LA BUTACA
Revista de Cine
Películas
Tráilers
Imágenes
 
   
    INSERTA TU MAIL

Recibe cómodamente
en tu buzón los estrenos
de cine de cada semana

 

SERENDIPITY


cartel
Ampliar cartel
Título en Latinoamérica: Señales de amor.
Dirección:
Peter Chelsom.
País:
USA.
Año: 2001.
Duración: 90 min.
Interpretación: John Cusack (Jonathan Trager), Kate Beckinsale (Sara Thomas), Jeremy Piven (Dean), Molly Shannon (Eve), John Corbett (Lars Hammond), Bridget Moynahan (Halley Buchanan), Eugene Levy (Macall Polay), Lucy Gordon (Caroline Mitchell), Kate Blumberg (Courtney).
Guión: Marc Klein.
Producción: Peter Abrams y Robert L. Levy.
Música: Alan Silvestri.
Fotografía:
John de Borman.
Montaje: Christopher Greenbury.
Diseño de producción: Caroline Hanania.
Dirección artística: Tracey Gallacher, Andrew M. Stearn y Tom Warren.
Vestuario: Marie-Sylvie Deveau y Mary Claire Hannan.
Decorados: Catherine Davis y Carol Lavoie.

 

CRÍTICA

Miguel Á. Refoyo

Preguntas de un destino subrepticio

Peter Chelsom obtiene un digno fresco romántico y urbano enalteciendo un género ya de por sí menospreciado

Las comedias románticas contemporáneas, saturadas de presunciones, despropósitos y estulticia han ido cayendo progresivamente en una empalagosa edulcoración tan artera como cargante. Un hecho que revela que, pese a efectivas muestras de la inconfundible pareja de este tipo de cine autocomplaciente constituida por Tom Hanks y Meg Ryan, no encuentra productos a la altura de la integridad de un género que es, infatigablemente, pulverizado por la crítica más adusta y los insoportables eruditos conceptualistas. Muchas veces, debido a la propia inconsistencia de sus redundados planteamientos. Pero siempre existen raras anomalías que delimitan el frágil camino que separa el despropósito de la coherencia cuando se trata de preguntarse en torno al gran misterio de la humanidad que simboliza el amor. Hay pequeñas obras modernas que abren vías de originalidad para abandonar la fatua y usual pretenciosidad emocional y plantear solventes argumentos sobre relaciones o enamoramientos. Ejemplos claros de sólidas comedias románticas bien diferenciadas en el tiempo fueron la exitosa ‘Algo para recordar’, de Nora Ephron, la postergada ‘opera prima’ de Cameron Crowe ‘Singles’ o la encantadora ‘Un día inolvidable’, de Michael Hoffmann, que impusieron, entre otras muchas, su solidez frente a posteriores productos como ‘Una pareja casi perfecta’, Algo que contar, Novia a la fuga, ‘Nunca me han besado’, incluso la oscarizada Shakespeare in Love.

Pero la comedia romántica es un género que suele errar en su específica simetría argumental con la reiteración de cánones, patrañas amorosas y un tono melindroso que termina por agotar sus escasas posibilidades de innovación. Pero no todas las comedias genéricas acometen estos modelos estándar de la misma forma. Una excepción es la última película de Peter Chelsom que, acostumbrado a comedias de enredo como Enredos de sociedad, ejerce su dominio narrativo para describir, de un modo práctico y con eficiencia, una hermosa y austera fábula sobre las determinaciones que devienen del destino, de todo aquello que depara el azar. Esta sugestiva obra se sitúa intencionadamente a principios de los 90, una época que engloba un declive de valores, emociones, de una cultura y un espíritu perdidos y que en el film encuentran su alegato en la renuncia a conceptos como la establecida globalización tecnológica, cuyo mensaje subversivo muestra una evolutiva pérdida del romanticismo actual. La historia de ‘Serendipity’, siguiendo una equilibrada línea de cohesión bastante simplista, relata el breve encuentro de un hombre y una mujer que comparten espacio y tiempo durante unas horas que marcarán para siempre sus respectivas vidas. Ambos deciden dejar su reencuentro en manos del azar, buscando que el destino les una de nuevo.

