CRÍTICA
Leandro
Marques
Argentina
Luces
y estrellas en Las Vegas
La excusa es el estimulante robo de
una bóveda casi inexpugnable que aloja los
millones de dólares que desfilan por tres de los
casinos más importantes de Las Vegas. La
verdadera razón son los nombres, verdaderas
estrellas de cine, que se juntaron para darle
curso al proyecto Ocean´s Eleven (título
original) y concebir la remake modernizada de la
película de 1960, que tenía como figuras
estelares nada menos que a los principales
ídolos de la época: Frank
Sinatra, Dean Martin, Sammy Davis, Peter
Lawford y Joey Bishop. En esta
ocasión, y dejando de lado las comparaciones,
los escogidos fueron George Clooney, Brad Pitt, Matt Damon, Julia
Roberts y Andy García,
comandados por el prestigioso director Steven
Soderbergh, el mismo que se lució en Erin
Brokovich y Traffic.
La gran
estafa (título en Argentina) es el tipo de
película que reúne todos los ingredientes
necesarios para enganchar al gran público: ¿o
acaso alguien le diría que no a una cinta
protagonizada por estos actores, dirigida por el
realizador del momento, filmada entre el colorido
glamour de Las Vegas y, por si fuera poco, que
trata de un grupo de bandidos de primer nivel que
planea realizar el atraco más desopilante de la
historia? Pensada en pos del lucimiento
de sus estrellas, justamente en la ciudad de las
luces, puede decirse que la película termina
regalando lo que promete, un buen rato de
diversión y suspenso, y no decepciona.
Apenas salido de la cárcel, Danny
Ocean (Clooney) resuelve buscar a su compinche
Rusty Ryan (Pitt) para proponerle ser socio de su
descabellada pero apasionante idea, el golpe que
nadie ha podido realizar jamás. Lo siguiente,
una vez que los amigos consiguieron la plata para
financiar su costoso proyecto, era reclutar a un
grupo de talentosos especialistas que serían de
suma utilidad en cada una de las etapas del plan.
Y una vez definidos los (once) integrantes de la
banda -todos con rasgos peculiares y no siempre
tan pintorescos como seguramente se pretendía-,
el objetivo era llevar a cabo el gran desafío.
El
principal mérito de Soderbergh en esta película
reside en su capacidad para dotar a la trama de
una dinámica e intensidad casi incesantes, que
sirven para compensar la falta de un verdadero
peso específico en la historia. Por eso
decide darle un rol activo a la cámara, tanto
para filmar a los personajes como para recorrer
desde distintos ángulos la esplendorasa ciudad
en la que se desarrolla la acción. Además, su
acertado manejo de los ritmos y tiempos
narrativos impiden que la historia caiga en
baches demasiado profundos. Siempre hay algo
interesante para ver, o algún comentario
divertido para escuchar, o un poco de suspenso
para palpitar. Y cuando no, la simpatía de
Clooney, la personalidad de Brad Pitt, el
despiadado villano que interpreta García, o la
belleza de Julia Roberts amenizan cualquier mala
situación latente.
Probablemente no se trate de una
película inolvidable, como tampoco lo fue la
versión original que la inspiró. Se trata de un
filme que ayuda a descubrir la parte glamorosa y
frívola que todos llevamos dentro. Cae en varios
lugares comunes del género, sí. Hace de los
buenos más buenos, brillantes, ingeniosos e
inteligentes que los malos, y que el resto de
nosotros, cierto también. Pero no es una
película más. Es esa película que todos, o al
menos la gran mayoría, disfruta ver. No es poco.
Imágenes
de Ocean's eleven - Copyright © 2001 Warner
Brothers, Village Roadshow Productions y Jerry
Weintraub Productions. Fotos por Bob Marshak.
Todos los derechos reservados.
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