CÓMO SE HIZO "HORTON"
Notas de producción © 2008
Hispano Foxfilm
Horton emprendió su viaje a la gran pantalla en 2003, cuando el
productor ejecutivo Christopher Meledandri, a la sazón
presidente de Twentieth Century Fox Animation, que supervisa
Blue-Sky Studios, cuya sede está en la costa oriental de los
EE.UU., se dirigió a Dr. Seuss Enterprises y a la esposa del
autor, Audrey Geisel, planteándoles la creación de una película
de animación tridimensional basada en Horton Hears a Who! La
propuesta que Meledandri le hizo a Audrey sobrepasaba con mucho
el simple interés empresarial. “Ted Geisel tenía una de las
imaginaciones más vivas del siglo XX”, afirma Meleandri. “Sus
libros fueron una parte fundamental de mi infancia y yo siempre
quise encontrar una forma de realizar una película de animación
digital basada en las obras del Dr. Seuss”. La estructura
narrativa del libro era de especial interés para Meledandri y
Fox Animation. “Se trata de uno de los pocos libros del Dr.
Seuss que constan de tres actos – un gran planteamiento, nudo y
desenlace. Y, naturalmente, ‘una persona es una persona, por muy
pequeña que sea’ es un tema maravilloso”. Audrey Geisel quiso
cerciorarse de que la adaptación cinematográfica fuera
respetuosa con el libro de su difunto esposo. Meledandri calmó
sus preocupaciones haciéndole ver los considerables méritos de
la animación creada por ordenador y los acreditados éxitos de
Blue Sky Studios, cuyas producciones “Ice Age. La Edad Del
Hielo” y “Ice Age 2: El Deshielo”, habían creado fantásticos
personajes; mientras que con “Robots” habían descrito un mundo
fantástico. La maestría artística de las películas envolvió al
público en sus ambientes y personajes, haciéndole dejar de un
lado toda duda de que no fueran “reales”. Esa misma magia,
Meledandri aseguró a Audrey, conseguiría idénticos resultados
con HORTON. Para ayudar a cerrar el trato, Meledandri pidió a
Mike De Feo, jefe del departamento de escultura de Blue Sky, que
esculpiera una escena fundamental del libro, en la que el
Alcalde sostiene a su hijo Jo-Jo por encima de su cabeza. La
escena resultó ser una de las favoritas de Audrey, a la que le
encantó la escultura. Pasado algún tiempo, comenzó el desarrollo
de la primera película de animación creada por ordenador basada
en una obra del Dr. Seuss. Horton, el Alcalde, Jo-Jo, la Cangura
–y todos los adorados personajes de la selva de Nool y de la
ciudad de Villaquién– emprendieron el camino que lleva al
estrellato cinematográfico.
Para guiarles en su odisea,
el estudio convocó a Jimmy Hayward y Steve Martino para que se
hicieran cargo de la dirección. Eran la pareja perfecta para dar
vida digital a Horton. Hayward fue animador de las producciones
pioneras de Pixar “Toy Story”, “Toy Story 2”, “Bichos: Una
Aventura en Miniatura”, “Monstruos, S.A.” y “Buscando a Nemo”;
siendo, además, asesor de guión y director de escenas
adicionales de “Robots”. Martino, como director artístico de
“Robots”, ayudó a crear el primer largometraje de animación que
presentaba un mundo completamente imaginado – un universo
maravillosa y sonoramente metálico poblado exclusivamente por
seres mecánicos.
La misión de Hayward y
Martino consistía en mantenerse fieles a los temas, los
personajes y los conceptos visuales de Seuss. Basaron gran parte
de la apariencia de la película en el arte de Seuss extraído
directamente del libro, mientras que otros diseños de la
película están extrapolados de dibujos o notas del autor.
Además, los realizadores trataron de forzar el medio de la
animación creada por ordenador tanto como fuera posible,
mezclando técnicas viejas y nuevas para crear una apariencia
nunca antes experimentada en una película, y que, sin embargo,
tuviera reminiscencias de la época – los años cincuenta – en la
que el libro fue publicado. “Forzamos todo, creando colores y
formas extraños y divertidos propios de Seuss, pero con texturas
auténticas”, afirma Hayward.
En anteriores películas de
acción real basadas en las obras de Seuss, los realizadores
tuvieron que tratar de sortear las limitaciones del mundo real
en cuanto a diseño, movimiento y anatomía. “Nosotros no tuvimos
ese problema”, asegura Hayward, “porque ésta es una película
creada por ordenador. Por primera vez en mi carrera pudimos
hacer toda clase de locuras con la animación, exactamente igual
que Seuss llevó su obra a algunas áreas propias de una
imaginación desbocada”.
