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HORTON
(Dr. Seuss' Horton hears a who!)


Dirección: Jimmy Hayward y Steve Martino.
País:
USA.
Año: 2008.
Duración: 88 min.
Género: Animación, comedia.
Doblaje original: Jim Carrey (Horton), Steve Carell (alcalde), Carol Burnett (cangura), Will Arnett (Vlad), Isla Fisher (Dra. Mary Lou LaRue), Amy Poehler (Sally O'Malley), Seth Rogen (Morton), Josh Flitter (Rudy), Jaime Pressly (Srta. Quilligan), Laura Ortiz (Jessica), Jonah Hill (Tommy), Jesse MacCartney (Jo Jo).
Guión: Cinco Paul y Ken Daurio; basado en el libro del Dr. Seuss.
Producción: Bob Gordon.
Música: John Powell.
Montaje:
Tim Nordquist.
Estreno en USA: 14 Marzo 2008.
Estreno en España: 14 Marzo 2008.

CÓMO SE HIZO "HORTON"
Notas de producción © 2008 Hispano Foxfilm

  Horton emprendió su viaje a la gran pantalla en 2003, cuando el productor ejecutivo Christopher Meledandri, a la sazón presidente de Twentieth Century Fox Animation, que supervisa Blue-Sky Studios, cuya sede está en la costa oriental de los EE.UU., se dirigió a Dr. Seuss Enterprises y a la esposa del autor, Audrey Geisel, planteándoles la creación de una película de animación tridimensional basada en Horton Hears a Who! La propuesta que Meledandri le hizo a Audrey sobrepasaba con mucho el simple interés empresarial. “Ted Geisel tenía una de las imaginaciones más vivas del siglo XX”, afirma Meleandri. “Sus libros fueron una parte fundamental de mi infancia y yo siempre quise encontrar una forma de realizar una película de animación digital basada en las obras del Dr. Seuss”. La estructura narrativa del libro era de especial interés para Meledandri y Fox Animation. “Se trata de uno de los pocos libros del Dr. Seuss que constan de tres actos – un gran planteamiento, nudo y desenlace. Y, naturalmente, ‘una persona es una persona, por muy pequeña que sea’ es un tema maravilloso”. Audrey Geisel quiso cerciorarse de que la adaptación cinematográfica fuera respetuosa con el libro de su difunto esposo. Meledandri calmó sus preocupaciones haciéndole ver los considerables méritos de la animación creada por ordenador y los acreditados éxitos de Blue Sky Studios, cuyas producciones “Ice Age. La Edad Del Hielo” y “Ice Age 2: El Deshielo”, habían creado fantásticos personajes; mientras que con “Robots” habían descrito un mundo fantástico. La maestría artística de las películas envolvió al público en sus ambientes y personajes, haciéndole dejar de un lado toda duda de que no fueran “reales”. Esa misma magia, Meledandri aseguró a Audrey, conseguiría idénticos resultados con HORTON. Para ayudar a cerrar el trato, Meledandri pidió a Mike De Feo, jefe del departamento de escultura de Blue Sky, que esculpiera una escena fundamental del libro, en la que el Alcalde sostiene a su hijo Jo-Jo por encima de su cabeza. La escena resultó ser una de las favoritas de Audrey, a la que le encantó la escultura. Pasado algún tiempo, comenzó el desarrollo de la primera película de animación creada por ordenador basada en una obra del Dr. Seuss. Horton, el Alcalde, Jo-Jo, la Cangura –y todos los adorados personajes de la selva de Nool y de la ciudad de Villaquién– emprendieron el camino que lleva al estrellato cinematográfico.

 

  Para guiarles en su odisea, el estudio convocó a Jimmy Hayward y Steve Martino para que se hicieran cargo de la dirección. Eran la pareja perfecta para dar vida digital a Horton. Hayward fue animador de las producciones pioneras de Pixar “Toy Story”, “Toy Story 2”, “Bichos: Una Aventura en Miniatura”, “Monstruos, S.A.” y “Buscando a Nemo”; siendo, además, asesor de guión y director de escenas adicionales de “Robots”. Martino, como director artístico de “Robots”, ayudó a crear el primer largometraje de animación que presentaba un mundo completamente imaginado – un universo maravillosa y sonoramente metálico poblado exclusivamente por seres mecánicos.

