CÓMO SE HIZO "ALGO PASA EN
LAS VEGAS"
Notas de producción © 2008
Hispano Foxfilm
Desde que empezó la partida, hubo buenas posibilidades de que
Algo pasa en Las Vegas no tardara mucho en acabar delante de las
cámaras. Basándose en una habilísima presentación de la
guionista Dana Fox y del productor Michael Aguilar, el estudio
encargó inmediatamente un guión y la comedia echó a andar.
Aguilar recuerda que “presentamos nuestros argumentos, con
éxito, en primavera; Dana entregó el primer borrador en otoño;
Cameron [Díaz] y Ashton [Kutcher] se incorporaron pronto al
proyecto, sobre la base de ese borrador, y el siguiente verano
ya estábamos rodando. Medido por el rasero de Hollywood, esto es
velocidad supersónica”. Según Dana Fox, “Algo pasa en Las Vegas
era en realidad una mezcla de varias ideas de películas en las
que habíamos estado trabajando”. “Estoy verdaderamente
interesada en relatos que cuenten cómo se halla el amor o cómo
se conoce a alguien a través de la disfunción o la adversidad.
Primero se me ocurrió un relato sobre dos personas que, de forma
extraña, se conocen mientras se divorcian. Por esa época, no
dejaba de oír la frase ‘lo que pasa en Las Vegas no sale de Las
Vegas’ y pensé que sería un excelente título para una película,
si es que alguien no se nos había adelantado. “Entonces, sin que
nadie se lo espere, Britney Spears va y se casa en Las Vegas. Y
es como… sí; una de las cosas que pueden hacerse en Las Vegas es
casarse porque te dé un antojo; a veces, con un completo
desconocido. Naturalmente, lo otro que puede hacerse allí es
ganar un montón de dinero. Y entonces, me vino la idea: ¿qué
pasaría si esas cosas ocurrieran en la misma noche?”. Y así,
salió a la luz Algo pasa en Las Vegas. Cameron Díaz piensa que
el título de la película evoca una situación francamente
intensa. “Las Vegas es una ciudad abierta las veinticuatro
horas”, dice, “uno no sabe qué hora es, cuánto dinero ha
gastado, cuánto ha bebido, cuánto ha dormido y así
sucesivamente. Sin embargo, lleva incorporada una especie de red
de seguridad: como todo es posible en Las Vegas, uno tiene
permiso para hacer ahí, básicamente, cualquier cosa que
probablemente jamás haría en ningún otro lugar ni en ningún otro
momento de su vida”. “A decir verdad es como un pase gratuito
que te permite mostrar tu lado más desenfrenado, más loco y más
divertido”, declara Ashton Kutcher, “porque se supone que nadie
descubrirá jamás lo que uno hace allí”. Díaz y Kutcher quedaron
entusiasmados por la oportunidad de dar vida a tan fascinante
como hipotética situación. “Me encantó el tema del guión: ‘la
casa del vecino siempre es más bonita’”, confirma Díaz. “Quienes
mantienen relaciones piensan a menudo que sus amigos solteros o
que no tienen pareja son los afortunados, mientras que éstos lo
único que quieren es tener un perrito que les ladre. En la vida,
al fin y al cabo, se trata de hallar la propia felicidad. No
basta para ser feliz el mantener una relación; primero, uno
tiene que sentirse feliz consigo mismo. Eso es algo que creo que
Joy, mi personaje, aprende de la forma más difícil”.
“Jack y Joy son algo así como
la otra cara de la misma moneda”, afirma Kutcher. “La relación
supone un reto para ambos, por más que Jack se muestre más
relajado y Joy más tensa. Desde el punto de vista romántico,
ambos han estado buscando en dirección errónea, que es
probablemente lo que los atrae recíprocamente desde el
principio; aunque en ese momento estén muy, pero que muy
zurrados”.
El director Tom Vaughan
(Starter for 10) se quedó encantado con el guión de Fox después
de haber leído sólo el primer acto. “La trama del relato es tan
increíblemente dinámica e ingeniosa, tiene un ritmo tan vivo,
que al llegar a la página treinta o a la cuarenta me había
atrapado por completo”, dice Vaughan reflexionando. “Es una
clásica comedia de contrincantes con dos personajes que, en el
fondo, sienten una tracción mutua y desenfrenada, aunque,
naturalmente, ellos no pueden verlo”.
“Este tipo de dinámica lleva
circulando por el cine desde la primera vez que Cary Grant le
echó la vista encima a Katharine Hepburn –y mucho antes. Todo se
reduce a poner a dos estrellas de cine, fantásticas y
atractivas, en un espacio pequeño y restringido, y a dejarles
que se enfrenten a la situación hasta que se den cuenta del
sentido que tiene su relación. Y, como siempre, lo
verdaderamente divertido es cómo llegan a ese desenlace”.
