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DRIVEN


Dirección: Renny Harlin.
Países:
Canadá y USA.
Año: 2001.
Duración: 116 min.
Interpretación: Sylvester Stallone (Joe Tanto), Burt Reynolds (Carl Henry), Kip Pardue (Jimmy Bly), Stacy Edwards (Lucretia Clan), Til Schweiger (Beau Brandenburg), Gina Gershon (Cathy), Estella Warren (Sophia Simone), Cristián de la Fuente (Memo Moreno), Brent Briscoe (Crusher), Robert Sean Leonard (Demille Bly).
Guión: Sylvester Stallone; basado en una historia de Jan Skrentny y Neal Tabachnick.
Producción: Renny Harlin, Elie Samaha y Sylvester Stallone.
Música: BT.
Fotografía:
Mauro Fiore.
Montaje: Steve Gilson y Stuart Levy.
Diseño de producción: Charles Wood.
Dirección artística: Chris Cornwell.
Vestuario: Mary McLeod.
Decorados: Gordon Sim y Michael V. Nichols.
Estreno en USA: 27 Abril 2001.
Estreno en España: 13 Junio 2003.

CÓMO SE HIZO "DRIVEN"
Notas de producción
© 2001 Manga Films

7. Pistoletazo de salida

  La parte principal del rodaje dio comienzo el 6 de Julio de 2000 (casualmente, el cumpleaños de Stallone).

  Durante la prueba Toronto Molson Indy (del 13 al 16 de Julio), miles de fans pudieron ver como Harlin, los actores y todo el equipo de 250 personas cubrían el circuito urbano con 13 cámaras, incluyendo la toma de imágenes aéreas desde el omnipresente helicóptero del director. El circuito de 1’72 millas atraviesa el Toronto´s Exhibition Place y pasa por muchas calles del centro de la ciudad, incluyendo Lake Shore Boulevard, Ontario Drive, y las Avenidas de Manitoba y Nova Scotia. La más larga de entre todas las carreras cubiertas por el equipo de Driven, esta prueba atrajo a unos 100.000 fans y una audiencia televisiva de más de 100 millones de espectadores.

  Como otros de sus compañeros de reparto, la espectacular carrera de Molson Indy fue la primera prueba automovilística a la que asistía Gina Gershon. “Sly me llevó por allí, y bajamos a los boxes, donde nos quedamos junto a los coches”, rememora Gershon. “Yo llevaba mi vídeo-cámara y me puse a filmar, pensando en lo genial que era estar allí, cuando de pronto las ruedas de uno de los vehículos se pusieron a chirriar y vi como la máquina se nos tiraba encima. Entonces Sly me dijo, ‘quizás deberíamos movernos’. Daba miedo, pero era muy divertido”.

  “Rodar en las carreras fue de locos”, afirma Stacy Edwards, que tuvo que pasar por un cursillo acelerado de periodismo y carreras de coche para tener listo su papel de la reportera Luc Jones. “En medio de aquella locura, Renny parecía como un niño en una tienda de caramelos, excitado al estar allí, pero a la vez relajado y concentrado. Yo me dejaba llevar”.

  Como parte de su labor de documentación, Edwards siguió a la periodista deportiva Michelle Garforth, que escribe para el informativo ‘Inside CART’, mientras ésta cubría el Toronto Molson Indy. “Es un mundo fascinante”, explica Edwards maravillada. “Pero no alcanzo a comprender cómo estos hombres y mujeres pueden soportarlo, sabiendo perfectamente que cada vez que un piloto se coloca tras el volante, está arriesgando su vida”.

  Cuando Driven alquiló uno de los recintos del circuito para una escena entre Stallone y Reynolds, el reparto y el equipo se vieron súbitamente rodeados por cientos de fans, que se arremolinaban para poder ver trabajar a los dos populares actores. En cuanto corrió el rumor de que allí se estaba rodando una película, toda el área se congestionó de tal manera, que el equipo finalizó la escena lo más rápido posible y se trasladaron. Sin embargo, cuando el equipo se movía, la gente le seguía, y así fue ocurriendo en todas las carreras a partir de entonces. Por lo tanto, y como solución para poder rodar esas secuencias que quedaban, se decidió utilizar a los mirones como ‘extras’, logrando de nuevo una fusión perfecta entre la realidad diaria y la acción escrita en el guión.

