CÓMO SE HIZO "EXPEDIENTE
ANWAR"
Notas de producción ©
2008
TriPictures
El guionista Kelley Sane decidió escribir EXPEDIENTE ANWAR tras
mantener una animada conversación con su amigo Mark Martin sobre
una política prácticamente desconocida del gobierno de Estados
Unidos, la «rendición extraordinaria»; ésta permite el secuestro
de ciudadanos extranjeros considerados como una amenaza para la
seguridad nacional para detenerlos e interrogarlos en prisiones
secretas de otros países. Sane recuerda: «Mark Martin,
co-productor de la película, y yo hablábamos de la posibilidad
de que se cometan abusos y de que esto parecía no seguir la
línea del ideal americano. Mark me sugirió que escribiera un
guión. Tuve que meditarlo bien, porque ver que secuestran a
alguien y lo torturan no es algo que parezca forzosamente tan
interesante desde el punto de vista cinematográfico. Pensándolo
con más detenimiento, lo que realmente me llamó la atención fue
el hecho de que, si alguien desapareciera, su familia no tendría
ni idea de lo que había ocurrido. Miles de personas desaparecen
cada año en este país por diversos motivos; podía imaginarme la
pesadilla de no saber dónde está uno de tus seres queridos».
El
productor, Steve Golin, vio el guión por primera vez en una fase
temprana. «David Kanter y Keith Redman, con los que trabajé en
Anonymous Content, dieron con el guión junto a Mark Martin, que
en aquel momento estaba trabajando para mi compañía», afirma
Golin. «Trabajamos en él durante un año aproximadamente. Fue un
verdadero trabajo en equipo. Lo que me impresionó sobre el guión
era que no caía en un sermoneo excesivo y que realmente
intentaba explorar la «rendición extraordinaria» y los efectos
que ésta tiene en cada persona. «Creo que, básicamente, muestra
dos caras de la historia,» añade Golin. «En mi opinión, la
mayoría de nosotros está dispuesta a aceptar que si hay un
peligro inminente que va a afectar a las vidas de miles de
personas, una manera de hacer que alguien transmita la
información que posee es la práctica de una coacción
convincente. Por otro lado, en casos de guerra y emergencias, el
gobierno de Estados Unidos ha dejado de lado a lo largo de su
historia las libertades civiles. Creo que al explorar este
asunto estamos dejando que se sepa que la Convención de Ginebra
tiene un porqué y que existen leyes que deben ser respetadas ya
que, a largo plazo, eso es lo que hace que la sociedad funcione.
También estoy convencido de que al abandonar todo esto nos
adentramos en caminos oscuros». Cuando llegó el momento de
buscar un director, Golin pensó inmediatamente en Gavin Hood,
que en 2005 ganó el Premio Oscar® de la Academia a la mejor
película de habla no inglesa por Tsotsi, un drama cautivador en
el que se narran seis días de la vida del despiadado líder de
una banda de jóvenes del distrito de Soweto, perteneciente a
Johannesburgo, que termina cuidando a un bebé raptado por
accidente durante el robo de un coche.
«Gavin es de Sudáfrica, así
que ha vivido muchísimas situaciones políticas verdaderamente
interesantes,» afirma Golin. «Ha crecido en un entorno político,
mucho más profundo que el que ha rodeado a numerosos americanos.
Pensé que mostraría una gran sensibilidad hacia el material. Ha
tenido amigos a los que han raptado y que han desaparecido sin
dejar ni rastro. Supuse que sentiría afinidad por este material
y que conectaría con él». En ese momento, Hood estaba
buscando un material especial con el que trabajar después de
Tsotsi y entrar en el cine estadounidense.