Horton no se parece a ningún
elefante que hayamos visto antes. Es más grande de lo normal en
muchos aspectos, además de su mole; tiene un gran corazón, una
enorme personalidad y un gigantesco sentido del humor. Horton
destaca por su amabilidad, su honradez y su perseverancia. A
pesar de una formidable adversidad, del ridículo, de la repulsa
y de las amenazas, la resolución de Horton de poner a salvo a
Villaquién permanece inconmovible. Él siempre es fiel…al cien
por cien.
Según los realizadores, Jim
Carrey aporta al papel de Horton mucho más que su talento de
superestrella de la comedia. “Jim tiene una calidez y un humor
que resultan asombrosos, y que hicieron que Horton siguiera
siendo ese dulce y encantador personaje que conocemos por los
libros”, dice Jimmy Hayward. “Es toda una fuerza apasionada y
creadora que realmente se hizo dueña del personaje”.
“Verdaderamente Jim no
escatima nada en lo que hace”, prosigue diciendo Hayward. “Actúa
en cada toma al igual que si realmente estuviese delante de las
cámaras. Nos dio unas excelentes referencias de actuación con
los ojos, de modo que logramos una extraordinaria cantidad de
sutil material para Horton por medio de la interpretación vocal
de Jim”.
Dada la expresividad sin
reservas de Carrey, no sorprende nada que haya influido en el
aspecto de Horton. Dave Torres, el jefe de animación, dice: “En
las primeras etapas del diseño, Horton tenía una boca más
pequeña. Pero cuando Jim se incorporó a la empresa, el personaje
adquirió gran expresividad; a decir verdad, Jim nos llevó a
ampliar los límites de la expresividad de un personaje de
animación”.
La principal relación de
Horton en el cuento es la que mantiene con el Alcalde de
Villaquién, al que Horton nunca ve y que tampoco puede verle a
él. Sin embargo, el vínculo que establecen es notable, de gran
afecto, amistad y humor, a pesar de que lo que está en juego
para ambos es nada menos que la vida y la muerte. A medida que
avanza en su épica odisea para poner Villaquién a salvo, el
Alcalde – la voz de todos los Quién – se lo juega todo para
convencer a sus convecinos de los peligros que les aguardan.
El Dr. Seuss presenta al
Alcalde de forma memorable como alguien “…dedicado y justo, y
ligeramente extraño. El Alcalde y su esposa tienen hijos para
convidar”. ¡Y tanto! Son los orgullosos progenitores de 96 hijas
y un hijo. Los retoños se presentan, en inacabable desfile,
sentados en sillas unidas a una cinta transportadora que gira
alrededor de la mesa, de forma que cada uno tiene una breve pero
impactante audiencia con el Alcalde; es una procesión que se
ajusta a un patrón imaginativo que nos recuerda una escena de un
musical de Busby Berkeley.
Steve Carell, asegura el
director Steve Martino, dota de un sentido de humanidad a todos
sus personajes, como a Michael Scott, el jefe de “The Office”,
que está perpetuamente en la inopia, y, ahora, al asediado y
atribulado Alcalde. “Todos los personajes de Steve tienen en su
interior un hermoso corazón”, precisa Martino. “Uno quiere
desearles lo mejor”.
“Gusta ver la lucha en que se
debaten los personajes de Steve”, añade Jimmy Hayward. “Verle
hacer malabarismos es todo un placer. Restriega en cada línea de
diálogo la cantidad justa de ‘Steve’. Es el Quién al que
realmente conocemos, por lo que uno quiere relacionarse con él
y, gracias a Steve, se consigue”.
Carell describe al Alcalde
como alguien “amable, generoso, bien intencionado, con una gran
fortaleza interna. Es una especie de hombre de la calle – un
tipo que simplemente trata de dar lo mejor de sí mismo en una
situación muy difícil”. Este actor, ganador del Globo de Oro®,
apreció de forma especial el soporte filosófico de la
insistencia de Horton en que una persona es una persona por
pequeña que sea. “Es un mensaje que verdaderamente se dirige al
mundo que nos rodea – que, sin que importe cuán diferentes
parezcamos exteriormente, si hay decencia, interés y compromiso,
podemos tener éxito en nuestras empresas. Es un mensaje bueno y
dulce a la vez que sólido que hunde sus raíces en la amabilidad.
Y eso es lo que me encanta de él”.
