CÓMO SE
HIZO "DRIVEN"
Notas de producción
© 2001
Manga Films
7.
Pistoletazo de salida
La parte
principal del rodaje dio comienzo el 6 de Julio de 2000
(casualmente, el cumpleaños de Stallone).
Durante la
prueba Toronto Molson Indy (del 13 al 16 de Julio), miles de
fans pudieron ver como Harlin, los actores y todo el equipo de
250 personas cubrían el circuito urbano con 13 cámaras,
incluyendo la toma de imágenes aéreas desde el omnipresente
helicóptero del director. El circuito de 1’72 millas atraviesa
el Toronto´s Exhibition Place y pasa por muchas calles del
centro de la ciudad, incluyendo Lake Shore Boulevard, Ontario
Drive, y las Avenidas de Manitoba y Nova Scotia. La más larga de
entre todas las carreras cubiertas por el equipo de Driven, esta
prueba atrajo a unos 100.000 fans y una audiencia televisiva de
más de 100 millones de espectadores.
Como otros
de sus compañeros de reparto, la espectacular carrera de Molson
Indy fue la primera prueba automovilística a la que asistía Gina
Gershon. “Sly me llevó por allí, y bajamos a los boxes, donde
nos quedamos junto a los coches”, rememora Gershon. “Yo llevaba
mi vídeo-cámara y me puse a filmar, pensando en lo genial que
era estar allí, cuando de pronto las ruedas de uno de los
vehículos se pusieron a chirriar y vi como la máquina se nos
tiraba encima. Entonces Sly me dijo, ‘quizás deberíamos
movernos’. Daba miedo, pero era muy divertido”.
“Rodar en
las carreras fue de locos”, afirma Stacy Edwards, que tuvo que
pasar por un cursillo acelerado de periodismo y carreras de
coche para tener listo su papel de la reportera Luc Jones. “En
medio de aquella locura, Renny parecía como un niño en una
tienda de caramelos, excitado al estar allí, pero a la vez
relajado y concentrado. Yo me dejaba llevar”.
Como parte
de su labor de documentación, Edwards siguió a la periodista
deportiva Michelle Garforth, que escribe para el informativo
‘Inside CART’, mientras ésta cubría el Toronto Molson Indy. “Es
un mundo fascinante”, explica Edwards maravillada. “Pero no
alcanzo a comprender cómo estos hombres y mujeres pueden
soportarlo, sabiendo perfectamente que cada vez que un piloto se
coloca tras el volante, está arriesgando su vida”.
Cuando
Driven alquiló uno de los recintos del circuito para una escena
entre Stallone y Reynolds, el reparto y el equipo se vieron
súbitamente rodeados por cientos de fans, que se arremolinaban
para poder ver trabajar a los dos populares actores. En cuanto
corrió el rumor de que allí se estaba rodando una película, toda
el área se congestionó de tal manera, que el equipo finalizó la
escena lo más rápido posible y se trasladaron. Sin embargo,
cuando el equipo se movía, la gente le seguía, y así fue
ocurriendo en todas las carreras a partir de entonces. Por lo
tanto, y como solución para poder rodar esas secuencias que
quedaban, se decidió utilizar a los mirones como ‘extras’,
logrando de nuevo una fusión perfecta entre la realidad diaria y
la acción escrita en el guión.
Bien
entrado el mes de Julio, la producción se trasladó al Target
Grand Prix de Chicago, donde Harlin usó un helicóptero, 12
cámaras móviles instaladas en vehículos y todo el reparto de
actores para rodar escenas que después serían insertadas en las
secuencias que transcurren en Chicago y Japón.
Una vez
más, Stallone y Reynolds atrajeron la atención del público
asistente. Mientras los actores esperaban para interpretar una
escena que transcurría en la parrilla de salida, tuvieron la
oportunidad de charlar con sus fans y firmar autógrafos. Harlin
y el equipo se trasladaron entonces a la pista para rodar una
secuencia que tenía que estar lista en menos de diez minutos, ya
que la carrera de verdad comenzaría en ese intervalo de tiempo,
y a la vez, Stallone y Reynolds empezaron sus diálogos mientras
la steadycam les seguía entre los coches situados en la parrilla
de salida y los boxes. En el transcurso del rodaje de esta
escena, Stallone y Reynolds tuvieron la oportunidad de saludar y
estrechar las manos de los fans, a la vez que intentaban seguir
en la piel del personaje y acabar la secuencia. Todo esto
sucedía segundos antes de que la carrera real diera comienzo y
los coches empezaran a pasar rugiendo junto a ellos.
