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Dirección: Bruce Beresford.
Países: USA y Alemania.
Año:
2006.
Duración: 96 min.
Género:
Drama, thriller.
Interpretación: Morgan Freeman
(Frank Carden), John Cusack (Ray Keene), Jamie Anderson (Chris), Alice
Kridge (Miles), Megan Dodds (Sandra), Corey Johnson (Davis),
Jonathan Hyde (Turner), Bill Smitrovich (Wainwright), Anthony
Warren (Royko), Ned Bellamy (Evans).
Guión: Stephen Katz y John
Darrouzet.
Producción: Avi Lerner, Randall
Emmett, George Furla, Les Weldon, Danny Lerner y Andreas Schmid.
Música: Normand Corbeil.
Fotografía: Dante Spinotti.
Montaje: Mark Warner.
Diseño de producción: Herbert Pinter.
Vestuario: Kate Healey.
Estreno en España: 4 Abril 2008. |
CRÍTICA
por
José Arce
Cada vez que nos acomodamos
para disfrutar de una película, es inevitable que nuestra mente
juegue a vaticinar qué nos vamos a encontrar. Aunque seamos
espectadores más o menos escépticos, no podemos escapar a una
mínima expectativa, en base al equipo implicado en la producción
o lo que hayamos visto o leído del film en cuestión. En el caso
que nos ocupa, toda motivación previa no sirve sino para ahondar
en la desilusión más absoluta generada por un despropósito que
dota de un nuevo significado a la palabra “mediocre”.
En
“The contract”, Ray (John Cusack)
pasea con su hijo Chris (Jamie Anderson)
por el campo cuando se topa en su camino un peligroso
criminal en plena fuga, Frank Carden (Morgan
Freeman). Las
circunstancias les imponen una convivencia forzosa hasta que
el primero, situado en posición dominante por circunstancias
que no desvelaremos aquí, entregue a las autoridades al
tercero. Los invitados alrededor del trío son, básicamente,
un puñado de policías locales, algún que otro agente del
servicio secreto y los compinches del supuesto villano de la
función. Con este material, a caballo entre “Máximo riesgo”,
“El desafío” y una cinta casera de aventuras para toda la
familia, el director Bruce Beresford
orquesta una obra que consigue, y en esto hay que
reconocerle cierto mérito, plagiar de tal manera las pautas
básicas de un telefilm dominical de sobremesa que eleva los
proyectos destinados a la pequeña pantalla a la categoría de
género en sí mismo. No hay presentación previa de los
personajes, la planificación visual es de lo más triste que
se ha visto en mucho tiempo y, en general, todo lo que rodea
a los actores protagonistas cabalga entre lo bochornoso y lo
lamentable, debido a la sonrojante utilización de los
arquetipos, manidos hasta la saciedad, en los que se basa la
construcción de los participantes de este temible producto
—en este sentido, cabe subrayar la dupla pretendidamente
cómica formada por los polizontes de pueblo, involuntarios
rednecks uniformados—.
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Evidentemente, Cusack y
Freeman no han de esforzarse lo más mínimo —no lo hacen, de
hecho— para cumplir con sus respectivos papeles, aunque sobre la
mente del espectador planea una duda razonable: ¿cómo han
accedido a participar en semejante despropósito? El mayor
atractivo a priori —a la postre, único— es la tensión que pueda
derivarse de la relación entre ambos, pero todo se estrella en
el tono paternal en que torna la actitud de Carden, que rehuye
toda ambigüedad moral que pueda resultar apreciable —los
responsables deberían ver “Hard rain” para darse cuenta de que
Freeman aparece extraño al otro lado de la ley—. Más allá de
esta cuestión, el esbozo de guión en que se
basa este pueril intento de obra cinematográfica no resuelve
ningún interrogante,
comenzando por aclararnos de parte de quién tenemos que
situarnos, porque, a decir verdad, no queda nada claro que el
fugitivo sea malo, ni bueno... aunque en realidad tampoco
importa demasiado, de la misma manera que no nos interesa la
suerte que corran los idiotizados campistas que se ven inmersos
en la trama forzosamente, ni ese final tristemente edulcorado en
el que los Keene parecen hallar un sonriente sustitutivo a la
madre fallecida presa del cáncer —uf— poco antes de iniciarse la
narración. Y es que, definitivamente, no hay nada que juzgar en
esta película, que pasará sin pena ni gloria por carteleras y
parrillas televisivas, un nuevo paso adelante-atrás del
productor todoterreno Avi Lerner,
uno de los estandartes más consolidados del cine basura mundial,
al que lo mismo le da producir a De Palma que la quinta entrega
de “Delta Force”.
Calificación:
    
Imágenes
de "The contract" - Copyright © 2006 Nu
Image, Millennium Films, Revelations Entertainment, Randall
Emmett/George Furla Productions y VIP Medienfonds 4. Distribuida
en España por Filmax. Todos los derechos
reservados.
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