  Bien entrado el mes de Julio, la producción se trasladó al Target Grand Prix de Chicago, donde Harlin usó un helicóptero, 12 cámaras móviles instaladas en vehículos y todo el reparto de actores para rodar escenas que después serían insertadas en las secuencias que transcurren en Chicago y Japón.

  Una vez más, Stallone y Reynolds atrajeron la atención del público asistente. Mientras los actores esperaban para interpretar una escena que transcurría en la parrilla de salida, tuvieron la oportunidad de charlar con sus fans y firmar autógrafos. Harlin y el equipo se trasladaron entonces a la pista para rodar una secuencia que tenía que estar lista en menos de diez minutos, ya que la carrera de verdad comenzaría en ese intervalo de tiempo, y a la vez, Stallone y Reynolds empezaron sus diálogos mientras la steadycam les seguía entre los coches situados en la parrilla de salida y los boxes. En el transcurso del rodaje de esta escena, Stallone y Reynolds tuvieron la oportunidad de saludar y estrechar las manos de los fans, a la vez que intentaban seguir en la piel del personaje y acabar la secuencia. Todo esto sucedía segundos antes de que la carrera real diera comienzo y los coches empezaran a pasar rugiendo junto a ellos.

  El clima fue otro desafío a la hora de rodar en Chicago. Como la categoría Indy/CART no puede competir en circuitos mojados, la lluvia intermitente le costó a Harlin un tiempo precioso al retrasar la carrera. “Fue los que se llama ‘cine de guerrilla’ pero a lo grande”, asegura Harlin sobre el rodaje en la prueba de Chicago. “Éramos los invitados en un evento muy grande y muy peligroso, y teníamos que trabajar dentro de la estructura ya montada por la organización y ateniéndonos a un planning. Había entre 100 y 200 mil personas en las gradas, 27 coches de carreras en los boxes, tal vez 3.000 personas en la zona reservada a los profesionales, incluyendo mecánicos, pilotos, dueños de escudería, patrocinadores e invitados. Todo muy estresante, pero lo habíamos preparado a conciencia y estábamos dispuestos a llevarlo a cabo. Debimos concentrarnos y meternos en el ajo y hacer nuestro trabajo. Y así lo hicimos”.

  El reparto de Driven también participó en diversas actividades relacionadas con la carrera de Chicago. Harlin y Warren aceptaron el ‘Reto de las Celebridades’, pilotando durante la llamada ‘Carrera de los famosos’. Stallone, Pardue, Schweiger y Warren participaron en el desfile que se hace previamente al comienzo de la prueba, conduciendo al lado de los pilotos de verdad. Stallone fue a su vez investido Comisario Adjunto de la carrera, lo que le permitió pronunciar una de las frases más importantes en una carrera automovilística: “Caballeros, enciendan sus motores”.

  Tras dar por finalizado el rodaje de Chicago, toda la ‘trouppe’ de Driven se mudó de vuelta a Toronto, ciudad que hizo de doble de Chicago, Japón y Alemania para algunas secuencias que el guión ubicaba en dichos lugares. Para conseguir lo anterior, Fiore, el director de fotografía, añadió tonalidades cálidas o frías según el escenario a recrear. Para representar Tokio, Fiore utilizó luces de neón y tonos fluorescentes, y en el caso de Berlín, una iluminación dorada que evocaba el Viejo Mundo.

  Aunque todos los actores que interpretan a pilotos en Driven condujeron coches de carreras en pistas auténticas, los únicos que pudieron experimentar la conducción en el circuito urbano de Toronto fueron Stallone y Pardue. Ambos tuvieron la suerte de poder desafiarse a un duelo automovilístico en veloces prototipos en la carrera más rápida jamás rodada.

  Esta trepidante persecución marca un hito ya que se trata de la primera vez en que coches de carreras son utilizados para un rodaje fuera de los límites de un circuito. En la película, esta emocionante escena transcurre en las calles de Chicago, aunque en realidad, se rodó en la Avenida Toronto University durante un período de 10 noches (y después se añadieron algunos planos tomados en los túneles que recorren el centro de Montreal). Para Harlin y su equipo, esta secuencia era unos de los desafíos más importantes de la película.