  La misión de Hayward y Martino consistía en mantenerse fieles a los temas, los personajes y los conceptos visuales de Seuss. Basaron gran parte de la apariencia de la película en el arte de Seuss extraído directamente del libro, mientras que otros diseños de la película están extrapolados de dibujos o notas del autor. Además, los realizadores trataron de forzar el medio de la animación creada por ordenador tanto como fuera posible, mezclando técnicas viejas y nuevas para crear una apariencia nunca antes experimentada en una película, y que, sin embargo, tuviera reminiscencias de la época – los años cincuenta – en la que el libro fue publicado. “Forzamos todo, creando colores y formas extraños y divertidos propios de Seuss, pero con texturas auténticas”, afirma Hayward.

  En anteriores películas de acción real basadas en las obras de Seuss, los realizadores tuvieron que tratar de sortear las limitaciones del mundo real en cuanto a diseño, movimiento y anatomía. “Nosotros no tuvimos ese problema”, asegura Hayward, “porque ésta es una película creada por ordenador. Por primera vez en mi carrera pudimos hacer toda clase de locuras con la animación, exactamente igual que Seuss llevó su obra a algunas áreas propias de una imaginación desbocada”.

  Horton no se parece a ningún elefante que hayamos visto antes. Es más grande de lo normal en muchos aspectos, además de su mole; tiene un gran corazón, una enorme personalidad y un gigantesco sentido del humor. Horton destaca por su amabilidad, su honradez y su perseverancia. A pesar de una formidable adversidad, del ridículo, de la repulsa y de las amenazas, la resolución de Horton de poner a salvo a Villaquién permanece inconmovible. Él siempre es fiel…al cien por cien.

  Según los realizadores, Jim Carrey aporta al papel de Horton mucho más que su talento de superestrella de la comedia. “Jim tiene una calidez y un humor que resultan asombrosos, y que hicieron que Horton siguiera siendo ese dulce y encantador personaje que conocemos por los libros”, dice Jimmy Hayward. “Es toda una fuerza apasionada y creadora que realmente se hizo dueña del personaje”.

  “Verdaderamente Jim no escatima nada en lo que hace”, prosigue diciendo Hayward. “Actúa en cada toma al igual que si realmente estuviese delante de las cámaras. Nos dio unas excelentes referencias de actuación con los ojos, de modo que logramos una extraordinaria cantidad de sutil material para Horton por medio de la interpretación vocal de Jim”.

  Dada la expresividad sin reservas de Carrey, no sorprende nada que haya influido en el aspecto de Horton. Dave Torres, el jefe de animación, dice: “En las primeras etapas del diseño, Horton tenía una boca más pequeña. Pero cuando Jim se incorporó a la empresa, el personaje adquirió gran expresividad; a decir verdad, Jim nos llevó a ampliar los límites de la expresividad de un personaje de animación”.

  La principal relación de Horton en el cuento es la que mantiene con el Alcalde de Villaquién, al que Horton nunca ve y que tampoco puede verle a él. Sin embargo, el vínculo que establecen es notable, de gran afecto, amistad y humor, a pesar de que lo que está en juego para ambos es nada menos que la vida y la muerte. A medida que avanza en su épica odisea para poner Villaquién a salvo, el Alcalde – la voz de todos los Quién – se lo juega todo para convencer a sus convecinos de los peligros que les aguardan.

  El Dr. Seuss presenta al Alcalde de forma memorable como alguien “…dedicado y justo, y ligeramente extraño. El Alcalde y su esposa tienen hijos para convidar”. ¡Y tanto! Son los orgullosos progenitores de 96 hijas y un hijo. Los retoños se presentan, en inacabable desfile, sentados en sillas unidas a una cinta transportadora que gira alrededor de la mesa, de forma que cada uno tiene una breve pero impactante audiencia con el Alcalde; es una procesión que se ajusta a un patrón imaginativo que nos recuerda una escena de un musical de Busby Berkeley.

  Steve Carell, asegura el director Steve Martino, dota de un sentido de humanidad a todos sus personajes, como a Michael Scott, el jefe de “The Office”, que está perpetuamente en la inopia, y, ahora, al asediado y atribulado Alcalde. “Todos los personajes de Steve tienen en su interior un hermoso corazón”, precisa Martino. “Uno quiere desearles lo mejor”.

  “Gusta ver la lucha en que se debaten los personajes de Steve”, añade Jimmy Hayward. “Verle hacer malabarismos es todo un placer. Restriega en cada línea de diálogo la cantidad justa de ‘Steve’. Es el Quién al que realmente conocemos, por lo que uno quiere relacionarse con él y, gracias a Steve, se consigue”.