Jo-Jo, el más pequeño de los
Quién, constituye la alegría y el orgullo del Alcalde. Éste
tiene grandes planes para su diminuto hijo, al que prepara para
que continúe con el legado familiar ocupando la jefatura de los
Quién cuando el Alcalde se jubile. Pero Jo-Jo ha dejado
absolutamente claro que la carrera de su padre no le interesa.
En vez de ello, el taciturno joven se orienta hacia algo muy
diferente y especial.
La principal amenaza que
acecha a la búsqueda de Horton – y, a su vez, a la supervivencia
de Villaquién – es la Cangura, que, según nos cuenta la
película, “ha elaborado cada ley y exige el cumplimiento de cada
norma, como autoproclamada jefa de la selva de Nool”. Tiene un
temperamento agrio y una mente cerrada que la lleva a insistir
en que “si no puedes ver algo es que no existe”. La cegata
filosofía de la Cangura encierra posibles graves consecuencias
para Horton, para el Alcalde y para la totalidad de Villaquién.
Pero, ¿es ella la mala? Martino no está tan seguro. “Es una
ideóloga, no una malvada”, afirma. “Está equivocada pero no es
perversa”.
En una escena memorable, la
Cangura, en actitud de tirana absoluta de la selva, pronuncia –
más bien berrea desgañitándose – un sermón sobre la
imposibilidad de la existencia de Villaquién. La secuencia
aprovecha al máximo las asombrosas capacidades vocales y el
excepcional talento cómico de la legendaria Carol Burnett, que
asume el papel haciéndolo todo suyo. (Las legiones de
incondicionales de Burnett incluyen entre sus miembros a Jim
Carrey y a muchos de los equipos creativos y de producción de
HORTON). “¡Carol tiene tubos de órgano en la garganta!” dice
Hayward de la actriz, cuyos numerosos momentos dignos de
recuerdo que componen su duradero programa televisivo de
variedades incluyen un “Grito de Tarzán” que constituye un
anuncio de sus vocalizaciones de Cangura. “Simplemente da todo
lo que tiene [pronunciando el sermón]”, afirma Burnett. “Gritar
hasta desgañitarse… y que te paguen por hacerlo, tiene algo que
resulta muy liberador”.
Volviendo al tema de la
supuesta villanía de la Cangura, Burnett señala que “cuando se
interpreta a un villano, uno no concibe al personaje como un
granuja. Un villano no se considera malvado, sino que ve el lado
bueno: que sus sentimientos y sus pensamientos son rectos. Y si
todos los demás los escucharan y estuviesen de acuerdo con
ellos, el mundo sería simplemente maravilloso”.
“La Cangura es muy
controladora y muy cerril”, reconoce Burnett. “Gobierna la selva
con puño de hierro. Ha mantenido a su hijo Rudy en la
bolsa…¡bueno! durante demasiado tiempo; no le permite salir de
su ‘cuarto’”. (Algunos niños tienen la sensación de que sus
padres los mantienen presos; la queja de Rudy podría ser
auténtica).
El principal esbirro de la
Cangura es Vlad Vlad-I-Koff, una enorme águila de trasero negro,
con plumas aceitosas y hechas jirones, y un gran pico serrado.
Habla con un marcado acento ruso. Vlad no es un genio del mal –
simplemente es malvado. “Vlad se mueve como si fuera un lagarto
o un murciélago”, dice Jimmy Hayward. “Para él, todo se basa en
el instinto. El personaje es como un gran accidente de automóvil
que muestra divertidas influencias culturales. Es como un
gángster de ésos que llevan un chándal de velvetón marrón y una
cadena de oro”.
Will Arnett (“Arrested
Development”), que da a vida a Vlad, afirma que el personaje es
“un pájaro único en su especie – un tipo peligroso…un pistolero
de alquiler. Pretende, sin conseguirlo, que está en onda, cuando
lo que está es lamentablemente apolillado. Pero él cree que está
al tanto de lo último de la cultura pop”.
“Me atraen los personajes que
son ligeramente gallitos y también bastante zotes”, prosigue
Arnett. “Ésa es una combinación ganadora. No en la vida pero sí
en la comedia. Para la primera, la combinación es realmente
lamentable. Me encanta la gente que son unos gallitos de marca
mayor pero que no tienen ni idea de lo idiotas que son”.
Vlad puede no ser el pico más
agudo de la selva, pero representa una amenaza para Horton y
para Villaquién. Vlad puede volar entre los árboles con
maniobras propias de un caza de alas en X – casi es posible oír
el ruido de los reactores – y en una escena llena de tensión,
persigue a Horton a través de la selva. “Creamos la escena como
si estuviera sacada de una película clásica de terror”, dice
Hayward. “Es verdad que no es sangrienta ni pretende causar
terror. Pero representa un equilibrio de risas y sorpresas”.