«Cuando busco un proyecto
pienso en las dos cosas que creo que debe conseguir una buena
película,» afirma Hood. «En primer lugar, debe entretener y
hacer que uno esté encantado y emocionado de estar en su
asiento. Pero también creo que las grandes películas te dejan
algo de lo que hablar después. Son las películas con las que,
después de verlas, tienes una buena conversación, un debate,
incluso una discusión con tus amigos o tu pareja. Eso es lo que
resultó tan maravilloso al leer el guión de EXPEDIENTE ANWAR. Me
enganchó desde el principio, y me pareció una buena película de
suspense con la que me preguntaba constantemente “¿qué va a
ocurrir después?” Sin embargo, al mismo tiempo, estaba haciendo
que surgieran preguntas profundas y difíciles a las que no era
fácil responder. Recuerdo terminar el guión y quedarme sentado
durante días pensando, ”¿qué opinión tengo yo sobre todo esto?”
Se trataba de una historia emocionante, pero también me dejó
muchas cosas en las que pensar».
El productor Bill Todman, Jr.
estaba encantado de contar con Hood como director; «Gavin aporta
una capacidad innata para contar una historia sin tener que
recurrir a ninguna artimaña. Tsotsi estaba subtitulada de
principio a fin. Y, literalmente, se podía quitar el sonido y
seguir la historia. Elegirle como director fue algo natural,
puesto que tiene la capacidad necesaria para entrelazar todas
estas complicadas historias».
Uno de los primeros retos a
los que se tuvieron que enfrentar los realizadores fue el de
abordar un guión que incluye varias historias diferentes. Hood
explica que «hay que mantener un equilibrio general y dejar que
cada historia sea suficientemente flexible porque, básicamente,
en realidad se hacen cuatro o cinco películas cortas a la vez y
se unen. Uno de los retos que más me gustó fue el de cómo
conseguir el mayor impacto emocional, la mejor trama y la mayor
repercusión de la historia en el menor tiempo posible, de forma
que la audiencia estuviera activa. Es un grandísimo reto desde
el punto de vista de alguien que se dedica a narrar historias y,
al mismo tiempo, resulta muy emocionante porque no hay lugar
para elementos superfluos.»
Jake Gyllenhaal, que
interpreta el papel del analista de la CIA Douglas Freeman,
añade: «Esta producción no se parecía a ninguna de las otras en
las que he trabajado. El rodaje en Marruecos parecía el de una
película completa, cuando en realidad era una pequeña parte de
algo mucho mayor. Creo que cuando por fin veamos la película
será muy emocionante comprobar cómo ha engranado Gavin las
distintas piezas para que finalmente encajen».
Hood y el guionista Kelley
Sane se unieron para elaborar aún más el guión antes de que se
pusiera en marcha la producción. «Cuando leí por primera vez el
guión de Kelley pensé que tenía una estructura brillante. Le ha
dado un gran giro al final de la película que realmente te pilla
por sorpresa. Todos los personajes están descritos de una manera
deliciosa en sus apariciones desde distintos ángulos de la
historia. Así pues, mi trabajo con Kelley no consistió en crear
la historia, puesto que él ya lo había hecho de un modo tan
hermoso. Era cuestión de encontrar el ritmo, que es el trabajo
del director, dar con los conflictos internos de estas historias
y valorar si había equilibrio en la historia general. Y,
después, por supuesto, también tuvimos que cuestionarnos el
equilibrio desde lo que era casi un punto de vista legal.
¿Estamos argumentando por un lado a favor de la necesidad de que
exista la tortura y por otro lado en contra de ella? ¿Están
equilibrados estos argumentos en la película? Porque lo que
Kelley y yo no queríamos hacer era decirle a los espectadores
qué tienen que pensar».
Con el guión en la mano, los
realizadores se dispusieron a reunir a todo el reparto que daría
vida a estos personajes; finalmente, pudieron contar con algunos
de los actores de mayor talento de la gran pantalla.
Para el papel de Isabella
El-Ibrahimi, que debe buscar respuestas a la inexplicable
desaparición de su marido, los cineastas querían a Reese
Witherspoon, que ganó un Premio Oscar® de la Academia por el
papel de June Carter Cash en la película de 2006 En la cuerda
floja.
