CÓMO SE HIZO "DUEÑOS DE LA
CALLE"
Notas de producción © 2008
Hispano Foxfilm
3. La producción
Para crear el mundo de DUEÑOS
DE LA CALLE, se hizo un gran hincapié en la autenticidad de todo
cuanto se relacionara con los detalles del mundo de la ley y el
Cuerpo de Policía de Los Ángeles. Para garantizar una absoluta
precisión de la estética, desde las técnicas tácticas a los
detalles más pequeños de los uniformes, los realizadores
consiguieron la ayuda de varios experimentados ex agentes del
Cuerpo de Policía de Los Ángeles como asesores técnicos de la
película. El asesor técnico Jaime Fitzsimons estuvo quince años
en el Cuerpo de Policía de Los Ángeles y colaboró estrechamente
con David Ayer, con la esperanza de aportar una comprensión sin
precedentes del funcionamiento interior de dicho cuerpo.
“Durante mucho tiempo los agentes han sido descritos de forma
errónea en las películas y David quería que ésta fuera una
experiencia real del Cuerpo de Policía de Los Ángeles”, explica
Fitzsimons. “Cuando uno es un agente de la policía de Los
Ángeles, recibe una formación específica de determinada manera,
desde la táctica hasta el modo de llevar el uniforme y el arma.
En la mayoría de las películas no se ven los detalles de una
agencia como el Cuerpo De Policía De Los Ángeles; lo que se ve
es una mezcolanza y nos hemos esforzado muy de veras para que
esto no ocurriera en esta película”. Veterano con treinta y
cinco años de servicio en el Cuerpo de Policía de Los Ángeles,
el Asesor Técnico Brian Davis pasó los últimos veinte en activo
en una unidad táctica muy especializada que realizó mucho
trabajo secreto que incluía una extensa vigilancia de criminales
profesionales, secuestradores y asesinos. Su unidad se entrenó
con comandos de la armada, de la infantería de marina y con
equipos SWAT, y trabajó junto a uno de los mejores instructores
de tiro de los Estados Unidos. “Mi unidad se vio envuelta en
muchos tiroteos y detuvimos a muchos indeseables. Creo que los
realizadores querían que yo aportara mi experiencia al personaje
de Ludlow llegando hasta el límite del lado más oscuro del
trabajo policial”, dice Davis. Antes de que diera comienzo la
producción, Keanu Reeves y otros varios miembros del reparto se
sometieron a un amplio entrenamiento que cubrió todas las
facetas del trabajo policial. Recibieron formación en el manejo
de armas de fuego, acompañaron a los coches patrulla en su
recorrido por distintos barrios de Los Ángeles, y fueron
instruidos en las operaciones cotidianas del cuerpo. “Pasamos
mucho tiempo con los actores preparando sus papeles y
metiéndolos en el esquema mental del Cuerpo de Policía de Los
Ángeles”, recuerda Fitzsimons. “Los llevamos de patrulla,
compartimos con ellos nuestras batallitas y les enseñamos a
llevar debidamente el uniforme. Una vez que se pusieron ese
uniforme y sintieron qué supone llevar esa ropa azul, lo
entendieron”. Para convertirse en un verdadero pistolero, Reeves
colaboró estrechamente con los asesores técnicos y dedicó mucho
tiempo y esfuerzo a la instrucción. “Keanu se lo tomó muy en
serio y dio el ciento veinte por ciento de sí mismo a fin de
descubrir qué supone ser un agente de la policía de Los
Ángeles”, explica Fitzsimons. “Me parece que cualquier agente
que vea su interpretación pensará que es uno de ellos”.
“Yo
enseñé a Keanu cómo manejar un arma, qué sensación transmitía,
cómo dispararla, la reacción del retroceso, cómo caminar con
ella”, explica Davis. “Trabajamos en la forma como presentarse a
los sospechosos y aproximarse a la escena de un delito. Trabajó
muy duro y se ve”.
“Recibí mucha instrucción que incluía simulaciones, técnicas
básicas de cronometraje, citaciones por disparar a matar,
movimientos, cómo entrar en habitaciones, etc.”, recuerda
Reeves. “Hicimos algo denominado un simulador de ‘disparar o no
disparar’ y fue muy interesante porque, cuando empezamos, yo era
un hippy de pelo largo que no quería dispararle a nada mientras
que mi director David Ayer estaba matando todo lo que se movía.
Si lo hiciera ahora, creo que estaría más cerca del otro”.
Además de la instrucción física recibida para el papel, Ayer
consideraba importante que los asesores técnicos también
transmitieran los aspectos psicológicos de la vida de un agente.
“Además de los patrullas en coche y la formación táctica, los
expertos y asesores fueron muy francos sobre el lado emocional y
cómo te afecta a ti, a tu familia y a tu alma. ¿Qué sucede
cuando dejas la insignia y te vas a casa? ¿Cómo es tu vida
cuando estás solo y cuando hay tranquilidad?” pregunta Ayer.