El clima
fue otro desafío a la hora de rodar en Chicago. Como la
categoría Indy/CART no puede competir en circuitos mojados, la
lluvia intermitente le costó a Harlin un tiempo precioso al
retrasar la carrera. “Fue los que se llama ‘cine de guerrilla’
pero a lo grande”, asegura Harlin sobre el rodaje en la prueba
de Chicago. “Éramos los invitados en un evento muy grande y muy
peligroso, y teníamos que trabajar dentro de la estructura ya
montada por la organización y ateniéndonos a un planning. Había
entre 100 y 200 mil personas en las gradas, 27 coches de
carreras en los boxes, tal vez 3.000 personas en la zona
reservada a los profesionales, incluyendo mecánicos, pilotos,
dueños de escudería, patrocinadores e invitados. Todo muy
estresante, pero lo habíamos preparado a conciencia y estábamos
dispuestos a llevarlo a cabo. Debimos concentrarnos y meternos
en el ajo y hacer nuestro trabajo. Y así lo hicimos”.
El reparto
de Driven también participó en diversas actividades relacionadas
con la carrera de Chicago. Harlin y Warren aceptaron el ‘Reto de
las Celebridades’, pilotando durante la llamada ‘Carrera de los
famosos’. Stallone, Pardue, Schweiger y Warren participaron en
el desfile que se hace previamente al comienzo de la prueba,
conduciendo al lado de los pilotos de verdad. Stallone fue a su
vez investido Comisario Adjunto de la carrera, lo que le
permitió pronunciar una de las frases más importantes en una
carrera automovilística: “Caballeros, enciendan sus motores”.
Tras dar
por finalizado el rodaje de Chicago, toda la ‘trouppe’ de Driven
se mudó de vuelta a Toronto, ciudad que hizo de doble de
Chicago, Japón y Alemania para algunas secuencias que el guión
ubicaba en dichos lugares. Para conseguir lo anterior, Fiore, el
director de fotografía, añadió tonalidades cálidas o frías según
el escenario a recrear. Para representar Tokio, Fiore utilizó
luces de neón y tonos fluorescentes, y en el caso de Berlín, una
iluminación dorada que evocaba el Viejo Mundo.
Aunque
todos los actores que interpretan a pilotos en Driven condujeron
coches de carreras en pistas auténticas, los únicos que pudieron
experimentar la conducción en el circuito urbano de Toronto
fueron Stallone y Pardue. Ambos tuvieron la suerte de poder
desafiarse a un duelo automovilístico en veloces prototipos en
la carrera más rápida jamás rodada.
Esta
trepidante persecución marca un hito ya que se trata de la
primera vez en que coches de carreras son utilizados para un
rodaje fuera de los límites de un circuito. En la película, esta
emocionante escena transcurre en las calles de Chicago, aunque
en realidad, se rodó en la Avenida Toronto University durante un
período de 10 noches (y después se añadieron algunos planos
tomados en los túneles que recorren el centro de Montreal). Para
Harlin y su equipo, esta secuencia era unos de los desafíos más
importantes de la película.
“Debido a
la dificultad de iluminación, ésta fue de lejos la escena más
difícil para mí”, asegura Fiore. “Tuvimos que iluminar más de
dos millas de calle y de noche. Necesitábamos que se divisara la
distancia frente al piloto, por lo que tuvimos que preocuparnos
más por el enfoque que por la estética. Los exteriores nocturnos
siempre traen problemas, pero los que plantea Renny suelen ser
enormes, y eso los hace todavía más difíciles”.
Para
lograr transmitir la intensidad de la carrera, Harlin empleó un
coche con una cámara especial instalada, al que llamó ‘C2’. Este
bestial vehículo de 510 cc, y 500 caballos parecía un cruce
entre ‘El Guerrero de la Carretera’ y ‘El Coche Fantástico’.