«Obviamente, Reese es una
estadounidense totalmente real y creíble,» afirma el productor
Steve Golin. «Creo que es alguien con quien todos nos podemos
sentir relacionados... si esto le puede ocurrir a Reese, puede
ocurrirle a cualquiera».
Por su parte, Witherspoon se
sintió atraída inmediatamente por el material. «Me gustó la idea
de que todas las historias condujeran a situaciones similares,
pero no de la misma forma que hemos visto en otras películas
recientes en las que se presentan varias historias
interrelacionadas. Lo que me pareció interesante fue que la
historia de cada persona era una historia de aislamiento. No se
trata de la conexión que hay entre ellos. Se trata de que, en
este mundo, somos seres singulares».
«También me atrajo el papel
de Isabella porque siento una gran curiosidad por cómo debe ser
la vida en América en el seno de una familia musulmana. Tenemos
muchas ideas sobre ciertas religiones, y se ha propagado mucho
temor. Me interesaba dispersar parte de ese miedo».
«Reese es increíblemente
disciplinada y siempre está preparada al cien por cien,» afirma
el director Gavin Hood. «Sabe exactamente adónde va. Lo único
que presentaba cierta dificultad era que yo no había trabajado
nunca con una actriz de su calibre y su fama, ¡nunca había
vivido la experiencia de estar rodeado de paparazzi por todas
partes hasta ese momento!»
Para documentarse para su
papel, Witherspoon mantuvo encuentros con americanos musulmanes.
«También encontré comunidades en Internet y leí libros sobre
este tema,» afirma la actriz. «Me parece fascinante que en este
país tengamos tantos tipos distintos de personas y tantas
religiones diferentes. Parte de la belleza real de América
radica en que las personas puedan practicar su religión sin
perjuicio alguno. Pero, una vez más, para algunas familias la
situación se ha hecho más difícil a raíz del 11-S».
Jake Gyllenhaal, nominado al
Oscar® por su papel en Brokeback Mountain, de Ang Lee, firmó
para interpretar al analista de la CIA Douglas Freeman. «Jake
interpreta a un hombre joven cuyo sentido de lo correcto y lo
erróneo se derrumba cuando se ve empujado a vivir una situación
extraordinaria,» afirma el productor Steve Golin.
Gavin Hood añade, «el papel
de Jake era muy difícil, porque Douglas es, en cierto modo,
quien establece los límites morales en la película. Es un
observador, algo en lo que se parece mucho al público. Es el
personaje que tiene opiniones encontradas sobre el tema de la
rendición. No sabes qué dirección va a tomar o qué siente a
medida que se van desencadenando los acontecimientos a su
alrededor. Jake hizo un trabajo excelente, ya que sabía que su
papel como actor consistía en decir y hacer poco, pero absorber
un asunto muy grave y reflejarlo emocionalmente».
Gyllenhaal se sintió atraído
por un papel que era muy distinto de todo lo que había hecho
hasta el momento. «Douglas llega a estar en medio de la acción,
emocional y físicamente, sin una vía de escape real, y me
pareció que este tipo de tensión resulta muy interesante para un
actor,» afirma. «Creo que muchas personas de mi generación están
buscando algo –su identidad, saber quiénes son, qué quieren
hacer con sus vidas. Douglas se encuentra en ese punto. Cuando
conocemos a Douglas, vemos que se ha resignado a vivir en una
especie de apatía, pero se encuentra rápidamente frente a una
realidad inquietante que le hace flaquear y le fuerza a
enfrentarse con su propia condición humana, que le hace mirar
introspectivamente y encontrar lo que buscaba. Al final de la
película, se encuentra en el lugar que menos se esperaba, algo
altamente gratificante para él y también para mi como actor».
