CRÍTICA
Leandro
Marques
Los
reyes y sus canciones en la pantalla grande
Ellos, como
sólo muy pocos pudieron a lo largo de la
historia de este planeta, lograron escaparse de
la tirana noción de tiempo que impera y atosiga
a la gran mayoría de las personas día a día.
Para ellos, no importa cuándo, no importa cómo,
no importa qué, todo lo que hacen, hicieron o
harán, no les cuesta demasiado transformarlo,
así como por arte de magia, en oro. A Hard
Day's Night, el primer largometraje
protagonizado por los Beatles (después
llegarían Help! y Yellow
Submarine, entre
otros), estrenado allá por 1964 y restaurado
completamente para poder volver a presentarlo en
este nuevo siglo, es otra muestra del tremendo
efecto que brota de la revolucionaria banda de
rock and roll nacida en Liverpool.
La cinta,
dirigida por Richard
Lester (realizador
de The
Jumping and Standing Still Film,
con Peter Sellers),
que en esta nueva versión presenta
nuevas escenas, mayor calidad de imagen y la
banda de sonido digitalizada, cuenta con
varios innovadores aspectos técnicos que
marcaron una huella para el género de cine
musical: mucha dinámica a través de los cortes
de montaje (a la manera de vídeoclip), uso de
primerísimos primeros planos y ángulos pocos
convencionales, juegos con la iluminación (es
fantástica una toma de perfil a Paul
McCartney mientras
canta; la cámara gira a su alrededor y usa la
luz de una ventana para envolverlo en ella
haciéndolo aparecer contorneado o desaparecer
como tragado por un haz blanco y brillante) y una
historia que se entrelaza armónicamente con las
canciones de The Beatles.
El argumento
es simple, muestra a los cuatro miembros del
grupo amigos y compinches, tratando de burlar los
cuidados de su exigente representante para
lanzarse a inocentes travesuras y correrías
callejeras, en el marco del caos e histeria que
desataba su presencia en cualquier lugar por el
que anduvieran. A través de continuos
gags, humor negro y sátira, Lester se adjudica
un mérito, el de lograr hacer entretenida la
espera para los puntos más altos del film: sus
canciones.
Excelentes
versiones de clásicos como She Loves You, All My
Loving, Can´t Buy Me Love, And I Love Her,
además del que le da el título a la película,
fragmentadas dentro de la historia con gran
criterio de tiempos (jamás satura la llegada de
los temas), constituyen las porciones más
frescas y sentimentales de la cinta. Todo eso,
más el plus de verlos a ellos cantándolos en
imágenes no tan difundidas y en situaciones poco
frecuentes, como en un vagón de un tren, o en
los momentos previos al inicio de un programa de
televisión.
A
pesar de que el film focaliza fundamentalmente en
los momentos de comicidad combinados con las
partes musicales, no pasan desapercibidos su
mirada sobre la desmesurada histeria de las fans
(imágenes verdaderas de las multitudes
desaforadas) y los perfiles que retrata de cada
uno de los miembros de la banda.
Así, podrán
verse un John Lennon tan
líder como revolucionario, a un Paul McCartney
galante y sobrador, a un George
Harrison sobrio y
respetado por sus compañeros, y a un Ringo Starr bastante
complejo: entrañable, inseguro, objeto de
cargadas, pero capaz de abandonar a todos para
disfrutar de un día en libertad. Claro, nunca
habrá entre ellos ningún roce ni punto de
tensión que haga peligrar la imagen que busca
transmitir la película: ellos, como los
mosqueteros, unidos por el lema 'todos para
uno...'.
A meses del
lanzamiento del CD 'Ones', que llegó a venderse
en una proporción de uno cada seis segundos en
todo el planeta, y del lanzamiento mundial del
también exitoso libro biográfico, The
Beatles Anthology, una nueva
operación marketinera decidió la reaparición
en la pantalla grande de A Hard Day's Night.
Y ésta, como no podía ser de otra manera
tratándose de ellos, vale oro.
Imágenes
de ¡Qué noche la de aquel día! - Copyright ©
1964 Miramax International. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "¡Qué noche la de aquel
día!"
Añadir "¡Qué noche la de aquel día!" a tus películas favoritas
|