  Carell describe al Alcalde como alguien “amable, generoso, bien intencionado, con una gran fortaleza interna. Es una especie de hombre de la calle – un tipo que simplemente trata de dar lo mejor de sí mismo en una situación muy difícil”. Este actor, ganador del Globo de Oro®, apreció de forma especial el soporte filosófico de la insistencia de Horton en que una persona es una persona por pequeña que sea. “Es un mensaje que verdaderamente se dirige al mundo que nos rodea – que, sin que importe cuán diferentes parezcamos exteriormente, si hay decencia, interés y compromiso, podemos tener éxito en nuestras empresas. Es un mensaje bueno y dulce a la vez que sólido que hunde sus raíces en la amabilidad. Y eso es lo que me encanta de él”.

  Jo-Jo, el más pequeño de los Quién, constituye la alegría y el orgullo del Alcalde. Éste tiene grandes planes para su diminuto hijo, al que prepara para que continúe con el legado familiar ocupando la jefatura de los Quién cuando el Alcalde se jubile. Pero Jo-Jo ha dejado absolutamente claro que la carrera de su padre no le interesa. En vez de ello, el taciturno joven se orienta hacia algo muy diferente y especial.

  La principal amenaza que acecha a la búsqueda de Horton – y, a su vez, a la supervivencia de Villaquién – es la Cangura, que, según nos cuenta la película, “ha elaborado cada ley y exige el cumplimiento de cada norma, como autoproclamada jefa de la selva de Nool”. Tiene un temperamento agrio y una mente cerrada que la lleva a insistir en que “si no puedes ver algo es que no existe”. La cegata filosofía de la Cangura encierra posibles graves consecuencias para Horton, para el Alcalde y para la totalidad de Villaquién. Pero, ¿es ella la mala? Martino no está tan seguro. “Es una ideóloga, no una malvada”, afirma. “Está equivocada pero no es perversa”.

  En una escena memorable, la Cangura, en actitud de tirana absoluta de la selva, pronuncia – más bien berrea desgañitándose – un sermón sobre la imposibilidad de la existencia de Villaquién. La secuencia aprovecha al máximo las asombrosas capacidades vocales y el excepcional talento cómico de la legendaria Carol Burnett, que asume el papel haciéndolo todo suyo. (Las legiones de incondicionales de Burnett incluyen entre sus miembros a Jim Carrey y a muchos de los equipos creativos y de producción de HORTON). “¡Carol tiene tubos de órgano en la garganta!” dice Hayward de la actriz, cuyos numerosos momentos dignos de recuerdo que componen su duradero programa televisivo de variedades incluyen un “Grito de Tarzán” que constituye un anuncio de sus vocalizaciones de Cangura. “Simplemente da todo lo que tiene [pronunciando el sermón]”, afirma Burnett. “Gritar hasta desgañitarse… y que te paguen por hacerlo, tiene algo que resulta muy liberador”.

  Volviendo al tema de la supuesta villanía de la Cangura, Burnett señala que “cuando se interpreta a un villano, uno no concibe al personaje como un granuja. Un villano no se considera malvado, sino que ve el lado bueno: que sus sentimientos y sus pensamientos son rectos. Y si todos los demás los escucharan y estuviesen de acuerdo con ellos, el mundo sería simplemente maravilloso”.

  “La Cangura es muy controladora y muy cerril”, reconoce Burnett. “Gobierna la selva con puño de hierro. Ha mantenido a su hijo Rudy en la bolsa…¡bueno! durante demasiado tiempo; no le permite salir de su ‘cuarto’”. (Algunos niños tienen la sensación de que sus padres los mantienen presos; la queja de Rudy podría ser auténtica).

  El principal esbirro de la Cangura es Vlad Vlad-I-Koff, una enorme águila de trasero negro, con plumas aceitosas y hechas jirones, y un gran pico serrado. Habla con un marcado acento ruso. Vlad no es un genio del mal – simplemente es malvado. “Vlad se mueve como si fuera un lagarto o un murciélago”, dice Jimmy Hayward. “Para él, todo se basa en el instinto. El personaje es como un gran accidente de automóvil que muestra divertidas influencias culturales. Es como un gángster de ésos que llevan un chándal de velvetón marrón y una cadena de oro”.

  Will Arnett (“Arrested Development”), que da a vida a Vlad, afirma que el personaje es “un pájaro único en su especie – un tipo peligroso…un pistolero de alquiler. Pretende, sin conseguirlo, que está en onda, cuando lo que está es lamentablemente apolillado. Pero él cree que está al tanto de lo último de la cultura pop”.