El actor Omar Metwally se
unió al reparto para dar vida al papel clave, el de Anwar
El-Ibrahimi, sospechoso de ser terrorista y a quien secuestran y
llevan a una prisión secreta de otro país.
«Omar es un actor joven muy
inteligente y que emocionalmente está a la altura,» comenta
Gavin Hood. «Tenía un papel que, en muchos aspectos, era mucho
más duro que el de otros actores, ya que tenía muchas escenas en
las que aparece solo. Tengo la gran suerte de contar con un
actor de la capacidad de Omar entre el reparto».
«Hay numerosas escenas en las
que Anwar aparece solo,» afirma Metwally. «Creo que son muy
importantes, porque la tortura es una experiencia que te aísla.
Fue uno de los aspectos que me atrajeron a este personaje. Es un
papel impresionante; creo que los actores sueñan con un papel
así, porque se trata de un hombre al que empujan o que se ve
abocado a llegar hasta los límites de la existencia humana».
La ganadora de dos Premio
Oscar® de la Academia Meryl Streep, interpreta a Corrine
Whitman, directora de la división de antiterrorismo de la CIA.
Gavin Hood estaba entusiasmado con la oportunidad de trabajar
con esta legendaria actriz.
«Posiblemente, el mayor
privilegio de la película ha sido trabajar con Meryl, y sé que
suena un poco a adulación, pero es cierto,» afirma. «Es un icono
y sólo puedo decir que es una profesional consumada, muy amable
con todo el mundo y totalmente disciplinada. Si tú estás listo,
ella lo está».
Reese Witherspoon añade:
«¡Trabajar con Meryl, buf! He tenido la gran suerte de conocerla
en el ámbito social, así que ya sabía que es un encanto.
Honestamente, es la persona más agradable que conozco, tan
encantadora y con tanto talento… pero también es una madre
estupenda y tiene los pies sobre la tierra».
El elenco internacional lo
completan los actores estadounidenses Peter Sarsgaard y Alan
Arkin (que ha obtenido un Oscar® recientemente por su
interpretación en Pequeña Miss Sunshine); el actor israelí Igal
Naor; la actriz marroquí Zineb Oukach; y el actor argelino Moa
Khouas.
Durante el rodaje, la
«rendición extraordinaria» ha sido un tema de debate diario en
el que han participado los actores, los cineastas y todo el
equipo internacional. Ha sido siempre un tema candente que ha
desatado muchas opiniones diferentes.
«La primera vez que oí hablar
de la “rendición extraordinaria”, mi reacción fue en gran medida
la de la incredulidad respecto a que eso pudiera estar pasando,»
comenta Reese Witherspoon. No parece que sea en absoluto
americano detener a personas sin seguir el proceso debido y sin
darles la oportunidad de que se las acuse de un crimen y que
tengan un juicio justo. Y es verdaderamente chocante que no haya
un recurso legal para las personas que se han visto sometidas a
este tipo de torturas. Estoy realmente orgullosa de formar parte
de un proyecto que atrae la atención del público hacia esta
práctica».
«Al mismo tiempo,» añade
Witherspoon, «es un tema muy complejo. Yo soy actriz. No me
puedo imaginar cómo sería tener a mi cargo la responsabilidad de
mantener la seguridad nacional. Siempre hay dos caras para una
misma moneda, y espero que esta película muestre las dos caras
de este tema».
«Creo que uno de los dilemas
a los que nos enfrentamos en Occidente, y en particular aquí, en
Estados Unidos, es que la tortura nos resulta muy difícil de
digerir,» comenta Gavin Hood. «Nosotros no hacemos eso. Pero la
actitud que adoptamos fue, “bueno, si hay que hacerlo, que no me
hablen sobre ello.” Y de ahí viene el concepto de dejar que la
tortura se produzca en otro lugar…”de todas formas, estos países
lo hacen, así que, dejemos que lo hagan.” Es una evasión moral.