El jefe del clan de los
Wickersham es Tragón, al que presta la voz el actor Dan Fogler,
ganador de un Tony®, que se divierte el doble haciéndose cargo
también del papel del Presidente del Consistorio de Villaquién.
Fogler disfrutó con ambos papeles pero asegura que se siente más
cercano a Tragón. “Yo soy de Brooklyn”, explica, “y Tragón ES
Brooklyn: un tipo duro y de la calle”.
No escasean los adversarios
de Horton. Pero éste cuenta con un excelente amigo y confidente
en Nool: Morton el Ratón, que trata de ser la voz de la razón
para su descomunal compadre. “¡Bueno! Estás hablándole a un
trébol; eso no tiene buena pinta”, advierte el espabilado roedor
a Horton. Seth Rogen, uno de los actores/guionistas de comedia
más brillantes de la actualidad, aporta al papel su especial y
disparatada sensibilidad. “Morton puede ser demasiado
susceptible a la presión de sus iguales”, afirma la estrella de
“Lío Embarazoso” y actor y guionista de “Supersalidos”. “Es un
tanto neurótico y, quizá, no tiene mucha personalidad”.
De vuelta en Villaquién,
mientras el Alcalde trata de convencer a los Quién de los
peligros a los que se enfrenta la ciudad, la esposa del Alcalde,
y sensata madre de 97 hijos, mantiene todo funcionando sin
problemas en su hogar. El modo como el personaje dirige,
aparentemente sin esfuerzo, una casa a punto de estallar,
divertirá a cualquier padre o madre; lo hizo con Steve Martino.
“Yo tengo dos hijos y eso ya es todo un reto”, afirma.
“¡Imagínate cómo será ocuparse de 97!”
Amy Poehler, uno de los
pilares del programa “Saturday Night Live” y esposa en la vida
real del mismo Vlad Vlad-I-Koff – Will Arnett – convierte al
personaje en alguien encantador que abronca a su marido por la
frenética conducta de éste, pero haciéndolo siempre con
comprensión y sentido del humor. “Amy hace que el personaje
resulte contemporáneo y real, pero, a la vez, de una irónica
mordacidad”, afirma Martino.
“He interpretado muchos tipos
de locos a lo largo de mi carrera”, añade Poehler. “Muchos
personajes cuya fortuna varía enormemente. Pero Sally es muy
estable. Mantiene a su esposo con los pies en el suelo de una
forma sumamente encantadora. Tiene que hacerlo porque ella es la
verdadera cabeza de su gigantesca familia. Ella es la caja de
resonancia de su marido. Pero éste la tiene un tanto preocupada:
¿estará volviéndose loco con sus correteos advirtiendo de la
posible perdición?”
No obstante las dudas de
Sally, es evidente que algo ocurre en Villaquién. Para confirmar
sus sospechas, el Alcalde recurre a la doctora Mary Lou LaRue,
la chiflada pero sesuda científica de Quién U. La doctora LaRue
lleva unas gruesas gafas de seguridad, luce una enorme melena
púrpura y carece del más básico don de gentes. Para ella, todo
gira en torno a la ciencia. Isla Fisher, que pasa sin esfuerzo
de comedias un tanto ordinarias como “De boda en boda” a dramas
como “The Lookout”, observa que Mary Lou es la única Quién
(además del Alcalde) que “comprende por completo las
ramificaciones del súbito cambio climático que afecta a
Villaquién [derivado del peligroso viaje de Horton a través de
Nool]. Es la primera que suscribe la creencia del Alcalde acerca
de una posible penumbra y perdición”. Añade la pequeña estrella,
que apenas mide 1,60: “Decir que ‘una persona es una persona por
pequeña que sea’, tiene para mí especial importancia”.
De los sesudos pasamos…a los que no lo son tanto. Les
presentamos a los Wickersham, un clan simiesco dotado de la
conocidísima mentalidad humana de miembros del hampa. “Son
esencialmente una banda de tipos divertidos”, afirma Hayward.
“No son unos malos clásicos. Pero cuando las cosas empiezan a
ponerse mal para Horton, los Wickersham disfrutan. Habitan en la
lado oscuro de la naturaleza humana”.