  “Me atraen los personajes que son ligeramente gallitos y también bastante zotes”, prosigue Arnett. “Ésa es una combinación ganadora. No en la vida pero sí en la comedia. Para la primera, la combinación es realmente lamentable. Me encanta la gente que son unos gallitos de marca mayor pero que no tienen ni idea de lo idiotas que son”.

  Vlad puede no ser el pico más agudo de la selva, pero representa una amenaza para Horton y para Villaquién. Vlad puede volar entre los árboles con maniobras propias de un caza de alas en X – casi es posible oír el ruido de los reactores – y en una escena llena de tensión, persigue a Horton a través de la selva. “Creamos la escena como si estuviera sacada de una película clásica de terror”, dice Hayward. “Es verdad que no es sangrienta ni pretende causar terror. Pero representa un equilibrio de risas y sorpresas”.

  El jefe del clan de los Wickersham es Tragón, al que presta la voz el actor Dan Fogler, ganador de un Tony®, que se divierte el doble haciéndose cargo también del papel del Presidente del Consistorio de Villaquién. Fogler disfrutó con ambos papeles pero asegura que se siente más cercano a Tragón. “Yo soy de Brooklyn”, explica, “y Tragón ES Brooklyn: un tipo duro y de la calle”.

  No escasean los adversarios de Horton. Pero éste cuenta con un excelente amigo y confidente en Nool: Morton el Ratón, que trata de ser la voz de la razón para su descomunal compadre. “¡Bueno! Estás hablándole a un trébol; eso no tiene buena pinta”, advierte el espabilado roedor a Horton. Seth Rogen, uno de los actores/guionistas de comedia más brillantes de la actualidad, aporta al papel su especial y disparatada sensibilidad. “Morton puede ser demasiado susceptible a la presión de sus iguales”, afirma la estrella de “Lío Embarazoso” y actor y guionista de “Supersalidos”. “Es un tanto neurótico y, quizá, no tiene mucha personalidad”.

  De vuelta en Villaquién, mientras el Alcalde trata de convencer a los Quién de los peligros a los que se enfrenta la ciudad, la esposa del Alcalde, y sensata madre de 97 hijos, mantiene todo funcionando sin problemas en su hogar. El modo como el personaje dirige, aparentemente sin esfuerzo, una casa a punto de estallar, divertirá a cualquier padre o madre; lo hizo con Steve Martino. “Yo tengo dos hijos y eso ya es todo un reto”, afirma. “¡Imagínate cómo será ocuparse de 97!”

  Amy Poehler, uno de los pilares del programa “Saturday Night Live” y esposa en la vida real del mismo Vlad Vlad-I-Koff – Will Arnett – convierte al personaje en alguien encantador que abronca a su marido por la frenética conducta de éste, pero haciéndolo siempre con comprensión y sentido del humor. “Amy hace que el personaje resulte contemporáneo y real, pero, a la vez, de una irónica mordacidad”, afirma Martino.

  “He interpretado muchos tipos de locos a lo largo de mi carrera”, añade Poehler. “Muchos personajes cuya fortuna varía enormemente. Pero Sally es muy estable. Mantiene a su esposo con los pies en el suelo de una forma sumamente encantadora. Tiene que hacerlo porque ella es la verdadera cabeza de su gigantesca familia. Ella es la caja de resonancia de su marido. Pero éste la tiene un tanto preocupada: ¿estará volviéndose loco con sus correteos advirtiendo de la posible perdición?”

  No obstante las dudas de Sally, es evidente que algo ocurre en Villaquién. Para confirmar sus sospechas, el Alcalde recurre a la doctora Mary Lou LaRue, la chiflada pero sesuda científica de Quién U. La doctora LaRue lleva unas gruesas gafas de seguridad, luce una enorme melena púrpura y carece del más básico don de gentes. Para ella, todo gira en torno a la ciencia. Isla Fisher, que pasa sin esfuerzo de comedias un tanto ordinarias como “De boda en boda” a dramas como “The Lookout”, observa que Mary Lou es la única Quién (además del Alcalde) que “comprende por completo las ramificaciones del súbito cambio climático que afecta a Villaquién [derivado del peligroso viaje de Horton a través de Nool]. Es la primera que suscribe la creencia del Alcalde acerca de una posible penumbra y perdición”. Añade la pequeña estrella, que apenas mide 1,60: “Decir que ‘una persona es una persona por pequeña que sea’, tiene para mí especial importancia”.
De los sesudos pasamos…a los que no lo son tanto. Les presentamos a los Wickersham, un clan simiesco dotado de la conocidísima mentalidad humana de miembros del hampa. “Son esencialmente una banda de tipos divertidos”, afirma Hayward. “No son unos malos clásicos. Pero cuando las cosas empiezan a ponerse mal para Horton, los Wickersham disfrutan. Habitan en la lado oscuro de la naturaleza humana”.