Que no participemos en ello no quiere decir que no estemos
involucrados. La otra pregunta es, ¿funciona la tortura? Es
evidente para gran cantidad de abogados militares, agentes del
FBI, de la CIA… no sólo para mi. Para un gran número de personas
que realmente participan en el proceso resulta evidente que éste
con frecuencia da como resultado una información pobre. La
información que se obtiene suele ser mala, porque la persona de
la que la estás obteniendo está aterrada y quiere que dejes de
hacerle lo que le estás haciendo. Te dirá lo que quieres oír con
tal de que dejes de torturarle».
Bill Todman, Jr, productor
ejecutivo, se pregunta «si se retiene a una persona y nuestro
gobierno la deja marchar y esa misma persona se va a Nueva York
y vuela otro edificio... ¿es eso correcto o erróneo? Si un
gobierno retiene a alguien, trata e interroga a esa persona como
nunca lo haríamos en Estados Unidos y resulta que esa persona es
inocente... . ¿es eso correcto o erróneo? No estoy seguro de
tener una perspectiva firme respecto a este asunto».
«En lo que respecta a la
supervivencia de este país, y a la lucha por todo aquello que
hemos iniciado, creo que tendremos que cambiar de algún modo
nuestra forma de ocuparnos de las cosas», comenta Peter
Sarsgaard. «La cuestión radica en cuánto debemos cambiar. Y en
la posibilidad de poner en entredicho lo que hacemos; ¿nos
convertimos con ello en un país que no queremos ser? ¿Es
importante sacrificar a un hombre por el bien de 7.000? Creo que
es erróneo, pero es un argumento persuasivo. La rendición es
algo que nuestro gobierno podría decidir no seguir poniendo en
práctica. Pero, aunque desaparezca la rendición, habrá algo más,
de otra manera. Viviremos con ello durante mucho tiempo».
Igal Naor dice: «Vivo en un
país, Israel, en el se que habla y se discute constantemente
sobre este asunto porque estamos viviendo una especie de guerra,
y hacemos cosas con las que luego no es fácil seguir viviendo.
Yo fui soldado, mi hijo fue soldado y mis hijas son soldados. Y,
bueno, puedo decir que cuando tienes que defender tu vida, o
cuando eres responsable de las vidas de ciudadanos inocentes, a
veces tienes que hacer cosas que no son tan agradables ni tan
humanas. Es una cuestión muy importante, y realmente no sé si
tengo una respuesta. Sé que me resisto a muchas de las
respuestas que encuentro en el mundo, como la idea de la
rendición y algunas cosas que se hacen en mi país. Todos debemos
examinarnos y determinar lo humanos que podemos seguir siendo
cuando nos vemos obligados a defendernos, o a defender a
nuestras familias o a nuestro país, con crueldad».
Uno de los retos más
importantes al que se tuvieron que enfrentar los cineastas
durante la pre-producción fue el de encontrar al director de
fotografía ideal; alguien que fuera brillante técnicamente pero
que, al mismo tiempo, tuviera capacidad para colaborar con Gavin
Hood en la estructuración visual de una serie compleja de
argumentos. Encontraron esa combinación que necesitaban en Dion
Beebe, ganador de un Premio Oscar® de la Academia.
«Cuando conocí a Dion Beebe
supe con certeza que había encontrado a un gran colaborador,»
afirma Hood. «Además de que es completamente imperturbable,
tiene unos ojos magníficos y la capacidad de comprender la
historia en profundidad por encima de todo lo demás».
Bill Todman, Jr, productor,
está de acuerdo: «Dion es el mejor director de fotografía en
activo. Es una persona muy tranquila y de trato fácil, pero muy
organizada. Su trabajo es de una gran intensidad y su capacidad
para iluminar y contar una historia es impresionante».