Decididos a mantenerse fieles
a la visión y la magia de los ambientes y personajes del doctor
Seuss, a la vez que trasladaban su estilo de pluma y tinta a un
mundo que tiene todas las dimensiones, Jimmy Hayward y Steve
Martino visitaron la Biblioteca Geisel de la Universidad de
California, en San Diego, donde está depositada toda la obra
original del doctor. Buscando pistas que les llevaran al diseño
Seussiano, los realizadores estudiaron el arte original del
autor y leyeron todos los manuscritos, incluso sus notas y
anotaciones autógrafas. Asegura Steve Martino: “Me gustaron
especialmente algunas esculturas que Seuss había realizado, que
aportaron dirección a la forma como él habría trasladado sus
ideas y su mundo a un espacio tridimensional. Descubrimos
algunas sutiles referencias al color, la forma y la textura que
incorporaríamos a la película”.
“Examinando el conjunto de la
obra de Seuss en busca de inspiración, empezamos a adentrarnos
en una zona de exageración Seussiana”, prosigue Martino. “Se
volvió contagioso y empezamos a adentrarnos en el vocabulario
visual de Seuss. Cepillamos digitalmente el cabello de los
Quién, por ejemplo, y nos preguntamos, ¿cómo podemos hacerlo al
estilo de Seuss? Meternos en su mundo estimuló nuestra
imaginación”.
Partiendo de las obras de
Seuss que él y Hayward estudiaron concienzudamente en los
archivos, Martino creó una guía de estilo que facilitó una base
a partir de la cual los realizadores crearon un mundo en todas
las dimensiones, con textura e iluminación reales. “Podríamos
llevar una cámara a través del mundo tridimensional que
estábamos creando y explorarlo muy en profundidad”, comenta
Martino.
Seuss disfrutaba
sorprendiendo a la gente con pequeños detalles y diseños que
desbarataban el conjunto. La clave del éxito del traslado de su
obra al mundo de la animación informática consistía en convertir
esos detalles y diseños en divertidos y capaces de establecer
relaciones con el público. Los realizadores dieron a su enfoque
el nombre de “lógica Seussiana” – un proceso que garantizaba que
cada aparatito y cada artilugio resultaran entretenidamente
correctos.
Villaquién es una ciudad
completa que descansa sobre una mota que ha aterrizado en un
trébol; en cierta forma se asemeja a la existencia cotidiana de
nuestro mundo: sus habitantes van a la escuela, trabajan y van
de compras. Pero un empleo en Villaquién podría suponer, tal y
como señala Hayward, “recostarse todo el día en un sofá comiendo
caramelos”.
Los medios de transporte de
Villaquién mezclan la diversión con la fiabilidad. Las calles de
la ciudad, formadas por varios estratos, están cubiertas de
calcetinmóviles, de usuarios de patines con ruedas en línea que,
a la vez, utilizan zancos, y de monociclistas, por nombrar sólo
unas pocas de las formas inhabituales que los Quién usan para
desplazarse. “Si había una manera de llegar a un sitio, nosotros
quisimos convertirla en la forma de viajar más divertida e
interesante”, dice Martino. El calcetinmóvil antes mencionado –
un coche que tiene cuatro patas y camina… con calcetines – era
uno de los favoritos de los realizadores. Es el vehículo
perfecto para una zona de hospitales o para una biblioteca, o
para cualquier zona en la que el silencio sea oro. Otro de los
preferidos era el camamóvil. “Con él se ahorra uno dar muchos
pasos por la mañana”, asegura Hayward. “Se puede leer un libro
de camino al trabajo o recuperar algo de sueño”.
Si un calcetinmóvil o un
camamóvil le parecen demasiado convencionales, entonces quizá
quiera usted probar el dispositivo de tirachinas gigante de
Jo-Jo, que éste utiliza para acceder a un viejo observatorio que
ocupa un lugar destacado en el relato. Para empezar, Jo-Jo se
sienta en un monociclo conectado al artilugio; a continuación,
pedalea hacia atrás pareciendo que vaya a lanzarse contra un
muro, agarra una palanca y tira para atrás de ella, disparándose
directamente al aire, hasta alcanzar una escalera colgante.
Y, ¿qué decir del
esparcimiento, como un partido de tenis? Aquí también la
imaginación y la diversión son las fuerzas dominantes. “El
doctor Seuss nunca fue en línea recta del punto A al punto B,
por lo que nosotros discurrimos que los Quién no jugarían en una
pista de tenis ‘normal’”, explica Hayward. “Se nos ocurrió: ¿Por
qué no elevar la mitad de la pista en un punto y hacer que unos
disparatados huecos de escalera comuniquen las dos mitades de la
pista?”
La gravedad no es un gran
problema en Villaquién, donde estrechas escaleras sin barandilla
se elevan en espiral hasta el cielo, y donde los Quién pasean
habitualmente por los costados de edificios gigantescos. “No hay
motivo para sufrir lesiones en Villaquién”, señala Hayward.