  Decididos a mantenerse fieles a la visión y la magia de los ambientes y personajes del doctor Seuss, a la vez que trasladaban su estilo de pluma y tinta a un mundo que tiene todas las dimensiones, Jimmy Hayward y Steve Martino visitaron la Biblioteca Geisel de la Universidad de California, en San Diego, donde está depositada toda la obra original del doctor. Buscando pistas que les llevaran al diseño Seussiano, los realizadores estudiaron el arte original del autor y leyeron todos los manuscritos, incluso sus notas y anotaciones autógrafas. Asegura Steve Martino: “Me gustaron especialmente algunas esculturas que Seuss había realizado, que aportaron dirección a la forma como él habría trasladado sus ideas y su mundo a un espacio tridimensional. Descubrimos algunas sutiles referencias al color, la forma y la textura que incorporaríamos a la película”.

  “Examinando el conjunto de la obra de Seuss en busca de inspiración, empezamos a adentrarnos en una zona de exageración Seussiana”, prosigue Martino. “Se volvió contagioso y empezamos a adentrarnos en el vocabulario visual de Seuss. Cepillamos digitalmente el cabello de los Quién, por ejemplo, y nos preguntamos, ¿cómo podemos hacerlo al estilo de Seuss? Meternos en su mundo estimuló nuestra imaginación”.

  Partiendo de las obras de Seuss que él y Hayward estudiaron concienzudamente en los archivos, Martino creó una guía de estilo que facilitó una base a partir de la cual los realizadores crearon un mundo en todas las dimensiones, con textura e iluminación reales. “Podríamos llevar una cámara a través del mundo tridimensional que estábamos creando y explorarlo muy en profundidad”, comenta Martino.

  Seuss disfrutaba sorprendiendo a la gente con pequeños detalles y diseños que desbarataban el conjunto. La clave del éxito del traslado de su obra al mundo de la animación informática consistía en convertir esos detalles y diseños en divertidos y capaces de establecer relaciones con el público. Los realizadores dieron a su enfoque el nombre de “lógica Seussiana” – un proceso que garantizaba que cada aparatito y cada artilugio resultaran entretenidamente correctos.

  Villaquién es una ciudad completa que descansa sobre una mota que ha aterrizado en un trébol; en cierta forma se asemeja a la existencia cotidiana de nuestro mundo: sus habitantes van a la escuela, trabajan y van de compras. Pero un empleo en Villaquién podría suponer, tal y como señala Hayward, “recostarse todo el día en un sofá comiendo caramelos”.

  Los medios de transporte de Villaquién mezclan la diversión con la fiabilidad. Las calles de la ciudad, formadas por varios estratos, están cubiertas de calcetinmóviles, de usuarios de patines con ruedas en línea que, a la vez, utilizan zancos, y de monociclistas, por nombrar sólo unas pocas de las formas inhabituales que los Quién usan para desplazarse. “Si había una manera de llegar a un sitio, nosotros quisimos convertirla en la forma de viajar más divertida e interesante”, dice Martino. El calcetinmóvil antes mencionado – un coche que tiene cuatro patas y camina… con calcetines – era uno de los favoritos de los realizadores. Es el vehículo perfecto para una zona de hospitales o para una biblioteca, o para cualquier zona en la que el silencio sea oro. Otro de los preferidos era el camamóvil. “Con él se ahorra uno dar muchos pasos por la mañana”, asegura Hayward. “Se puede leer un libro de camino al trabajo o recuperar algo de sueño”.

  Si un calcetinmóvil o un camamóvil le parecen demasiado convencionales, entonces quizá quiera usted probar el dispositivo de tirachinas gigante de Jo-Jo, que éste utiliza para acceder a un viejo observatorio que ocupa un lugar destacado en el relato. Para empezar, Jo-Jo se sienta en un monociclo conectado al artilugio; a continuación, pedalea hacia atrás pareciendo que vaya a lanzarse contra un muro, agarra una palanca y tira para atrás de ella, disparándose directamente al aire, hasta alcanzar una escalera colgante.

  Y, ¿qué decir del esparcimiento, como un partido de tenis? Aquí también la imaginación y la diversión son las fuerzas dominantes. “El doctor Seuss nunca fue en línea recta del punto A al punto B, por lo que nosotros discurrimos que los Quién no jugarían en una pista de tenis ‘normal’”, explica Hayward. “Se nos ocurrió: ¿Por qué no elevar la mitad de la pista en un punto y hacer que unos disparatados huecos de escalera comuniquen las dos mitades de la pista?”