Una vez embarcado en el
proyecto, Beebe se dio cuenta de que su colaboración con Gavin
Hood le resultaba gratificante desde el primer momento. «El
periodo de pre-producción fue muy acelerado –seis semanas como
máximo. Tuvimos que ponernos de acuerdo rápidamente, encontrar
el lenguaje que nos uniera como cineastas. Ha sido muy
divertido. Gavin es un cineasta muy apasionado y tiene un gran
talento, y ha sido estupendo colaborar con él».
Al principio, Hood y Beebe
tuvieron que decidir cómo diferenciarían el mundo de Washington,
DC del mundo del norte de África. Hood explica, «poseo formación
en fotografía fija y tiendo a favorecer las tomas bien
compuestas y, en cierto modo, estáticas, así que puedo mostrarme
algo indeciso respecto al movimiento de la cámara. Dion me ha
prestado una gran ayuda al liberarme de este temor y, al mismo
tiempo, comprende la necesidad que siento en ciertos momentos de
no tener movimiento y permitir a los espectadores observar a un
actor detenidamente».
Beebe añade, «no queríamos
complicarlo todo con estilos diferentes, porque alternamos tomas
constantemente. Así pues, la diferencia tiende a radicar más en
cómo hacemos las composiciones, cómo empleamos el movimiento de
la cámara».
Hood está de acuerdo,
«Washington DC aparece representado como el mundo formal que se
suele componer, bastante estático estructuralmente de diversas
maneras; líneas verticales y horizontales. Los lugares de
filmación de Marruecos están llenos de arcos y curvas, lo que
nos permitió de un modo natural conseguir una fluidez y un caos
mucho mayores».
Beebe está de acuerdo, «en
Marruecos, hay partículas en el ambiente por todas partes, casi
se pueden palpar, parece que entra más luz por las ventanas, así
que aprovechamos esta ventaja. Washington, DC es más limpia, un
poco más fría, más compuesta, la cámara se hace más estática».
Cuando recorrieron el terreno
en Washington, DC por primera vez, los cineastas pensaron que
resultaba demasiado convencional. En principio, Beebe quería
ocultar todos los monumentos en las tomas. Hood recuerda,
«empezamos a dar una vuelta en coche y a mirar hacia los
monumentos desde lugares desde los que no se podía verlos;
entonces entramos en un edificio y vimos el Capitolio a través
de una ventana. Era un edificio moderno con la fachada de
cristal, columnas verticales y planchas de vidrio. Tuve la
sensación de encontrarme ante el viejo Washington, con esos
valores que conservaba desde hacía tanto tiempo, y un nuevo
Washington que intentaba imponerse al antiguo».
Otro reto para los cineastas
fue encontrar un lugar en el que rodar las escenas que se
producen en un país del tercer mundo. El país, no revelado en la
película, podría haber sido cualquier lugar de Oriente Medio o
del norte de África. En este mundo posterior al 11-S, encontrar
exteriores en esa parte del mundo es una ardua tarea. Uno de los
países más seguros para el rodaje de una película americana es
Marruecos.
«Cuando leí el guión, sabía
que podía terminar rodando en Marruecos,» afirma el productor
Steve Golin. «Hace dos años, rodamos Babel en Marruecos, y es un
ambiente muy propicio para una película. El Rey y su familia
prestan un apoyo extraordinario a los rodajes que se realizan
aquí».
Gavin Hood está de acuerdo,
«otro de los motivos por los que rodamos en Marruecos, además de
su energía visceral, es que cuenta con un amplio historial de
rodajes, con lo que los equipos de rodaje y las personas que
trabajan en la película están muy bien informados».
En aquel país, la ciudad de
Marrakech no sólo nos aportó un emplazamiento seguro para el
rodaje, sino también una imagen visual nítida.
«Cuando recorrimos Marrakech
me quedé impresionado con su paleta de colores, su energía, los
maravillosos callejones de esta antigua ciudad. Uno puede poner
su cámara en cualquier lugar y obtener una gran imagen.