Aunque en la idea de la
película no faltaban nociones extrañas, los realizadores se
esforzaron cuanto pudieron para cimentar el relato en la
realidad tanto como fuera posible; especialmente en lo que se
refiere a los aspectos jurídicos del matrimonio y el divorcio de
los personajes principales. “Ambientamos la película en Nueva
York porque las leyes de ese estado sobre el divorcio cuadraban
con el relato que, al fin y al cabo, queríamos contar”, nos dice
el productor Aguilar. “Era también el lugar perfecto para
ambientar las partes de la película que no se desarrollan en Las
Vegas”.
Dana Fox se muestra de
acuerdo. “En cuanto al tono, podíamos permitirnos ‘exagerar un
poco’ porque siempre manteníamos en primera línea la verdad
emocional de las situaciones y los personajes”.
Una vez que Vaughan se unió a
la partida, también él reconoció la necesidad de mantener
equilibrado el humor de la película. “Yo quería que la comedia
resultara muy sólida y genuinamente divertida, pero también que
el público se preocupara de la relación entre Jack y Joy. Evité
hacer cualquier cosa demasiado extrema sólo para conseguir una
carcajada”.
“Por supuesto que tengo que
hacerle una señal a un taxista, correr por las calles de Nueva
York arrojando mangos, y pelearme con Ashton y tirarle al suelo
en medio del Central Park, pero mi locura no deja de responder a
un método honesto”, asegura Cameron Díaz. “Tom se aseguró de que
siguiéramos siendo reales en medio de situaciones muy irreales”.
“Siendo yo alguien que haría
cualquier cosa para arrancar una carcajada, agradecí la
vigilancia de Tom al no permitirnos hacer locuras en aras de,
digamos, lograr un excelente golpe para el trailer”, dice Ashton
Kutcher. “Al mismo tiempo, bien lo sabía, dado lo mucho que
prometía el guión, mantuvimos nuestra parte de libertad de
creación”.
Contando desde el principio
con protagonistas tan estelares como Kutcher y Díaz, disponíamos
de una base a prueba de bombas que no podía sino emocionar a
todos cuantos participaron en la película. Vaughan considera a
la pareja Kutcher-Díaz como “un fantástico reparto de papeles”.
Recuerda que “tan pronto como supe que ambos estaban
contratados, me pareció que nada en el mundo tenía más sentido.
Pensé: ‘¿Cameron y Ashton juntos en una película? ¿Cómo es que
nadie lo había hecho antes?’” Afirma el director que “desde el
primer día no hubo ni la menor duda de que habría entre ellos
una química fantástica”.
“Yo sabía que Ashton y
Cameron eran increíblemente divertidos”, dice Dana Fox, “pero me
quedé verdaderamente impresionada por el corazón que pusieron en
sus papeles y por la profundidad de que los dotaron. Como ambos
son tan inteligentes, pudimos convertir esta película en algo
más agudo que la habitual comedia romántica de tropiezos y
caídas”.
“Me parece que, de verdad,
tropiezo y me caigo unas cuantas veces durante la película”,
dice, bromeando, Cameron Díaz. “Eso es probablemente porque yo
te empujé”, responde Kutcher, con ingeniosa salida.
Sin embargo, asignar los
primeros papeles del reparto resultó un tanto peliagudo en un
sentido, ya que durante la mayor parte de la película, sus
personajes, Jack y Joy, tienen que odiarse mutuamente. “El guión
los lleva a esa situación”, observa Tom Vaughan, “pero es
importante saber siempre que, en el fondo, están hechos el uno
para el otro. Estas estrellas en especial, tienen en pantalla un
aspecto y transmiten una sensación correctos; esperamos que así
se logre una convincente relación básica en toda la película”.
Con el magnetismo de Kutcher
y Díaz a la cabeza del reparto, el listón se colocó
inusitadamente alto para asignar los papeles secundarios de la
película. “Queríamos rodear a Cameron y Ashton de cómicos
verdaderamente inteligentes; de actores con voces cómicas
originales”, cuenta el productor Aguilar. “Por ejemplo, Rob
Corddry, con quien había trabajado otras pocas películas, es un
brillante actor cómico, al igual que Zach Galifianakis.
Elegirlos para interpretar a los amigotes de Jack resultó
perfecto, ya que no estábamos buscando a personajes del tipo del
‘amigo íntimo’ tradicional –es decir, tipos que se limitan a
estar por ahí soltando chistes. Queríamos que les dieran cuerpo
unos actores que pudieran dotar a sus interpretaciones de un
sentido cómico de la oportunidad y una sensibilidad singulares”.
Añade Aguilar: “Lo mismo
puede decirse de Jason Sudeikis, que encarna a Mason, el novio
de Joy. Jason suponía, quizá, un modo diferente de enfrentarse
al papel, en el sentido de que uno no se lo imagina
automáticamente como el tipo tradicional de Wall Street. Pero es
tan inteligente, tiente tanto talento y es tan atractivo que, en
cuanto se pone el traje mágico, se adapta al papel a las mil
maravillas. Además, con Jason nunca se corre el riesgo de perder
el humor porque es genuinamente divertido”.
