CRÍTICA
por
José Arce
La agitada vida nocturna de
Las Vegas, con su ajetreada actividad en torno a casinos y
divertimentos varios, es un tema recurrente para la industria
cinematográfica. El nacimiento de la moderna concepción de la
ciudad, tan asociada a la mafia, y el indudable atractivo que
dramáticamente posee el hecho de jugárselo todo a una carta o un
color, son campo abonado para Hollywood y sus aledaños,
incapaces de resistir la tentación de las luces de neón. Y desde
luego, la idea —seductoramente verídica— de un puñado de
superdotados capaces de reventar la tan temida banca, no iba a
quedar fuera de sus miras…
Ben Campbell (Jim Sturgess)
ha dedicado toda su existencia a su sueño: ingresar en la
Universidad de Harvard para estudiar medicina. Desgraciadamente,
la matrícula de ingreso asciende a la nada desdeñable cantidad
de trescientos mil dólares, lejos, muy lejos del alcance de su
bolsillo de clase obrera. Así, cuando el carismático profesor
Micky Rosa (Kevin Spacey) le propone aprender los
secretos del juego de cartas más popular del mundo, con el
objetivo, tan emocionante como lícito, de enriquecerse a costa
de los casinos de Las Vegas, el prometedor alumno no puede
resistir la oportunidad de ganar lo suficiente para permitirse
cursar la tan ansiada carrera. La cuestión es, como no tardará
en descubrir, que no es sencillo renunciar al dinero fácil.
Basada en un hecho real, “21: Blackjack” se dispone de tal
manera en su planteamiento y presentación inicial, que parece
una película destinada a un público mucho más amplio del que
verdaderamente es su espectador natural, un palco netamente
teenager; porque el discurrir de los acontecimientos se
basa, en el fondo y fundamentalmente, en el tan manido argumento
de "chico inadaptado, por un giro del destino, se convierte en
el centro del mundo para darse cuenta, sabia es la vida, de que
lo importante es la cercanía de los que verdaderamente se
preocupan por él". Así, Ben pasa de ser el típico nerd
sin más amigos que un par de freaks solitarios a
convertirse en el eje de las miradas de lo más cool del
estamento colegial, encabezado, como no podía ser de otra
manera, por la rubia deseada y ahora al alcance de la mano.
Un inicio pausado, dedicado a
dar a conocer la figura central de la historia, con la intención
—lógica— de que la platea se identifique con él, deriva en un
estiramiento excesivo de la introducción a la trama, de suerte
que lo realmente emocionante —luego no lo será tanto— resultará
insuficiente en un metraje que vuela, innecesariamente, por
encima de las dos horas de duración. La verdadera traba es la
absoluta ausencia de sensación de peligro que corre el grupo de
jugadores, que aun a sabiendas de que pueden resultar muy mal
parados si son descubiertos —a pesar de que lo que hacen es
perfectamente legal—, se mueven con total desparpajo de un local
a otro; tan sólo Cole Williams (Laurence Fishburne),
símbolo caduco de los tipos rudos que aplicaban la ley de los
puños en una era anterior, parece capaz de aportar un poco de
agitación a los acontecimientos, aunque, desgraciadamente, su
entrada en acción también deja bastante que desear por lo escaso
y artificialmente contundente. Por otra parte, el arrogante
cambio de actitud de Jim Sturgess es del todo inverosímil,
resultando incluso incómodo en determinados momentos por su
desbocada prepotencia. En lo tocante a Kevin Spacey, también
productor, afortunadamente para el joven elenco se reserva pocos
instantes en pantalla, pasajes en los que literalmente devora a
los adolescentes que le acompañan en escena.
Donde el director, Robert
Luketic, demuestra una mayor capacidad para centrar nuestra
atención, es en los espectaculares planos que recorren las mesas
donde se desarrollan las partidas, recursos visuales no
novedosos pero sí agradecidos por su dinamismo y planificación.
Con todo, "21: Blackjack" es un producto que cumple su función
de entretener sin más, aunque es inevitable que quede en la
platea un poso de cierta insatisfacción resultante de la
desgraciadamente habitual impresión de que estamos ante una
producción capaz de haber dado mucho más de sí. Al menos, podían
habernos evitado la ridícula redención del protagonista y la
victoria autosatisfecha de la postrera e improbable pandilla de
colegas; en tiempos de Nicky Santoro, otro gallo habría cantado.
Calificación:
    
Imágenes
de "21: Blackjack" - Copyright © 2008
Columbia Pictures, Relativity Media, Trigger Street y Michael De
Luca Productions. Distribuida en España por Sony Pictures
Releasing de España. Todos los derechos
reservados.
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