“Los asesores fueron muy generosos conmigo compartiendo sus
experiencias sobre cómo equilibrar el trabajo y la vida al
margen del mismo. Contaron lo que se necesita para tener una
esposa o hijos y enfrentarse a todo lo que ello acarrea, y, al
mismo tiempo, tratar con violadores y asesinos y la forma como
cambia tu visión de las cosas. Yo pude interiorizar estas
historias, que me afectaban y conmovían profundamente, e
imaginar la intensidad de aquello a lo que sobrevivieron
tratando todo el tiempo de llevar una vida algo normal”, observa
Reeves.
Para Ludlow, su alcoholismo es una forma de huir de los demonios
que no le abandonan al acabar su jornada. “Estoy seguro de que
Ludlow bebe por lo que ha visto o por quién es”, explica Davis.
“Las cosas espantosas que uno ve le cambian y él hace muy bien
lo que tiene que hacer. Yo fui testigo de muchas cosas horribles
a lo largo de mi carrera y te acompañan durante el resto de tu
vida. La gente dice que se aprende a vivir con ellas, pero no es
verdad”.
“He
visto muchas cosas abyectas, pero creo que para algunas personas
esto es una vocación”, explica Fitzsimons. “Te levantas y lo
vuelves a hacer por muy mal día que hayas tenido la víspera. Si
no sales a hacerlo, entonces, ¿quién lo hará?”
Los
realizadores colaboraron estrechamente con los asesores técnicos
al abordar los detalles del funeral que el Cuerpo de Policía de
Los Ángeles tributa a Washington. Se prestó atención meticulosa
a los detalles, desde la instrucción de los centenares de extras
enfundados en sus uniformes azules de gala, pasando por el
abundante atrezzo hasta la adecuada colocación de los coches de
policía y los de bomberos en la escena. Tanto la guardia de
honor como la Sociedad Esmeralda del Cuerpo de Policía de Los
Ángeles participaron en la escena para rendir homenaje y tocar
las gaitas en la ceremonia.
“Estar presente en el rodaje el día del funeral de Washington me
emocionó mucho”, recuerda Fitzsimons. “Sabía que todo estaba
perfecto cuando los motoristas encargados de la seguridad y el
control de tráfico para la película me dijeron que les hizo
estremecerse. Trabajamos muy duro para cerciorarnos de que lo
que se ve es un auténtico funeral del Cuerpo de Policía de Los
Ángeles”.
Para subir el listón aún más, los realizadores pudieron obtener
el concurso del antiguo jefe de la policía de Los Ángeles, Daryl
Gates, para que apareciera en la película encarnando al jefe de
policía que habla en el funeral de Washington. Gates, poseedor
de numerosas condecoraciones y conocidísimo rostro público del
Cuerpo de Policía de Los Ángeles, se sintió atraído por el
mensaje de redención que contiene la película.
“La
película no da la mejor imagen del Cuerpo de Policía de Los
Ángeles, pero transmite un sólido mensaje de redención y yo
respondí a eso”, explica Daryl Gates. “Eso significaba algo para
mí porque, en mi opinión, el cuerpo es extraordinariamente
especial”.
“Tratamos de dotar de autenticidad a cada aspecto de la película
y fue idea de David pedir a Daryl Gates que apareciera como el
jefe de policía”, recuerda Lucas Foster. “Cuando le llamamos,
preguntó si la película era favorable a la policía y nosotros le
dijimos que lo era para ciertos tipos de policía. Le enviamos el
guión y le pareció excelente. Que estuviera dispuesto a hacerlo
nos dejó de piedra y es algo por lo que le estamos muy
agradecidos”.
“Tener a Daryl Gates en la película fue algo formidable”, dice
Reeves. “Es un hombre muy agradable y se portó muy bien con
todos. Leí su libro antes de conocerle y haber conseguido que
hablase en el funeral de Washington me hizo profundizar en él”.
Haberse criado en Los Ángeles dejó una marca imborrable en el
director David Ayer. Para Ayer, que creció en las calles del
distrito Centro-Sur, su Los Ángeles no aparece por lo general en
la gran pantalla. En la mayoría de los casos, las zonas
desfavorecidas de la ciudad se muestran como calles infestadas
de bandas y repletas de drogas y tiroteos desde coches en
marcha.
“Mi
Los Ángeles es un mundo vivo compuesto de barrios vibrantes y
llenos de vida”, explica David Ayer. “No sólo hay violadores en
cuadrilla calentando músculos; también hay familias, niños y
madres. Es un mundo muy rico y algo que siempre quiero volver a
visitar. Es mi ciudad”.
“Nos esforzamos mucho para hacer realidad la opinión de David de
que Los Ángeles es un lugar lleno de color, todo él rebosante de
vida”, dice el diseñador de producción Alec Hammond. “Las cosas
horribles no suceden en zonas aisladas; algunas ocurren justo al
lado de familias con hijos y junto a furgonetas de helados.