“Lo que
convierte a este coche-cámara en algo diferente es que está
concebido y construido desde el principio para ser un vehículo
de filmación”, afirma Allan Padelford, el hábil y experimentado
especialista-conductor que operó el C2 de Harlin. “Todos los
componentes de rodaje son parte del coche, no añadidos, y el
operador va dentro, no en una plataforma, como en los
coche-cámara tradicionales. Esto permite alcanzar velocidades
muy altas con todo el mundo bien sujeto en el interior, pudiendo
dedicarte a capturar toda la acción sin preocuparte de la
seguridad. Se puede uno aproximar más y más rápido a los
vehículos que hay que filmar, que es exactamente lo que Renny
deseaba”.
La
secuencia de acción en Chicago marca uno de los momentos
dramáticos más importantes del film. En ella, Jimmy llega al
límite de su resistencia psíquica. “Jimmy se desmorona”, explica
Stallone. “Se da cuenta de que se ha equivocado en todas sus
decisiones y se ve incapaz de afrontarlo, por lo que decide
hacer una cosa que automáticamente le descalificará. Es el
momento de la verdad para Jimmy, y el renacimiento de su
autoestima y su orgullo”.
La carrera
comienza en la fiesta de un importante patrocinador donde se
presentan dos nuevos prototipos. “Básicamente, lo que hago es
arrancar el coche en medio de la fiesta, y bajar por una rampa
hasta la calle”, explica Pardue.
Cuando
Stallone se monta en el segundo prototipo, empieza la
persecución. En el transcurso de ésta, los prototipos recorren
calles atestadas de tráfico a 200 km/h. En varios momentos, se
saltan la mediana, enfrentándose a los vehículos que vienen en
dirección contraria. Después de recorrer un buen trecho por la
parte baja de la ciudad y atravesar un túnel prácticamente
volando, los dos prototipos derrapan hasta detenerse el uno al
lado del otro en una concurrida intersección. Harlin y su
bregado y competente equipo de filmación y especialistas
salieron finalmente vencedores del desafío que suponía rodar una
escena tan compleja y peligrosa.
“Algunas
veces no llegábamos a chocar por un centímetro”, revela
Padelford. “Nunca habíamos arriesgado tanto. Lo llevamos todo
hasta el límite: más rápido, más espectacular, incluso con
tráfico en dirección contraria. Pero todo esto no hubiera sido
posible sin un equipo de total confianza que conoce los límites
de lo que se puede hacer y lo que no”.
Al igual
que todo el mundo sabe que la cámara engorda cinco kilos a un
actor, los expertos han de tener en cuenta que la cámara tiende
a disminuir la sensación de velocidad. Las lentes más anchas
utilizadas para aumentar el campo de visión (lo que se conoce
como ‘scope’), suelen provocar un efecto de ralentización en una
escena de acción. Para evitarlo, Harlin tuvo que hacer uso de su
habilidad en la utilización de múltiples cámaras y ángulos para
marcar la diferencia entre rodar una secuencia de acción a alta
velocidad y lo que sería simular con realismo la brutal
intensidad de pilotar en una carrera.
“En la
secuencia de la persecución por la ciudad, yo iba sin casco a
250 por hora por un túnel, y entonces me di cuenta que las
orejas me tocaban el cogote”, recuerda Stallone. “La fuerza de
la gravedad era increíble. Eso sin contar el frío y la
imposibilidad de ver nada sin un visor”.
Además de
las localizaciones utilizadas para rodar la secuencia de la
persecución, también se filmó en otros lugares de Toronto, como
por ejemplo el histórico Old City Hall, el viejo ayuntamiento;
Downsview Park; Bay Street, en Queen´s Park; la Ópera de
Toronto; el Hospital St. Joseph; y el Guvernment Club.
Cuando
toda la producción se mudó de Toronto a Montreal a principios de
septiembre de 2000, se utilizaron en exclusiva dos circuitos: el
PMG Technologies de Blainville, al norte de Montreal, y el
circuito de Fórmula 1, que se halla ubicado muy cerca del centro
histórico. Es allí donde cada año se corre el Grand Prix de
Montreal. La pista se conoce como el Gilles Villenueve Circuit,
en honor al famoso piloto, cuyo hijo Jacques hace un cameo en el
film.
