SOBRE
LA PRODUCCIÓN
© Alcon Entertainment
EL
TRASFONDO DE UN ESCÁNDALO: DISEÑO, FOTOGRAFÍA
Y LOCALIZACIONES
La Francia
pre-revolucionaria fue quizás el período más
cultivado de la historia en términos de estilo y
diseño. María Antonieta impuso un estilo
particular en su Corte - y por consiguiente en
todo el país - basado en la elegancia y la
belleza refinada. Había estudiado literatura
clásica y quería que Francia tuviera toda la
armonía y perfección de la Grecia clásica.
Mientras los campesinos y granjeros malvivían en
condiciones espantosas la Reina creó un ambiente
idílico en la Corte de Versalles.
Para recrear la
increíble vitalidad y refinamiento amanerado de
la época, Charles Shyer reunió a un equipo muy
especial compuesto por el diseñador de
producción Alex McDowell, el director de
fotografía Ashley Rowe y la galardonada
diseñadora de vestuario Milena Canonero. Su
prioridad: plasmar la Francia de antes de la
Revolución con una sensibilidad contemporánea.
En lugar de
concentrarse en detalles del siglo dieciocho se
puso énfasis desde el inicio en trasmitir la
sensación de volatilidad de la época. No
pretendían llevar a cabo una recreación
históricamente exacta de la época sino más
bien reflejar aquel ambiente de forma que los
espectadores se identificaran con él y se
involucraran en la vida de los personajes. Desde
el punto de vista creativo trataron de
considerarlo como la historia de un escándalo
contemporáneo que por casualidad tiene lugar en
el siglo dieciocho.
McDowell dedicó
infinidad de horas a documentarse sobre la época
y pudo contar con los conocimientos del reputado
decorador francés Philippe Turlure y los
directores de arte Jean Michel Hugon y Jean
Michel Ducourty, un equipo con experiencia en la
recreación de la Francia revolucionaria.
Decidió dar un toque nuevo a ciertos elementos
del periodo: aplicó colores y estampados
modernos a los muebles barrocos para construir
una visión nueva y romántica del pasado y el
Palacio de Versalles cambió su apariencia bajo
la iluminación naturalista del cinematógrafo
Ashley Rowe. Al final, el equipo consiguió crear
un retrato de Francia lleno de realismo. Incluso
construyeron una guillotina tan mortal que hubo
que quitar la hoja mientras rodaban escenas con
actores.
McDowell también
quería dejar patente el fuerte contraste entre
la vida en Versalles y la de las calles de París
donde Jeanne urde su complot: "Ves la
opulencia del mundo de Rohan y Luis XVI, el
ambiente refinado de las habitaciones de Jeanne
de la Motte, pero también ves un mundo medieval
dominado por la suciedad y la pobreza",
explica el diseñador. "Estos extremos eran
una característica clave de la época".
El equipo de diseño
se reunió en primer lugar en Praga porque es una
de las pocas ciudades medievales que quedan en
Europa. Según McDowell, "es la única
ciudad medieval importante que no fue bombardeada
durante la Segunda Guerra Mundial y entonces
conserva una gran variedad de edificios y calles
que encajan perfectamente con el París de la
película. Y aún es posible encontrar artesanos
increíbles a los que contratamos para recrear
mucho del atrezo del filme".
McDowell y su equipo
construyeron cuatro elaborados decorados en los
Estudios Barrandov de Praga: el apartamento de
Jeanne en el Hotel Belle Image; la Bastilla; la
Conciergerie; y la vieja joyería donde se creó
el collar de diamantes. Varias calles del casco
histórico de Praga hicieron las veces de las
calles de París y rodaron una emocionante
persecución en el histórico puente de Carlos,
que sustituyó al Pont Neuf de la capital
francesa. La iglesia barroca de San Nicolás, con
su araña de cristal de 4 metros de ancho,
sirvió como Capilla Real del Palacio de
Versalles; y el Grandhotel Bohemia suplantó al
Petit Trianon, el pequeño teatro de María
Antonieta.
El decorado más
grande de la producción se construyó fuera de
la ciudad, en los jardines del Palacio de Dobris.
Aquí McDowell y su equipo diseñaron una
detallada reproducción del Jardín de Venus de
Versalles, donde tiene lugar el encuentro clave
entre el Cardenal Rohan y María Antonieta.
Transformaron unos jardines minimalistas,
laberínticos y llenos de maleza en un jardín
formal francés, con fuente, espalderas y
esculturas clásicas incluidas. El director de
arte checo Martin Kurel contrató a escultores
locales para fabricar las 16 estatuas a partir de
fotos de las de Versalles. El cinematógrafo
Ashley Rowe iluminó el decorado con la luz que
despedían pequeños recipientes colocados en los
distintos niveles de la fuente.
Una de las
localizaciones más extrañas de la República
Checa fue Kostnice Sedlec (la Iglesia de los
Huesos), una iglesia gótica con macabras
esculturas hechas con huesos humanos y que hizo
las veces de las catacumbas de la Casa de Rohan.
La producción también se desplazó a la
provincia de Moravia, en el sudeste del país,
donde rodaron interiores en el castillo de
Valtice, en el castillo de Lednice y en el Teatro
Mahen de Brno, capital de la provincia.
A continuación la
producción se trasladó a Francia, donde el
equipo se puso manos a la obra para plasmar la
enorme grandeza de la Corte de Versalles. Rodaron
varias secuencias importantes en Vaux le Vicomte,
lugar que fue la inspiración para el Palacio de
Versalles. Con sus interiores opulentos y grandes
jardines, la propiedad hizo las veces de la
lujosa residencia del Cardenal Rohan.
Sólo tuvieron un
día para rodar en el Palacio de Versalles y eso
fue una oferta generosa y muy pocas veces
concedida. Obtuvieron permiso para filmar en el
interior de El Salón de los Espejos, aunque las
restricciones obligaron a Rowe a usar el
Steadicam y luz natural para rodar las escenas
del Cardenal de Rohan y la Corte de Versalles.
Una segunda unidad filmó los exteriores del
Palacio.
"Obviamente es
un decorado que no encuentras en otro
lugar", declara McDowell con respecto al
rodaje en el Palacio de Versalles. "Fuimos
muy afortunados al poder acceder a él".
La última
localización fue el Castillo D'Alaincourt, que
representaba el castillo familiar de Jeanne en
Bar-Sur-Aube. En realidad, este histórico
monumento del siglo catorce es una residencia
privada en medio de un amplio paisaje verde. El
Castillo de Alaincourt, con su mezcla de estilos,
es la antítesis de los grandes palacios de la
familia real y del Cardenal. En opinión de
McDowell, Alaincourt sería la clase de sitio que
Jeanne echaría de menos, lleno de carácter y
recuerdos: "La historia de Jeanne empieza y
termina realmente aquí y es lo que ha alimentado
todo lo que ha ocurrido en medio".
El productor resume
el diseño del rodaje de la siguiente manera:
"En lugar de una pieza de museo, conseguimos
crear un retrato increíblemente divertido y
animado de la Francia del siglo dieciocho, que es
exactamente lo que nos propusimos. El diseño
introduce al público dentro de este mundo y lo
hace real".
El
escándalo
Una guía
del escándalo: quien es quien
El enigma
La
búsqueda de la estafadora... y sus víctimas
El trasfondo de un escándalo:
diseño, fotografía y localizaciones
De cuerpos
y cardados: el gran vestuario
La vida en
la época de Jeanne de la Motte-Valois
Fuente: TriPictures
Imágenes
y notas de producción de El misterio del collar
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