“Hacerse daño no es divertido”.
Incluso cuando a Hayward,
Martino y a sus equipos respectivos se les ocurrían diseños
originales, querían que el público tuviera la sensación de estar
experimentando algo sacado de un mundo Seussiano. “Nos
esforzamos por hallar una autenticidad que encajara con los
recuerdos que la gente tiene del libro de Seuss”, comenta
Martino. Los Quién de Seuss, por ejemplo, parecían chinches de
cabeza redonda. Para hacer que los personajes fueran más
expresivos, los realizadores los reimaginaron dotándolos de más
movilidad facial y movimiento en la frente.
Los realizadores
desarrollaron la minimalista Nool concebida por Seuss, quien, en
su libro, afirma el director artístico Thomas Cardone, “dejó
grandes espacios en blanco para el texto y algún material
gráfico. En consecuencia, nosotros no partimos en realidad de
una selva de Seuss porque él no había creado ninguna”. La Nool
de la película es distinta a cualquier selva que hayamos visto
hasta ahora, rica en enormes frondas que se arremolinan,
arbustos azules hinchados y altísimas palmeras coronadas con
copetes que se asemejan al cabello.
Pero aun aquí, Seuss fue una
importante inspiración. “Necesitábamos crear ese espacio en
blanco, por así decirlo ”, explica Steve Martino. “Comenzamos
utilizando la inhabitual paleta de colores selváticos de Seuss –
rojos, azules y otros colores extraños, así como plantas con
piel” – algo muy alejado del exuberante verde que cabe esperar
en una selva. “En Nool, cada hoja tiene una especie de destello
de Seuss, como curvas asimétricas y pequeños patrones en las
vetas”. Cardone añade que “cuando miramos a un árbol de Seuss,
siempre será más pesado en una parte y parecerá diferente visto
desde todos los ángulos”.
En Villaquién el pelo es algo
más que una delgada capa pilosa que cubre la piel – es toda una
declaración de moda. Todas las prendas de la pequeña ciudad
están hechas de pelo. La geometría subyacente de un Quién es lo
que el equipo de pieles de Blue Sky denominaba un “cacahuete” –
un Quién desnudo bajo un traje, chaqueta, camisa o vestido de
pelo. El resultado es una apariencia del pelo muy estilizada.
La noción del pelo como moda
proviene directamente del doctor Seuss. “Sus libros contenían
excelentes interpretaciones del pelo”, dice Hayward, quien
menciona una de sus favoritas que se remonta a la infancia del
director: “Yo recordaba un dibujo del libro [Horton Hears a
Who!] en el que un Quién llevaba una camisa de pelo. Me llegué a
obsesionar con el personaje, quizá porque mi nombre es Hayward y
la camisa del tipo lleva una ‘H’”, añade riéndose.
“Los Quién van a la
peluquería y allí les recortan un nuevo traje”, explica Martino.
Y, ¿cuál es la novedad en el mundo de la moda de Villaquién?
“Los mechones de cuello son muy grandes”, añade. “Se ven muchos
cuellos vueltos altos y grandes cuellos de otros tipos”.
Todo, desde la alta costura a
la vestimenta funcional, es producto del trabajo de un peluquero
de Villaquién – y de los innovadores equipos de pelo y acicalado
de Blue Sky Studios. El pelo y otros elementos visuales
singulares son producto de la tecnología exclusiva de Blue Sky,
cuya piedra angular es el creador de trazos por rayos CGI
Studio. Este creador, el más veloz y más avanzado de su clase,
permitió a los realizadores manipular el pelo y los ambientes
tal y como si estuvieran trabajando con luces reales en un plató
real, trabajando con materiales que se comportaban del mismo
modo como lo hacen en el mundo “real”. Consigue unas superficies
que parecen que uno pudiera tocarlas.
El creador hizo posibles las
escenas de grandes muchedumbres y chusma de la película, en las
que aparecen millares de peludos personajes. Pero para el
innovador equipo de I+D de la película, había mucho más que pelo
y moda, pues dicho equipo también creó un campo de quinientos
millones de tréboles para una escena fundamental. Vlad, después
de haber arrebatado el trébol en el que se halla la
mota/Villaquién de la trompa de Horton, tira la preciosa flor en
un campo de aproximadamente quinientos millones de tréboles que
se extienden hasta donde alcanza la vista. Horton examina los
tréboles uno a uno, abriéndose paso a través del inmenso campo.
Es la definitiva situación de “la aguja en el pajar”.
