CÓMO SE HIZO "21:
BLACKJACK"
Notas de producción ©
2008
Sony
Pictures
1. El proyecto
«¿Quién no querría ir a Las
Vegas y forrarse, no gracias a la suerte, sino por tener
inteligencia para ello?», pregunta Kevin Spacey, describiendo
así lo atractivo de la historia de 21: Black Jack. Spacey
explica que, aunque parece un sueño de fantasía, la película
está de hecho inspirada por un grupo de estudiantes reales del
MIT de los años 90. «Me encantó la yuxtaposición entre la vida
de estos chavales en Boston –donde eran empollones con lápices
en el bolsillo– y la vida que se inventan en Las Vegas, donde
pueden convertirse en cualquier persona que deseen ser». «En Las
Vegas puedes convertirte en quien quieras», afirma Robert
Luketic, director de la película. «Los genios del MIT se
convierten en estrellas de rock. Se les dan las claves para
llegar a Las Vegas. Tienen acceso a muchas cosas que los demás
sólo podríamos soñar». Hace ya mucho tiempo que el socio en las
aventuras de producción de Spacey, Dana Brunetti, había oído los
rumores sobre los gurús matemáticos del MIT (una de las más
prestigiosas universidades estadounidenses) que se habían
dedicado a utilizar su enorme talento con un fin muy concreto:
batir las probabilidades del black-jack y ganar millones en los
casinos de Las Vegas. «Desde que empecé a jugar al black-jack me
ha fascinado el hecho de que se le puede ganar», cuenta
Brunetti.
«Un día, por casualidad, un amigo mío cenó con un tipo
que solía contar las cartas en un equipo con el que jugaba
anteriormente. En seguida pensé que era una idea fantástica para
una película». Brunetti sabía que la historia interesaría a
Spacey, «pero no llegamos a nada hasta que Ben Mezrich escribió
su historia para la revista Wired». El artículo de Mezrich
apareció en el número de septiembre de 2002 de Wired. En su
relato sobre los genios en ciernes del Instituto Tecnológico de
Massachusetts que habían derrotado a Las Vegas en su propio
juego, la historia de Mezrich incluía de todo: grandes dosis de
acción, una mirada sorprendentemente cercana sobre el personal
de seguridad de los casinos, y las ventajas e inconvenientes del
glamoroso y deslumbrante estilo de vida de Las Vegas. El
artículo de Mezrich era una historia real que sonaba como un
thriller de Hollywood. Subyugado inmediatamente por las
posibilidades, Brunetti se puso en contacto con Mezrich, pero la
primera impresión del autor fue que uno de los estudiantes le
estaba gastando una broma (lo que no sería demasiado raro en un
estudiante del MIT).
«Me llamaron
y me dijeron: "Hola, soy Dana Brunetti, y tengo a Kevin Spacey
esperando al teléfono". Y yo dije sí, claro. Me apunté su número
y le dije que ya le llamaría. A continuación busqué en Google
"Dana Brunetti", ¡y resultó que trabajaba de verdad con Kevin
Spacey! Brunetti y Spacey adquirieron poco después los derechos
sobre el artículo.
En esas
mismas fechas, Luketic leyó también la historia de Wired y pensó
que sería una gran película. «Acababa de volver de una gira en
Europa para promocionar Una rubia muy legal, y estaba buscando
un nuevo proyecto. Por entonces leí en la revista Wired el
artículo sobre el equipo de estudiantes superdotados del MIT que
ganan a los casinos en Las Vegas, pero cuando llamé, me enteré
de que Kevin Spacey ya había comprado los derechos del proyecto.
Pasaron algunos años, y un día un guión aterrizó en mi mesa y me
volví a acordar de todo. Me imagino que tenía que pasar así».
El productor
Michael De Luca explica que el libro despierta en todos nosotros
el sueño de ganar al casino en Las Vegas. «Siempre me ha gustado
mucho el veintiuno», dice convencido, «así que, después de leer
el libro, intenté entender el método de recuento del libro. Es
muy difícil para cualquier persona que no sea un genio de las
matemáticas, pero también es contagioso. Las pocas veces que
consigues contar bien y ganas una mano con un montón de pasta,
te sientes realmente bien».
Cuando el
libro de Mezrich llegó a las librerías se convirtió en un
fenómeno, que permaneció en la lista de los más vendidos 59
semanas y vendió 1,5 millones de ejemplares. Traducido a doce
lenguas, el libro continúa registrando unas ventas
espectaculares.