  “Debido a la dificultad de iluminación, ésta fue de lejos la escena más difícil para mí”, asegura Fiore. “Tuvimos que iluminar más de dos millas de calle y de noche. Necesitábamos que se divisara la distancia frente al piloto, por lo que tuvimos que preocuparnos más por el enfoque que por la estética. Los exteriores nocturnos siempre traen problemas, pero los que plantea Renny suelen ser enormes, y eso los hace todavía más difíciles”.

  Para lograr transmitir la intensidad de la carrera, Harlin empleó un coche con una cámara especial instalada, al que llamó ‘C2’. Este bestial vehículo de 510 cc, y 500 caballos parecía un cruce entre ‘El Guerrero de la Carretera’ y ‘El Coche Fantástico’.

  “Lo que convierte a este coche-cámara en algo diferente es que está concebido y construido desde el principio para ser un vehículo de filmación”, afirma Allan Padelford, el hábil y experimentado especialista-conductor que operó el C2 de Harlin. “Todos los componentes de rodaje son parte del coche, no añadidos, y el operador va dentro, no en una plataforma, como en los coche-cámara tradicionales. Esto permite alcanzar velocidades muy altas con todo el mundo bien sujeto en el interior, pudiendo dedicarte a capturar toda la acción sin preocuparte de la seguridad. Se puede uno aproximar más y más rápido a los vehículos que hay que filmar, que es exactamente lo que Renny deseaba”.

  La secuencia de acción en Chicago marca uno de los momentos dramáticos más importantes del film. En ella, Jimmy llega al límite de su resistencia psíquica. “Jimmy se desmorona”, explica Stallone. “Se da cuenta de que se ha equivocado en todas sus decisiones y se ve incapaz de afrontarlo, por lo que decide hacer una cosa que automáticamente le descalificará. Es el momento de la verdad para Jimmy, y el renacimiento de su autoestima y su orgullo”.

  La carrera comienza en la fiesta de un importante patrocinador donde se presentan dos nuevos prototipos. “Básicamente, lo que hago es arrancar el coche en medio de la fiesta, y bajar por una rampa hasta la calle”, explica Pardue.

  Cuando Stallone se monta en el segundo prototipo, empieza la persecución. En el transcurso de ésta, los prototipos recorren calles atestadas de tráfico a 200 km/h. En varios momentos, se saltan la mediana, enfrentándose a los vehículos que vienen en dirección contraria. Después de recorrer un buen trecho por la parte baja de la ciudad y atravesar un túnel prácticamente volando, los dos prototipos derrapan hasta detenerse el uno al lado del otro en una concurrida intersección. Harlin y su bregado y competente equipo de filmación y especialistas salieron finalmente vencedores del desafío que suponía rodar una escena tan compleja y peligrosa.

  “Algunas veces no llegábamos a chocar por un centímetro”, revela Padelford. “Nunca habíamos arriesgado tanto. Lo llevamos todo hasta el límite: más rápido, más espectacular, incluso con tráfico en dirección contraria. Pero todo esto no hubiera sido posible sin un equipo de total confianza que conoce los límites de lo que se puede hacer y lo que no”.

  Al igual que todo el mundo sabe que la cámara engorda cinco kilos a un actor, los expertos han de tener en cuenta que la cámara tiende a disminuir la sensación de velocidad. Las lentes más anchas utilizadas para aumentar el campo de visión (lo que se conoce como ‘scope’), suelen provocar un efecto de ralentización en una escena de acción. Para evitarlo, Harlin tuvo que hacer uso de su habilidad en la utilización de múltiples cámaras y ángulos para marcar la diferencia entre rodar una secuencia de acción a alta velocidad y lo que sería simular con realismo la brutal intensidad de pilotar en una carrera.

  “En la secuencia de la persecución por la ciudad, yo iba sin casco a 250 por hora por un túnel, y entonces me di cuenta que las orejas me tocaban el cogote”, recuerda Stallone. “La fuerza de la gravedad era increíble. Eso sin contar el frío y la imposibilidad de ver nada sin un visor”.