Es un momento clave del libro
de Seuss, a la vez que fundamental para Jimmy Hayward. “Me
pareció increíble cuando Horton [en el libro] echó a correr
gritando ‘¡¡¡NO!!!’, mientras la mota/trébol caía flotando en el
mar de tréboles”, nos cuenta. Hayward, al igual que millones de
otros lectores, no podía esperar a volver la hoja y descubrir lo
que sucedía a continuación – un recuerdo que mantuvo en su mente
mientras la escena estaba construyéndose. Cuando Horton se da
cuenta de lo que ha sucedido, “hicimos que la cámara diera un
giro completo alrededor de él para revelar el inmenso campo de
tréboles, de izquierda a derecha, igual que cuando se pasa una
página”, explica Hayward. “Parecía la forma adecuada para
revelar esta imagen”.
El equipo de I+D de Blue Sky
también incorporó al creador un algoritmo exclusivo que permitía
a los realizadores representar el viento que soplaba en la parte
superior del campo de tréboles, del mismo modo que el viento
mece un campo de trigo de Kansas. (Martino, natural del Medio
Oeste, tiene un especial cariño a este efecto).
El trébol “héroe” – el que
acoge a Villaquién – estaba hecho de un millón de cabellos. Para
la escena del campo de tréboles, los más cercanos a la cámara
tenían el número completo de cabellos o le andaban cerca; los
tréboles “extra” o “secundarios” tenían, por término medio,
50.000 cabellos.
Esforzándose por captar en su
integridad los maravillosos y desbocadamente imaginativos mundos
del doctor Seuss, los realizadores llevan la animación y la
maquinaria más allá de los límites tradicionales de la física de
la animación, las interpretaciones de los personajes y la
credibilidad.
Emplean técnicas de “aplastar
y estirar” para forzar a Horton y al Alcalde a adoptar y
realizar apariencias y movimientos extremos. En la tradicional
animación bidimensional, aplastar y estirar dota a los
personajes de elasticidad y movimiento. Pero Hayward, Martino y
los artistas, animadores y técnicos de Blue Sky llevan la
técnica a un nuevo nivel.
Quizá ninguna escena
demuestre mejor la efectividad de sus técnicas de aplastar y
estirar que aquélla en la que Horton – con el trébol a cuestas –
trata de cruzar un largo y desvencijado puente de bambú que
cuelga sobre una profunda garganta. Al mismo tiempo, el Alcalde
está en la consulta del dentista, quien se dispone a utilizar en
su paciente una gigantesca aguja hipodérmica. Hayward y Martino
intercalan las dos situaciones archiprecarias creando una escena
de causa y efecto intrincadamente construida. Cada acción (o
tropezón) de Horton provoca una reacción igual (o igualmente
loca) por parte del Alcalde.
En la secuencia, los
realizadores emplean la técnica de aplastar y estirar para
inflar la trompa de Horton – el elefante de cuatro toneladas y
media (y eterno optimista), creyendo que el aire es “más ligero”
que cualquier cosa, cree que puede atravesar el puente flotando
como un dirigible. Ni que decir tiene que las esperanzas de
Horton no acaban de verse cumplidas. Mientras Horton, con su
trompa inflada y todo, sigue tropezando y dejando tras de sí
trozos rotos del puente a cada paso que da, la aguja hipodérmica
del dentista acaba clavándose en el brazo en vez de en la boca
del Alcalde. De nuevo, los realizadores aprovechan la
oportunidad para forzar la animación, estirando el brazo
inyectado del alcalde casi diez metros. Cuando el Alcalde huye
de la consulta, su miembro flácido y recientemente alargado
propina accidentalmente varias bofetadas a unas pocas personas.
Hayward reconoce a Jim Carrey
el mérito de habérsele ocurrido la idea de la situación: “Jim
preguntó: ‘Si un elefante transportara su mundo en una mota,
¿cuál sería el peor lugar en que estaría el Alcalde?’”, recuerda
Hayward. “Después de sugerir algo relacionado con herramientas
motorizadas, Jim preguntó: ‘¿Y si el Alcalde estuviera en el
dentista y éste blandiera una aguja hipodérmica?’”
Los animadores también
recurrieron a la técnica de aplastar y estirar para conseguir un
efecto “de mancha”, en el que, por ejemplo, las piernas de un
personaje se mueven tan rápidamente que comienzan a correrse
como una mancha – pareciendo que su número se duplica o
triplica.