Al
contrario que en los otros circuitos, donde el equipo y el
reparto disponían de un tiempo muy limitado para rodar entre
prueba y prueba, en Montreal tuvieron los dos circuitos a su
total disposición. En la pista PMG, Harlin planificó una carrera
que, según el guión, transcurría en Alemania bajo una fuerte
lluvia. Naturalmente, Harlin y todos los demás crearon una
secuencia de lluvia que permitirá al espectador vivir, desde el
punto de vista del piloto, algo sin precedentes: el choque de un
vehículo a 300 km/h en medio de una lluvia torrencial.
“Ahí es
donde ya nos ponemos artísticos”, afirma Harlin. “Realzamos la
secuencia con agua infográfica para mostrar lo que los pilotos
describen como atravesar una acuarela, un remolino de agua y
color. Como el conductor no puede ver mucho, se tiene que apoyar
en su equipo de pista, y ahí es donde la tensión florece y el
peligro aumenta. Y en nuestra película ocurre exactamente lo
mismo”.
Rodar la
complicada secuencia de agua y colisión presentó una serie de
desafíos para el equipo, desde la visibilidad y la seguridad,
hasta mantener el material electrónico seco mientras los
aspersores rociaban toda la escena. A pesar de la visibilidad
cero y los derrapes a 200 por hora, no hubo ni un solo accidente
en los nueve días que duró el rodaje.
Tras dar
por finalizada esta húmeda secuencia, toda la producción se
trasladó al circuito de Fórmula 1 para la consecución de algunos
primeros planos y planos de conducción. Dichos planos serían
posteriormente insertados en algunas de las secuencias del film
que transcurren en carreras reales.
Para hacer
más fácil la visualización de algunos de los planos concebidos
por Harlin, el equipo de Driven mantuvo su propia flota de 16
coches, entre los que se incluía uno con dos asientos y que se
utilizaba para crear la ilusión de que los pilotos corrían a más
de 250 km/h. Algunos modelos estaban construidos de fibra de
carbono, lo que permitía que fuera fácil perforarlos de cara a
montar una cámara. Además de instalar cámaras sobre los
vehículos, Harlin se sirvió también de un coche-cámara especial
para persecuciones, grúas, así como cámaras montadas junto al
piloto para recrear su punto de vista.
La
compañía ‘CART Driving 101’ aportó también a la película 13
modelos ‘Champ Cars’ auténticos y entrenó a los actores y a los
especialistas en su manejo. Los coches que conducían las
estrellas fueron patrocinados por ‘Nextel’, ‘Target’,
‘Motorola’, ‘Mercedes’ y ‘Della Penna Motor Sports’. Dichos
vehículos portaban un motor modificado para reducir el ruido y
la potencia y hacerlos más manejables.
Gina
Gershon no sólo pilotó uno de esos coches sino que, al contrario
que muchos novatos, no caló el coche al arrancarlo. “He tenido
malas experiencias con coches en el pasado, por lo que cada vez
que me meto en uno pienso que puedo morir”, asegura Gina
riéndose. “Sly me entrenó un poquito, pero igualmente da
bastante miedo. La gente piensa ‘Bueno, sólo hay que meterse en
el coche y conducir’, pero un piloto utiliza todos y cada uno de
los músculos de su cuerpo. Hay mucha técnica por medio. Es una
disciplina. Se deben tomar decisiones en décimas de segundo, y
hay que estar totalmente concentrado”.
Stallone y
los coprotagonistas Pardue, De La Fuente y Schweiger, tuvieron
que aprender a controlar máquinas con una potencia de 600
caballos y nacidas para correr. “Es terrorífico”, confiesa
Stallone. “Primero, estás prácticamente estirado, con la cabeza
asomando justo por encima del volante. Los laterales del
vehículo tapan parte de tu visión periférica. Después, está ese
ruido increíble, mientras tú estás sentado encima de toda esa
potencia, la cual, pueden creerme, sientes en toda su gloria;
también hay que añadir ese otro sonido: el de tus rodillas
chocando entre sí”, bromea Sly Stallone. “En tercer lugar, a
medida que la velocidad aumenta, algo primario se apodera de ti
y se produce la conocida descarga de adrenalina, lo que te hace
comprender de inmediato qué es lo que lleva a estos pilotos a
jugarse la vida en un circuito. Es un sentimiento muy potente y
adictivo”.