  Además de las localizaciones utilizadas para rodar la secuencia de la persecución, también se filmó en otros lugares de Toronto, como por ejemplo el histórico Old City Hall, el viejo ayuntamiento; Downsview Park; Bay Street, en Queen´s Park; la Ópera de Toronto; el Hospital St. Joseph; y el Guvernment Club.

  Cuando toda la producción se mudó de Toronto a Montreal a principios de septiembre de 2000, se utilizaron en exclusiva dos circuitos: el PMG Technologies de Blainville, al norte de Montreal, y el circuito de Fórmula 1, que se halla ubicado muy cerca del centro histórico. Es allí donde cada año se corre el Grand Prix de Montreal. La pista se conoce como el Gilles Villenueve Circuit, en honor al famoso piloto, cuyo hijo Jacques hace un cameo en el film.

  Al contrario que en los otros circuitos, donde el equipo y el reparto disponían de un tiempo muy limitado para rodar entre prueba y prueba, en Montreal tuvieron los dos circuitos a su total disposición. En la pista PMG, Harlin planificó una carrera que, según el guión, transcurría en Alemania bajo una fuerte lluvia. Naturalmente, Harlin y todos los demás crearon una secuencia de lluvia que permitirá al espectador vivir, desde el punto de vista del piloto, algo sin precedentes: el choque de un vehículo a 300 km/h en medio de una lluvia torrencial.

  “Ahí es donde ya nos ponemos artísticos”, afirma Harlin. “Realzamos la secuencia con agua infográfica para mostrar lo que los pilotos describen como atravesar una acuarela, un remolino de agua y color. Como el conductor no puede ver mucho, se tiene que apoyar en su equipo de pista, y ahí es donde la tensión florece y el peligro aumenta. Y en nuestra película ocurre exactamente lo mismo”.

  Rodar la complicada secuencia de agua y colisión presentó una serie de desafíos para el equipo, desde la visibilidad y la seguridad, hasta mantener el material electrónico seco mientras los aspersores rociaban toda la escena. A pesar de la visibilidad cero y los derrapes a 200 por hora, no hubo ni un solo accidente en los nueve días que duró el rodaje.

  Tras dar por finalizada esta húmeda secuencia, toda la producción se trasladó al circuito de Fórmula 1 para la consecución de algunos primeros planos y planos de conducción. Dichos planos serían posteriormente insertados en algunas de las secuencias del film que transcurren en carreras reales.

  Para hacer más fácil la visualización de algunos de los planos concebidos por Harlin, el equipo de Driven mantuvo su propia flota de 16 coches, entre los que se incluía uno con dos asientos y que se utilizaba para crear la ilusión de que los pilotos corrían a más de 250 km/h. Algunos modelos estaban construidos de fibra de carbono, lo que permitía que fuera fácil perforarlos de cara a montar una cámara. Además de instalar cámaras sobre los vehículos, Harlin se sirvió también de un coche-cámara especial para persecuciones, grúas, así como cámaras montadas junto al piloto para recrear su punto de vista.

  La compañía ‘CART Driving 101’ aportó también a la película 13 modelos ‘Champ Cars’ auténticos y entrenó a los actores y a los especialistas en su manejo. Los coches que conducían las estrellas fueron patrocinados por ‘Nextel’, ‘Target’, ‘Motorola’, ‘Mercedes’ y ‘Della Penna Motor Sports’. Dichos vehículos portaban un motor modificado para reducir el ruido y la potencia y hacerlos más manejables.

  Gina Gershon no sólo pilotó uno de esos coches sino que, al contrario que muchos novatos, no caló el coche al arrancarlo. “He tenido malas experiencias con coches en el pasado, por lo que cada vez que me meto en uno pienso que puedo morir”, asegura Gina riéndose. “Sly me entrenó un poquito, pero igualmente da bastante miedo. La gente piensa ‘Bueno, sólo hay que meterse en el coche y conducir’, pero un piloto utiliza todos y cada uno de los músculos de su cuerpo. Hay mucha técnica por medio. Es una disciplina. Se deben tomar decisiones en décimas de segundo, y hay que estar totalmente concentrado”.