Con la palabra “Escucha” en
lugar tan prominente del título y el argumento, a nadie
sorprenderá que el diseño del sonido y la partitura sean dos de
los elementos más fundamentales de la película. “El concepto
principal de la película es que los dos personajes principales
no llegan a verse – sólo pueden oírse mutuamente”, dice Hayward
entrando en detalles. “Cada uno tiene que creer lo que está
escuchando. Y si ésa no es la base de un maravilloso diseño de
sonido, no sé cuál lo sea”.
El intrincado y, en
ocasiones, majestuoso maridaje de diseño sonoro y música nace de
los talentos del diseñador de sonido, galardonado por dos veces
con el Oscar®, Randy Thom (“Los Increíbles”, “Elegidos para la
Gloria”), que también ha trabajado en películas que van desde
“En Busca del Arca Perdida” a “Ratatouille”; y del compositor
John Powell, cuyo currículo incluye “Shrek”, “Happy Feet
(Rompiendo el Hielo)”, “Ice Age 2: El Deshielo” – y las tres
películas de “Bourne”.
Thom y Powell comenzaron a
colaborar en un momento inhabitualmente temprano del proceso.
“John y yo nos devanamos los sesos con los directores cuando
faltaba más de un año para el estreno de la película”, asegura
Thom. “Todos comprendimos que la película iba a ser un verdadero
patio de recreo para el sonido. Es un gusto poco corriente
compartir sonidos con un compositor, y nosotros trabajamos para
integrar las dos áreas cuanto fuera posible”.
Thom se esforzó por abrir los
oídos del público a distintas percepciones de sonidos – haciendo
creíble que un hombre microscópico y un elefante de cinco
toneladas pudieran de verdad oírse mutuamente. El primer
contacto entre Horton y el Alcalde supone complejas transiciones
de sonido: Cuando la mota vuela por el aire, vemos a unos Quién
a la deriva pidiendo ayuda a gritos (o, dicho con más precisión,
“con aullidos”). Los realizadores pasan de atrás adelante
recorriendo los puntos de vista de Horton – cuyas enormes orejas
recogen los “microscópicos” sonidos de las diminutas voces que
proceden de la mota – y de la aerotransportada Villaquién, donde
escuchamos los intensos gritos de sorpresa de los Quién.
Buscando establecer contacto
con quienquiera que esté detrás de los débiles sonidos, Horton
brama “¡HOLA!” a la mota. Seguimos la onda sonora cuando se
desplaza hacia la mota como una nave espacial que volara en
dirección a la Tierra. Hace impacto en el trébol, atraviesa un
manto de nubes y luego desaparece en una chimenea gigante,
viajando a través de un laberinto de conductos – hasta emerger
por un caño de desagüe fuera de la oficina del Alcalde.
A medida que la voz realiza
su viaje a través de la atmósfera, Thom la modula de diversas
formas, como alterando su tono y creando lo que él llama un
“sonido de gorjeo” – todo ello para complementar el efecto
visual de la onda sonora. Para su viaje por el caño de desagüe,
Thom añade un montón de “clinks” y “clanks”, así como otros
sonidos que estiran el metal y acompañan al continuado sonido
del “Hola”.
Es un momento divertido para
el público – y pasmoso para Horton. “¡Estamos en medio de algún
tipo de asombrosa convergencia cósmica!”, exclama Horton al
Alcalde. “¡Dos mundos enormemente distintos cuyos caminos se han
cruzado milagrosamente! El mío, colosal; el tuyo, minúsculo y,
sin embargo, ¡de alguna forma hemos logrado establecer
contacto!”
El sonido ocupa un lugar de
privilegio en el épico clímax de la película, en el que todos
los Quién se unen, usando cualquier cosa a su alcance para hacer
ruido a fin de que los oigan – y salvarse de una perdición
cierta. Al unísono gritan “¡ESTAMOS AQUÍ! ¡ESTAMOS AQUÍ!” Les
llega ayuda procedente de un punto inesperado: el hijo del
Alcalde, Jo-Jo, que añade su Sinfonífono – un maravilloso
instrumento musical que ha improvisado con objetos no musicales
– a la sinfonía de múltiples estratos de toda la ciudad.
Mientras los realizadores
ponían estos toques finales en la película, Audrey Geisel,
esposa del difunto creador de estos mágicos mundos, reflexionaba
sobre lo que su esposo pensaría de que Horton Hears a Who!
llegara a ser una gran película de animación creada por
ordenador. “Probablemente diría”, asegura, “que Horton era tan
enorme y tenía un corazón tan grande que la película tenía que
ser así”.
Imágenes y notas de cómo se hizo "Horton" - Copyright © 2008 20th Century
Fox y Blue Sky Studios. Distribuida en España por Hispano
Foxfilm. Todos los derechos
reservados.
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