CRÍTICA
Josep
Alemany
MUCHAS ESTRELLAS Y POCO BOTÍN
En su
museo, Tess Ocean (Julia Roberts) contempla
satisfecha una obra cubista. Cuesta entender, sin
embargo, tanta satisfacción. El cuadro, desde
luego, se ajusta a los esquemas de dicha escuela,
pero resulta bastante anodino. Con Oceans
Eleven nos ocurre lo mismo. Es una
película correcta, en el sentido de que respeta
las reglas del género el robo
superinteligente; pero todo es tan
convencional, tan estandarizado, que resulta
sosa, insípida, sin inventiva.
Francamente, uno esperaba más de Soderbergh. Pocas
veces se ha reunido a tantas estrellas para un
botín cinematográfico tan magro.
Veamos por separado los tres aspectos esenciales:
el estilo, la trama y los personajes.
1) Steven
Soderbergh rehúye los efectos especiales y las
estridencias. Esto, por supuesto, es muy de
agradecer. Precisamente las películas más
logradas son las que no recurren a la pirotecnia.
Por ejemplo: Lazos
ardientes también en el
género del robo superinteligente, aunque con
pocos personajes, Jackie Brown, El beso de Judas. El
prescindir de la pirotecnia es condición
necesaria pero no suficiente. Soderbergh cumple
este requisito, pero no va más allá de él.
Despliega un estilo competente, a veces incluso
elegante, pero de tan comedido se trueca en
insulso.
2) En
cuanto al plan ideado para introducirse en la
cámara acorazada, coger el dinero y largarse,
los contratiempos son tan insignificantes, todo
sale tan a pedir de boca, que la película
casi dos horas está al borde del
aburrimiento. La única intriga estriba en saber
cómo saldrá de la caja el acróbata chino para
alcanzar la posición idónea.
3) En el
retrato de personajes encontramos la misma
tónica anodina. Desgraciadamente, el triángulo
destinado a brillar se luce bien poco. Nos
referimos a Danny Ocean (George
Clooney), Tess y Terry Benedict (Andy
García). Entre Ocean y Tess no surgen
chispas de tensión (son ex) ni de pasión (se
reconcilian). Un fracaso inesperado, porque en
películas anteriores, a las órdenes de
Soderbergh, tanto Clooney como Roberts ofrecieron
actuaciones notables (en Un
romance muy peligroso y Erin
Brockovich, respectivamente). Pero
aquí no. Julia Roberts queda reducida a un papel
meramente decorativo. No basta con pasear una
sonrisa de suficiencia para dar entidad a George
Clooney. Andy García, por su parte, aspira a ser
la reencarnación del Robert de
Niro de Casino. Quiere
ser frío, pero se queda en hierático, como si
estuviera intimidado por la personalidad del
modelo. De la constelación de estrellas que
adornan Ocean's Eleven, la que sale mejor
librada es el soldado Ryan. Perdón, quiero decir
Matt Damon.
Martin
Scorsese, con Casino (1995), intentó
dinamizar la clásica historia de la ascensión y
caída de un mafioso importante. A nuestro
juicio, el resultado no era del todo convincente.
Pero al menos lo intentó. Soderbergh ni siquiera
eso.
¿UN
RESQUICIO DE ESPERANZA?
También Tim Burton nos
decepcionó un poco con El
planeta de los simios. No en
relación con la anterior versión de Franklin
Schaffner en este caso la comparación,
más que odiosa, es ociosa, sino porque se
echaba en falta la inventiva visual
característica del estilo burtoniano. Un
director que incluso con un material tan
manoseado como Batman logró hacer una obra
personal y original, en particular con Batman
vuelve (Batman Returns, 1992). La
pequeña decepción que tuvimos con El planeta
de los simios no empaña, sin embargo, la
trayectoria de Burton ni las otras cualidades de
la película.
Pero en el
caso de Steven Soderbergh ya van tres. Hubo un
tiempo en que Soderbergh soñó con ser un
cineasta independiente y darle la espalda a
Hollywood; Schizopolis (1996)
marca el punto culminante de esa orientación.
Después alternaba obras más personales con
otras más comerciales. Con Ocean's
Eleven Soderbergh confirma
la línea descendente de sus tres últimas
películas, cada vez más convencionales,
conformistas y aburridas. ¿Ha sido El halcón inglés (The
Limey, 1999) su canto del cisne? ¿Se trata
de un declive definitivo? La última palabra, en
definitiva, la tiene el propio Soderbergh. Ya ha
declarado que su próxima película, Full
Frontal, «va dirigida a quienes odian Ocean's
Eleven». Extraña declaración. Por un lado,
da a entender que no cree mucho en Ocean's
Eleven y, por otro, abre un resquicio de
esperanza.
Tendremos
que esperar, pues, a que se estrene Full
Frontal. Entonces sabremos si se trata de un
declive definitivo. O no.
Imágenes
de Ocean's eleven - Copyright © 2001 Warner
Brothers, Village Roadshow Productions y Jerry
Weintraub Productions. Fotos por Bob Marshak.
Todos los derechos reservados.
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