedo creer que hayáis
conseguido dar vida a mis personajes animales. Nunca pensé que
los leones marinos fueran capaces de hacer lo que describo en la
novela’. Está claro que nos sentimos muy orgullosos de Spud y de
Friday”.
LA ISLA DE NIM transcurre
principalmente en una alejada isla poblada por la desbordante
imaginación de una niña. Para encontrar decorados naturales que
reuniesen el encanto, la belleza y los peligros que pueblan la
vida de Nim, el equipo de producción y el reparto se trasladaron
a Australia, la isla continente llena de selvas, playas de arena
dorada e impresionantes arrecifes.
“Necesitábamos un entorno
tropical, además de un lugar donde hubiera una sólida estructura
cinematográfica”, explica Paula Mazur. “Los decorados naturales
debían parecer ‘la isla más maravillosa del mundo’, y los
encontramos en Australia”.
La película se rodó en la
Costa Dorada de Queensland, conocida por sus playas soleadas; en
platós, donde los leones marinos pudieron ser acomodados en
piscinas especiales y donde se construyó la curiosa casa donde
viven Nim y Jack, y en la isla Hinchinbrook, antaño hogar de
aborígenes y ahora convertida en un parque nacional cubierto de
bosques tropicales, con playas arenosas y una costa bordeada de
manglares. Un auténtico paraíso a la altura de Nim.
Para el diseño de la
película, los directores Mark Levin y Jennifer Flackett, unieron
sus esfuerzos con tres auténticos artistas: el director de
fotografía Stuart Dryburgh, nominado a un Oscar por la lírica y
evocadora fotografía de El piano, de Jane Campion, rodada en
Nueva Zelanda; el diseñador de producción Barry Robison, que se
ha ocupado de películas tan diversas como De boda en boda o X
Men Origins: Wolverine, y el diseñador de vestuario Jeffrey
Kurland, nominado a un Oscar por Balas sobre Broadway, de Woody
Allen.
El director de fotografía
Stuart Dryburgh dice que el proyecto le atrajo porque le ofrecía
la posibilidad de explorar en el realismo mágico, un estilo que
siempre le ha fascinado. “Para LA ISLA DE NIM era necesario
encontrar el equilibrio entre el mundo real y un mundo de
fantasía”, dice. “La isla donde vive Nim es un lugar real, pero
queríamos dotarlo de algo más especial”.
Uno de los retos a los que
debió enfrentarse era hacer coincidir las escenas que se rodaban
en el plató con las rodadas en plena selva, sobre todo las que
transcurren dentro y alrededor de la cabaña construida en un
árbol. Dice “Todo depende de la iluminación. También intentamos
dar un aspecto más natural a la selva artificial mediante el
agua, el vapor de agua, para dar la sensación de humedad en la
vegetación. Colocamos un sistema muy complejo en el tejado, algo
parecido a un sistema de riego diseñado para un invernadero
gigante. Funcionó muy bien”.
Cuando se le pregunta por su
toma favorita, no responde inmediatamente porque tiene varias,
pero acaba diciendo: “De vez en cuando se consigue fotografiar
algo especial. Uno de esos momentos es cuando Nim está en la
proa del barco de su padre a punto de salir al encuentro del
barco que les trae suministros. Jack lleva el timón, las islas
están detrás, el sol brilla. Hay algo mágico en esa toma”.
El diseñador de producción
Barry Robison colaboró con Stuart Dryburgh para mantener la
sensación de lo que él describe como “realismo, pero realismo
soñado” en cuanto al estilo y concepto de los decorados
principales. Antes de empezar, mantuvo largas conversaciones con
los dos directores para determinar el contraste entre la idílica
cabaña donde vive Nim y el piso de Alexandra, aislado en pleno
San Francisco. “Nunca había trabajado con dos directores que
fueran tan sensibles al diseño”, dice. “Fue muy agradable desde
el principio”.
Tuvo que construir la
intrincada cabaña donde viven padre e hija así como el
laboratorio de Jack. La cabaña debía ser lo suficientemente
práctica, pero también debía evocar sueños infantiles. “Creo que
casi todos nosotros hemos soñado con vivir en una cabaña como la
de Nim”, dice Mark Levin. “Por eso es un lugar mágico y
divertido”.
En principio, Barry Robison
quería edificar la cabaña en un árbol gigante en los bosques
tropicales de la isla Hinchinbrook, pero no pudo ser por los
animales. Cuando se enteró de que los leones marinos debían
trabajar en un plató, no le quedó más remedio que recurrir a su
experiencia teatral para recrear la naturaleza en un complicado
decorado. “La construcción de ese decorado nos costó mucho a
todos”, recuerda. “Creo que funciona gracias a Stuart Dryburgh.