  Stallone y los coprotagonistas Pardue, De La Fuente y Schweiger, tuvieron que aprender a controlar máquinas con una potencia de 600 caballos y nacidas para correr. “Es terrorífico”, confiesa Stallone. “Primero, estás prácticamente estirado, con la cabeza asomando justo por encima del volante. Los laterales del vehículo tapan parte de tu visión periférica. Después, está ese ruido increíble, mientras tú estás sentado encima de toda esa potencia, la cual, pueden creerme, sientes en toda su gloria; también hay que añadir ese otro sonido: el de tus rodillas chocando entre sí”, bromea Sly Stallone. “En tercer lugar, a medida que la velocidad aumenta, algo primario se apodera de ti y se produce la conocida descarga de adrenalina, lo que te hace comprender de inmediato qué es lo que lleva a estos pilotos a jugarse la vida en un circuito. Es un sentimiento muy potente y adictivo”.

  Schweiger está de acuerdo en que la experiencia de pilotar se intensifica por la posición estirada del conductor. “En Alemania no hay límite de velocidad”, explica Schweiger, de origen germano. “Pero ir a 200 en un Mercedes parece lento comparado con lo que uno siente en un bólido de carreras, donde vas a ras de suelo. Parece mucho más rápido. Y es duro, algo muy físico. A 200 por hora sólo llegas a aproximarte a lo que estos pilotos sienten cuando corren a 300 kilómetros por hora”.

  “Manejar estos vehículos es muy difícil”, asegura Pardue. “La primera vez que me puse tras el volante estaba muy asustado y mi corazón latía muy deprisa. En la segunda o tercera vuelta, empecé a acostumbrarme, a controlar mi respiración y el ruido ensordecedor empezó a remitir; entonces pude concentrarme. Poco a poco, uno va haciéndose a la potencia del coche y es una sensación increíble. Entonces quieres ir más y más deprisa. Es algo completamente adictivo”.

  Para De la Fuente, rodar Driven apaciguó sus ansias de velocidad. “Siempre me ha gustado la adrenalina”, confiesa. “Fui bombero durante cinco años y después aprendí a pilotar aviones de caza a reacción. He sido piloto de aviación de las Fuerzas Aéreas Chilenas durante casi seis años. Funciona igual que la competición automovilística: debes conocer lo que hay ahí fuera y tomar las precauciones adecuadas. De ese modo, el peligro siempre está próximo, pero no contigo”.

  Al igual que De La Fuente, Harlin prefiere vivir la vida a todo gas. “Cuando conduzco, siempre ponen delante de mí a otro piloto al cual me dicen que no puedo adelantar”, asegura Harlin. “De esa manera evitan que vaya demasiado rápido”.

  El reparto encontró que el entusiasmo de Harlin era adictivo. “Renny desborda tanta pasión por los coches y las carreras que contagia a todos los que estamos alrededor”, afirma Pardue. “Hay diez cámaras rodando, cosas ardiendo por todos lados, bólidos que vuelan cerca de ti, y miras a Renny y te das cuenta que se lo está pasando en grande, relajado, concentrado y divirtiéndose”.

  “Renny y Sly han conseguido crear una gran atmósfera”, asegura Schweiger. “Forman un gran equipo, abierto y creativo, y les encanta. Siempre están dispuestos a dialogar y hacen que todos nos sintamos parte del proceso. Ha sido fantástico trabajar con ellos”.

  “Trabajar con Sly y Renny es una experiencia increíble”, sentencia De La Fuente. “Sly siempre está abierto a afinar los diálogos del guión si tú crees que es necesario y a ayudarte como actor. Él dice ‘Si te atascas con una línea, la cambiamos’. ¿Cuántos guionistas que conozcas son tan flexibles y generosos? Y al revés que muchos directores, Renny siempre explica a los demás lo que está haciendo, lo que verá el público, cómo se va a mover la cámara, qué es lo que quiere que hagas, y qué es lo que quiere que haga el coche. Su entusiasmo y capacidad de comunicación lleva este oficio hasta otros niveles”.

  Stallone asiente. “Renny toma una línea del guión y la convierte en una escena completa. Yo puedo escribir algo como ‘se produce un incendio en la línea de boxes’, y él entonces visiona todo el escenario alrededor de esa acción. Ese es el tipo de dirección que extrae todo el jugo de una historia”.