Dennis Miller, un humorista
de vanguardia y presentador de programas de entrevistas, tampoco
encajaba forzosamente en el “molde del tipo” del juez Whopper,
el cascarrabias veterano de los tribunales que preside el
proyecto de divorcio de Jack y Joy. Dice Aguilar: “Aunque Dennis
bien pudiera ser algo más joven e irónico que el juez
tradicional, queríamos a alguien que pudiese interpretar a
Whopper con seriedad y que también nos hiciera pensar que podría
estar… ¡Bueno! Un poco chiflado. Dennis cumplió ambos objetivos,
además de añadir su propio e inimitable sello al personaje”.
Lake Bell, que da vida a
Tipper, la amiga divertida pero cabreada de Joy, también aportó
un característico enfoque a su papel. “Lake da al papel una
energía casi masculina”, dice Dana Fox, “pero logra seguir
siendo atractiva, divertida y ligona, una combinación
verdaderamente difícil de poner sobre la mesa”.
“Me encanta la gente que no
se anda con tapujos, y eso es lo que más me gusta de los dos
personajes de los ‘amigos íntimos’, Tipper y ‘Hater’ [Rob
Corddry]”, añade Fox. “Creo que no hay nada más divertido que
soltar la verdad en un momento verdaderamente inoportuno y Lake
y Rob aciertan plenamente en ese rasgo. También, considerando
que ‘Hater’ es todo un misántropo, Rob dotó a su papel de una
dulzura e inocencia que hizo que el personaje resultara
increíblemente agradable”.
“La película rebosaba de un
talento cómico tan asombroso que todos hubieron de subir mucho
el listón”, confirma Cameron Díaz. “El ambiente de trabajo era
completamente eléctrico”. Aunque en el título de la película
figuran ‘Las Vegas’, la mayor parte se desarrolla en Nueva York,
algo que inspiró al director Vaughan para tratar a la célebre
urbe como si fuera otro personaje de la película. “Conseguimos
algunos espectaculares telones de fondo para el rodaje, lo que
también ayuda a que la película tenga verdadera energía, así
como su propio aspecto específico”, dice Vaughan.
Los realizadores también
utilizaron la ciudad para mostrar las diferencias existentes
entre los principales personajes, según afirma Aguilar: “Joy
trabaja en Wall Street y lleva una vida de más ritmo y calidad,
mientras que Jack reside en Brooklyn y se gana la vida
fabricando armarios. Con una pareja tan distinta, pudimos
exhibir la belleza y la singularidad de Nueva York de muchas
formas, tan interesantes como contrapuestas. En suma, que dobló
nuestras posibilidades”.
Una alocada escena de
persecución a través de la ciudad, en la que Jack y Joy corren,
por separado, para acudir a una cita obligatoria con su
terapeuta matrimonial –tratando cada uno de desbaratar el viaje
del otro- fue la escena más compleja de la película. Vaughan
realizó un guión gráfico de cada toma, cerciorándose de que el
sentido de diversión y espontaneidad inherente a la secuencia se
captara en su integridad.
El rodaje concluyó con dos
semanas de exteriores en Las Vegas, actuando el Planet Hollywood
Resort and Casino como “base de operaciones”. Rodar una película
en cualquier lugar abarrotado de gente puede dar lugar a una
conmoción, pero hacerlo en Las Vegas puede representar algo más
que un reto. “Figúrense lo que es tratar de rodar una escena con
estrellas del tamaño de Ashton y Cameron”, dice Aguilar. “El
municipio no va a cerrar una zona tan inmensa y tan popular, por
lo que no hay más que aguantarse. Uno acaba con un millón de
personas que pasean, miran y gritan a los actores. No es una
bicoca pero se encuentran formas de trabajar con el entorno; no
contra él”.
Vaughan quería que el rodaje
acabara en Las Vegas pensando que sería “un lugar
psicológicamente agradable en el que finalizar y de los que
levantan la moral”. Por motivos más prácticos, también resultó
mejor rodar primero en Nueva York durante el verano, cuando el
paisaje visual y la luz de la ciudad estaban en su mejor
momento. “Las escenas de Las Vegas eran en su mayor parte tomas
de interiores y nocturnas”, explica Vaughan, “por lo que estuvo
muy bien esperar y rodar allí en otoño”.
En última instancia, Vaughan
no sólo espera que el público salga de la proyección de Algo
pasa en Las Vegas después de haber pasado por una experiencia
cinematográfica feliz y entretenida, sino que lo haga llevándose
también una mejor comprensión de lo que une a la gente. “Algunas
veces la persona que te está destinada se encuentra justo
delante de ti”, sostiene Vaughan. “Uno sólo tiene que concederse
una oportunidad para darse cuenta de que la ha hallado
verdaderamente”.
“Eso es lo fantástico de la
vida”, opina Ashton Kutcher, “nadie puede predecir nunca al lado
de quién acabará ni por qué lo hará. Pero cuando sucede, hay que
prestar atención. Como dicen, no existen los accidentes”.
Cameron Díaz añade: “La mayoría de las grandes decisiones que
siempre se tomarán son las ilógicas. Y en ocasiones, ésas son
las decisiones que más nos benefician”.
Imágenes y notas
de cómo se hizo "Algo pasa en Las Vegas" - Copyright ©
2008 20th Century Fox y Regency Enterprises. Fotos por K.C.
Bailey. Distribuida en
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