  La gravedad no es un gran problema en Villaquién, donde estrechas escaleras sin barandilla se elevan en espiral hasta el cielo, y donde los Quién pasean habitualmente por los costados de edificios gigantescos. “No hay motivo para sufrir lesiones en Villaquién”, señala Hayward. “Hacerse daño no es divertido”.

  Incluso cuando a Hayward, Martino y a sus equipos respectivos se les ocurrían diseños originales, querían que el público tuviera la sensación de estar experimentando algo sacado de un mundo Seussiano. “Nos esforzamos por hallar una autenticidad que encajara con los recuerdos que la gente tiene del libro de Seuss”, comenta Martino. Los Quién de Seuss, por ejemplo, parecían chinches de cabeza redonda. Para hacer que los personajes fueran más expresivos, los realizadores los reimaginaron dotándolos de más movilidad facial y movimiento en la frente.

  Los realizadores desarrollaron la minimalista Nool concebida por Seuss, quien, en su libro, afirma el director artístico Thomas Cardone, “dejó grandes espacios en blanco para el texto y algún material gráfico. En consecuencia, nosotros no partimos en realidad de una selva de Seuss porque él no había creado ninguna”. La Nool de la película es distinta a cualquier selva que hayamos visto hasta ahora, rica en enormes frondas que se arremolinan, arbustos azules hinchados y altísimas palmeras coronadas con copetes que se asemejan al cabello.

  Pero aun aquí, Seuss fue una importante inspiración. “Necesitábamos crear ese espacio en blanco, por así decirlo ”, explica Steve Martino. “Comenzamos utilizando la inhabitual paleta de colores selváticos de Seuss – rojos, azules y otros colores extraños, así como plantas con piel” – algo muy alejado del exuberante verde que cabe esperar en una selva. “En Nool, cada hoja tiene una especie de destello de Seuss, como curvas asimétricas y pequeños patrones en las vetas”. Cardone añade que “cuando miramos a un árbol de Seuss, siempre será más pesado en una parte y parecerá diferente visto desde todos los ángulos”.

  En Villaquién el pelo es algo más que una delgada capa pilosa que cubre la piel – es toda una declaración de moda. Todas las prendas de la pequeña ciudad están hechas de pelo. La geometría subyacente de un Quién es lo que el equipo de pieles de Blue Sky denominaba un “cacahuete” – un Quién desnudo bajo un traje, chaqueta, camisa o vestido de pelo. El resultado es una apariencia del pelo muy estilizada.

  La noción del pelo como moda proviene directamente del doctor Seuss. “Sus libros contenían excelentes interpretaciones del pelo”, dice Hayward, quien menciona una de sus favoritas que se remonta a la infancia del director: “Yo recordaba un dibujo del libro [Horton Hears a Who!] en el que un Quién llevaba una camisa de pelo. Me llegué a obsesionar con el personaje, quizá porque mi nombre es Hayward y la camisa del tipo lleva una ‘H’”, añade riéndose.

  “Los Quién van a la peluquería y allí les recortan un nuevo traje”, explica Martino. Y, ¿cuál es la novedad en el mundo de la moda de Villaquién? “Los mechones de cuello son muy grandes”, añade. “Se ven muchos cuellos vueltos altos y grandes cuellos de otros tipos”.

  Todo, desde la alta costura a la vestimenta funcional, es producto del trabajo de un peluquero de Villaquién – y de los innovadores equipos de pelo y acicalado de Blue Sky Studios. El pelo y otros elementos visuales singulares son producto de la tecnología exclusiva de Blue Sky, cuya piedra angular es el creador de trazos por rayos CGI Studio. Este creador, el más veloz y más avanzado de su clase, permitió a los realizadores manipular el pelo y los ambientes tal y como si estuvieran trabajando con luces reales en un plató real, trabajando con materiales que se comportaban del mismo modo como lo hacen en el mundo “real”. Consigue unas superficies que parecen que uno pudiera tocarlas.

  El creador hizo posibles las escenas de grandes muchedumbres y chusma de la película, en las que aparecen millares de peludos personajes. Pero para el innovador equipo de I+D de la película, había mucho más que pelo y moda, pues dicho equipo también creó un campo de quinientos millones de tréboles para una escena fundamental. Vlad, después de haber arrebatado el trébol en el que se halla la mota/Villaquién de la trompa de Horton, tira la preciosa flor en un campo de aproximadamente quinientos millones de tréboles que se extienden hasta donde alcanza la vista. Horton examina los tréboles uno a uno, abriéndose paso a través del inmenso campo. Es la definitiva situación de “la aguja en el pajar”.