Lo que realmente funciona en esta comedia es la disociación de la pareja apenas arranca el filme, para dedicarse, desde ese instante, a jugar con elementos que perfilan un interesante ‘clustering’ emocional y de situaciones (el billete con el teléfono de él, el libro de García Márquez con el de ella, el juego de guantes compartido...) que van entrecruzando la acción y las vidas de estos dos idealistas, ciegos devotos del sino romántico. La gracia de la película de Chelsom reside, por tanto, en una paradójica previsibilidad de todo aquello que está contando y mostrar en todo momento las intenciones de una historia que si bien reúne los condimentos habituales del género, se distancia de sus contrariedades por varios elementos que la hacen especial. Como los estudiados y prácticos giros de la acción, llevados por el hado sentimental de la desunida pareja o por la importancia que adquieren unos secundarios (estupendos Jeremy Piven y Molly Shannon) que aportan a la a trama las claves para el esperado ‘happy end’. ‘Serendipity’ es una película tan eterna como efímera y tan perdurable como costumbrista, que obedece a lo que signifique para cada espectador y que reclama la atención de éste con honestidad, transitando derroteros desligados de toda artificiosidad, subsanando el humor absurdo o el ‘gag’ mal insertado (de ahí que se acentúe la breve intervención el impagable Eugene Levy). Si a todo ello añadimos la credibilidad de John Cusack (uno de los mejores intérpretes del cine moderno) y la dulzura de una bella británica como Kate Beckinsale, pareja absuelta de la terrible etiqueta de ‘estrellas’ como reclamo en taquilla, tenemos una decentísima comedia romántica como es ésta.

Diserta este cuento, como no podía ser de otra manera, sobre la copiosa noción del amor, de la búsqueda de un simbología probablemente inexistente y de la predestinación mostrada como lo que es, algo inconsistente, pero a la vez quimérico y maravilloso. Un fatum que prevalece durante los 90 minutos de la cinta, hasta un final feliz que ha mantenido unidos, en la distancia, a dos personajes que sólo comparten plano menos de diez minutos en pantalla. Lo ingenioso de la comedia de Chelsom es el posterior efecto final que deja vislumbrar una impredecible cuestión sobre todo la acción, debido a la vida antagónica de sus personajes. ‘Serendipity’ es una muestra de comedia más o menos doblegada a los preceptos genéricos, pero que se inclina por no mostrar la vena más sensible del amor, sino en la obsesión quimérica por creer en él. Una fábula urbana sobre los deseos, sobre el arquetipo del amor idealizado, que deja a un lado cualquier temática melindrosa de la pareja perfecta. Por último, se enfatiza Nueva York como personaje fundamental de la historia, manifestado en las bellas secuencias de la pista de patinaje de Central Park con las difuntas Torres Gemelas de fondo que abre y cierra la película. Una curiosa reflexión la que se puede hacer acerca del destino del 11 de septiembre, un hado que en ‘Serendipity’ da vida a su sentido de ser y proporciona un pequeño hueco en el corazón de cada uno de los que disfruten esta correcta película.


Imágenes de Serendipity - Copyright © 2001 Miramax Films y Tapestry Films. Fotos por David Lee. Todos los derechos reservados.

estrenos | críticas | novedades | cartelera | preestrenos | vídeo | de compras
especiales | reportajes | carteles | buscar | afiliación | listas de cine | contacto

La Butaca © 1999 Ángel Castillo Moreno. Valencia (España)
Prohibida su reproducción sin consentimiento expreso. Todos los derechos reservados.

LA BUTACA
Revista de Cine online

 

Secciones

Estrenos
Críticas
Novedades
Cartelera
Preestrenos
Vídeo
De compras
Especiales
Reportajes
Carteles
Buscar
Afiliación
Listas de cine
Quiénes somos
Contacto
Añadir a Favoritos

 


Internet Explorer
800x600