  La extraordinaria y precisa labor de planificación durante la preproducción y el rodaje de la película fueron otro elemento fundamental para conseguir otro original objetivo de esta película: fotografía especial para la edición en DVD.

  De cara a que los compradores de DVD puedan sentir “una experiencia interactiva”, Harlin rodó planos especialmente diseñados para la edición de Driven en DVD. Además de los planos necesarios para dar vida a la película en sí misma, Harlin filmó las secuencias de acción desde múltiples ángulos de cara a que el espectador de DVD pudiera diseñarse su propia carrera. Por ejemplo, en el DVD, el espectador, desde su sofá, podrá seleccionar un sinfín de ángulos desde los que ver una carrera en concreto: a vista de pájaro, desde el palco, desde los boxes, desde el asiento del piloto, etc.

  Para muchos miembros del reparto, Driven significó una oportunidad única en la vida de trabajar con un actor al que admiraban. “Trabajar con Silvestre Stallone ha sido como un sueño”, afirma orgulloso De la Fuente. “Como actor, está lleno de sorpresas. Nunca hace nada de la misma manera. Cada toma es diferente. Trabajar con un actor que te sorprende del modo en que Stallone lo hace es siempre refrescante”.

  Schweiger, que asegura haber visto Rocky unas 50 veces, comparte el entusiasmo de De La Fuente por haber podido trabajar al lado de uno de los actores más legendarios de Hollywood. “Creo que Sly es gran actor dramático”, afirma Schweiger. “Cuando la gente dice que es un actor de acción, les pregunto si realmente han visto sus películas. No se le ha dado todavía el crédito que merece como intérprete”.

  La experiencia de Pardue con Stallone detrás de las cámaras se asemeja mucho a la interacción que hay entre ambos en la película. “Le miro y aprendo”, asegura Pardue. “La manera en que se comporta, el modo en que habla con la gente y les escucha. He aprendido mucho en este rodaje”.

  La experiencia de Edwards tras la pantalla también se pareció a la de su personaje. “No sólo aprendí sobre el mundo de las carreras”, explica Edwards. “Cada día Sly me sorprendía con algo nuevo. Trabaja más duro que nadie que yo haya visto. Y eso me motivó”.

  “Sly es un caballero”, asegura Gershon. “Es muy vulnerable y a la vez resuelto. A menudo interpreta a personajes perdedores, pero su carácter les insufla madurez y una dimensión diferente que no creo que mucha gente haya sabido apreciar. Creo que en esta película se está interpretando a sí mismo, algo que para un actor requiere mucha valentía”.

  “Sly está impresionante en Driven”, sentencia Harlin. “Su personaje ha fracasado, no llegó a ser un campeón. Pero en el transcurso de la historia, se enfrenta a sus demonios y encuentra un sentido a su vida. Y esa es el alma de esta película”.

  En octubre, ocho meses después de que se filmara la primera carrera, toda la producción plegó velas en Montreal y Harlin y su equipo de cámara se metieron en un avión para una última carrera en Surfer´s Paradise, Australia. El circuito de 2’8 millas tiene una inacabable sucesión de curvas para los Fórmula 1, lo que lo convierte en uno de los circuitos más difíciles e intrincados de todo el campeonato.

  Mientras Harlin se levantaba al alba para rodar la última carrera en Australia, entre 270.000 espectadores que copaban gradas y palcos, el resto del equipo de Driven se reunía en el Planet Hollywood de Montreal para celebrar la consecución de 70 días de rodaje y más de 3.000 emplazamientos de cámara. “Este era un rodaje que nunca quise que acabara”, asegura Harlin. “Y creo que Sly se sentía igual. Nos lo pasamos maravillosamente haciendo esta película. Si logramos transmitir algo de esa pasión a los espectadores, habremos triunfado”.

1. Los personajes
2.
La historia
3.
Enciendan sus motores
4.
Al volante
5.
Nos vamos a las carreras
6.
Marcando el ritmo
7. Pistoletazo de salida
8.
El equipo
9.
El reparto


Imágenes y notas de cómo se hizo "Driven" - Copyright © 2001 Warner Bros., Franchise Pictures, The Canton Company, FIA y Trackform Film Productions. Distribuida en España por Manga Films. Todos los derechos reservados.

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