  Es un momento clave del libro de Seuss, a la vez que fundamental para Jimmy Hayward. “Me pareció increíble cuando Horton [en el libro] echó a correr gritando ‘¡¡¡NO!!!’, mientras la mota/trébol caía flotando en el mar de tréboles”, nos cuenta. Hayward, al igual que millones de otros lectores, no podía esperar a volver la hoja y descubrir lo que sucedía a continuación – un recuerdo que mantuvo en su mente mientras la escena estaba construyéndose. Cuando Horton se da cuenta de lo que ha sucedido, “hicimos que la cámara diera un giro completo alrededor de él para revelar el inmenso campo de tréboles, de izquierda a derecha, igual que cuando se pasa una página”, explica Hayward. “Parecía la forma adecuada para revelar esta imagen”.

  El equipo de I+D de Blue Sky también incorporó al creador un algoritmo exclusivo que permitía a los realizadores representar el viento que soplaba en la parte superior del campo de tréboles, del mismo modo que el viento mece un campo de trigo de Kansas. (Martino, natural del Medio Oeste, tiene un especial cariño a este efecto).

  El trébol “héroe” – el que acoge a Villaquién – estaba hecho de un millón de cabellos. Para la escena del campo de tréboles, los más cercanos a la cámara tenían el número completo de cabellos o le andaban cerca; los tréboles “extra” o “secundarios” tenían, por término medio, 50.000 cabellos.

  Esforzándose por captar en su integridad los maravillosos y desbocadamente imaginativos mundos del doctor Seuss, los realizadores llevan la animación y la maquinaria más allá de los límites tradicionales de la física de la animación, las interpretaciones de los personajes y la credibilidad.

  Emplean técnicas de “aplastar y estirar” para forzar a Horton y al Alcalde a adoptar y realizar apariencias y movimientos extremos. En la tradicional animación bidimensional, aplastar y estirar dota a los personajes de elasticidad y movimiento. Pero Hayward, Martino y los artistas, animadores y técnicos de Blue Sky llevan la técnica a un nuevo nivel.

  Quizá ninguna escena demuestre mejor la efectividad de sus técnicas de aplastar y estirar que aquélla en la que Horton – con el trébol a cuestas – trata de cruzar un largo y desvencijado puente de bambú que cuelga sobre una profunda garganta. Al mismo tiempo, el Alcalde está en la consulta del dentista, quien se dispone a utilizar en su paciente una gigantesca aguja hipodérmica. Hayward y Martino intercalan las dos situaciones archiprecarias creando una escena de causa y efecto intrincadamente construida. Cada acción (o tropezón) de Horton provoca una reacción igual (o igualmente loca) por parte del Alcalde.

  En la secuencia, los realizadores emplean la técnica de aplastar y estirar para inflar la trompa de Horton – el elefante de cuatro toneladas y media (y eterno optimista), creyendo que el aire es “más ligero” que cualquier cosa, cree que puede atravesar el puente flotando como un dirigible. Ni que decir tiene que las esperanzas de Horton no acaban de verse cumplidas. Mientras Horton, con su trompa inflada y todo, sigue tropezando y dejando tras de sí trozos rotos del puente a cada paso que da, la aguja hipodérmica del dentista acaba clavándose en el brazo en vez de en la boca del Alcalde. De nuevo, los realizadores aprovechan la oportunidad para forzar la animación, estirando el brazo inyectado del alcalde casi diez metros. Cuando el Alcalde huye de la consulta, su miembro flácido y recientemente alargado propina accidentalmente varias bofetadas a unas pocas personas.

  Hayward reconoce a Jim Carrey el mérito de habérsele ocurrido la idea de la situación: “Jim preguntó: ‘Si un elefante transportara su mundo en una mota, ¿cuál sería el peor lugar en que estaría el Alcalde?’”, recuerda Hayward. “Después de sugerir algo relacionado con herramientas motorizadas, Jim preguntó: ‘¿Y si el Alcalde estuviera en el dentista y éste blandiera una aguja hipodérmica?’”

  Los animadores también recurrieron a la técnica de aplastar y estirar para conseguir un efecto “de mancha”, en el que, por ejemplo, las piernas de un personaje se mueven tan rápidamente que comienzan a correrse como una mancha – pareciendo que su número se duplica o triplica.