Schweiger
está de acuerdo en que la experiencia de pilotar se intensifica
por la posición estirada del conductor. “En Alemania no hay
límite de velocidad”, explica Schweiger, de origen germano.
“Pero ir a 200 en un Mercedes parece lento comparado con lo que
uno siente en un bólido de carreras, donde vas a ras de suelo.
Parece mucho más rápido. Y es duro, algo muy físico. A 200 por
hora sólo llegas a aproximarte a lo que estos pilotos sienten
cuando corren a 300 kilómetros por hora”.
“Manejar
estos vehículos es muy difícil”, asegura Pardue. “La primera vez
que me puse tras el volante estaba muy asustado y mi corazón
latía muy deprisa. En la segunda o tercera vuelta, empecé a
acostumbrarme, a controlar mi respiración y el ruido
ensordecedor empezó a remitir; entonces pude concentrarme. Poco
a poco, uno va haciéndose a la potencia del coche y es una
sensación increíble. Entonces quieres ir más y más deprisa. Es
algo completamente adictivo”.
Para De la
Fuente, rodar Driven apaciguó sus ansias de velocidad. “Siempre
me ha gustado la adrenalina”, confiesa. “Fui bombero durante
cinco años y después aprendí a pilotar aviones de caza a
reacción. He sido piloto de aviación de las Fuerzas Aéreas
Chilenas durante casi seis años. Funciona igual que la
competición automovilística: debes conocer lo que hay ahí fuera
y tomar las precauciones adecuadas. De ese modo, el peligro
siempre está próximo, pero no contigo”.
Al igual
que De La Fuente, Harlin prefiere vivir la vida a todo gas.
“Cuando conduzco, siempre ponen delante de mí a otro piloto al
cual me dicen que no puedo adelantar”, asegura Harlin. “De esa
manera evitan que vaya demasiado rápido”.
El reparto
encontró que el entusiasmo de Harlin era adictivo. “Renny
desborda tanta pasión por los coches y las carreras que contagia
a todos los que estamos alrededor”, afirma Pardue. “Hay diez
cámaras rodando, cosas ardiendo por todos lados, bólidos que
vuelan cerca de ti, y miras a Renny y te das cuenta que se lo
está pasando en grande, relajado, concentrado y divirtiéndose”.
“Renny y
Sly han conseguido crear una gran atmósfera”, asegura Schweiger.
“Forman un gran equipo, abierto y creativo, y les encanta.
Siempre están dispuestos a dialogar y hacen que todos nos
sintamos parte del proceso. Ha sido fantástico trabajar con
ellos”.
“Trabajar
con Sly y Renny es una experiencia increíble”, sentencia De La
Fuente. “Sly siempre está abierto a afinar los diálogos del
guión si tú crees que es necesario y a ayudarte como actor. Él
dice ‘Si te atascas con una línea, la cambiamos’. ¿Cuántos
guionistas que conozcas son tan flexibles y generosos? Y al
revés que muchos directores, Renny siempre explica a los demás
lo que está haciendo, lo que verá el público, cómo se va a mover
la cámara, qué es lo que quiere que hagas, y qué es lo que
quiere que haga el coche. Su entusiasmo y capacidad de
comunicación lleva este oficio hasta otros niveles”.
Stallone
asiente. “Renny toma una línea del guión y la convierte en una
escena completa. Yo puedo escribir algo como ‘se produce un
incendio en la línea de boxes’, y él entonces visiona todo el
escenario alrededor de esa acción. Ese es el tipo de dirección
que extrae todo el jugo de una historia”.
La
extraordinaria y precisa labor de planificación durante la
preproducción y el rodaje de la película fueron otro elemento
fundamental para conseguir otro original objetivo de esta
película: fotografía especial para la edición en DVD.
