LA BUTACA
Revista de Cine
Películas
Tráilers
Imágenes
 
   
    INSERTA TU MAIL

Recibe cómodamente
en tu buzón los estrenos
de cine de cada semana

 

LA CUADRILLA
(The navigators)


cartel Dirección: Ken Loach.
Países:
Reino Unido, Alemania, España.
Año: 2001.
Duración: 93 min.
Interpretación: Dean Andrews (John), Tom Craig (Mick), Joe Duttine (Paul), Steve Huison (Jim), Venn Tracey (Gerry), Andy Swallow (Leo), Sean Glenn (Harpic), Charlie Brown (Jack), John Aston (Bill Walters), Juliet Bates (Fiona), Graham Heptinstall (Owen).
Guión: Rob Dawber.
Producción: Rebecca O'Brien.
Música: George Fenton.
Fotografía:
Barry Ackroyd y Mike Eley.
Montaje: Jonathan Morris.
Diseño de producción: Martin Johnson.
Dirección artística: Fergus Clegg.
Vestuario: Theresa Hughes.

 

CRÍTICA

Julio Rodríguez Chico

Valoración: *****

La imagen al servicio de la causa obrera

Con esta película de crítica social, Ken Loach vuelve a presentarse como un cineasta comprometido con el mundo obrero, y dispuesto a servirse de la imagen para reivindicar lo que considera un atropello de las clases menos favorecidas.

Su cine es de denuncia, en este caso, a las privatizaciones de los ferrocarriles llevadas a cabo en Inglaterra, a mediados de la década de los 90. De pronto, un grupo de trabajadores encargados del mantenimiento de las infraestructuras ve cómo su situación laboral queda amenazada por criterios meramente productivos. Son invitados a firmar "despidos voluntarios", pierden su derecho a vacaciones, oyen hablar de una flexibilidad laboral que encubre en realidad una precariedad en el trabajo, y ven cómo se reducen los gastos -lo que significa menos puestos de trabajo- con el consiguiente aumento de la peligrosidad. Pero la crítica no hay que reducirla al caso británico y al hecho ferroviario, sino que se extiende a todo un modelo de economía capitalista que sólo busca la eficiencia y la máxima rentabilidad, desentendiéndose de una política social que proteja a los trabajadores. Todo eso es verdad, y hay que mostrarlo para corregirlo, pero la óptica desde la que nos lo muestra parece demasiado sesgada y sectaria.

Toda la película está realizada con un sabor documental que busca mostrar la verdad, por dura y cruda que sea. Loach es de los que piensan que hay que luchar con todos los medios, hacer un uso político del cine, para mostrar, para atacar a los poderosos, para reivindicar los derechos de los más débiles. No oculta su ideología marxista, en declaraciones públicas o en la manera de exponer los conflictos. Sólo entiende las relaciones entre trabajadores y empresarios en clave de enfrentamiento, de lucha. Su concepción de los sindicatos es decimonónica, y por eso les critica cuando se doblegan a las negociaciones con la patronal: no entiende que "los tiempos han cambiado", como dice uno de sus personajes.

En La cuadrilla, por debajo de esa crisis social se descubre otra crisis personal, más importante y dolorosa aún. Nos presenta a familias rotas, con hijos pequeños que sufren esa falta de cariño que pudiese proporcionar una familia estable, y a personas sin otras ilusiones que "una lata de sardinas" o tener una relación pasajera. El perfil personal que nos presenta es ciertamente triste, endurecido por sus inciertas situaciones familiares y laborales. Pienso que no hace un gran favor a la clase obrera al presentárnosla tan limitada en sus horizontes vitales, y con una convicciones tan poco firmes; en este aspecto, llama la atención su pobre visión de los trabajadores. Incluso la inicial camaradería y alegría que hay en la cuadrilla se vendrá abajo tras el accidente y muerte de uno de ellos: la solidaridad y honradez exigible se diluye ante el miedo a perder el trabajo si se abre una investigación y se descubre que trabajaban sin suficientes medidas de seguridad.

Como decía antes, los sindicatos no salen mejor parados, y su actitud resulta patética al negociar con la patronal. Según el director británico, "tienen las manos manchadas de sangre porque han aceptado la complicidad de un sistema cuyos principios dejan en un segundo plano la salud y la seguridad de los obreros".

En la película, especialmente en la primera mitad, inserta varios momentos con cierto aire de comicidad, quizá queriendo mostrar cómo sólo a través del buen humor es posible superar esas circunstancias vitales tan dramáticas. Incluso hay una bella escena que sorprende al espectador por su lirismo y elegancia -en contrate con el resto del film-, al presentarnos a varios personajes patinando sobre el hielo; es como si nos quisiese decir que el obrero también tiene derecho a las cosas bellas, y que sabe disfrutar de ellas.

En definitiva, se trata de un cine muy pesimista no sólo respecto al marco político y económico, sino también respecto a las personas, incapaces de mantenerse firmes en sus convicciones y de luchar por una justicia social. Es el mismo pensamiento que expresará una de las protagonistas cuando se le explica lo que es un jaque mate en el ajedrez: "pues eso es mi vida, siempre perder".

Como ya había hecho en Ladybird, ladybird, la maquinaria narrativa de la película ha sido despojada de todo adorno y artificio, y se nos ofrece con total crudeza y ascetismo. Si antes mostrábamos algunas carencias importantes en la interpretación social de la realidad laboral, al hablar de las cuestiones cinematográficas no tenemos sino que alabar la buena dirección del británico, que ha hecho una adecuada labor de casting al elegir a actores no de primera línea pero que actúan con una naturalidad que da espontaneidad y credibilidad a la historia. El ambiente laboral es mostrado con una sobriedad de imágenes, duras y apenas sin concesiones al sentimentalismo. Se trata de un discurso reivindicativo, donde lo que importa es el mensaje, y donde la forma debe hacer llegar esa realidad al espectador de la manera más impactante y concisa posible, de manera que le mueva a tomar postura.


Imágenes de La cuadrilla - Copyright © 2001 Parallax Pictures. Todos los derechos reservados.

Página principal de "La cuadrilla"
Añadir "La cuadrilla" a tus películas favoritas

estrenos | críticas | novedades | cartelera | preestrenos | vídeo | de compras
especiales | reportajes | carteles | buscar | afiliación | listas de correo | contacto

La Butaca © 1999 Ángel Castillo Moreno. Valencia (España)
Prohibida su reproducción sin consentimiento expreso. Todos los derechos reservados.

LA BUTACA
Revista de Cine online

 

Secciones

Estrenos
Críticas
Novedades
Cartelera
Preestrenos
Vídeo
De compras
Especiales
Reportajes
Carteles
Buscar
Afiliación
Listas de correo
Quiénes somos
Contacto
Añadir a Favoritos

 


Internet Explorer
800x600