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cartel |
Título
en México y Venezuela: El mundo
está loco, loco.
Dirección: Jerry Zucker.
Países: USA, Canadá.
Año: 2001.
Duración: 112 min.
Interpretación: Rowan
Atkinson (Enrico Pollini); John Cleese (Donald
Sinclair), Whoopi Goldberg (Vera Baker), Cuba
Gooding, Jr. (Owen Templeton), Seth Green (Duane
Cody), Jon Lovitz (Randy Pear), Breckin Meyer
(Nick Schaffer), Amy Smart (Tracy Faucet), Kathy
Najimy (Bev Pear), Dean Cain (Shawn).
Guión: Andrew
Breckman.
Producción: Jerry
Zucker, Janet Zucker y Sean Daniel.
Música: John
Powell.
Fotografía: Thomas Ackerman.
Montaje: Tom
Lewis.
Diseño de producción: Gary
Frutkoff.
Dirección artística: Doug
Byggdin y Seth Reed.
Vestuario: Ellen
Mirojnick.
Decorados: Renee
Baril, Larry Dias y Carol Lavallee. |
CRÍTICA
Joaquín
R. Fernández
Puntuación:
3
Banda Sonora Original: *****
Jerry
Zucker, auténtico
impulsor de Ratas a la
Carrera, es un experto en
esto de filmar comedias absurdas y presuntamente
graciosas. Halló un filón de oro con
la acertada Aterriza como Puedas, pero
luego se desmadró sin pudor y acabó abandonando
parte del humor inteligente que encontrábamos en
su cinta más exitosa. Ahora, vuelve a la carga
con una producción que recoge todos los defectos
de sus "obras" anteriores, demostrando
con ello que la comedia americana actual
atraviesa uno de sus peores momentos (si Frank Capra levantara
la cabeza...).
En fin,
como es sabido, el argumento se centra en seis
grupos de desesperados dispuestos a todo con tal
de conseguir los dos millones de dólares que el
propietario de un hotel de Las Vegas entregará
al que primero los alcance. A tenor de este
argumento, el lector sería poco avispado si no
se diera cuenta de que lo primero que nos ofrece Ratas
a la Carrera es una tópica
presentación de personajes, tan intrascendente
como inevitable. El plato fuerte llega
cuando Donald Sinclair da el pistoletazo de
salida, momento en el cual la locura se adueña
de la pantalla y ya nada parece imposible.
¿Creen que una vaca no puede conducir? ¿Piensan
que un par de mujeres cualquiera no son capaces
de batir récords de velocidad con bólidos
preparados para ello? ¿Acaso dudan de que, tras
un aparatoso accidente de coche, uno puede
transformarse en un Hitler de tres al cuarto?
Bien, todo este galimatías tiene respuesta en Ratas
a la Carrera, aunque me temo que únicamente
convencerá a aquellos espectadores que tengan la
risa fácil.
El filme
es, pues, una sucesión de delirantes gags que se
mueven entre lo espectacular (todas las escenas
en las que intervienen los hermanos Duane, en
especial el momento en el que dichos sujetos
huyen, a cámara lenta, de su coche, a punto de
ser aplastado por una de esas enormes máquinas
de cuatro ruedas que tanto proliferan por
determinados espectáctulos automovilísticos
americanos) y lo grotesco (todo lo relativo al
corazón destinado a un transplante). Te
ríes de vez en cuando, e incluso se agradece que
el asunto dure poco y todo se suceda con
vertiginosidad, pero la sensación final es de
una absoluta decepción, sobre todo
viendo cómo el realizador alarga la duración de
la cinta (ya de por sí corta) con la visión de
todos los protagonistas bailando al ritmo de una
pegadiza canción. ¿Acaso se pensaba que era el
máximo responsable de un show de televisión? En
fin, hay que ir muy predispuesto para disfrutar
de Ratas a la Carrera; los amantes de American
Pie y sucedáneos se lo pasarán en
grande.
El reparto,
variado a más no poder (Rowan
Atkinson, John Cleese, Whoopi
Goldberg, Cuba Gooding Jr., Kathy Bates,...), no
es que se esfuerce demasiado en sus actuaciones,
aunque se nota que se lo han pasado muy bien
rodando la película. Y en cuanto a la banda
sonora, resulta inconcebible que se haya
prescindido de la partitura de Elmer
Bernstein, rechazada, con gran sorpresa para
todos, por los responsables de este engendro. Y
es que hay que tener en cuenta que la importancia
de la música incidental es puntual (el
filme está repleto de canciones y temas no
originales), por lo que aún se
comprende menos tamaña decisión. En todo caso, John Powell resulta
eficaz en su cometido, mezclando músicas de
dibujo animado con piezas serias que sirven, a su
vez, para burlarse de las imágenes que vemos (el
encuentro entre Vera y su hija, por ejemplo). Me
quedo con la parte final, aquélla que se escucha
cuando los protagonistas se acercan a la
estación de tren donde se encuentra el dinero.
Imágenes
de Ratas a la carrera - Copyright © 2001
Fireworks Pictures, Paramount Pictures y
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