CRÍTICA
por Julio
Rodríguez Chico
Valoración:
*****
Siniestra
trama detectivesca en envoltorio digital
Que esta
"opera prima" del mago de los efectos
especiales Pitof (ya demostrado en su
trabajo en La ciudad de los niños perdidos) es
innovadora no cabe la menor duda. Que logre dar
fuerza a la trama y profundidad a los personajes,
es otra cuestión muy discutible. Parece
que, por momentos, la tecnología se le sube a la
cabeza y sólo busca un campo para la
experimentación formal, de manera que ésta
sofoca y asfixia la historia.
La novedad
y peculiaridad de esta película radica en haber
sido rodada íntegramente en vídeo digital, con
abundantes retoques por ordenador introducidos en
la etapa de postproducción. Ello permite una
mayor definición, imprimir cierto sentido
pictórico a la imagen e introducir encuadres
atrevidos, planos contrapicados y subjetivos;
además de las aceleraciones que experimenta la
imagen y los personajes recortados en atmósferas
irreales e irrespirables. El resultado es
original y sugestivo e, indudablemente,
provocador.
Si a esto
añadimos los abundantes primerísimos planos que
se suceden a ritmo vertiginoso, el uso exagerado
del gran angular o las peleas al "estilo
Matrix", tendremos una estética llena de
modernidad y con carácter experimental que no
será del agrado de todos los espectadores. Las
aportaciones a la historia del cine son patentes
y abre las puertas a futuras producciones, que se
verán además favorecidas por el abaratamiento
del rodaje. Quizá por todo esto ha obtenido los
más importantes galardones en el pasado festival
de Sitges.
Ambientada
en la Francia de 1830, nos cuenta las
indagaciones de un joven periodista para
desentrañar la muerte de Vidocq y así poder
escribir su biografía. El asesinado es un
detective -en otro tiempo ladrón y presidiario
que llegó a ser jefe de la policía parisina- al
servicio de la Prefectura de Seguridad, que en
las últimas semanas investigaba un supuesto
complot revolucionario contra la monarquía de
Carlos X. La historia, narrada por medio de
varios flash back engarza las pistas que varios
personajes aportan al biógrafo y que complican
progresivamente la trama en la búsqueda del
misterioso asesino.
El clima de
intriga y misterio están presentes desde el
inicio, con un asesino que cubre su rostro con
una máscara de vidrio. El ambiente, presentado
con crudo realismo, es el de las calles sucias y
estrechas de París, plagadas de burdeles y de
promiscuidad. Los decorados imposibles se hacen
posibles gracias a la técnica digital y
contribuyen a crear un clima agobiante,
siniestro, turbador y degradante, al servicio de
un guión que podía haber dado mucho más de
sí.
Aunque se
trate de un thriller fantástico sin pretensiones
de historicidad, su origen está en un personaje
real de la caótica Francia prerrevolucionaria,
mito llevado a la novela por Balzac, Victor Hugo
o Dumas. Resulta fundamental la labor de
casting para encomendar su interpretación a Gérard
Depardieu, cuyo talento y
portentosa humanidad sostienen toda la película.
Los secundarios cumplen discretamente su papel,
con la española Inés Sastre dando vida
a un personaje enigmático y ambiguo que
interpreta con solvencia.
En el trasfondo, Pitof nos ofrece un
mundo degradado hasta límites insospechados,
donde laten referencias a espíritus demoníacos
y celestiales que vienen a condenar a quienes -en
su narcisismo- buscan el elixir de la eterna
juventud. Ese ambiente es retratado con un tono
sensual y obsceno en varias secuencias, con
desagradables imágenes de sacrificios de
doncellas vírgenes, perversas orgías o
submundos donde el opio y la explotación anulan
a la persona. Esta estética del gusto por lo
malsano y lo turbador -de un realismo
extremadamente plástico- y el carácter
experimental de la cinta hacen que la historia se
convierta en angustiosa y opresiva, y que la
película no deje buen sabor de boca en el
espectador.
Estamos
ante un deslumbrante espectáculo barroco
lleno de florituras, que busca explorar las
posibilidades estéticas del vídeo, pero que en
realidad se limita a dar un superficial
maquillaje a la historia. No permite al
espectador conectar con los protagonistas, como
si él fuera quien llevase la máscara de vidrio
del Alquimista, y ésta le separase de la
realidad.
Imágenes
de Vidocq - Copyright © 2001 CNC, Le Studio
Canal+, RF2K Productions, Rigolo Films 2000 y TF1
Films Productions. Todos los derechos reservados.
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