Para adaptar
el libro de no ficción de Mezrich a una película, los
productores hicieron algunos cambios en la historia, pero
advierten que las licencias dramáticas no cambian lo que ha
hecho al libro tan popular. «Es una película divertida. No
pretende ser ningún docudrama», enfatiza Dana Brunetti. «Hicimos
algunos cambios en la historia real para que funcionara mejor
como película de entretenimiento. En primer lugar, la situamos
en la época presente y le añadimos el elemento romántico. Pero
no tocamos ni un ápice de lo que hace que la historia sea tan
excitante: la acción tensa, las altas apuestas, el uso de
identidades falsas y las bravuconadas para llegar a lo más alto
en el vertiginoso mundo de las Vegas, ganando al casino y
consiguiendo millones. Eso es lo que trata el libro, y eso es
también lo que trata la película.
Tanto el
libro como la película están inspirados en las experiencias de
Jeff Ma, que estudiaba en el Instituto Tecnológico de
Massachusetts cuando fue captado para unirse al equipo de
black-jack. Aunque Ma y sus compañeros de equipo poseían algunas
de las cabezas mejor dotadas del país, para tener éxito como
equipo necesitaban algo más. «Creo que la verdadera razón por la
que se me pidió que me uniera al grupo era porque pensaban que
sería bueno, no sólo por mi inteligencia, sino por mi conducta y
mi capacidad para entrar en un casino y venderme», afirma.
Ma visitó el
set de rodaje en numerosas ocasiones, tanto en Vegas como en
Boston, e incluso hace un cameo como repartidor de cartas de
black-jack en la película. «Es una historia que todo el mundo
querría que le pasara», dice Ma. «Todo el mundo quiere ser esa
persona que gana en Las Vegas, que consigue llevar ese estilo de
vida».
Mientras
perteneció al equipo del MIT, Ma fue el jugador principal;
cuando sus compañeros de equipo, llamados observadores,
encontraban una baraja interesante, Ma se sentaba y jugaba
apuestas altísimas con las probabilidades a su favor. Ma
recuerda que tenía que vencer las partes naturales de su
personalidad para interpretar el papel de gran jugador de forma
convincente. «Teníamos siempre el miedo, racional o irracional,
de que nos pillaran», afirma. «A mí no me gusta que nadie me
grite. Así que, con independencia de que los casinos puedan o no
causar daños físicos, ese miedo está siempre escondido en algún
rincón de la mente».
El equipo del
MIT cambió la vida de Ma, no sólo mientras perteneció a él, sino
para siempre. «Creo que mucha gente se dedica a trabajos que no
les gustan sólo por el dinero», dice. «Gracias al black-jack, yo
nunca tendré que hacer un trabajo así. Tuve dinero suficiente
para hacer todo lo que quería, como entrenar al waterpolo y
después crear una empresa de deportes. Nunca tendré que aceptar
un trabajo que no me guste sólo por el dinero. Y ése es el mejor
regalo que el black-jack me ha dado».
Actualmente
Ma tiene prohibido jugar al black-jack (o veintiuno) en la mayor
parte de los casinos de Las Vegas. Los casinos le dejan
participar en otros juegos, pero no en el que es un maestro.
Pero lo que más echa de menos Ma no es el black-jack, sino el
formar parte del equipo. «Éramos un grupo de 10 ó 20 chavales
–literalmente unos críos, 21 años– que gestionábamos una empresa
multimillonaria, intentando hacer que funcionara e intentando
ganar más millones. Echo de menos esa camaradería».
Para dirigir
la película, los productores pensaron en Robert Luketic. El
productor Michael De Luca afirma que Brunetti, Spacey y él se
vieron atraídos por la visión de Luketic sobre la película. «21
Black Jack abarca muchos géneros, muchos tonos distintos. Es una
película de suspense con elementos de acción, comedia y
románticos, y está inspirada en hechos reales. Incluso con todas
esas bolas en el aire, Robert fue capaz de equilibrarlas en una
visión unificada».
«Yo había
dirigido varias comedias románticas y me apetecía mucho intentar
algo diferente», confirma Luketic. «Con todo lo que 21 Black
Jack podía ofrecer –momentos de alta tensión, conatos de
accidentes, y la fantasía hecha realidad de dar a Las Vegas un
poco de su propia medicina– me pareció una oportunidad
fabulosa».
Kate
Bosworth, que ya había trabajado anteriormente con Luketic en El
chico de tu vida (Win a Date with Tad Hamilton) afirma: «Ha
conseguido el equilibrio imposible de ser extremadamente
profesional y serio cuando es necesario, pero seguir siendo un
niño en el fondo. ¡Me encanta eso! Me parece que la gente con
ese tipo de personalidad hace las mejores películas, porque
consiguen que sea divertido».
Kate continúa
diciendo: «Robert tiene un gran sentido del humor. Cuando estoy
con él, me parece que puedo probar cualquier cosa, y no es algo
que me pase con todo el mundo».
2.
El reparto
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Imágenes
y notas de cómo se hizo "21: Blackjack" - Copyright © 2008
Columbia Pictures, Relativity Media, Trigger Street y Michael De
Luca Productions. Distribuida en España por Sony Pictures
Releasing de España. Todos los derechos
reservados.
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