CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Es curioso, pero recuerdo que
la primera película que vi de Indiana Jones fue
su segunda entrega,
la que precisamente acontece en el tiempo antes que su
predecesora. Aunque algunos no le tienen demasiada estima,
considero que se trata de un recomendable divertimento en el que
se mezclan con acierto una jocosa intrascendencia y una
intimidante tenebrosidad. "En busca del arca perdida"
es, desde luego, una auténtica maravilla, haciéndonos vibrar hoy
en día algunas de sus secuencias de acción.
La tercera parte
de la saga posee un encanto especial, y ello se debe
principalmente a la presencia de un formidable Sean Connery.
He de reconocer que no
esperaba que el arqueólogo y profesor Henry Jones Jr. regresara
a la gran pantalla, sobre todo teniendo en cuenta el explícito
título de su última aventura y del inmerecido fracaso de la
serie de televisión que George Lucas
produjo basada en este personaje. Sin embargo, y a pesar de los
años que se ha tardado en sacar adelante este proyecto, me
alegro de que finalmente vea la luz, porque, dejando a un lado
los lógicos guiños a la trilogía original, funciona de forma
estupenda como un filme independiente.
La acción se sitúa en la
década de los 50, justo cuando el protagonista de la historia y
su amigo Mac, al que no tenemos el placer de conocer, se las
tienen que ver con unos agentes soviéticos que buscan un
preciado objeto en un hangar secreto del gobierno
estadounidense. Liderados por Irina Spalko, una mujer que cree
en la parapsicología, los comunistas se llevan la reliquia. Tras
escapar de sus garras y ya de regreso a la universidad en la que
trabaja, Jones recibe la visita de un muchacho llamado Mutt
Williams, quien le pide auxilio. Al parecer, la madre de éste
confía en aquél para que le ayude a encontrar al perdido
profesor Oxley, quien, por cierto, tiene no pocos conocimientos
sobre aquello que han robado los espías enemigos.
Da gusto encontrarse con una
película cuya única pretensión es la de hacer pasar un rato
entretenido al espectador, algo que "Indiana Jones y el Reino de
la Calavera de Cristal" consigue en todos y cada uno de los
minutos de su metraje (una cosa es intentarlo y otra
conseguirlo; y si no, que se lo digan a los
Jack Sparrow,
Rick O'Connell
y
Ben Gates
de turno). A pesar de que se introduce un argumento que no será
del agrado de muchos de los seguidores de la saga, Lucas acierta
de lleno al arriesgarse con esta trama, rindiendo de paso
tributo a no pocas producciones de la época, algo que se puede
constatar de manera especial en su grandioso prólogo y en el
clímax de la cinta.
El filme cuenta con momentos
de una desbordante diversión, sobre todo cuando se recurre a
gags visuales, no sólo en las soberbias escenas de acción, sino
también en otros pasajes más "intrascendentes" del relato (la
conversación de Indy y Mutt en la cafetería). Cierto que en
ocasiones los protagonistas se pasan demasiado tiempo en
catacumbas, que los diálogos humorísticos no son precisamente
abundantes y que los personajes se introducen con inusitada
rapidez, pero todo ello se compensa con las espontáneas
carcajadas que soltamos en otros instantes del filme (la
persecución en la selva es una auténtica maravilla, sucediendo
tantas cosas en tan poco tiempo que uno se queda con ganas de
que salga de una vez el DVD para poder ver una y otra vez esta
portentosa secuencia).
¿Y qué decir de la
puesta en escena de Steven Spielberg?
Cualquiera de los colegas de este realizador debería de
avergonzarse por las chapuzas que llevan a cabo, recurriendo a
montajes frenéticos en los que uno no es capaz de enterarse de
lo que está aconteciendo. El responsable de "Salvar al soldado Ryan"
utiliza la cámara con la precisión de un maestro, dejándonos
atónitos con la mayoría de las tomas del filme. Por suerte,
Janusz Kaminski
abandona la monótona fotografía
de sus anteriores trabajos, mientras que los encargados de los
efectos digitales intentan que su labor no se note demasiado,
objetivo que no siempre alcanzan. La banda sonora de
John Williams
incorpora nuevos y notables temas, de igual modo que recupera
otros ya conocidos, si bien es cierto que no iguala la
genialidad de
sus anteriores
obras para
la serie,
en particular en los fragmentos más moviditos de la película.
Y en cuanto a
Harrison Ford,
¿qué decir de él? Llena toda, absolutamente toda la pantalla con
su presencia. El carisma del actor es indiscutible y, por
supuesto, sólo él puede dar vida a Indiana Jones, algo que, para
regocijo del público, se recalca en la estupenda conclusión que
se le ha dado al largometraje. Cate Blanchett
me encanta en su papel
de villana de cómic y, aunque Karen Allen
da muestras de sus
carencias interpretativas, no importa, se lo perdonamos. A pesar
de mis temores, Shia LaBeouf
realiza un buen trabajo, mientras que Ray
Winstone y
John Hurt
tienen que vérselas con los personajes menos interesantes de la
historia.
Calificación
film:
    
Calificación BSO:
    
Imágenes
de "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de
Cristal" - Copyright © 2008 Paramount Pictures y Lucasfilm.
Fotos por David James. Distribuida en España por Universal Pictures International
Spain. Todos los derechos
reservados.
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