De cara a
que los compradores de DVD puedan sentir “una experiencia
interactiva”, Harlin rodó planos especialmente diseñados para la
edición de Driven en DVD. Además de los planos necesarios para
dar vida a la película en sí misma, Harlin filmó las secuencias
de acción desde múltiples ángulos de cara a que el espectador de
DVD pudiera diseñarse su propia carrera. Por ejemplo, en el DVD,
el espectador, desde su sofá, podrá seleccionar un sinfín de
ángulos desde los que ver una carrera en concreto: a vista de
pájaro, desde el palco, desde los boxes, desde el asiento del
piloto, etc.
Para
muchos miembros del reparto, Driven significó una oportunidad
única en la vida de trabajar con un actor al que admiraban.
“Trabajar con Silvestre Stallone ha sido como un sueño”, afirma
orgulloso De la Fuente. “Como actor, está lleno de sorpresas.
Nunca hace nada de la misma manera. Cada toma es diferente.
Trabajar con un actor que te sorprende del modo en que Stallone
lo hace es siempre refrescante”.
Schweiger,
que asegura haber visto Rocky unas 50 veces, comparte el
entusiasmo de De La Fuente por haber podido trabajar al lado de
uno de los actores más legendarios de Hollywood. “Creo que Sly
es gran actor dramático”, afirma Schweiger. “Cuando la gente
dice que es un actor de acción, les pregunto si realmente han
visto sus películas. No se le ha dado todavía el crédito que
merece como intérprete”.
La
experiencia de Pardue con Stallone detrás de las cámaras se
asemeja mucho a la interacción que hay entre ambos en la
película. “Le miro y aprendo”, asegura Pardue. “La manera en que
se comporta, el modo en que habla con la gente y les escucha. He
aprendido mucho en este rodaje”.
La
experiencia de Edwards tras la pantalla también se pareció a la
de su personaje. “No sólo aprendí sobre el mundo de las
carreras”, explica Edwards. “Cada día Sly me sorprendía con algo
nuevo. Trabaja más duro que nadie que yo haya visto. Y eso me
motivó”.
“Sly es un
caballero”, asegura Gershon. “Es muy vulnerable y a la vez
resuelto. A menudo interpreta a personajes perdedores, pero su
carácter les insufla madurez y una dimensión diferente que no
creo que mucha gente haya sabido apreciar. Creo que en esta
película se está interpretando a sí mismo, algo que para un
actor requiere mucha valentía”.
“Sly está
impresionante en Driven”, sentencia Harlin. “Su personaje ha
fracasado, no llegó a ser un campeón. Pero en el transcurso de
la historia, se enfrenta a sus demonios y encuentra un sentido a
su vida. Y esa es el alma de esta película”.
En
octubre, ocho meses después de que se filmara la primera
carrera, toda la producción plegó velas en Montreal y Harlin y
su equipo de cámara se metieron en un avión para una última
carrera en Surfer´s Paradise, Australia. El circuito de 2’8
millas tiene una inacabable sucesión de curvas para los Fórmula
1, lo que lo convierte en uno de los circuitos más difíciles e
intrincados de todo el campeonato.
Mientras
Harlin se levantaba al alba para rodar la última carrera en
Australia, entre 270.000 espectadores que copaban gradas y
palcos, el resto del equipo de Driven se reunía en el Planet
Hollywood de Montreal para celebrar la consecución de 70 días de
rodaje y más de 3.000 emplazamientos de cámara. “Este era un
rodaje que nunca quise que acabara”, asegura Harlin. “Y creo que
Sly se sentía igual. Nos lo pasamos maravillosamente haciendo
esta película. Si logramos transmitir algo de esa pasión a los
espectadores, habremos triunfado”.
1.
Los personajes
2. La
historia
3. Enciendan sus motores
4. Al
volante
5. Nos
vamos a las carreras
6. Marcando el ritmo
7. Pistoletazo de salida
8. El
equipo
9. El
reparto
Imágenes y notas
de cómo se hizo "Driven" - Copyright © 2001 Warner Bros.,
Franchise Pictures, The Canton Company, FIA y Trackform Film
Productions. Distribuida en España por Manga Films. Todos los
derechos reservados.
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