CRÍTICA
Joaquín
R. Fernández
Puntuación:
4.5 /
10
Banda Sonora Original: *****
¿Se
asombrarían si les digo que no hay un
ápice de originalidad en El
Único? ¿Me creerían cuando les
afirmo que este nuevo producto de Revolution
Studios parece un refrito de Time
Cop. Policía en el Tiempo, Matrix y Los
Inmortales? ¿Acaso les sorprendería
que, por enésima vez, Hollywood perdiera la
vergüenza con tal de encumbrar definitivamente a
un único actor? Que no me entienda mal el
lector: me divierten muchísimo las escenas de
artes marciales y valoro especialmente el trabajo
de Jet Li en este campo (dejemos
para otro día el tema de sus cualidades
interpretativas), pero me exaspera el comprobar
que muy pocos se molestan en darle una atractiva
profundidad a semejante parafernalia (vamos, al
estilo de Tigre y
Dragón).
 Es evidente
que los señores Glen
Morgan y James
Wong no se han esmerado
en demasía a la hora de ponerse a trabajar en el
libreto de El Único.
Ni se molestan en dar coherencia al mundo de
universos paralelos que han creado (de
hecho, se limitan a explicarlo todo a través de
unas cuantas frases que uno de los personajes
vomita a la velocidad de la luz), ni, por
supuesto, profundizan en la personalidad de los
protagonistas. Por si esto no bastara, añaden
infumables pinceladas de humor (la aparición de
Yulaw en el tanatorio) y construyen diálogos
ramplones y vergonzantes (atención a la escena
en la que, tras un tiroteo, la esposa de Gabe le
dice que debería examinarle un médico; él
argumenta que es mejor que le reconozca ella,
pero su mujer le advierte que es veterinaria y
que no recuerda que él tenga cuatro patas y
cola).
Entre tanta
mediocridad, lo que en verdad resalta del filme
(¡faltaría más!) son las secuencias de
acción. Aquí sí se puede decir que
James Wong, también realizador, está del todo
acertado, pues huye de los montajes confusos y
explica con claridad los acontecimientos más
agitados de la cinta. Mención especial merece la
pelea que Jet Li lleva a cabo contra sí mismo,
pues es espectacular, ágil y hará al público
vibrar en sus butacas (aunque de realista no
tiene nada; me creo más los mamporros que Ryo Hazuki lanza en
el vídeojuego "Shenmue", por ejemplo).
 Resumiendo, dudo
mucho que alguien se llegue a aburrir viendo El
Único, pues es una película de escasa
duración y que cuenta con sólidos momentos de
cine de acción. Ahora bien, sus defectos se
hacen tan evidentes que, esta vez, la notable
técnica que se exhibe no es suficiente para
alcanzar el aprobado. Ah, y encima la
música de Trevor Rabin es
fallida y redundante. No es ya que sea
una sucesión de ritmos machacones que cansan a
los dos minutos (buena culpa de ello la tienen
las canciones que se intercalan en la partitura),
es que encima el señor Rabin no es capaz de
conseguir una mínima química entre su música y
las imágenes contempladas. Hay brevísimos
pasajes que funcionan (quizás aquéllos que se
refieren a la relación de amor entre Gabe y su
esposa), pero en general uno acaba harto de
tanto, digámoslo así, ruido. En fin, parece que
Trevor Rabin prosigue con su línea de 60 Segundos. Me
divirtió bastante la banda sonora que compuso
para Deep
Blue Sea, pero, sinceramente, en El
Único creo que hasta sonaría mejor el
rítmico repiqueteo de una cacerola contra otra.
Siento disgustar así a sus fans.
Imágenes
de El único - Copyright © 2001 Columbia
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