  Con la palabra “Escucha” en lugar tan prominente del título y el argumento, a nadie sorprenderá que el diseño del sonido y la partitura sean dos de los elementos más fundamentales de la película. “El concepto principal de la película es que los dos personajes principales no llegan a verse – sólo pueden oírse mutuamente”, dice Hayward entrando en detalles. “Cada uno tiene que creer lo que está escuchando. Y si ésa no es la base de un maravilloso diseño de sonido, no sé cuál lo sea”.

  El intrincado y, en ocasiones, majestuoso maridaje de diseño sonoro y música nace de los talentos del diseñador de sonido, galardonado por dos veces con el Oscar®, Randy Thom (“Los Increíbles”, “Elegidos para la Gloria”), que también ha trabajado en películas que van desde “En Busca del Arca Perdida” a “Ratatouille”; y del compositor John Powell, cuyo currículo incluye “Shrek”, “Happy Feet (Rompiendo el Hielo)”, “Ice Age 2: El Deshielo” – y las tres películas de “Bourne”.

  Thom y Powell comenzaron a colaborar en un momento inhabitualmente temprano del proceso. “John y yo nos devanamos los sesos con los directores cuando faltaba más de un año para el estreno de la película”, asegura Thom. “Todos comprendimos que la película iba a ser un verdadero patio de recreo para el sonido. Es un gusto poco corriente compartir sonidos con un compositor, y nosotros trabajamos para integrar las dos áreas cuanto fuera posible”.

  Thom se esforzó por abrir los oídos del público a distintas percepciones de sonidos – haciendo creíble que un hombre microscópico y un elefante de cinco toneladas pudieran de verdad oírse mutuamente. El primer contacto entre Horton y el Alcalde supone complejas transiciones de sonido: Cuando la mota vuela por el aire, vemos a unos Quién a la deriva pidiendo ayuda a gritos (o, dicho con más precisión, “con aullidos”). Los realizadores pasan de atrás adelante recorriendo los puntos de vista de Horton – cuyas enormes orejas recogen los “microscópicos” sonidos de las diminutas voces que proceden de la mota – y de la aerotransportada Villaquién, donde escuchamos los intensos gritos de sorpresa de los Quién.

  Buscando establecer contacto con quienquiera que esté detrás de los débiles sonidos, Horton brama “¡HOLA!” a la mota. Seguimos la onda sonora cuando se desplaza hacia la mota como una nave espacial que volara en dirección a la Tierra. Hace impacto en el trébol, atraviesa un manto de nubes y luego desaparece en una chimenea gigante, viajando a través de un laberinto de conductos – hasta emerger por un caño de desagüe fuera de la oficina del Alcalde.

  A medida que la voz realiza su viaje a través de la atmósfera, Thom la modula de diversas formas, como alterando su tono y creando lo que él llama un “sonido de gorjeo” – todo ello para complementar el efecto visual de la onda sonora. Para su viaje por el caño de desagüe, Thom añade un montón de “clinks” y “clanks”, así como otros sonidos que estiran el metal y acompañan al continuado sonido del “Hola”.

  Es un momento divertido para el público – y pasmoso para Horton. “¡Estamos en medio de algún tipo de asombrosa convergencia cósmica!”, exclama Horton al Alcalde. “¡Dos mundos enormemente distintos cuyos caminos se han cruzado milagrosamente! El mío, colosal; el tuyo, minúsculo y, sin embargo, ¡de alguna forma hemos logrado establecer contacto!”

  El sonido ocupa un lugar de privilegio en el épico clímax de la película, en el que todos los Quién se unen, usando cualquier cosa a su alcance para hacer ruido a fin de que los oigan – y salvarse de una perdición cierta. Al unísono gritan “¡ESTAMOS AQUÍ! ¡ESTAMOS AQUÍ!” Les llega ayuda procedente de un punto inesperado: el hijo del Alcalde, Jo-Jo, que añade su Sinfonífono – un maravilloso instrumento musical que ha improvisado con objetos no musicales – a la sinfonía de múltiples estratos de toda la ciudad.

  Mientras los realizadores ponían estos toques finales en la película, Audrey Geisel, esposa del difunto creador de estos mágicos mundos, reflexionaba sobre lo que su esposo pensaría de que Horton Hears a Who! llegara a ser una gran película de animación creada por ordenador. “Probablemente diría”, asegura, “que Horton era tan enorme y tenía un corazón tan grande que la película tenía que ser así”.


Imágenes y notas de cómo se hizo "Horton" - Copyright © 2008 20th Century Fox y Blue Sky Studios. Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.

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