Cinematográficamente es, sencillamente, un sueño,» afirma Hood.
Marruecos también posee una
larga tradición de trabajos artesanales, desde alfombras hasta
lámparas, azulejos o cerámica.
Hood explica, «creo que el estilo de vida de Marruecos se puede
palpar en el ambiente y siempre se ve a la gente haciendo cosas,
sobre todo en Marrakech. Hacen trabajos en metal y madera, con
lo que quienes trabajan en la película, ya sea en la
construcción de decorados, en la creación del atrezzo, del
vestuario o como ayudantes de dirección, tienen un sentido
artesanal de su trabajo, tienen una percepción visual del mundo
muy hermosa».
Rodar en Marruecos también ha
planteado retos, tal y como explica el productor ejecutivo
Marcus Viscidi. «En primer lugar, el viaje de Los Ángeles a
Marrakech dura unas 18 horas. Así que, si necesitas algo, tienes
que asegurarte de que lo llevas antes de salir. En una película
en la que hay armas, efectos especiales o pirotecnia, hay que
reunir el material con bastante antelación. Todo tiene que pasar
controles en las aduanas y, en la era posterior al 11 S, si ya
es muy difícil llevar armas a cualquier lugar del mundo,
introducirlas en países de Oriente Medio o de África resulta aún
más difícil. En Marruecos hay que hacer los planes con meses de
antelación y obtener el permiso del Rey. Hay que tener una lista
y nada puede diferir de ella. Así que, si en el último momento
decides que realmente necesitas 50 pistolas en lugar de 40, no
vas a poder llevarte esas 10 pistolas de más».
Rodar en Marruecos también ha
implicado filmar no sólo con compañeros americanos y marroquíes,
sino con un equipo verdaderamente internacional. En EXPEDIENTE
ANWAR ha trabajado un equipo formado por personas de países tan
dispares como Sudáfrica, Gran Bretaña, Italia, Israel, Egipto,
Argelia, Australia y Sudán.
«Me parece maravilloso poder
caminar por los decorados y encontrarte con sudafricanos,
marroquíes, americanos e ingleses,» recuerda Jake Gyllenhaal.
«Este es un corazón verdaderamente abierto. Creo que eso se lo
debemos a Gavin Hood. Creo que todos los sets en los que he
trabajado están definidos por el director».
«Rodar en Marruecos con un
reparto y un equipo de rodaje internacionales ha sido una
experiencia maravillosa,» añade Igal Naor, miembro del equipo de
rodaje. «Para mi, como Israelí, sentirme libre y sentirme a
gusto, no tener miedo de nada o de nadie… era como estar en
Londres o en París. Maravilloso. Conocí a muchos musulmanes con
los que he entablado una buena amistad y, después de dos
semanas, nos decíamos, “¿Cómo podemos estar juntos? ¿Cómo
podemos estar divirtiéndonos?” Estamos muy cerca los unos de los
otros. El judaísmo y el islám son muy parecidos. Y eso es algo
que me hace muy feliz. También tengo muchos amigos árabes y
palestinos en Israel. ¿Por qué no podrá ser siempre así?»
Gavin Hood añade, «uno de los
aspectos más divertidos de esta película fue que teníamos un
equipo de rodaje formado por gente de todo el mundo trabajando
en una película que, básicamente, aborda la lucha de distintas
culturas en estos tiempos modernos de tanta tensión. Los debates
que surgían entre los miembros del equipo de rodaje sobre los
temas más cercanos me parecieron estupendos, ya que se podía ver
cómo iba creciendo la gente, cómo llegaba a comprender a los
demás y a disfrutar de la compañía mutua. Espero que esta
película nos recuerde a todos que sólo somos personas con
problemas y necesidades emocionales. Me causa verdadera
frustración ver la manera en que la gente quiere hablar sobre lo
distintos que somos todos, sin que se hable suficiente de
aquello en lo que somos iguales».
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