Es un director de fotografía genial, consigue que la cabaña
parezca ser parte de la isla”.
En cuanto al diseño
propiamente dicho de la cabaña, el diseñador de producción aunó
sus esfuerzos con las directoras artísticas Jacinta Leong y
Deborah Riley, y el supervisor de dirección artística Colin
Gibson, así como un grupo de estudiantes de arquitectura
procedentes de una universidad cercana. “Primero hubo que
construir el árbol, para lo que nos basamos en la compleja
estructura de una higuera con increíbles raíces, al que añadimos
la cabaña y el laboratorio de Jack”, explica Barry Robison.
“Estaba empeñado en que la construcción diera una sensación de
espontaneidad, de frescura, de juventud, por eso fue fantástico
trabajar con tantos jóvenes sin ideas preconcebidas”.
La habitación más importante
de la cabaña es el dormitorio de Nim, un escondite colocado en
el segundo nivel, al que se accede mediante una complicada
escalera, con tejado en punta coronado por un puesto de vigía
desde el que se divisa el paisaje. De acuerdo con el respeto que
Nim y Jack sienten por la naturaleza, la cabaña está equipada
con numerosas innovaciones “verdes”, como energía solar y
eólica, un tejado diseñado para recoger el agua de lluvia y
zonas para reciclar la basura. En la construcción, Barry Robison
usó únicamente madera de bambú y plásticos biodegradables.
“Barry reflexionó mucho
acerca de lo que significa vivir en una isla remota en el siglo
XXI de una forma casi autosuficiente”, dice Jennifer Flackett.
“Los toques ‘verdes’ aportan una estética realista y moderna a
la vida de Nim y Jack”.
Los detalles eran muy
importantes, pero lo que más entusiasma a Barry Robison es el
efecto general. “Lo más importante es que la cabaña transmite
una sensación de ligereza, de vida, como Nim”, dice, para
terminar. “Una vez dentro, es pura magia”.
Los directores se quedaron
muy satisfechos con lo que consiguió Barry Robison y su equipo.
“La cabaña es un hogar de verdad, un lugar donde apetece vivir,
pero también es un sitio muy especial que no se parece a nada de
lo que hemos visto hasta ahora”.
El segundo reto de Barry
Robison fue el piso de estilo victoriano de Alexandra Rover en
San Francisco, donde la autora de las novelas de aventuras de
más éxito del mundo se esconde, atemorizada por un mundo que la
supera. El diseñador debía encontrar un método para que el hogar
de la escritora pareciera un oasis aislado en medio de una
ciudad caótica y claustrofóbica. “Era un decorado muy
complicado, por lo que me apoyé mayormente en mi experiencia
teatral”, dice el diseñador de producción. “Cuando Alex abre la
puerta, se ve el Golden Gate y la ciudad de San Francisco, pero
la perspectiva está forzada; fue un auténtico reto conseguirlo”.
Dentro de la casa de
Alexandra, el equipo de diseño llenó el espacio con una
colección de objetos procedentes de todos los rincones del
mundo. “Da la sensación de una mujer que ha intentado llevar una
existencia internacional sin salir de su casa”, dice la
productora Paula Mazur. “Jodie reconoce que la sensación era muy
importante para el papel”.
A pesar de que Barry Robison
se lo pasó realmente bien diseñando el piso y la cabaña, su
diseño favorito está en la primera secuencia cuando se ve un
barco navegar entre olas de papel mientras Nim relata lo mucho
que ha visto en su corta vida. Se inspiró en la divertida
estética de los libros infantiles tridimensionales y en la
memoria selectiva de los niños, y convenció a los directores
para que le dejaran diseñar imágenes tridimensionales con
miniaturas, marionetas y muñecos de papel, en vez de usar la
tecnología de diseño por ordenador. “A veces, los trucos más
simples son los más mágicos porque la imaginación de los niños
carece de límites”, dice el diseñador. “No creo que haya que
contarlo todo. Esa secuencia es mágica”.
Mark Levin y Jennifer
Flackett van más allá cuando dicen que todo el rodaje fue
mágico, tanto en lo que se refiere a los intérpretes como al
diseño de la película. Mark Levin acaba diciendo: “Todos
colaboraron para crear un lugar encantado y una historia
maravillosa que reflejara realmente el contenido de la novela de
Wendy Orr. LA ISLA DE NIM se convierte en un mundo de
imaginación al que escapar. Creo que el público descubrirá que
no se parece en nada a lo que conocen, es una experiencia
totalmente nueva”.
Imágenes
y notas de cómo se hizo "La isla de Nim" - Copyright © 2008 Walden
Media. Distribuida en España por Universal Pictures
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reservados.
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