Éramos muy conscientes de la noción de que nos asaltan hechos
perversos durante la vida cotidiana, en lugares que frecuentamos
cada día”.
El
rodaje se desarrolló durante cuarenta y un días, en muchos casos
de noche y en exteriores realistas. Los realizadores se
entregaron a la tarea de respetar los exteriores tal y como
aparecían en el guión, lo que supuso rodar en algunos de los
barrios menos agradables del centro de Los Ángeles y sus
alrededores, que habitualmente se evitan.
“Nos esforzamos de
verdad en dar a la película autenticidad desde todo punto de
vista y la tarea resultó todo un reto”, explica Foster. “Todos
los distintos elementos, como los tipos de vehículos, el
atrezzo, el guardarropa, la disposición de los decorados, los
exteriores y la forma como nos introducimos en un barrio y nos
comportamos, todo ello contribuye a dar a la película una mayor
sensación de realismo”.
Aun
no siendo forzosamente la mejor opción para la producción desde
el punto de vista económico, rodar en exteriores realistas
dentro de Los Ángeles era primordial para el director David
Ayer, quien opinaba que el gasto extra bien merecía la pena.
“Para mí fue una bendición rodar en Los Ángeles. Son muchas las
producciones que abandonan el estado y el país en el nombre del
dólar porque hay que pagar un recargo; pero, en mi opinión, el
dinero que así se gasta es como la prima que se paga a un buen
actor. Básicamente, pagamos a la ciudad por ser un personaje de
la película”.
“La
verdad, dicha lisa y llanamente, es que hemos rodado esta
película en algunas de las zonas más desesperadamente pobres y
desfavorecidas de Los Ángeles, y la gentileza con la que nos
recibieron fue simplemente pasmosa”, observa Erwin Stoff. “La
gente no podía habernos recibido mejor y allí donde quiera que
estuviésemos, se organizaba una fiesta en la manzana. Fue una de
las grandes sorpresas del rodaje de esta película”.
Ayer y el diseñador de producción Alec Hammond trabajaron con
diligencia en el estudio de cada aspecto del rodaje, incluidas
las grapadoras que se facilitan a la policía, para crear el
mundo de DUEÑOS DE LA CALLE. Hammond trató por todos los medios
de diferenciar la apariencia de las distintas jerarquías dentro
del Cuerpo de Policía de Los Ángeles. Los más mínimos detalles
se cuidaron a la hora de recalcar lo que distingue a los
diversos departamentos, como las oficinas del Comisario de
Policía que albergan a la división de élite de robo con
homicidio, pasando por las que sirven de sede a quienes se
ocupan de narcóticos, bandas y asuntos especiales, hasta las
oficinas de Asuntos Internos. Oficinas de capitanes frente a las
de los agentes rasos de “Ad Vice”.
“El
cuartel general de la Comisión de Policía es burocracia a la
vista de todos; sus escritorios son iguales porque es una sala
de uso público. Las demás salas y zonas vienen definidas por los
personajes que las habitan y por lo que sucede en ellas”,
explica Hammond.
“Agentes en servicio activo del Cuerpo de Policía de Los Ángeles
han pasado por los platós y se han caído de espaldas. Todo lo
que allí hay crea un verdadero ambiente policial: desde las
etiquetas de las pruebas hasta los carteles en color que
proclaman los valores fundamentales del cuerpo”.
Verdadero reflejo de la ciudad de Los Ángeles, el plató era
bilingüe, empleando muchos miembros clave del equipo técnico
indistintamente el español y el inglés. Dominador del español
por haber crecido rodeado de hispanoparlantes, Ayer crea de
forma inconfundible un ambiente en el plató que refleja el
paisaje cultural de Los Ángeles.
“Nunca había estado en un rodaje que fuera verdadera y
genuinamente bilingüe”, explica Stoff. “Se habla español tanto
como inglés y, en ese sentido, da auténtica sensación de ser un
reflejo de la ciudad en la que rodamos. Me alegro de haber
prestado atención al español en el instituto y la universidad”.
Quienes intervinieron en la película sabían que estaban en
buenas manos bajo la dirección de Ayer. Hugh Laurie comenta que
“cada actor se pone en las manos de un director esperando lo
mejor y, en este caso, David es una persona incesantemente
fascinante, inteligente y considerada. Constituye un gran
privilegio estar a sus órdenes porque tiene una idea muy clara
de cómo funciona realmente este mundo que él ha creado”.
“Cuando me incorporé a este proyecto me intimidó mucho que me
confiaran el tiempo y las carreras de tan maravillosos actores
que se han fiado de mí hasta el extremo”, dice Ayer. “Ha sido un
gran reto pero todos han puesto de su parte con creces y me
siento honrado de haber apadrinado este proceso. Siento un gran
orgullo”.
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